En Francia, el Estado no suele comportarse como un accionista pasivo cuando considera que una empresa es estratégica. Un ejemplo claro ocurrió en Renault: en el año 2015, el Gobierno francés elevó temporalmente su participación del 15,01% al 19,74% para asegurar derechos de voto doble y reforzar su influencia en la compañía. La operación fue polémica, pero reflejó una idea muy francesa del “Estado accionista”: si el capital público está presente en sectores estratégicos, no basta con estar sentado en el accionariado; hay que ejercer esa posición para orientar, proteger y exigir resultados.
https://bit.ly/4uvkQsr
La comparecencia de Manuel de la Rocha en el Congreso deja una cuestión de fondo que va mucho más allá de las explicaciones ofrecidas sobre Indra, Telefónica o el papel de la SEPI. Si el Estado participa en compañías estratégicas para proteger el interés general, la seguridad económica y la soberanía tecnológica del país, resulta inevitable analizar los resultados obtenidos en aquellas empresas donde ejerce una influencia relevante como accionista. Y pocas comparaciones son tan ilustrativas como la que ofrecen actualmente Indra y Telefónica. Mientras la primera ha protagonizado una de las etapas de crecimiento más intensas de su historia reciente, con fuertes avances en ingresos, beneficios, cartera de pedidos, capacidad industrial y valor bursátil, la segunda atraviesa una fase marcada por reestructuraciones, desinversiones, reducción de plantilla, pérdida de perímetro y un debate estratégico sobre su encaje en el nuevo modelo europeo de telecomunicaciones. Las cifras, los hechos y las decisiones adoptadas en ambos casos permiten realizar una comparación objetiva sobre dos modelos de gestión muy diferentes y sobre las responsabilidades que corresponden a quienes representan al Estado en sus órganos de gobierno.
Manuel de la Rocha, director de la Oficina de Asuntos Económicos y G20 de la Presidencia del Gobierno, compareció ante la Comisión Mixta de Seguridad Nacional del Congreso para responder a las controversias surgidas en torno a Indra, la posible integración con Escribano Mechanical and Engineering (EM&E) y diversas acusaciones sobre supuestas injerencias del Ejecutivo en empresas estratégicas.
Durante su intervención negó de forma categórica haber solicitado la dimisión de Ángel Escribano como presidente de Indra. Reconoció que mantuvo una reunión con él aproximadamente dos semanas antes de que presentara su renuncia en abril, pero aseguró que dicho encuentro tuvo como único objetivo analizar la situación de la compañía. Según afirmó, nunca le pidió que abandonara el cargo ni ejerció presión alguna para que lo hiciera. Subrayó que la decisión de dimitir fue adoptada exclusivamente por Escribano y comunicada posteriormente mediante una carta pública.
Asimismo, rechazó cualquier implicación del Gobierno en una eventual fusión entre Indra y EM&E, la empresa familiar de Ángel Escribano. Señaló que una operación de esa naturaleza corresponde exclusivamente a los órganos de decisión de Indra y recordó que el nuevo presidente no ejecutivo de la compañía, Ángel Simón, ya había manifestado públicamente que esa posibilidad seguía abierta.
El responsable económico de Presidencia defendió además que el Gobierno no interviene en la gestión ordinaria de Indra y destacó la evolución positiva de la empresa en los últimos años, reflejada tanto en el aumento de su valor bursátil como en el crecimiento de su plantilla, que ha pasado de unos 46.000 a más de 62.000 trabajadores. A su juicio, estos datos desmienten las críticas que sostienen que la compañía carece de una estrategia definida.
También respondió a preguntas sobre sus contactos con el sector de la defensa. Admitió haberse reunido con representantes de numerosas empresas, entre ellas SAPA, ITP Aero, Oesía, Rheinmetall y General Dynamics.
Lo manifestado sobre Telefónica
Respecto a Telefónica, De la Rocha defendió la actuación de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) y negó cualquier irregularidad en los cambios producidos en la dirección de la operadora. Explicó que, a comienzos de 2025, se consideró que había llegado el momento de una renovación natural en la presidencia de la compañía. Según relató, los principales accionistas nacionales de referencia, la SEPI y Criteria, actuando de acuerdo con la saudí STC, decidieron relevar a José María Álvarez-Pallete para abrir una nueva etapa corporativa.
Pese a respaldar el cambio, expresó su reconocimiento y agradecimiento a Álvarez-Pallete por la gestión desarrollada durante su mandato al frente de la empresa. Al mismo tiempo, justificó la sustitución como una decisión orientada a reforzar Telefónica y prepararla para afrontar los retos estratégicos de un sector tan relevante como el de las telecomunicaciones.
De la Rocha insistió en que la actuación de la SEPI se realizó ejerciendo sus derechos como accionista y siempre bajo los criterios del interés de la compañía y del interés público. En ningún momento presentó la operación como una imposición política, sino como una decisión adoptada por los accionistas de referencia de la empresa dentro de los mecanismos ordinarios de gobierno corporativo.
En relación con la nueva dirección de Telefónica, valoró positivamente a los nuevos responsables. Sobre el presidente, Marc Murtra, consideró que el relevo forma parte de esa nueva etapa empresarial. Respecto al nuevo consejero delegado de Indra, Josep María Recasens, destacó su amplia experiencia industrial y profesional, afirmando que reúne las condiciones necesarias para desempeñar con éxito el cargo. Asimismo, mostró respeto por el trabajo realizado por José Vicente de los Mozos, señalando que había dejado una buena impronta en la compañía y que su salida se produjo al concluir su mandato de tres años.
Finalmente, De la Rocha defendió el papel del Estado en sectores considerados estratégicos y vinculó estas actuaciones con la necesidad de reforzar la seguridad económica, industrial y tecnológica de España, al tiempo que reivindicó instrumentos como el denominado escudo antiopas para proteger activos estratégicos frente a determinadas inversiones extranjeras https://bit.ly/3SetWw1
En otros diarios también se han publicado otras declaraciones de Manuel de la Rocha que complementan a lo publicado al comienzo del post sobre Telefónica:
El Español/Invertia publicó que De la Rocha negó cualquier intervención de Moncloa en empresas participadas como Indra o Telefónica y sostuvo que la posición del Gobierno se canaliza mediante el voto de la SEPI en los órganos societarios. Sobre Telefónica, recogió que la salida de José María Álvarez-Pallete se produjo, según De la Rocha, bajo criterios de gobernanza, porque su mandato estaba próximo a expirar y los principales socios acordaron abrir una nueva etapa https://bit.ly/4v2NWjZ
Intereconomía también publicó una pieza centrada en que De la Rocha defendió el relevo de Pallete por Marc Murtra como un proceso “natural”. Según ese diario, De la Rocha afirmó que el cambio fue decidido por los principales accionistas de Telefónica: SEPI, Criteria y la saudí STC, cada uno con participaciones cercanas al 10%, y añadió que él nunca ha nombrado ni cesado a directivos de ninguna empresa https://bit.ly/3PRPDBz
OKDiario recogió igualmente sus declaraciones sobre Telefónica en paralelo al caso Indra. El diario publicó que De la Rocha utilizó el mismo argumento para el cese de Pallete: que la decisión correspondió a los principales accionistas de Telefónica, incluida STC, aunque también señaló que admitió que la SEPI propuso a Marc Murtra como sustituto a propuesta del Gobierno https://bit.ly/4vj1Gr3
Por tanto, sí se ha publicado más contenido en otros diarios sobre lo que De la Rocha manifestó respecto a Telefónica tras su comparecencia: principalmente, que defendió el relevo de Álvarez-Pallete como una decisión societaria de los accionistas de referencia y no como una imposición directa del Gobierno.
La comparecencia de hoy de Manuel de la Rocha, director de la Oficina de Asuntos Económicos y G20, tiene dos planos importantes que voy a tratar de reflejar en este post. Para ello lo mejor es recurrir a la evolución de las dos compañías donde la SEPI está presente, Indra y Telefónica, con los gestores que estuvieron al frente de las mismas.
La cara más visible de una gestión empresarial exitosa se encuentra en Indra. El 24 de mayo de 2021, a propuesta de su principal accionista, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), Marc Murtra fue designado presidente de la compañía en sustitución de Fernando Abril-Martorell. El día de su nombramiento, la acción de Indra cerró la sesión bursátil en 7,175 euros. Murtra permaneció al frente de la empresa hasta el 18 de enero de 2025, fecha en la que fue nombrado presidente de Telefónica. Ese día, la cotización de Indra cerró en 18,06 euros, lo que supone que durante su mandato la acción se revalorizó más de un 150%.
Por su parte, José Vicente de los Mozos fue nombrado consejero delegado de Indra el 18 de mayo de 2023, en sustitución de Ignacio Mataix. En aquella fecha, la acción cerró en 11,90 euros. Desde la salida de Murtra hacia Telefónica, con De los Mozos al frente de la gestión ejecutiva de la compañía, la cotización de Indra ha continuado su escalada hasta alcanzar los 54,50 euros de hoy. Por tanto, la acción de Indra se ha revalorizado un 357,98% desde el nombramiento de José Vicente de los Mozos como consejero delegado el 18 de mayo de 2023 hasta una cotización de hoy de 54,50 euros. De este modo, la mayor parte de la revalorización bursátil experimentada por la compañía se ha producido durante la etapa en la que José Vicente de los Mozos ha ejercido como consejero delegado, cargo que abandonará el próximo 30 de junio.
Durante la etapa de consejero delegado de Indra, José Vicente de los Mozos, desde su nombramiento el 18 de mayo de 2023, la compañía ha registrado una fuerte expansión en ingresos, beneficio, cartera de pedidos, defensa, espacio y presencia industrial. El principal hito estratégico fue la presentación del plan Leading the Future, con el que Indra fijó como eje de crecimiento la defensa, el sector aeroespacial, el tráfico aéreo y las tecnologías digitales avanzadas, con el objetivo de reforzar su papel como compañía tractora del ecosistema español de defensa y tecnología https://bit.ly/4v7RSjy
Los resultados del año 2024 marcaron un primer salto relevante: Indra cerró el ejercicio con ingresos de 4.843 millones de euros, un crecimiento del 11,5%, y un beneficio neto récord de 278 millones, un 34,9% más que en 2023. La cartera de pedidos alcanzó los 7.245 millones, también en máximos, y el margen EBITDA mejoró hasta el 11,3% https://bit.ly/4eeH5wI
En el año 2025, la expansión se aceleró. La compañía comunicó ingresos de 5.457 millones de euros, un 13% más que en 2024, con crecimiento en todas sus grandes áreas: Defensa subió un 36%, ATM un 12%, Movilidad un 10% y Minsait un 5%. Además, la cartera total alcanzó los 16.083 millones de euros, un 122% más, y la cartera de Defensa llegó a 11.336 millones, superando ya el objetivo previsto para el año 2026 https://bit.ly/3SeFUWt
Otro hito clave fue la toma de control de TESS Defence, operación aprobada por Indra para alcanzar el 51,001% del capital y consolidar sus resultados. Esta operación reforzó la posición de Indra en defensa terrestre y en programas estratégicos como el vehículo 8x8 Dragón https://bit.ly/43oNBfe
También destaca la apuesta por el negocio espacial. Indra alcanzó un acuerdo con Redeia para adquirir el 89,68% de Hispasat por 725 millones de euros, operación aprobada posteriormente por la Junta Extraordinaria de Accionistas con el respaldo del 99,98% del capital presente https://bit.ly/4e3HSAc
En el primer semestre del año 2025, Indra obtuvo un beneficio neto de 215 millones de euros, un 87,7% más, impulsado en parte por la consolidación de TESS Defence. En ese periodo, la cartera de pedidos subió hasta 9.474 millones, la contratación creció un 18% y los ingresos alcanzaron 2.450 millones https://bit.ly/4omdBBB
En los nueve primeros meses del año 2025, la compañía volvió a mejorar sus cifras: el beneficio neto aumentó un 58%, hasta 291 millones de euros, con crecimiento de ingresos, contratación y cartera, especialmente en Defensa y Tráfico Aéreo https://bit.ly/4v7SxBy
La evolución bursátil también refleja ese periodo de fuerte crecimiento. Según los datos públicos de la evolución bursátil, la acción pasó de 11,90 euros el día del nombramiento de De los Mozos como consejero delegado a niveles superiores a 54 euros en 2026. Además, tras presentar los resultados de 2025, Indra llegó a marcar un máximo histórico de 62,75 euros por acción https://bit.ly/4xeqG45
En conjunto, los hitos publicados muestran que, durante la etapa como consejero delegado de Indra de José Vicente de los Mozos, la compañía incrementó ingresos, beneficio, cartera, contratación, presencia en defensa, peso en el sector espacial y valoración bursátil, consolidando una etapa de crecimiento claramente reflejada en sus resultados oficiales y en la evolución del mercado… La métrica lo dice de forma reveladora.
Además se puede añadir que, bajo la etapa de José Vicente de los Mozos como consejero delegado, Indra no solo mejoró sus cifras financieras, sino que también reforzó su perfil como compañía estratégica de defensa, tecnología y espacio. Uno de los elementos más relevantes fue la ejecución del plan estratégico Leading the Future, presentado en el año 2024, con el que Indra planteó crecer hasta los 6.000 millones de euros de ingresos en 2026 y superar los 10.000 millones en 2030, apoyándose en defensa, aeroespacio, digitalización, inteligencia artificial, ciberseguridad y tráfico aéreo. Reuters recogió que este plan buscaba aprovechar el aumento del gasto europeo en defensa y elevar de forma significativa ingresos y rentabilidad https://bit.ly/3RZJ4NR
También puede destacarse que Indra superó sus objetivos en el primer año del plan estratégico. La propia compañía comunicó que en el año 2024 los ingresos crecieron un 12%, con avances especialmente fuertes en ATM, que subió un 30%, y en Defensa, que aumentó un 26%. Ese dato permite reflejar que el crecimiento no se limitó a la cotización bursátil, sino que tuvo soporte operativo en las principales áreas de negocio https://bit.ly/4vCyCu4
Otro hito importante fue la consolidación de Indra como actor central en defensa terrestre mediante la toma de control de TESS Defence. En el primer semestre de 2025, esa operación contribuyó a que el beneficio neto creciera un 87,7%, hasta 215 millones de euros, el mayor resultado de la compañía para un primer semestre. Además, la cartera de pedidos subió hasta 9.474 millones, impulsada también por la integración de TESS https://bit.ly/4upIuGE
A ello se suma la entrada decidida en el negocio espacial con la adquisición de Hispasat. Indra acordó comprar el 89,68% de la compañía por 725 millones de euros, con la previsión de que la operación aportara unos 400 millones de euros de ingresos y 190 millones de EBITDA, además de sinergias estimadas de hasta 30 millones en 2026 y entre 50 y 70 millones en 2030 https://bit.ly/4v2hDSj
En el año 2025, Indra volvió a presentar resultados récord. La compañía cerró el ejercicio con un beneficio neto de 436 millones de euros, un 57% más, y una cartera de pedidos de 16.083 millones de euros, un 122% más que el año anterior. Dentro de esa cartera, el negocio de Defensa alcanzó un peso especialmente relevante, con más de 11.300 millones de euros https://bit.ly/4gareld
Ya en el año 2026, la cartera de pedidos de Indra superó los 20.000 millones de euros, un hito histórico para la compañía. De los Mozos situó entonces como prioridad la entrega de esos contratos, lo que refleja que la gestión pasó de una fase de captación y crecimiento a otra centrada en la ejecución industrial https://bit.ly/3RXiMvD
En conjunto, estos datos permiten añadir que la etapa de José Vicente de los Mozos al frente de Indra estuvo marcada por: el crecimiento de ingresos, beneficio, cartera de pedidos, defensa, espacio y tráfico aéreo; por la ejecución del plan estratégico; por operaciones corporativas de calado como TESS Defence e Hispasat; y por una revalorización bursátil muy significativa.
La cara menos bonita de la gestión empresarial llevada por una de las participadas de la SEPI la encontramos en Telefónica, donde el Estado tiene un 10%. El 18 de enero del año 2025 llegaba a la presidencia de Telefónica, Marc Murtra por José María Álvarez-Pallete, entonces las acciones de Telefónica cotizaban a 3,97 euros, hoy el cierre de la cotización es de 3,87 euros (-2,51%), tras 16 meses y 12 días al frente de la compañía.
Con más detalle factual, la etapa de Marc Murtra al frente de Telefónica arranca el 18 de enero de 2025, cuando el Consejo de Administración aprobó su nombramiento por cooptación como consejero y presidente ejecutivo, en sustitución de José María Álvarez-Pallete. Ese nombramiento tuvo efecto inmediato https://bit.ly/4uujo9A
En bolsa, tomando como referencia los datos que indico al comienzo, se produjo uno de los episodios bursátiles más relevantes del periodo fue la presentación del plan estratégico Transform & Grow 2026-2030, el 4 de noviembre del año 2025, tras la cual la acción cayó con fuerza por el recorte del dividendo y la reacción negativa del mercado. Reuters recogió que el título bajó cerca de un 10% ese día tras anunciarse el nuevo plan y la reducción del dividendo https://bit.ly/4ofSHnA
El principal hito estratégico de Murtra fue precisamente ese nuevo plan Transform& Grow, con el que Telefónica decidió concentrarse en cuatro mercados principales: España, Brasil, Alemania y Reino Unido, reducir exposición a Hispanoamérica, simplificar estructura y buscar ahorros operativos. La compañía fijó como objetivo generar hasta 2.300 millones de euros de ahorros brutos en 2028 y hasta 3.000 millones en 2030. También planteó crecimientos medios anuales de ingresos y EBITDA del 1,5%-2,5% hasta 2028, y del 2,5%-3,5% entre 2028 y 2030 https://bit.ly/4vFi0C5
En resultados, Telefónica cerró 2025 con 35.120 millones de euros de ingresos. La propia compañía comunicó crecimiento en términos constantes, pero en términos corrientes los ingresos estuvieron afectados por divisas y cambios de perímetro. El resultado neto atribuido fue negativo en 4.318 millones de euros, debido a costes de reestructuración, deterioros de activos y el impacto de las desinversiones en Hispanoamérica https://bit.ly/4fB9WgS
En el primer trimestre del año 2026, Telefónica ingresó 8.127 millones de euros, un 0,8% más en términos constantes y un 0,4% más en términos corrientes. Sin embargo, volvió a registrar pérdidas netas, esta vez de 411 millones de euros, principalmente por el impacto contable de las desinversiones en Hispanoamérica, especialmente Chile, Colombia y México. La deuda financiera neta bajó hasta 25.342 millones de euros, con una reducción de unos 1.500 millones en el trimestre https://bit.ly/3Qw5Hcg
Uno de los hechos más relevantes de la etapa ha sido la salida acelerada de Latinoamérica. Durante este periodo, Telefónica cerró o anunció ventas en Argentina, Perú, Uruguay, Ecuador, Colombia, Chile y México. En 2025 vendió Argentina, Perú, Uruguay y Ecuador; en 2026 cerró Colombia y Chile; y en abril de 2026 anunció la venta de México. Forbes lo definió como la séptima venta cerrada por Murtra desde su llegada a la presidencia, dentro del repliegue del grupo en América Latina https://bit.ly/43ZDLAC
Esa reducción de perímetro también se aprecia en los accesos. Telefónica cerró el año 2025 con 326,1 millones de accesos, mientras que en el primer trimestre de 2026 informó de 297,9 millones. La diferencia es de 28,2 millones de accesos menos, equivalente a una reducción aproximada del 8,65% frente al cierre de 2025, aunque la compañía señaló que en términos interanuales los accesos crecieron un 5,3% y que la fibra hasta el hogar aumentó un 8,6% https://bit.ly/4aa3U3t
En plantilla, el hito más relevante fue el nuevo ERE planteado en España. Telefónica presentó una oferta final de 4.554 salidas para siete filiales, lo que suponía una reducción de alrededor del 26% sobre una plantilla afectada de 17.248 empleados. En el desglose publicado, 3.765 salidas correspondían a las tres principales filiales: Telefónica de España, Telefónica Móviles y Telefónica Soluciones https://bit.ly/4ohru3T
Otro dato clave para valorar el periodo es el dividendo. Telefónica mantuvo el dividendo de 2025 en 0,30 euros por acción, pero anunció para el año 2026 un dividendo de 0,15 euros por acción, pagadero en junio de 2027. Es decir, el dividendo previsto para 2026 se redujo a la mitad respecto al de 2025 https://bit.ly/43XqUPn
En conjunto, los hechos publicados muestran una presidencia marcada por una fuerte reestructuración: caída bursátil respecto al precio de llegada, pérdidas contables relevantes en el año 2025 y primer trimestre de 2026, reducción del dividendo, nuevo ERE, venta acelerada de activos latinoamericanos y reducción del perímetro operativo. Como datos positivos publicados por la compañía, aparecen la reducción de deuda en el primer trimestre de 2026 por la enajenación del perímetro, el crecimiento orgánico en ingresos en términos constantes, el aumento de accesos de fibra y el objetivo de ahorros operativos del nuevo plan estratégico.
Ayer publicaba un post en el blog donde ponía de manifestó el debate europeo de las telecomunicaciones está entrando en una fase distinta: la Comisión Europea no estaría centrando la solución principal en facilitar megafusiones nacionales, sino en construir un verdadero mercado único continental mediante la futura Ley de Redes Digitales (DNA), con instrumentos como el “pasaporte único”, la armonización regulatoria, la autorización europea para servicios satelitales y una mayor coordinación del espectro. La tesis central del texto es que Europa no tiene solo un problema de tamaño empresarial, sino de fragmentación regulatoria entre 27 mercados nacionales, y que la escala debe venir de operar sobre una base europea integrada, no necesariamente de reducir operadores dentro de cada país https://bit.ly/4v6CLa2
Ese planteamiento coincide con la propia descripción de la Comisión Europea sobre la Digital Networks Act, que afirma que la norma busca crear un marco más simplificado y armonizado, introducir un “Single Passport” para que los operadores puedan prestar servicios paneuropeos con una sola notificación en un Estado miembro, establecer una autorización europea para espectro satelital y reducir cargas administrativas, manteniendo protección al consumidor y reforzando resiliencia, inversión y transición hacia fibra https://bit.ly/4ecuaLo
Frente a esa orientación de la Comisión Europea, Marc Murtra ha defendido reiteradamente una estrategia centrada en permitir la consolidación de las grandes telecos europeas. El 3 de marzo de 2025, en el Mobile World Congress, Telefónica difundió una nota oficial en la que Murtra pidió a las autoridades europeas “adaptar su regulación y objetivos para permitir la consolidación tecnológica y de telecomunicaciones”. En ese mismo mensaje afirmó que era el momento de permitir que las grandes telecos europeas se consoliden y crezcan para crear capacidad tecnológica https://bit.ly/49QM59r
La posición se repitió en julio del año 2025. Según el diario La Vanguardia, Murtra reclamó a la Unión Europea “ajustes en la regulación” para facilitar grandes fusiones de grupos de telecomunicaciones, planteando una especie de “contrato social”: permitir consolidación a cambio de más inversión tecnológica. También defendió que, si Europa quiere empresas tecnológicas de gran tamaño, una vía directa es dejar que las telecos se consoliden https://bit.ly/4uuEvZB
En septiembre del año 2025, Reuters recogió que Telefónica buscaba oportunidades de compra en Alemania, Reino Unido, España y Brasil, mientras liberaba recursos con ventas en Latinoamérica. Murtra sostuvo que Europa necesita operadores tecnológicos grandes y que bastaría con “levantar un poco el pie del freno” para permitir que el mercado se consolide https://bit.ly/4vHPUWU
En febrero de este 2026, el diario El Español publicó que Murtra veía avances en el marco regulatorio europeo para facilitar fusiones, pero advirtió que el debate solo tendría sentido si se traducía en un cambio real en la práctica de la política de fusiones y adquisiciones de la Comisión Europea. La misma información señala que Telefónica seguía interesada en ser protagonista de procesos de consolidación, siempre que se mantuviera la disciplina financiera https://bit.ly/49NyRdr
En marzo de este 2026, El Nacional recogió que Murtra volvió a pedir una regulación más laxa para ganar escala. Según esa información, defendió que las telecos europeas necesitan empresas más grandes para realizar inversiones tecnológicas más profundas, reclamó liberar restricciones y adaptar la regulación en materia de fusiones y adquisiciones, y afirmó que Europa necesita una regulación favorable a la tecnología y más velocidad https://bit.ly/4fx1W0t
La idea volvió a aparecer en junio de este 2026. Cinco Días publicó que Murtra celebró un supuesto “giro copernicano” de Bruselas en materia de fusiones y defendió que, si Europa quiere desarrollar tecnología propia, debe permitir escala en telecomunicaciones. En esa intervención pidió simplificar la regulación, sostuvo que el exceso regulatorio aumenta costes y frena innovación, y vinculó la consolidación con la soberanía tecnológica europea https://bit.ly/49Nz9Rz
El contraste factual es claro: Telefónica, bajo Murtra, ha defendido una hoja de ruta basada en consolidación, fusiones, menos trabas regulatorias y crecimiento de escala dentro de sus mercados principales. La Comisión Europea, en cambio, en la Ley de Redes Digitales, pone el foco en la integración jurídica y operativa del mercado europeo: pasaporte único, armonización, autorización satelital europea, coordinación del espectro, simplificación administrativa y resiliencia de infraestructuras https://bit.ly/4xkMACv
Lo que reflejan las posiciones públicas conocidas es la existencia de dos enfoques claramente diferentes sobre cómo debe alcanzarse la escala en el mercado europeo de las telecomunicaciones. Mientras Marc Murtra ha defendido reiteradamente la necesidad de facilitar procesos de consolidación, promover fusiones entre operadores y flexibilizar la regulación de competencia para crear grandes grupos con mayor dimensión, la orientación que está tomando la Comisión Europea con la futura Ley de Redes Digitales se basa en una lógica distinta. El objetivo de Bruselas no es tanto reducir el número de operadores en cada mercado nacional como eliminar las barreras que fragmentan el mercado europeo y permitir que las compañías puedan operar a escala continental bajo un marco regulatorio común.
En ese nuevo escenario, la ganancia de escala no vendría principalmente de la concentración de operadores dentro de cada país, sino de la creación de un auténtico mercado único europeo de las telecomunicaciones. Instrumentos como el denominado “pasaporte único” permitirían a un operador prestar servicios en toda la Unión Europea con procedimientos armonizados y menores cargas administrativas, facilitando la expansión transfronteriza y aumentando el tamaño efectivo del mercado al que puede dirigirse cada compañía. Desde esta perspectiva, la relajación de las restricciones competitivas que reclama Murtra para favorecer las fusiones nacionales podría perder parte de su relevancia estratégica si la Comisión opta por impulsar la escala mediante la integración del mercado europeo y no mediante una reducción del número de competidores en cada Estado miembro.
Por ello, el reto para Telefónica consiste en adaptar su estrategia a un entorno en el que la ventaja competitiva podría derivarse cada vez más de la capacidad para operar eficientemente en un mercado paneuropeo integrado y menos de la consolidación dentro de mercados nacionales. En la medida en que la Comisión Europea avance hacia ese modelo, Telefónica tendrá que demostrar que su apuesta por la consolidación y la flexibilización regulatoria es compatible con un marco en el que la escala se obtendría principalmente a través de la integración del mercado europeo y de mecanismos como el "pasaporte único".
Lo que muestran esas dos fotografías comparadas —Indra y Telefónica— es una realidad que Manuel de la Rocha no puede ignorar en su condición de responsable económico de Presidencia y como voz política de referencia en decisiones en las que la SEPI actúa en representación del interés público. En Indra, la presencia del Estado como accionista ha coincidido con una etapa de crecimiento visible: aumento de cotización, mejora de ingresos, beneficios récord, ampliación de cartera de pedidos, refuerzo en defensa, entrada en el negocio espacial y consolidación industrial. Es decir, una participada estratégica donde la gestión ha generado valor y ha reforzado la posición de la compañía.
La fotografía de Telefónica es diametralmente opuesta. La llegada de Marc Murtra a la presidencia se presentó como una nueva etapa orientada a reforzar la compañía, pero los datos expuestos reflejan una evolución menos favorable: caída de la cotización desde su nombramiento, pérdidas contables relevantes, reducción del dividendo, ERE, venta acelerada de activos latinoamericanos, reducción de perímetro y pérdida de accesos tras las desinversiones. A ello se suma un problema estratégico de fondo: mientras la Comisión Europea avanza hacia un mercado único continental de telecomunicaciones, basado en armonización regulatoria y pasaporte único, Telefónica mantiene un discurso centrado en fusiones nacionales, reducción del número de operadores y relajación de las normas de competencia.
La comparación deja una cuestión política y empresarial evidente: si la SEPI justifica su presencia en compañías estratégicas por razones de interés público, seguridad económica y soberanía tecnológica, no puede limitarse a defender formalmente los relevos accionariales cuando una de esas compañías muestra señales de deterioro bursátil, ajuste laboral, reducción de perímetro y posible desalineación con el nuevo marco europeo. Indra no presenta ese problema; Telefónica sí. Por ello, la responsabilidad pública no debería agotarse en afirmar que todo se ha hecho conforme a la gobernanza societaria, sino en exigir resultados, corregir desviaciones y revisar si la estrategia aplicada está fortaleciendo realmente a una empresa clave para España.
En ese sentido, la situación requiere, como mínimo, una evaluación seria de la estrategia de Telefónica bajo la presidencia de Murtra. No se trata de interferir en la gestión ordinaria, sino de ejercer con rigor los derechos políticos de la SEPI como accionista público. Si en Indra la gestión ha reforzado valor, capacidad industrial y posición estratégica, en Telefónica los hechos disponibles obligan a preguntar qué medidas se van a adoptar para frenar la pérdida de valor, evitar que la reestructuración se limite a ventas y recortes, y alinear la compañía con el nuevo escenario europeo de las telecomunicaciones.
Para terminar el post quiero manifestar que la anécdota con la que comenzaba este artículo no era casual. En Francia, cuando el Estado considera que una compañía es estratégica, no se limita a ocupar un asiento en el accionariado. Utiliza su posición para orientar, supervisar y exigir resultados. Eso fue precisamente lo que ocurrió en Renault en 2015, cuando el Gobierno francés reforzó temporalmente su participación para aumentar su capacidad de influencia. Más allá de la controversia que aquella decisión pudo generar, el mensaje era claro: la presencia del capital público implica también una responsabilidad pública.
Esa misma reflexión es la que emerge tras analizar las dos grandes participadas en las que la SEPI tiene un papel relevante. En Indra, los resultados hablan por sí solos: crecimiento de ingresos, beneficios récord, expansión industrial, fortalecimiento estratégico y una extraordinaria creación de valor para los accionistas. En Telefónica, por el contrario, tras más de 16 meses y 12 días de la nueva etapa iniciada con el relevo de José María Álvarez-Pallete por Marc Murtra, la fotografía es muy distinta. Los datos muestran una caída de la cotización respecto al momento de su llegada, pérdidas contables, reducción del dividendo, ajuste de plantilla, ventas de activos estratégicos y una estrategia cuyo encaje con el nuevo modelo europeo de telecomunicaciones sigue generando interrogantes.
Los números no son interpretables; son hechos. Y cuando los hechos muestran una divergencia tan acusada entre dos compañías estratégicas participadas por el Estado, la responsabilidad no puede agotarse en explicar cómo se produjo un relevo o quién lo respaldó. La cuestión relevante es qué resultados ha producido y qué medidas deben adoptarse cuando esos resultados no son los esperados.
Por eso, la comparecencia en el Congreso de los Diputados de Manuel de la Rocha deja una conclusión inevitable. Si la SEPI representa el interés de todos los españoles, su obligación no es únicamente justificar decisiones pasadas, sino evaluar sus consecuencias y actuar cuando sea necesario. En Indra, los gestores dejan una compañía más fuerte que la que encontraron. En Telefónica, los datos disponibles apuntan a la necesidad de revisar estrategias, exigir resultados y, si procede, acometer los cambios y relevos necesarios para devolver a la compañía una senda de crecimiento, creación de valor y alineamiento con el nuevo escenario europeo. Ahí es donde empieza realmente el trabajo que tiene por delante Manuel de la Rocha.´
Ya lo dijo Peter Drucker: “Lo que no se mide, no se puede mejorar.”








