miércoles, 18 de febrero de 2026

TELEFÓNICA, CRECIMIENTO SIN CONTROL: LA APUESTA BRITÁNICA EN EL PEOR MOMENTO

 

Cuenta la historia que durante la crisis financiera del año 2008, cuando muchas compañías anunciaban grandes adquisiciones en plena tormenta, un veterano gestor de fondos respondió a un periodista que le preguntaba si el mercado estaba siendo injusto con una de ellas: “El mercado no es justo ni injusto, solo descuenta riesgo. Y cuando el riesgo aumenta, el precio baja”. Años después, algunas de aquellas operaciones resultaron ser brillantes; otras, excesivamente optimistas. La diferencia no la marcó el titular del día del anuncio, sino la capacidad real de generar caja y reducir deuda en los años siguientes.


La adquisición de Netomnia por parte de Nexfibre, participada por Telefónica, Liberty Global e InfraVia, llega en un momento especialmente sensible para el grupo español. Anunciada a pocos días de la presentación de resultados y en un ejercicio marcado por pérdidas acumuladas y un profundo proceso de reestructuración, la operación combina ambición estratégica y complejidad financiera. Sobre el papel, refuerza la posición de Telefónica en el Reino Unido y consolida su apuesta por la fibra como eje de crecimiento futuro. Sin embargo, el contexto en el que se produce —con presión sobre el balance, ajustes laborales y elevada sensibilidad del mercado al endeudamiento— obliga a analizarla no solo como un movimiento industrial, sino como una decisión de asignación de capital en un año determinante para la credibilidad de la nueva etapa bajo la presidencia de Marc Murtra.

Telefónica y Liberty Global, actuales copropietarias de Virgin Media O2 (VMO2) en el Reino Unido, han alcanzado un acuerdo junto al fondo francés InfraVia Capital para adquirir el 100% de Netomnia, el segundo mayor operador independiente de fibra óptica del país. La operación se realizará a través de su sociedad conjunta de fibra Nexfibre y está valorada en aproximadamente 2.000 millones de libras esterlinas (unos 2.294 millones de euros). De esa cifra, 1.000 millones de libras se abonarán en efectivo y los otros 1.000 millones corresponderán a la asunción de la deuda de Netomnia.

La compra supone el primer gran movimiento corporativo dentro del nuevo plan estratégico “Transform & Grow” de Telefónica para el periodo 2026-2030, impulsado por su presidente ejecutivo, Marc Murtra. Este plan sitúa como prioridad el refuerzo de la posición de la operadora en sus cuatro mercados clave: España, Alemania, Reino Unido y Brasil. El cierre de la operación está previsto para el tercer trimestre del año, condicionado a las autorizaciones regulatorias pertinentes.

En cuanto a la estructura financiera, Telefónica y Liberty Global aportarán conjuntamente unos 150 millones de libras en efectivo (aproximadamente 175 millones de euros), mientras que InfraVia asumirá el grueso de la inversión, con 850 millones de libras (alrededor de 995 millones de euros). Además, tras la fusión con Netomnia, Nexfibre asumirá 1.000 millones de libras en deuda. El precio final podrá ajustarse conforme a las condiciones habituales en este tipo de transacciones.

Actualmente, Nexfibre está participada en un 25% por Telefónica, un 25% por Liberty Global y un 50% por InfraVia. Tras la operación, Virgin Media O2 entrará en el capital de Nexfibre con un 15%, mientras que Telefónica y Liberty pasarán a ostentar un 35% conjunto y InfraVia mantendrá el 50%. Paralelamente, VMO2 incorporará la base de clientes de Netomnia y sus marcas comerciales YouFibre y Brsk, ampliará su contrato mayorista con Nexfibre y recibirá aproximadamente 1.100 millones de libras en efectivo como contraprestación por su compromiso de tráfico mayorista sobre 4,6 millones de hogares. De esa cantidad, 150 millones de libras se destinarán a la adquisición de la base de clientes de Netomnia y el resto permitirá reducir el nivel de apalancamiento financiero del operador británico.

Desde el punto de vista industrial, la red de Netomnia, que al cierre de la operación contará con más de 3,4 millones de hogares pasados y unos 500.000 clientes, se integrará con la infraestructura de Nexfibre, junto a los 2,1 millones de hogares que VMO2 prevé actualizar a fibra. Con ello, Nexfibre aspira a alcanzar cerca de 8 millones de hogares con cobertura de fibra a finales de 2027, mientras que la red combinada de Nexfibre y Virgin Media O2 rondará los 20 millones de hogares, consolidándose como una alternativa de gran escala frente a Openreach, la filial de red de BT.

Estratégicamente, la operación refuerza el posicionamiento de Telefónica en el mercado británico y simboliza el inicio de una nueva etapa bajo la presidencia de Marc Murtra, marcada por la consolidación del sector europeo de telecomunicaciones. Al apoyarse en el capital de InfraVia, Telefónica logra expandir su presencia sin tensionar excesivamente su balance (pero tampoco tiene el control del activo según la participación que ostenta en el accionariado que se acaba de anunciar), en una estrategia orientada a ganar escala frente a los grandes competidores internacionales, especialmente de Estados Unidos y China. Además, la transacción desbloquea 3.500 millones de libras en inversión internacional y acelera el despliegue de redes de fibra de última generación en el Reino Unido, fortaleciendo la competencia, la infraestructura digital y la oferta para consumidores y empresas  https://bit.ly/4qHu7M4

La operación: hechos cuantitativos y estructura de la transacción
Telefónica, Liberty Global e InfraVia han acordado que Nexfibre (la joint-venture de fibra) adquiere el 100% de Netomnia por un valor empresarial (firm value) de £2.000M (≈ €2.294M); de esa cifra £1.000M se pagarán en efectivo y £1.000M corresponden a deuda asumida. La financiación anunciada indica que Telefónica y Liberty Global aportan conjuntamente ≈£150M en efectivo y InfraVia ≈£850M, quedando sujeto el precio a ajustes habituales.

Estructura accionarial post-operación (lo que se ha hecho público)

  • Nexfibre (la sociedad que compra Netomnia) quedará con InfraVia manteniendo el 50% y se incorpora VMO2 con un 15%; el 35% restante queda entre Telefónica y Liberty (según la comunicación pública). Esto sitúa a InfraVia como el accionista mayoritario individual en Nexfibre (50%).

Impacto contable y de ingresos para Telefónica (mecanismo, cifras y evidencia)

  1. Telefónica no consolida los ingresos de VMO2 en su cuenta de explotación: la participación en VMO2 (50%) se registra por método de la participación (equity method). Por tanto, no aumentará la cifra de ingresos consolidados de Telefónica por la mera compra de Netomnia; lo que afectará a Telefónica son: (a) su participación en el resultado neto que arroje VMO2 en el futuro y (b) los posibles dividendos recibidos de VMO2.
  2. Magnitud económica previa de VMO2 (base para entender la relevancia): en el año 2024 VMO2 registró ingresos totales en torno a £10.7bn y un Adjusted EBITDA anual aproximado de £3.95bn (datos públicos de resultados y memoria anual). Telefónica ya ha registrado en ejercicios recientes dividendos recibidos de VMO2 por £425M en el año 2024 (importe efectivo percibido por Telefónica ese año), lo que ilustra la vía real y directa por la que VMO2 aporta caja a Telefónica.
  3. ¿Qué flujo de caja inmediato trae la operación hacia VMO2 (y, por tanto, potencialmente a Telefónica vía su 50%)?
    • VMO2 recibirá ≈£1.100M en efectivo como contraprestación por su compromiso mayorista de tráfico (sobre 4,6 millones de hogares), de los que ≈£150M se destinan a comprar la base de clientes de Netomnia (según la comunicación). Ese efectivo entra directamente en el balance de VMO2, reduciendo apalancamiento y mejorando liquidez. Dado que Telefónica es 50% propietaria, la mejora del balance y la posibilidad de reducción de deuda o reparto de dividendos incrementa las probabilidades de que Telefónica perciba beneficio económico (por la vía de la participación en resultados y dividendos), aunque la materialización depende de decisiones de VMO2 (distribución de dividendos, deleveraging, reinversión).

Implicaciones operativas y comerciales (vinculación directa con Telefónica/VMO2)

  • VMO2 será el cliente mayorista ancla de Nexfibre y, simultáneamente, incorpora la base de clientes y marcas de Netomnia (YouFibre, Brsk). Eso refuerza la oferta retail de VMO2 y le garantiza un flujo de tráfico mayorista hacia la red (y, por ende, ingresos mayoristas estables para la red integrada en Nexfibre). La ventaja para Telefónica no es la recogida directa de ingresos de Netomnia en sus ventas consolidadas, sino la mejora de la posición comercial y financiera de VMO2, que es la vía por la que Telefónica recibe retornos (equity earnings y dividendos).

Control y gobierno del activo (cuantificación de influencia real)

  • Hecho objetivo: Telefónica no es accionista mayoritario de Nexfibre tras la operación; InfraVia declara el 50% y VMO2 entra con 15%, mientras el 35% queda entre Telefónica y Liberty. Con una participación del 50% para InfraVia, InfraVia se convierte en el socio con mayor peso porcentual nominal en Nexfibre. Eso implica que, sobre la base de la propiedad accionarial publicada, el control absoluto (unilateral) no recae en Telefónica. Las decisiones estratégicas relevantes en Nexfibre dependerán de los términos del pacto de socios (acuerdos de joint-venture, derechos de voto, mayorías cualificadas, cláusulas de veto) — detalles contractuales que no han sido publicados en su totalidad en los comunicados públicos, por lo que no es posible afirmar más sobre cesiones, garantías o derechos concretos sin acceder al pacto de socios. (Hecho: los porcentajes y la falta de publicación pública de los estatutos detallados).

¿Tiene Telefónica “contraprestaciones” por haber aportado relativamente poco efectivo? — lo que dicen los hechos públicos

  • Aportación de efectivo reducida: Telefónica/Liber­ty han aportado conjuntamente ~£150M frente al aporte principal de InfraVia (~£850M). Hecho.
  • Contraprestaciones observables y públicas que Telefónica (indirectamente o vía VMO2) sí recibe:
    1. Acceso mayorista privilegiado/contratos de tráfico para VMO2 como anchor client de Nexfibre (esta relación comercial está explicitada en la documentación de VMO2 y de Nexfibre). Eso da a VMO2 —y por tanto a Telefónica como 50% dueña de VMO2— acceso a capacidad de red y a economías de escala en fibra.
    2. Ingreso en efectivo a VMO2 por la transacción (~£1.1bn) que mejora el apalancamiento de VMO2 y puede traducirse en mayor capacidad liquidez y opciones estratégicas (recompras, inversión, dividendos futuros). Este es un beneficio financiero directo para VMO2, y Telefónica se beneficia en la medida en que VMO2 distribuya dividendos o mejore sus resultados que se reconozcan vía método de la participación.
    3. Aceleración de cobertura convergente (fibre footprint): la integración permite que nex­fibre+VMO2 aspiren a 20M de hogares cubiertos conjuntamente a medio plazo; escala que favorece posición competitiva y potencial de retención/ARPU de la filial retail de VMO2.

 

Lo que no dicen los hechos públicos en la nota de prensa (y por tanto no puedo afirmar):

  • No hay documentación pública completa que detalle cómo se reparte exactamente la aportación de £150M entre Telefónica y Liberty (si 50/50 u otra fórmula), ni los acuerdos específicos de gobernanza interna de Nexfibre (cláusulas de veto, derechos preferentes, cláusulas de recompra o de tag/drag). Sin esos documentos no es posible aseverar si Telefónica ha obtenido derechos de control o garantías adicionales a cambio de su aportación reducida. Es un hecho objetivo que esos detalles contractuales no han sido difundidos en los comunicados abiertos.

Métricas clave que conviene vigilar (hechos medibles que mostrarán el impacto real sobre Telefónica)
Estas son métricas observables y comparables en futuros estados financieros/KPIs de las sociedades:

  • Dividendos recibidos de VMO2 (€/£ por ejercicio): vía directa de caja a Telefónica (ya existieron £425M en el año 2024).
  • Participación de Telefónica en el resultado neto de VMO2 (línea “share of profit/loss of associates and joint ventures” en cuentas consolidadas): cómo evoluciona tras la integración de Netomnia.
  • Nivel de deuda neta/apalancamiento de VMO2 tras la operación y destino del cash recibido (£1.1bn): si se usa para deleverage, aumenta la probabilidad de dividendos sostenibles; si se invierte, puede reducir dividendos pero aumentar valoración.
  • Crecimiento de cobertura FTTH y clientes (households passed/retail customers) de Nexfibre+VMO2: objetivo ~8M hogares para Nexfibre en 2027 y red conjunta ~20M; impacto sobre ARPU y churn.

Síntesis de dicha compra (conclusión basada solo en hechos publicados)

  1. Canal de impacto económico para Telefónica: la operación no incrementa ingresos consolidados de Telefónica; el beneficio viene por dos vías demostrables y públicas: (a) mejora del balance y caja de VMO2 (entrada de ≈£1.1bn) —y por tanto posible mayor dividendo o mejor resultado atribuido— y (b) mejor posición comercial de VMO2 como retail ancla de la red mayorista (mayor base de clientes y más cobertura).
  2. Aportación de Telefónica: su aportación de efectivo es limitada en términos absolutos frente al tamaño de la operación; no obstante, en los hechos publicados Telefónica obtiene contraprestaciones concretas (acceso mayorista para VMO2 y la mejora de la posición competitiva/financiera de VMO2) que son las vías materiales por las que Telefónica ganará valor.
  3. Control sobre el activo (Nexfibre): con InfraVia al 50% y Telefónica sin mayoría, Telefónica es minoritaria en el activo de red (Nexfibre). Eso limita su capacidad de ejercer control unilateral sobre la compañía de red; el alcance exacto del poder de decisión dependerá de los pactos societarios (no públicos). Por tanto, la influencia de Telefónica descansa más en su posición comercial (VMO2 como anchor customer) y en su participación en VMO2 (50%) que en una titularidad mayoritaria de la red.

Fuentes principales consultadas (enlaces para que puedas comprobar cada afirmación):

  • Comunicación a la CNMV (Telefónica) — detalles operación Netomnia / Nexfibre https://bit.ly/3ZJ1JOA
  • Reuters — cobertura de la transacción y montantes, estructura y cifras clave https://bit.ly/4c226LA
  • Liberty Global — comunicado sobre la adquisición a través de Nexfibre https://bit.ly/3Ofq3oV
  • Informes / resultados de Virgin Media O2 (memoria y earnings releases: ingresos, adjusted EBITDA, papel de Nexfibre como anchor customer) https://bit.ly/4rPXBs6  
  • Cuentas consolidadas de Telefónica (explicación de método equity, dividendos recibidos de VMO2 y notas relevantes) Consolidated Annual Report 2024

Principio del formulario

Vamos hacer un cálculo de sensibilidad: estimar cuánto podría aumentar el beneficio atribuido a Telefónica si VMO2 destina X% del cash recibido a dividendos (ej.: si VMO2 reparte £500M, ¿qué recibiría Telefónica?). Preparar una tabla comparativa con métricas 2022–2024 (ingresos, Adj. EBITDA, dividendo percibido por Telefónica) para visualizar la relevancia relativa de esta adquisición.

Lo estructuraremos en dos partes:

  1. Cálculo de sensibilidad sobre dividendos potenciales
  2. Tabla comparativa 2022–2024 para contextualizar el impacto relativo

1️ Cálculo de sensibilidad: ¿Qué recibiría Telefónica?

Datos de partida (hechos conocidos)

  • VMO2 recibirá aproximadamente £1.100 millones en efectivo vinculados a la operación.
  • Telefónica posee el 50% de VMO2.
  • Telefónica contabiliza VMO2 por método de puesta en equivalencia, por tanto:
    • No consolida ingresos.
    • Sí recibe el 50% de los dividendos distribuidos.

Escenario base propuesto por mi

Si VMO2 reparte £500 millones en dividendos:

Telefónica recibiría:

                                                500MX50%=£250M

Telefónica ingresaría £250 millones en caja.


Análisis de sensibilidad sobre el cash recibido (£1.100M)

Ahora analizamos distintos porcentajes de distribución del total recibido.

% del cash distribuido

Dividendo total VMO2

Recibe Telefónica (50%)

40%

£440M

£220M

60%

£660M

£330M

80%

£880M

£440M

100%

£1.100M

£550M

 

Interpretación financiera

  • Incluso con una política conservadora (40% distribución), Telefónica podría recibir £220M, cifra equivalente a aproximadamente la mitad del dividendo recibido en 2024.
  • En un escenario agresivo (80–100%), Telefónica podría recibir entre £440M y £550M, lo que supondría:
    • Uno de los mayores dividendos individuales provenientes de VMO2 desde la creación de la joint-venture.
    • Un refuerzo relevante del flujo de caja del grupo sin aumentar deuda propia.

2️ Comparativa histórica 2022–2024

A continuación, contextualizamos el impacto potencial frente a la evolución reciente de VMO2.

Métricas operativas clave de VMO2

Año

Ingresos (£bn)

Adj. EBITDA (£bn)

Dividendo recibido por Telefónica

2022

~10.4

~4.0

£0*

2023

~10.7

~3.9

~£200M

2024

~10.7

~3.95

~£425M

* En 2022 no hubo dividendo relevante distribuido a Telefónica tras el proceso de integración y estructura financiera inicial.

Comparación relativa

Si Telefónica recibiera:

  • £250M (escenario £500M payout)
    Equivale al 59% del dividendo recibido en 2024.
  • £440M (escenario 80%)
    Superaría ligeramente el dividendo de 2024.
  • £550M (escenario 100%)
    Sería aproximadamente un 29% superior al dividendo de 2024.

Conclusión financiera objetiva

1️ La operación no incrementa ingresos consolidados de Telefónica.
2️
El impacto real depende de la política de distribución de VMO2.
3️
Con una distribución moderada (60%), Telefónica podría recibir ~£330M adicionales.
4️
Esto representaría un refuerzo significativo del flujo de caja del grupo, especialmente relevante en el contexto del plan estratégico 2026-2030.

Lo importante no es solo el dividendo puntual, sino que:

  • La reducción de apalancamiento de VMO2 mejora su capacidad futura de dividendos.
  • El aumento de escala en fibra mejora estabilidad de EBITDA y generación de caja estructural.

 

El anuncio de la adquisición de Netomnia a través de Nexfibre se produce apenas seis días antes de la presentación de resultados de Telefónica correspondientes a los nueve primeros meses de 2025, en un contexto especialmente delicado para el grupo. Si se agregan las pérdidas acumuladas en ese periodo y el impacto extraordinario del ERE aprobado en España, el efecto conjunto ronda los 3.600 millones de euros en pérdidas, una cifra de una magnitud muy superior al esfuerzo financiero directo que Telefónica asume en la operación británica.

 

Desde el punto de vista estrictamente contable y financiero, la compra de Netomnia no altera de forma inmediata la cuenta de resultados consolidada de Telefónica. La participación del 50% en Virgin Media O2 (VMO2), joint venture con Liberty Global, se registra por el método de puesta en equivalencia. Esto significa que Telefónica no consolida los ingresos ni el EBITDA de la filial británica; únicamente recoge en su resultado la parte proporcional del beneficio neto que genere la sociedad y los dividendos que eventualmente reciba. Por tanto, la adquisición no compensa en el corto plazo el deterioro de resultados registrado en 2025 ni las provisiones asociadas al ajuste laboral.

El contraste entre magnitudes es evidente. La operación de Netomnia tiene un valor empresarial de 2.000 millones de libras, pero la aportación en efectivo de Telefónica y Liberty es reducida —alrededor de 150 millones de libras en conjunto— siendo el grueso financiado por InfraVia. Sin embargo, la transacción implica que la sociedad Nexfibre asume 1.000 millones de libras adicionales de deuda. Esta deuda se incorpora a la estructura financiera de la red británica en un momento en que el apalancamiento de la división ya es elevado.

VMO2, por su parte, opera con niveles de endeudamiento estructuralmente altos desde la fusión entre Virgin Media y O2. Aunque la deuda de Nexfibre no se consolida íntegramente en Telefónica, sí forma parte del ecosistema financiero de la filial británica y condiciona su capacidad futura de generación de dividendos. El aumento de deuda en la infraestructura mayorista implica mayores costes financieros y eleva el riesgo operativo de la división en un entorno de tipos de interés que todavía no ha vuelto a niveles históricamente bajos. En términos económicos, se incrementa el apalancamiento agregado del negocio británico mientras que la matriz española atraviesa un ejercicio con pérdidas significativas y un ajuste laboral de gran dimensión.

Estratégicamente esta compra, refuerza la posición en uno de los cuatro mercados prioritarios del grupo (Reino Unido) y consolida un modelo de red mayorista de fibra que busca competir con Openreach. Desde el punto de vista industrial, es una apuesta por escala, eficiencia y posicionamiento competitivo a medio y largo plazo.

No obstante, la dimensión económica inmediata de la operación es limitada frente al impacto que suponen las pérdidas acumuladas y el coste del ERE. La diferencia entre ambos planos es clara: mientras que la adquisición es un movimiento estratégico cuyo retorno se medirá en años, las pérdidas de 2025 y las provisiones por reestructuración afectan de forma directa y tangible al balance y a la percepción del mercado sobre la gestión del primer año de Murtra.

La operación británica no incrementa los ingresos consolidados del grupo ni reduce su deuda neta de forma directa. Tampoco neutraliza el efecto contable de las provisiones extraordinarias ya registradas. En cambio, sí añade deuda al perímetro operativo de la división inglesa y refuerza el modelo de crecimiento vía coinversión con socios financieros, reduciendo el esfuerzo de capital directo de Telefónica pero compartiendo también el control con un fondo que mantiene una posición mayoritaria en Nexfibre.

Desde una perspectiva estrictamente financiera, el ejercicio 2025 bajo la presidencia de Marc Murtra está marcado por la reestructuración, las pérdidas acumuladas y la necesidad de estabilizar la generación de caja. La adquisición de Netomnia, aun siendo estratégica, no altera de forma sustancial ese diagnóstico a corto plazo. Su relevancia es industrial y estructural más que contable inmediata. En términos de percepción pública, la noticia proyecta dinamismo y ambición estratégica; en términos de impacto real sobre el ejercicio en curso, su efecto es muy inferior al peso que tienen las pérdidas acumuladas y el coste del ajuste laboral.

En definitiva, la operación británica simboliza el inicio de una nueva etapa estratégica, pero el balance del primer año de gestión de Murtra seguirá determinado principalmente por la evolución de los resultados, el control del endeudamiento y la ejecución del plan de reestructuración. La adquisición aporta posicionamiento y escala futura; las pérdidas y el ERE son el elemento que define la situación financiera presente.


          Evolución de la cotizacion de hoy de Telefónica en los mercados

La caída del 2,70% en la cotización de Telefónica hoy en los mercados tras conocerse la adquisición de Netomnia constituye un dato objetivo y verificable: el mercado reaccionó en negativo en la sesión inmediatamente posterior al anuncio. En los mercados bursátiles, el precio sintetiza en tiempo real la valoración agregada de miles de inversores institucionales y minoristas, por lo que una corrección de esa magnitud refleja, al menos en el corto plazo, una percepción prudente o desfavorable sobre la operación.

Es importante interpretar correctamente lo que significa —y lo que no significa— esa reacción. Una caída del 2,70% no equivale necesariamente a un juicio definitivo sobre el valor estratégico de la compra, pero sí indica que, en el momento del anuncio, el mercado ponderó más los riesgos o incertidumbres que los beneficios potenciales.

Existen varios factores objetivos que ayudan a entender esa reacción sin necesidad de recurrir a conjeturas. En primer lugar, la operación se produce en un contexto financiero complejo para Telefónica, con pérdidas acumuladas en los nueve primeros meses del ejercicio y un coste significativo derivado del ERE. El mercado suele ser especialmente sensible cuando una compañía con resultados negativos anuncia una operación que, aunque estratégicamente sólida, implica asumir o incorporar más deuda en una de sus divisiones.

En segundo lugar, la estructura financiera de la adquisición incluye la asunción de 1.000 millones de libras adicionales de endeudamiento en Nexfibre. Aunque esta deuda no se consolide plenamente en Telefónica, sí incrementa el apalancamiento del ecosistema británico en el que participa al 50% vía VMO2. En un entorno donde los inversores valoran con especial atención la disciplina financiera y la reducción de deuda, cualquier incremento del apalancamiento suele ser analizado con cautela.

En tercer lugar, la operación no tiene impacto inmediato en los ingresos consolidados del grupo, ya que la participación en VMO2 se contabiliza por el método de puesta en equivalencia. Es decir, no mejora directamente las ventas ni el EBITDA reportado por Telefónica en el corto plazo. Los beneficios potenciales se materializarían a medio y largo plazo a través de mayor escala, eficiencia y posibles dividendos futuros, elementos que el mercado tiende a descontar con prudencia cuando el contexto actual es débil.

La reacción bursátil también debe interpretarse en clave temporal. El mercado descuenta expectativas futuras, pero en horizontes relativamente cortos. Una adquisición que promete sinergias estructurales a varios años puede no ser valorada positivamente si el entorno inmediato está dominado por pérdidas, ajustes laborales y elevada deuda.

En este sentido, la reflexión atribuida a Warren Buffett sobre la irracionalidad de los mercados es relevante, aunque debe contextualizarse. Buffett ha defendido que, en el corto plazo, el mercado es una “máquina de votar” y, en el largo plazo, una “máquina de pesar”. La caída del 2,70% hoy representa el voto inmediato del mercado ante una combinación de factores: resultados negativos recientes, aumento de endeudamiento en la filial británica y ausencia de impacto positivo inmediato en la cuenta de resultados consolidada.

No obstante, esa reacción no constituye necesariamente una sentencia definitiva sobre el valor intrínseco de la operación. Los mercados pueden sobre reaccionar tanto al alza como a la baja en función del contexto emocional, la proximidad de resultados o la sensibilidad al riesgo en un determinado momento macroeconómico. Lo que sí es incontestable es que el precio marca la referencia objetiva de valoración en ese instante y que ninguna empresa puede “discutir” con el mercado en el corto plazo: la cotización es el resultado de la oferta y la demanda reales de capital.

En conclusión, la caída del 2,70% hoy en el precio de la acción refleja una acogida prudente o negativa inmediata por parte de los inversores, probablemente influida por el contexto financiero del grupo y el incremento del apalancamiento en el negocio británico. Sin embargo, el verdadero juicio económico sobre la operación dependerá de su capacidad para generar mayor flujo de caja, estabilidad operativa y dividendos sostenibles en los próximos ejercicios. En el corto plazo, el mercado ha emitido su veredicto; en el largo plazo, serán los resultados los que determinen si esa reacción fue proporcional o excesiva.

Si se revisa el análisis anterior con una mirada estrictamente financiera y crítica, el elemento que faltaba desarrollar con claridad no es tanto la descripción de la operación en sí —que está bien definida en cifras y estructura— sino el contexto de asignación de capital, el momento elegido para anunciarla y el mensaje implícito que envía al mercado en un ejercicio particularmente complejo para el grupo.

 

La adquisición de Netomnia, ejecutada a través de Nexfibre, es estratégicamente coherente con la hoja de ruta anunciada por Telefónica: reforzar posiciones en mercados clave y ganar escala en infraestructuras de fibra. Sin embargo, el momento en que se anuncia —a escasos días de la presentación de resultados con pérdidas acumuladas relevantes y un fuerte impacto extraordinario por el ERE— introduce una variable que no puede obviarse: la priorización del capital.

En el año 2025, Telefónica se enfrentó a un escenario en el que el foco del mercado está centrado en tres ejes muy concretos: reducción de deuda, estabilización del beneficio y generación de caja sostenible. En ese contexto, cualquier decisión de inversión corporativa relevante se evalúa no solo por su lógica industrial, sino por su coherencia con esas prioridades inmediatas. Aunque la aportación directa de Telefónica en efectivo sea limitada, la operación implica comprometer recursos financieros y aceptar un incremento del riesgo agregado en el ecosistema británico, dado que Nexfibre asume 1.000 millones de libras adicionales de deuda.

Aquí entra el concepto de coste de oportunidad. El capital —aunque sea limitado— siempre compite con alternativas: amortización de deuda, refuerzo del balance, recompra de acciones si la cotización está deprimida, o preservación de liquidez en un ejercicio de pérdidas. El mercado puede estar interpretando que, en un año donde el grupo afronta un ajuste estructural profundo, la prioridad natural habría sido consolidar la estabilidad financiera antes que acometer una expansión en un activo donde además no se obtiene control mayoritario.

Otro aspecto crítico es la estructura de control. Tras la operación, InfraVia mantiene el 50% de Nexfibre, mientras Telefónica y Liberty quedan con un 35% conjunto y VMO2 entra con un 15%. Esto significa que Telefónica no controla unilateralmente el activo de red. Desde una óptica estrictamente financiera, invertir —aunque sea indirectamente— en un activo estratégico sin ostentar mayoría accionarial limita la capacidad de decidir sobre ritmo de inversión, política de deuda, estrategia de monetización o eventuales desinversiones futuras. El mercado suele aplicar un descuento cuando la exposición económica no va acompañada de control efectivo.

Además, aunque la deuda de Nexfibre no se consolide íntegramente en Telefónica por criterios contables, el mercado analiza la exposición económica real. Telefónica posee el 50% de VMO2, y VMO2 depende estructuralmente de Nexfibre como proveedor mayorista. El incremento del endeudamiento en la infraestructura mayorista afecta indirectamente al riesgo financiero del negocio británico en su conjunto. En un entorno donde los inversores valoran especialmente la disciplina en el apalancamiento, este factor no es menor.

El contraste entre impacto estratégico e impacto financiero inmediato también es determinante. La operación puede reforzar el posicionamiento competitivo frente a Openreach y acelerar el despliegue de fibra, pero no mejora el beneficio por acción en el corto plazo, no incrementa los ingresos consolidados y no reduce la deuda neta del grupo. El retorno de esta inversión, si se materializa, lo hará en un horizonte de varios años. Sin embargo, el mercado cotiza expectativas en un marco temporal más cercano cuando la empresa atraviesa un ejercicio de pérdidas significativas.

Por tanto, la reacción negativa del mercado no necesariamente cuestiona la racionalidad estratégica de la operación, sino la jerarquización de prioridades en el momento actual. Cuando una compañía presenta pérdidas acumuladas relevantes y afronta un ajuste laboral de gran magnitud, el umbral de exigencia para nuevas inversiones se eleva. Los inversores exigen claridad en la senda de generación de caja antes de respaldar movimientos expansivos, incluso si estos son industrialmente coherentes.

En síntesis, lo que faltaba subrayar es que el análisis no puede limitarse a la estructura financiera de la adquisición ni a sus potenciales beneficios futuros. Debe incorporar el momento macro y corporativo en el que se produce, el coste de oportunidad del capital empleado, el aumento del riesgo agregado en la filial británica y la ausencia de control mayoritario sobre el activo adquirido. Desde esa perspectiva, la reacción del mercado refleja una evaluación crítica de prioridades más que un rechazo categórico de la estrategia industrial.

El verdadero juicio sobre la operación no lo dictará la cotización en una sesión concreta, sino la capacidad de la filial británica para traducir mayor escala en mayor flujo de caja, menor apalancamiento y dividendos sostenibles. Mientras tanto, el mercado está poniendo el acento en la solidez financiera inmediata, que en el año 2025 es el elemento central del debate sobre la gestión del primer año bajo la presidencia de Marc Murtra.

En última instancia, la adquisición de Netomnia no debe analizarse únicamente como un movimiento estratégico dentro del nuevo plan “Transform & Grow”, ni tampoco como un episodio aislado que explique por sí mismo la reacción bursátil inmediata. El verdadero cierre del análisis exige situar la operación en el terreno donde el mercado termina dictando sentencia: el retorno económico sobre el capital invertido.

La transacción tiene lógica industrial. Refuerza la escala en uno de los cuatro mercados prioritarios del grupo, amplía la huella de fibra en el Reino Unido y consolida un modelo mayorista que, en teoría, debería aportar estabilidad de ingresos y eficiencia operativa a medio plazo. Además, la estructura financiera limita la aportación directa de capital por parte de Telefónica, apoyándose en InfraVia para asumir la mayor parte del desembolso. Desde esa óptica, la operación está diseñada para crecer sin tensionar de forma inmediata el balance consolidado.

Sin embargo, el mercado no evalúa únicamente la coherencia estratégica; evalúa el rendimiento esperado frente al riesgo asumido. La asunción de 1.000 millones de libras adicionales de deuda en Nexfibre, el hecho de que Telefónica no ostente el control mayoritario del activo y el contexto de pérdidas acumuladas y ajustes estructurales en 2025 elevan el nivel de exigencia. En este entorno, la pregunta central no es si la operación es ambiciosa, sino si será rentable en términos de flujo de caja futuro y retorno sobre el capital.

La validación definitiva no llegará con un titular ni con una sesión bursátil concreta. Llegará cuando VMO2 demuestre que la mayor escala en fibra se traduce en crecimiento sostenible de clientes, estabilidad de EBITDA, reducción de apalancamiento y capacidad recurrente de distribuir dividendos. Si la operación consigue mejorar el rendimiento económico del negocio británico por encima de su coste de financiación, el mercado terminará reconociendo su valor. Si, por el contrario, el aumento de escala no se convierte en mayor rentabilidad, la compra será vista como un movimiento estratégicamente relevante pero financieramente exigente en un momento delicado.

En síntesis, la adquisición simboliza el inicio visible de una nueva etapa bajo la presidencia de Marc Murtra. Pero el juicio final no se apoyará en la narrativa estratégica, sino en la disciplina de capital y en la capacidad real de transformar infraestructura en generación de caja. Ese será el verdadero veredicto del mercado.

Para terminar el post quiero manifestar que si al comienzo del mismo recordábamos aquella reflexión del gestor que afirmaba que el mercado no es justo ni injusto, sino que simplemente descuenta riesgo, el momento actual de Telefónica encaja con precisión en esa lógica. La reacción bursátil no es un juicio moral ni una descalificación estratégica automática; es la expresión de una percepción acumulada sobre el riesgo financiero, la ejecución y la credibilidad del rumbo emprendido.


La adquisición de Netomnia se produce en un ejercicio 2025 que puede convertirse en uno de los más difíciles de la historia reciente del grupo, con pérdidas acumuladas que, sumadas al impacto del ERE, dibujan un escenario excepcionalmente complejo. Más allá del valor industrial de la operación en Reino Unido, el contexto pesa. La cotización refleja que el mercado no percibe aún una inflexión clara en la generación de valor. Tras el primer año bajo la presidencia de Marc Murtra, los resultados no han logrado consolidar una narrativa de recuperación visible en beneficios, reducción sostenida de deuda o mejora estructural del flujo de caja. Y en bolsa, cuando la mejora no se percibe, el precio lo descuenta.

El entorno general tampoco ayuda. En un escenario donde los servicios públicos muestran tensiones evidentes por falta de inversión y ajustes prolongados —con incidencias recurrentes en sectores estratégicos como el ferroviario o averías en redes de telecomunicaciones que ocupan titulares y erosionan al gobierno actual— la sensibilidad social y económica hacia la gestión de infraestructuras críticas es mayor que nunca. En ese contexto, cualquier gran operador de red está sometido a un escrutinio adicional: no solo debe crecer, sino demostrar solvencia, fiabilidad y capacidad de inversión sostenida.

Por eso el momento actual es especialmente delicado. La adquisición británica puede ser una apuesta estratégica de largo plazo, pero llega cuando el grupo necesita demostrar estabilidad financiera inmediata. La combinación de pérdidas relevantes, ajustes estructurales y una cotización que no acompaña dibuja un año decisivo. El mercado ya ha emitido su veredicto provisional; el definitivo dependerá de los números.

El 24 de febrero, con la publicación de resultados, se abrirá una nueva fase. Será entonces cuando los accionistas dominicales y el consejo evalúen no solo el impacto contable del ejercicio, sino la coherencia global de la estrategia. Si se producen cambios, no bastarán ajustes cosméticos: deberán venir respaldados por una hoja de ruta clara en disciplina de capital, control del apalancamiento y generación tangible de caja.

La anécdota inicial del post lo resume con crudeza: el mercado descuenta riesgo. Y cuando el riesgo percibido supera la confianza en la ejecución, el precio baja. A partir de ahora, la tarea no será explicar la estrategia, sino demostrar con cifras que el rumbo elegido es capaz de sostener el peso de una compañía histórica en uno de los momentos más exigentes de su trayectoria reciente.

Ya lo dijo Warren Buffett: “El mercado de valores es un mecanismo para transferir dinero de los impacientes a los pacientes.” 

 

 

 

 

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