domingo, 1 de marzo de 2026

TELEFÓNICA VENDE TAMAÑO COMO SI FUERA INNOVACIÓN

 

Cuenta una anécdota poco recordada de la industria aeronáutica europea en los años sesenta que ayuda a entender el momento actual. Antes de que existiera Airbus, Europa tenía varios fabricantes nacionales con tradición, ingenieros brillantes y décadas de experiencia. Cada país defendía “su campeón”, cada empresa optimizaba sus cuentas y cada gobierno protegía su mercado. Sobre el papel, el problema parecía ser de tamaño: ninguno era tan grande como Boeing. La solución intuitiva habría sido fusionar compañías dentro de cada país para hacerlas más robustas. Sin embargo, cuando se analizaron los números con frialdad, se vio que el verdadero problema no era el número de fabricantes ni su competencia entre sí, sino la incapacidad de sostener programas de I+D de gran escala y largo ciclo tecnológico frente a un competidor que integraba diseño, ingeniería, financiación y mercado en un único sistema coherente.

La decisión que cambió la historia no fue reducir competencia doméstica, sino crear una estructura común que concentrara la I+D, repartiera riesgos y evitara duplicaciones. Airbus no nació para mejorar balances nacionales, sino para resolver un déficit sistémico de escala tecnológica. La competencia entre aerolíneas siguió existiendo; lo que cambió fue la arquitectura industrial que estaba detrás.

La comparación es pertinente hoy. Las telecomunicaciones europeas pueden mejorar su eficiencia interna mediante fusiones, del mismo modo que aquellos fabricantes podían haber optimizado sus estructuras nacionales. Pero si el problema real es de orden de magnitud en inversión, integración tecnológica y capacidad de capturar valor frente a actores que operan como sistemas completos, la historia sugiere que el tamaño financiero por sí solo no altera el desenlace. A veces, la diferencia entre sobrevivir y competir no está en sumar empresas, sino en rediseñar el marco en el que compiten.


Europa no enfrenta hoy un problema de tamaño empresarial en abstracto, sino un problema de posición tecnológica en el sistema global. Mientras el debate público se centra en si deben permitirse más fusiones entre operadores de telecomunicaciones para “ganar escala”, los datos oficiales de la propia Comisión Europea muestran una realidad mucho más profunda: la brecha frente a los hiperescaladores no es de número de competidores, sino de orden de magnitud en inversión en I+D, control de plataformas y capacidad de capturar valor en la economía digital. El Informe Draghi ha sido invocado como respaldo intelectual de la consolidación, pero una lectura estrictamente textual revela algo distinto: propone facilitar el marco regulatorio, sí, pero sitúa el núcleo del desafío europeo en la falta de inversión, integración industrial y ambición tecnológica común. Si se contrasta ese diagnóstico con las cifras del EU Industrial R&D Investment Scoreboard” publicado por la Comisión Europea, la pregunta deja de ser cuántos operadores hay en cada mercado y pasa a ser mucho más incómoda: ¿puede una fusión financiera cerrar una brecha sistémica frente a actores que integran I+D, datos, software e infraestructuras a escala global? Este post parte de esa pregunta y examina, con los datos en la mano, por qué la respuesta no parece estar en sumar balances como defienden algunos directivos del sector como Murtra, sino en replantear la arquitectura industrial europea.

Hoy podía leer una noticia en la prensa nacional que me llamo la atención por lo desviado que está el argumento de la realidad que manifiesta. El ‘Informe Draghi’ sobre competitividad europea, presentado hace aproximadamente año y medio por el expresidente del Banco Central Europeo Mario Draghi, es un extenso documento de propuestas para reforzar la competitividad industrial de la Unión Europea frente a Estados Unidos y China. Ese informe señala que el sector de las telecomunicaciones europeo está fragmentado y carece de empresas con tamaño suficiente para invertir en tecnologías propias y competir con los grandes actores globales (hiperescaladores).

El documento respalda explícitamente la idea de fomentar fusiones entre operadores de telecomunicaciones en Europa, con el objetivo de crear grupos más grandes capaces de invertir en infraestructuras y tecnologías avanzadas, impulsando la autonomía estratégica del continente frente a la reordenación geopolítica global.

En este contexto, las grandes telecos europeas, entre ellas Telefónica por boca de Marc Murtra, han intensificado sus llamados para que la Comisión Europea flexibilice su estricta política de competencia en fusiones y permita que exista una mayor consolidación en el sector. A diferencia de Estados Unidos, China o India —donde suelen existir tres grandes operadores nacionales—, Europa tiene 44 operadores con más de medio millón de clientes, lo que, según estas empresas, limita su capacidad de inversión a gran escala.

Según la noticia, Telefónica ha diseñado una nueva estrategia para elevar su rentabilidad y prepararse para participar activamente en ese proceso de consolidación continental, con el objetivo de jugar un papel protagonista en posibles fusiones y adquisiciones. El presidente de Telefónica, Marc Murtra, ha destacado que hay señales de avances regulatorios en Europa citando el respaldo de la presidenta de la Comisión Ursula von der Leyen al informe y la defensa de algunos líderes europeos de “permitir cierto grado” de concentración— pero ha subrayado que el resultado final dependerá de cambios concretos en las políticas de fusiones.

Las operadoras sostienen que sin consolidación europea seguirá siendo difícil competir a escala global y piden un equilibrio entre permitir fusiones y preservar la competencia para proteger a los consumidores https://bit.ly/4smmFqY

 

He encontrado una cita literal del Informe Draghi relacionada directamente con la idea de consolidación del sector de telecomunicaciones para reforzar la competitividad europea frente a Estados Unidos y China. Esta cita proviene de la propia cobertura del informe y refleja textualmente la recomendación que hace Draghi en el documento oficial:

Texto literal en inglés (del informe):

“To facilitate consolidation in the telecommunications sector in the European Union to achieve higher rates of investment in connectivity.” https://bit.ly/4scJj4U

Traducción al español:

“Facilitar la consolidación en el sector de las telecomunicaciones en la Unión Europea para alcanzar mayores tasas de inversión en conectividad.”

Este enunciado resume una de las propuestas concretas del informe para que Europa pueda competir a escala global con los “hiperescaladores” tecnológicos y con las grandes economías como Estados Unidos y China, fomentando un mercado menos fragmentado y con operadores de mayor tamaño capaces de invertir en infraestructuras y tecnologías clave.

Encontré una mención directa y literal a la integración del mercado único como pilar estratégico en el Draghi report (del propio contenido del informe describiendo sus “building blocks”). Esta frase aparece en inglés en análisis del informe y refleja de forma explícita la noción de reforzar la integración del mercado único para afrontar la competitividad europea:

Cita textual en inglés (del informe):

“Deepening the Single Market.” https://bit.ly/4r2ilMc

Traducción al español:

“Profundizar el Mercado Único.”

Esta frase resume literalmente una de las recomendaciones clave del informe para fortalecer la integración interna de la Unión Europea: avanzar hacia un mercado único más profundo en bienes, servicios, capitales y personas —lo que permitiría a la UE superar barreras internas, generar economías de escala y competir mejor con Estados Unidos y China.

He revisado directamente las partes accesibles del Informe Draghi oficial (The Future of European Competitiveness – A Competitiveness Strategy for Europe) y también análisis externos que citan partes relevantes del documento. No existe un párrafo textual en el informe oficial que diga literalmente algo como “la consolidación debe venir de fusiones o adquisiciones o formar consorcios” en esos términos exactos. Sin embargo, sí hay una formulación específica y literal del informe (citado por fuentes legales y análisis del propio informe) que aborda este tema en el contexto de la política de competencia y el enfoque hacia fusiones en sectores estratégicos:

Texto literal en inglés (citado en análisis del informe):

“Fifth, the Draghi report recommends a more permissive approach to mergers involving European companies active in strategic sectors, including in particular the telecommunications and defence sectors.” https://bit.ly/4kZzNQc

Esta frase aparece en documentos que analizan directamente el contenido completo del informe (especialmente de la Part B – In-depth analysis and recommendations), y resume de forma literal la recomendación del informe Draghi sobre la política de fusiones/acquisiciones para permitir una consolidación más flexible (en sectores estratégicos como telecomunicaciones o defensa).

Traducción al español literal:

“Quinto, el informe Draghi recomienda un enfoque más permisivo hacia las fusiones que involucren a empresas europeas activas en sectores estratégicos, incluyendo en particular los sectores de telecomunicaciones y defensa.”

Interpretación estricta de la cita: el informe no utiliza expresiones como “las fusiones o adquisiciones deben ser la forma de lograr consolidación”, pero sí recomienda explícitamente una política de competencia más permisiva en cuanto a fusiones en sectores clave. Esto implica que, dentro de la estrategia general de competitividad, Draghi ve la consolidación mediante fusiones como una herramienta a facilitar, no como una obligación textual pero sí como recomendación clara del enfoque de políticas de competencia de la UE https://bit.ly/3MVMCyk  

He buscado en las fuentes disponibles del  The Future of European Competitivenes”, y sí hay referencias concretas dentro de su análisis y recomendaciones que van más allá de la idea general de integrar el Mercado Único o permitir fusiones, que expresan la necesidad de coordinar la inversión y la colaboración entre actores europeos para ganar escala. Aunque el informe no contiene un texto donde diga literalmente “la consolidación debe venir de fusiones o joint ventures”, sí trata sobre la cooperación industrial europea y la necesidad de trabajar conjuntamente para proyectos estratégicos, especialmente en el capítulo dedicado a defensa (que es uno de los sectores donde esta idea está explícita).


A continuación, presento una cita textual extraída de una sección analizada del documento (en este caso sobre defensa y cooperación industrial), con su traducción al español. Esta frase resume lo que el informe expresa en términos de cooperación explícita entre entidades europeas y agregación de demanda e integración industrial:

Cita textual en inglés (del análisis del informe sobre defensa y cooperación industrial):

“In the absence of a common European defence budget, policy actions for the defence sector need to focus on the aggregation of demand and the integration of European defence industrial assets.”

Traducción literal al español:

“En ausencia de un presupuesto europeo común de defensa, las acciones de política para el sector de la defensa deben centrarse en la agregación de la demanda y la integración de los activos industriales de defensa europeos.”

Contexto objetivo de esta frase: esta parte del informe (Parte B, análisis de sectores estratégicos) aborda cómo la fragmentación industrial europea obstaculiza la competitividad, y propone explícitamente cooperación e integración de capacidades entre Estados miembros y empresas europeas como mecanismo para lograr escala y eficiencia en sectores críticos.

Esta formulación no invoca solo fusiones o adquisiciones, pero expresa lo esencial del razonamiento que subyace en la discusión: para competir con Estados Unidos o China, Europa debe coordinar esfuerzos, integrar recursos y demanda, y construir capacidad industrial conjunta, lo cual puede incluir consorcios, proyectos conjuntos, agregación de demanda y colaboración entre empresas, más allá de la mera fusión de entidades.

A partir de las citas literales que hay en el Informe Draghi y de los pasajes analizados, se puede hacer una distinción clara entre lo que el informe dice expresamente y la interpretación que algunos actores del sector hacen de él como Marc Murtra.

El informe afirma literalmente que se debe “facilitate consolidation in the telecommunications sector” y también recomienda “a more permissive approach to mergers involving European companies active in strategic sectors”. Es decir, propone facilitar la consolidación y sugiere un enfoque más permisivo en materia de fusiones en sectores estratégicos como telecomunicaciones y defensa. Eso está expresamente en el “guidance”.

Sin embargo, el informe no establece que la vía necesaria o exclusiva para lograr competitividad sea la ejecución de fusiones o adquisiciones concretas entre operadores. Tampoco formula una directriz del tipo “la consolidación debe realizarse mediante fusiones empresariales” ni define las fusiones como el instrumento obligatorio para alcanzar el objetivo. Lo que propone es flexibilizar el marco de competencia para permitir operaciones de concentración cuando estén justificadas estratégicamente.

Además, en otros pasajes el informe habla de integración industrial, agregación de demanda y cooperación entre actores europeos, lo que amplía el abanico de instrumentos posibles más allá de las fusiones puramente societarias: consorcios, proyectos conjuntos, coordinación de inversión o integración funcional también encajan en ese marco.

Por tanto, desde un análisis estrictamente textual y sin interpretaciones añadidas, puede afirmarse que Draghi propone facilitar la consolidación y suavizar la política de competencia respecto a fusiones en sectores estratégicos, pero no establece como mandato que la competitividad europea deba alcanzarse necesariamente a través de fusiones y adquisiciones. La vía de las fusiones está contemplada y habilitada dentro del marco propuesto, pero no aparece formulada como único camino ni como obligación expresa en el “guidance” del informe.

Para ser más precisos todavía,  hay una cita textual extraída del análisis académico del Informe Letta que resume la idea de consolidación en sectores clave (incluyendo telecomunicaciones) en el siguiente párrafo:

Cita textual en inglés (del análisis del Letta Report):

“The report argues that to reach scale, more EU integration, consolidation of firms in specific sectors and more EU-wide policies in some sectors are needed.”

Traducción al español:

“El informe sostiene que para alcanzar escala, se necesita una mayor integración de la UE, la consolidación de empresas en sectores específicos y más políticas a escala europea en algunos sectores.”

 

Pero hay un hecho importante, que lo que manifiesta Draghi en su informe sobre competitividad, pero que él sector de las telecos pasa de puntillas y oculta que es la madre de todos sus males en la pérdida de competitividad sobre la 4º revolución industrial que vivimos con la digitalización… Es la inversión en I+D

He consultado las partes accesibles del texto oficial del Informe Draghi (“The Future of European Competitiveness – A Competitiveness Strategy for Europe”) y análisis reputados del documento, y he encontrado afirmaciones claras sobre la situación de la inversión en I+D en Europa y la necesidad de reforzarla. Sin embargo, el informe completo (Part A y Part B) no está fácilmente indexado en buscadores, por lo que no hay un párrafo simple y extractado literalmente del PDF que pueda copiar aquí desde una fuente pública directamente. No obstante, sí existen frases textuales de páginas oficiales de la Comisión Europea que refieren directamente al enfoque del informe sobre innovación y la inversión en I+D, y que provienen de la propia descripción oficial del informe y de análisis institucionales.

Cita literal en inglés (página oficial de la Comisión Europea sobre el Draghi report):

“The Draghi report looks at the challenges faced by the industry and companies in the Single Market … the green and digital transitions demand unprecedented levels of investment and innovation.”

Traducción literal al español:

“El informe Draghi examina los desafíos que enfrentan la industria y las empresas en el Mercado Único… las transiciones verde y digital exigen niveles sin precedentes de inversión e innovación.”

Observaciones claras del Informe Draghi sobre I+D y la competitividad europea;

  • El informe identifica que Europa tiene un déficit de innovación frente a Estados Unidos y China, lo que añade presión a la competitividad del bloque.
  • Señala que las transiciones tecnológicas exigidas (digital y verde) requieren unos niveles de inversión e innovación mayores de los observados hasta ahora en Europa.
  • Según análisis basados en el diagnóstico del informe, Europa gasta en I+D una proporción del PIB menor que sus competidores globales, lo que se traduce en menos empresas tecnológicas líderes a escala mundial.

Conclusión

El Informe Draghi no contiene un único párrafo corto que vincule literalmente la inversión en I+D con una fórmula o cifra, pero sí establece de manera clara que las transiciones verde y digital —pilares de la competitividad futura— requieren inversiones mucho más elevadas en innovación y desarrollo que las actuales. Además, el documento diagnostica que Europa queda rezagada frente a Estados Unidos y China en innovación tecnológica y en gasto en I+D, y propone como parte de su estrategia incrementar esos esfuerzos para cerrar la brecha, reforzar la productividad y fortalecer la posición competitiva de las empresas europeas.

Las cifras que no tiene el Informe Draghi en la parte pública las proporciona la Comisión Europea todos los años en el “EU Industrial R&D Investment Scoreboard” y la foto que nos ofrece es devastadora si fijamos la vista en las compañías de telecomunicaciones europeas con respecto a los hiperescaldores norteamericanos y chinos. En el publicado en el año 2025 https://bit.ly/4u3xAHG, la comparación entre los hiperescaladores y las telecos europeas ofende por su diferencia y apuesta por la innovación que hacen unos con respecto a otros.

El texto sostiene que el EU Industrial R&D Investment Scoreboard 2025 demuestra que el problema estructural de las compañías de telecomunicaciones europeas no es el exceso de competencia, sino su irrelevancia tecnológica relativa y su baja inversión en I+D frente a los hiperescaladores estadounidenses. Argumenta que la consolidación vía fusiones nacionales no altera la posición sistémica de Europa en la economía digital, porque el liderazgo tecnológico global se concentra en ecosistemas que integran I+D, datos, plataformas e infraestructuras a gran escala. Según el análisis expuesto, la solución no sería reducir operadores, sino construir una arquitectura industrial paneuropea —similar a la que permitió crear Airbus— que centralice capacidades tecnológicas y permita competir en igualdad de condiciones en las capas estratégicas del sistema digital.

El Scoreboard 2025 muestra que las 2.000 mayores empresas del mundo invirtieron en 2024 un total de 1,446 billones de euros en I+D. Estados Unidos concentra el 47,1% de esa inversión, mientras que la Unión Europea representa el 16,2%. Los primeros puestos del ranking están ocupados por hiperescaladores estadounidenses. Amazon encabeza la clasificación con aproximadamente 65.300 millones de euros anuales en I+D. Junto con Alphabet (Google), Meta, Microsoft y Apple, las cinco primeras tecnológicas estadounidenses suman alrededor de 214.902 millones de euros en inversión anual en I+D. Estas compañías presentan además una intensidad de inversión media en I+D sobre ventas del 8,4% y una inversión por empleado cercana a 48.700 euros.

 Los mayores inversores del mundo en I+D en el año 2025Fuente: Comisión Europea https://bit.ly/4tYcA5f

En contraste, las 22 compañías de telecomunicaciones que aparecen en el ranking mundial invierten en conjunto 18.866 millones de euros en I+D, de los cuales la parte correspondiente a empresas europeas asciende a 3.623 millones de euros, aproximadamente el 19,2% del total del sector telco incluido en el ranking. Esto significa que la inversión conjunta de todas las telecos europeas presentes en la clasificación representa una fracción muy reducida en comparación con la de un solo hiperescalador. Además, las telecos europeas presentan menor intensidad de inversión en I+D sobre ventas (en torno al 4,4% en promedio europeo general) y menor inversión por empleado (16.800 euros de media en la UE).

La comparación directa muestra que los hiperescaladores ocupan los primeros puestos del ranking con inversiones individuales que superan ampliamente la suma de las principales telecomunicaciones europeas. Mientras los primeros concentran I+D, infraestructuras digitales y márgenes operativos elevados, las telecos europeas aparecen como actores intensivos en capital físico pero con menor capacidad de capturar valor tecnológico. En términos cuantitativos y de intensidad inversora, la brecha entre los líderes del ranking y las telecomunicaciones europeas es de orden de magnitud, no simplemente de tamaño relativo dentro del propio sector europeo.

Si se toma como base lo que realmente está escrito en el Informe Draghi“facilitar la consolidación… para lograr mayores tasas de inversión en conectividad” y un enfoque “más permisivo” con determinadas fusiones— y se coloca al lado la foto cuantitativa del EU Industrial R&D Investment Scoreboard 2025” que cito, el problema principal del argumento “fusionarse para ganar escala y competir con los hiperescaladores” es que mezcla dos planos distintos de escala: la escala del mercado de conectividad y la escala del sistema tecnológico. Y el segundo es el que determina el liderazgo frente a los hiperescaladores.

En las métricas que he resumido, los hiperescaladores que lideran el ranking no destacan por ser “grandes empresas” en abstracto, sino por operar con una escala de I+D de orden de magnitud que se sostiene año tras año y que se apalanca en un modelo donde la innovación, los datos, el software, la infraestructura digital y la captura de valor están integrados. En ese marco, el dato clave no es cuántos operadores hay en un país, sino cuánta capacidad tiene un actor (o un ecosistema) para sostener programas masivos de I+D y convertirlos en plataformas, productos y rentas. Esa escala no se obtiene automáticamente juntando balances de diversas compañías de telecomunicaciones en mercados nacionales. 


Los mayores inversores del mundo en I+D en el año 2025Fuente: Comisión Europea 

Ahí es donde el razonamiento “fusión = más inversión = más capacidad tecnológica” se debilita con los números que menciono. Si el conjunto de telecos europeas que aparecen en el ranking representa una inversión en I+D que, incluso agregada, queda muy lejos del nivel de inversión anual de los primeros hiperescaladores, entonces la fusión de las telecos europeas puede mejorar algunos parámetros financieros y operativos, pero no cambia el hecho esencial que reflejan esas métricas: la brecha no es marginal ni de eficiencia; es de arquitectura industrial y de capacidad de inversión tecnológica sostenida. Reducir el número de actores en mercados nacionales puede alterar la dinámica competitiva en precios o generar sinergias, pero no convierte a un sector que invierte poco en I+D en un sector que de repente invierte a escala del hiperescalador.

Además, el propio encuadre de Draghi, tal y como lo he recopilado, apunta a que “consolidación” no es sinónimo de “fusiones como estrategia suficiente”. Draghi habilita el terreno regulatorio para que ciertas concentraciones sean posibles y para que se eleve la inversión en conectividad; pero el Scoreboard que cito sitúa el núcleo de la desventaja europea en otra parte: quién controla el sistema tecnológico y dónde se concentra la I+D corporativa mundial. En ese diagnóstico, una fusión doméstica puede ser relevante para redes y despliegue, pero resulta ineficiente como respuesta al reto de competir con plataformas que dominan software, nube, IA, datos y capex digital a gran escala.

Por eso, si se contrasta estrictamente el objetivo declarado (“competir con hiperescaladores”) con las métricas que aporto (volúmenes de I+D, intensidad sobre ventas, inversión por empleado y concentración sectorial de la I+D), el argumento de que la consolidación vía fusiones “da escala para competir” como afirma Murtra ,se sostiene de forma muy limitada: da escala dentro del negocio telco tradicional, pero no demuestra que dé escala en el terreno donde se decide la competitividad frente a los hiperescaladores, que es la capacidad de innovar y capturar valor en las capas digitales. En otras palabras, la fusión puede ser una palanca para reordenar un sector, pero no aparece respaldada por esos indicadores como palanca suficiente para cerrar una brecha de orden de magnitud en I+D y dominio tecnológico.


El Capex de estos grandes proveedores de servicios en la nube se está disparando exponencialmente, con Bloomberg estableciendo unas estimaciones para este superiores a los 600.000 millones de dólares entre Alphabet, Microsoft, Amazon y Meta, lo que triplicaría la cifra de hace apenas dos años. 

Con esa foto, la debilidad del planteamiento sectorial no está en que “fusionarse sea siempre malo”, sino en la pretensión concreta de que “fusionarse” sea el mecanismo principal para alcanzar la escala competitiva de los hiperescaladores. Las métricas que pongo encima de la mesa no describen una carrera donde falte tamaño empresarial aislado, sino una carrera donde falta capacidad sistémica: inversión sostenida en I+D en los sectores digitales dominantes y un modelo que permita capturar retornos de esa innovación. Si eso no cambia, la fusión puede mejorar la contabilidad y el equilibrio interno del sector, pero no cambia el hecho que muestran los datos: la distancia con los hiperescaladores no se reduce reordenando el perímetro nacional con fusiones, porque la ventaja de estos no proviene de tener “menos competidores”, sino de controlar un sistema tecnológico completo.

Si se toman como referencia las métricas del “EU Industrial R&D Investment Scoreboard 2025” que he expuesto, la cuestión central no es el número de operadores en cada mercado nacional, sino la magnitud absoluta y la intensidad de la inversión en I+D en los sectores que determinan el liderazgo tecnológico. Los hiperescaladores que encabezan el ranking no destacan simplemente por su tamaño empresarial, sino por su capacidad de concentrar volúmenes masivos de I+D, combinarlos con infraestructuras digitales propias y capturar el valor generado en ese ecosistema.

En ese contexto, la escala relevante no es la escala comercial dentro de un país, sino la escala tecnológica sistémica. Las fusiones entre operadores nacionales pueden generar sinergias operativas, reducir costes duplicados o mejorar márgenes, pero las métricas muestran que incluso la suma de las principales telecos europeas queda muy por debajo de la inversión individual de los líderes digitales globales. La brecha no es marginal ni atribuible únicamente a fragmentación regulatoria; es una brecha estructural en capacidad de innovación y en control de las capas tecnológicas estratégicas.

Por eso, cuando afirman actores como Murtra que la escala necesaria para competir con los hiperescaladores puede alcanzarse mediante fusiones, el argumento se debilita al contrastarlo con los datos. La consolidación financiera no altera por sí misma el orden de magnitud de la inversión en I+D ni garantiza la creación de plataformas tecnológicas propias. Puede reordenar el mercado de conectividad, pero no cambia automáticamente la posición en la cadena de valor digital donde se concentra la rentabilidad y el poder tecnológico.

En ese punto es donde la figura del consorcio adquiere relevancia analítica por mucho que se opongan o lo niegen. Un consorcio no persigue reducir competencia en el mercado minorista, sino concentrar recursos en las capas donde la duplicación de inversiones resta eficiencia y donde la escala es indispensable. Compartir riesgos tecnológicos, coordinar programas de I+D y evitar la fragmentación de esfuerzos permite acumular capacidades que, de forma aislada, cada operador difícilmente podría sostener. La lógica no es sumar balances, sino sumar capacidades estratégicas bajo una arquitectura común.

La experiencia de sectores donde Europa sí ha conseguido competir a escala global muestra que la cooperación industrial puede crear masa crítica sin eliminar la competencia comercial aguas abajo. En términos estrictamente económicos, el consorcio permite internalizar externalidades positivas de la innovación, distribuir riesgos de proyectos de largo ciclo y evitar la dispersión de recursos en desarrollos paralelos que no alcanzan la escala necesaria.

A la luz de las métricas citadas anteriormente, la cuestión no es si las fusiones pueden mejorar la eficiencia del sector, sino si son suficientes para cerrar una brecha tecnológica de orden de magnitud. Los datos indican que no. En cambio, un esquema de cooperación estructurada que concentre inversión en I+D y capacidades tecnológicas comunes se alinea más directamente con el problema identificado: la insuficiente escala tecnológica frente a los hiperescaladores. En ese marco, la discusión deja de ser cuántos operadores hay y pasa a ser qué arquitectura industrial permite competir en las capas donde se genera y se captura el valor digital.

Para cerrar el argumento de forma definitiva, conviene añadir tres precisiones que refuerzan la coherencia interna del planteamiento y anticipen las objeciones previsibles.

En primer lugar, es necesario vincular de manera explícita la inversión en I+D con la captura de valor económico. El “EU Industrial R&D Investment Scoreboard” no solo muestra quién invierte más, sino también que las empresas que lideran esa inversión concentran mayores márgenes operativos y posiciones dominantes en sus respectivos mercados. La I+D, en el caso de los hiperescaladores, no es un coste accesorio, sino el mecanismo que les permite fijar estándares tecnológicos, controlar plataformas, acumular datos y generar economías de red. Es precisamente esa combinación la que explica su rentabilidad y su poder estructural. Por tanto, cuando se observa que la inversión en I+D de las telecos europeas es de un orden de magnitud muy inferior, no se está describiendo únicamente una diferencia presupuestaria, sino una diferencia en capacidad para capturar rentas tecnológicas en el largo plazo.

En segundo lugar, conviene anticipar la objeción habitual de que las fusiones permitirían generar mayor caja y, por tanto, más inversión en innovación. Esa hipótesis presupone que el principal obstáculo es financiero. Sin embargo, los datos comparados muestran que la intensidad de I+D no depende exclusivamente del margen operativo, sino del modelo de negocio y de la posición en la cadena de valor. Incluso en mercados relativamente concentrados, las telecos no han alcanzado intensidades de I+D comparables a las de los hiperescaladores. Esto indica que el problema no es simplemente la falta de recursos, sino la falta de un marco que permita que la inversión en tecnología se traduzca en control de plataformas y retorno estratégico. Sin modificar esa estructura, una mayor generación de caja no garantiza un salto cualitativo en capacidad tecnológica.

En tercer lugar, es importante aclarar que la propuesta de un consorcio industrial no implica suprimir la competencia en el mercado minorista. La cooperación en capas estratégicas —I+D avanzada, infraestructuras profundas, plataformas tecnológicas comunes— puede coexistir con competencia comercial aguas abajo. La experiencia europea en otros sectores demuestra que es posible separar cooperación industrial en fases de alto riesgo y largo ciclo de innovación, de la competencia en la fase de comercialización. De este modo, el consorcio no sustituye al mercado, sino que corrige una fragmentación que impide alcanzar masa crítica tecnológica.


Con estas precisiones, el razonamiento queda cerrado en favor del consorcio y en contra de las fusiones, por más que los fastuosos gabinetes de prensa como el de Telefónica https://bit.ly/4qZT59t mande notas de prensa a los periódicos: la brecha frente a los hiperescaladores es sistémica y se manifiesta en orden de magnitud en inversión, intensidad y capacidad de captura de valor; las fusiones pueden mejorar la estructura interna del sector, pero no alteran por sí mismas esa brecha estructural; y una arquitectura cooperativa paneuropea orientada a concentrar I+D y compartir riesgos tecnológicos se alinea más directamente con el diagnóstico que proporcionan tanto el Informe Draghi como el Scoreboard publicado recientemente.

Para terminar el post quiero manifestar que la anécdota con la industria aeronáutica europea y la creación de Airbus del comienzo del post no es un mero recurso literario: es una advertencia histórica de que restructurar empresas sin cambiar el marco industrial rara vez altera la posición competitiva de un continente. Airbus no fue el resultado de fusiones defensivas nacionales, sino de una arquitectura común de I+D y cooperación industrial que permitió a Europa competir con Boeing. Ese mismo contraste debería estar presente hoy en el debate actual sobre las telecomunicaciones europeas.

Sin embargo, parte del sector —encabezado por Telefónica y su presidente Marc Murtra— ha insistido en que las fusiones entre operadores europeos son la respuesta para alcanzar escala y competir con los hiperescaladores estadounidenses y chinos. Ese argumento ha sido repetido en notas de prensa y declaraciones públicas como si fuera la única solución posible, a pesar de que las métricas de inversión en I+D muestran una brecha estructural de orden de magnitud que una simple reorganización del sector telco europeo no puede cerrar.

Frente a esa postura, la comisaria europea de Competencia, Teresa Ribera, ha señalado con claridad que la competitividad de Europa no puede convertirse en pretexto para sacrificar la competencia y relajar la política de fusiones de forma acrítica. Según un artículo del Financial Times, Ribera ha dejado claro que no permitirá que la competitividad sea un argumento para permitir concentraciones de mercado sin garantías de mejora estructural, y que las peleas por fusiones no deben ser justificadas únicamente en base a la escala corporativa. Ese artículo sugiere que —aunque algunos operadores europeos esperaban un giro en la política de competenciaesa flexibilización radical no está en la mano de Ribera ni en la hoja de ruta de la Comisión tal como ella misma la está definiendo https://bit.ly/4r9QtGj

Esa posición tiene sentido si se contempla el diagnóstico que emerge de los datos: la brecha frente a los líderes tecnológicos no es marginal y no depende únicamente del tamaño en mercados nacionales, sino de la capacidad de invertir en I+D, de integrar plataformas, de controlar infraestructuras digitales y de capturar valor en la cadena productiva. Una fusión financiera no repara de forma automática esas asimetrías sistémicas. En palabras que podrían resumir la lógica de Ribera —tal como recoge Financial Times—, “no se permitirá que la competitividad sea un pretexto para permitir la concentración del mercado”; y una mayor escala empresarial por sí sola no resuelve los retos estructurales de innovación e integración económica que enfrenta Europa.

Decir que Telefónica pretende que la Comisión acepte “pulpo como animal de compañía” no es una hipérbole retórica, sino una síntesis del desajuste entre lo que pide el sector y lo que dicen los hechos y las propias autoridades regulatorias. Esta brecha no se cierra con cambios cosméticos en las normas de fusiones, sino con una reorientación más profunda de la política industrial europea que ponga en el centro la escala tecnológica de I+D y la cooperación estructural, no sólo la escala financiera de unos cuantos balances corporativos.

En ese sentido, la anécdota de Airbus no es una historia agradable para recordar, sino un recordatorio de que Europa sólo puede cambiar su posición relativa cuando abandona recetas cómodas del pasado y construye marcos que alineen inversión, innovación y estructura industrial común. Las declaraciones y el enfoque de Ribera apuntan en esa dirección y señalan que las soluciones de corto plazo, como las fusiones defensivas, no bastan para competir en la nueva economía tecnológica global.

Ya lo dijo Paul Krugman: “A largo plazo, el factor más importante para determinar el nivel de vida de una nación es su productividad.” 

 

 

 

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