lunes, 1 de septiembre de 2014

PEQUEÑAS REVOLUCIONES EN EL CLIMA LABORAL


"Las pequeñas revoluciones, las que se dan en la vida cotidiana, son las que garantizan la gran revolución, el cambio profundo y verdadero que necesitamos para vivir con dignidad". La definición pertenece a la cantautora Teresa Parodi.

 Las ideas no sirven de nada si no se ponen en práctica, cuando se pasa a la práctica sirven para mantener una postura independiente y lejana de toda corriente oficial. Las ideas que sirven para cambiar son aquellas que se mantienen y toman cuerpo real a través de la acción y el compromiso real y cotidiano. La obsesión de muchos colectivos involucrados en la solución y mejora del Clima Laboral es la de mantener reuniones permanentes y absolutamente inútiles por los resultados que de ellas se derivan. Esto  ha generado y permitido que, gran parte de los trabajadores activen sus mecanismos de defensa. llámense (despido interior, apatía, falta de compromiso, etc.), y aprendan a desconfiar totalmente de aquellas iniciativas  que alguna vez fueron realmente ilusionantes y ahora aspiran al conformismo y la complacencia, sin buscar realmente soluciones a dicho problema. 

La inmadurez por la resolución a veces de las cuestiones urgentes pero no importantes por parte de los responsables en las compañías, hacen que se pierda gran cantidad de recursos intangibles propios, que están en el origen del crecimiento y sostenibilidad de la propia compañía, teniendo muchas veces que gastar dichos recursos fuera de la misma en tiempos de escasez donde todo lo que uno tiene debe ser maximizado y exprimido en beneficio de la propia compañía. 
Sobran grandes discursos  y declaraciones de buenas intenciones, y faltan realmente personas de carne y hueso, con espíritu de dialogo abierto, desinteresado y crítico, que tengan una cierta capacidad  para reflexionar de forma integral como avanzar en el problema de Clima, lejos de intereses personales y de tiempo por los que se ven condicionadas muchas de las decisiones que toman.


Es pues momento de romper con esa obediencia conformista que sacude a las personas en las organizaciones empresariales, las cuales defienden con uñas y dientes debido a que los mismos están en zona de confort y no quiere moverse por miedo a perder privilegios  o tener que trabajar en algo en lo que no tienen mucha gana, como son las personas de la organización.  

Ya lo dijo Peter F. Drucker: “La planificación a largo plazo no es pensar en decisiones futuras, sino en el futuro de las decisiones presentes”.