lunes, 21 de noviembre de 2022

"CRISTALIZAR VALOR" UNA SEMÁNTICA PERJUDICIAL PARA LOS STAKEHOLDERS DE TELEFÓNICA

 

Noam Chomsky propuso a finales de los años cincuenta que el cerebro humano posee un conocimiento innato, pre-programado, que le permite adquirir y desarrollar el lenguaje, una rompedora teoría hoy mayoritariamente aceptada y cuyas implicaciones han impulsado nuevas vías de investigación en muy diversos campos científicos y humanísticos. La semántica es la ciencia del hombre que estudia el significado que expresamos mediante el lenguaje natural. Es una parte de la gramática que investiga el modo como se proyectan los objetos y situaciones del mundo en el código de la lengua. La semántica estudia el significado de una palabra cuando su acción describe una función, un objeto y este es parte de un contexto visible y comprensible. Se puede enunciar que la semántica comprende un complejo sistema de variables que son usadas para determinar el sentido de una oración o un texto. En efecto, muchas veces el significado de una palabra repercute en la forma en que se construye la oración y, simultáneamente, es el orden del discurso el que determina el significado de las unidades y las relaciones entre ellas. Si bien en la producción de lenguaje hablado ambos procesos parecen funcionar automáticamente, la producción escrita de sujetos novatos en ámbitos de discurso especializado pone de manifiesto el modo en que la dimensión semántica se articula o se desarticula con la sintaxis y, por otra parte, el modo en que el discurso habilito o no las relaciones que se van estableciendo entre semántica y sintaxis.

El 17 de noviembre se publicaba la siguiente noticia, “Vodafone se postula para tomar el 50% de la filial de torres de Telefónica en UK” https://cutt.ly/3MLJpX3 Vantage Towers, la división de infraestructuras de Vodafone, quiere hacerse con el control de Cornerstone, la 'joint venture' de torres de telefonía que mantiene con Telefónica en Reino Unido. La compañía presiona para consolidar esas más de 7.000 torres que la operadora española tiene en el país. Telefónica analiza junto con su socio, Liberty Global, una potencial venta de dicho activo. Se trata del último activo relevante de torres que mantiene en su poder Telefónica después de la entrega de los mejores emplazamientos en Europa y Latinoamérica al gigante estadounidense American Tower el año pasado. "Creemos que es un activo relevante para nosotros y consolidar Cornerstone sería un buen paso para Vantage", aseguraba Vivek Badrinath, el CEO de la división, ante los analistas esta misma semana. Es la segunda vez que lo señala en los últimos meses, después de insistir en que ellos son el "comprador natural" de este 50% del total de la filial compartida, cuyos activos son valoradas por ambas partes en unos 2.200 millones de libras (2.500 millones de euros al cambio actual). "No hay nada que lo impida", aseguraba el ejecutivo, refiriéndose a todo el proceso de entrada de los dos socios financieros (los fondos KKR y GIP) en el accionariado. Para Telefónica, este es el único gran activo de torres que mantiene en su cartera, tras la venta de Telxius en 2020. Es la última gran 'joya' disponible para cristalizar el valor. El consejero delegado, Ángel Vilá, aseguró hace dos años que estaban listos para una potencial rentabilización. Que era un activo que le daba "opcionalidad" de cara a futuro. Pese a tener todo listo para cerrar una transacción, ésta no llegó. Y el activo se mantuvo en Telefónica Infra, la división de infraestructura donde se encuentran las torres no trasladadas a Telxius y también la división de cables submarinos cuya venta se descartó ante las menores ofertas tras el intento reiterado de venta que se produjo por parte del equipo directivo.

El pacto de socios que Telefónica y Vodafone suscribieron a principios del pasado año deja todo listo para una potencial monetización de estos activos por una de las dos partes. Esta 'joint venture', que hoy controla unos 14.000 emplazamientos, se creó en el año 2012 para gestionar las torres de ambos y para centralizar -y hacer más sostenible económicamente- todo el despliegue. En 2019 se amplió para incluir toda la inversión para las redes ultrarrápidas 5G. Tras la fusión de la española con Liberty en el país se revisó el acuerdo. Y se permitió que hubiera una venta. Pero siempre con Cornerstone como 'torrera' que gestionaba esos activos. Por tanto, no se venderían los emplazamientos sino el 50% que no da el control de la compañía. Es por esa razón por la que Vodafone se coloca a sí mismo como el comprador natural. La valoración de estos activos es el asunto más espinoso. Telefónica ha cristalizado valor con las ventas de; Reino Unido (fusión con Liberty) y Telxius y las operaciones de fibra en Alemania, España, Colombia, Brasil y Chile y la venta de la división de Centroamérica. Las prisas para una potencial venta no son las mismas que hace dos años. La compañía buscaría elevar de manera significativa los 1.200 millones de euros que le corresponderían en base al balance de la propia 'joint venture'.

Los tiempos de esta operación no son sencillos. Los operadores industriales como American Tower o Cellnex se han quedado fuera de las principales transacciones de torres (la propia Vantage Tower y Deutsche Telekom) frente a los grandes fondos de 'private equity' debido a que quieren tener el control y gestionar esos activos. Precisamente esas gestoras podrían ser potenciales candidatas. Pero retrasarlo más podría hacer más difícil que esas firmas presenten sus candidaturas. La evolución de los números financieros de Cornerstone ha sido positiva, con Telefónica O2 UK y Vodafone son los dos principales clientes. En total, durante el pasado ejercicio fiscal generó unos ingresos de 357 millones de libras (410 millones de euros) con unas pérdidas netas de 5,8 millones de libras. Tras ese cierre, en el pasado mes de mayo, repartió el primer dividiendo de su historia: casi 35 millones de euros. La propia filial de torres de Vodafone apunta a que los ingresos durante los dos primeros trimestres del ejercicio fiscal actual (abril-septiembre) fue de 228 millones de euros. Esta compra del 50% por parte de Vodafone sería un cambio en la hoja de ruta planteada en los dos últimos años en los que se ha concentrado, precisamente, en la rentabilización de los activos actuales. El último movimiento fue precisamente la entrada del fondo GIP y KKR en Vantage Towers para controlar el 50%, dejando fuera a la española Cellnex de la carrera. Lo intentó en España, con las negociaciones con Másmóvil para su venta o fusión, tras las que no hubo acuerdo. También hizo lo propio en Italia, donde recibió una oferta de Iliad por esa filial de 11.250 millones que fue rechazada. Ahora, ante las exigencias de los inversores y con una cierta ralentización del mercado alemán (que representa el 30% de los ingresos del grupo), ha puesto sobre la mesa un nuevo plan de ahorros de 1.000 millones de euros para los próximos tres años. El grupo anunció tras la presentación de resultados que este plan pasa por una "simplificación" del grupo, algo que vienen exigiendo los analistas. No se refirieron a ninguna división, pero en la filial española ya se han llevado a cabo esos trabajos con la venta de las tiendas propias y el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) ejecutado el año pasado.

La noticia avanzada por el diario recoge el “guiadance” que ha marcado el actual plan estratégico en vigor, venta de activos para reducir un endeudamiento que al término del primer trimestre del 2016 era de 50.213 millones de euros. El 8 de abril del 2016 abandonó la presidencia de la operadora César Alierta, dando el relevo a el actual presidente, que era consejero delegado de la operadora desde el 17 de septiembre del año 2012. Cuando fue nombrado consejero delegado, la deuda financiera neta era de 56.006 millones de euros. Por lo tanto, la evolución de la deuda que recibe no es ajena a su gestión, ya que la reducción que se produjo en cuatro años como consejero delegado antes de ser nombrado presidente fue del 10,34% https://cutt.ly/uMV1WGO El actual programa de enajenaciones que trae el plan estratégico en vigor trajo consigo que el perímetro de la compañía se redujese sustancialmente y tuviese su incidencia directa en los ingresos del grupo, un ejemplo, en el año 2012 los ingresos del Grupo Telefónica en los nueve primeros meses fueron de 46.519 millones de euros, en el año 2021 los ingresos en los nueve primeros meses del Grupo fueron de 34.228 millones de euros con la consolidación del 50% de los ingresos de la división británica. La venta de activos como son las torres de telecomunicaciones que soportan la infraestructura del desarrollo de la telefonía móvil, son una oportunidad muy golosa para el “privaty equity” (capital riesgo), ya que es una forma de rentabilizar el capital que atesoran sin mayores riesgos. Para las operadoras que venden dichos activos, ven lastrada su rentabilidad por el pago de unos alquileres que son imprescindibles para su operación. En el caso de España, actualmente seguimos todavía bajo la protección del Real Decreto anti opas  que el gobierno español fijo con motivo de la pandemia del Covid-19 el 17 de abril del 2021 https://cutt.ly/SMV8qIE, el cual se ha ido prolongando hasta el 31 de diciembre del 2022. A falta de poco más de un mes para terminar el año y que dicho blindaje decaiga, el gobierno español todavía no se ha pronunciado, si no se hiciese, aquellos activos que son troncales y cruciales para el desarrollo de nuestro país entrarían en un serio riesgo de ser opados por pretendientes no deseados. La venta de activos llevada hasta la fecha, necesitan inexorablemente como recoge el Real Decreto la aprobación del consejo de ministros como sucedió en su día con la entrada en Naturgy del fondo de pensiones australiano IFM. Con respecto a otras ventas anunciadas por alguna compañía, no se conoce que en el BOE hallan llevado la aprobación necesaria del gobierno español.

Evolución de la cotización desde la llegada del actual presidente de la operadora

Hoy se publica un artículo muy interesante en el diario "El Confidencial" de la consultora encargada por el equipo directivo de la operadora para redactar el nuevo plan estratégico que  pretende aprobar en los próximos días. La noticia, “Cosas que ocurren cuando McKinsey llega a la ciudad”  https://cutt.ly/mMBqWldicen lo siguiente:

“A cualquier consejero de cualquier compañía, fuera de la dimensión que fuera, le temblaban las rodillas cada vez que los ejecutivos de La Firma acudían a la sala de juntas con uno de sus famosos PowerPoint. El aura de sus presentaciones y su capacidad de seducción alcanzaban dimensiones cuasi místicas. Desbrozados de polvo y paja, los mandamientos de McKinsey se reducían a solo tres: recortar gastos, recortar de nuevo gastos y maximizar beneficios. Unos mandamientos que estaban orientados en exceso hacia un capitalismo egoísta y denigraban aspectos clave de la sociedad tales que la acción estatal y la solidaridad social. Este último ha sido el mayor pecado del neoliberalismo, tal y como reconoce el propio Fukuyama en su último libro.

"Durante décadas, McKinsey vendió a sus clientes que era una firma reputada que brindaba soluciones científicas a problemas complejos. Empresas de primer nivel y los gobiernos de todo el mundo contrataron a sus consultores, tal y como hicieron la CIA, el FBI y el Pentágono, entre otros, creyendo que tenían la sabiduría y los medios de los que carecían sus gerentes", escriben Bogdanich y Forsythe”.

“Siempre estuvo al margen del escrutinio público hasta que estalló el caso Enron, donde se dice que tuvo un papel protagónico en los métodos contables que arrastraron a la quiebra a este gigante que, en el año 2001, empleaba a más de 20.000 trabajadores. Luego volvió a desaparecer de los grandes titulares de prensa hasta que, en 2018, una investigación liderada por The New York Times y ProPública puso el foco sobre La Firma. "Al mismo tiempo que las democracias, con sus principios y valores, eran cada vez más atacadas, la icónica consultora se dedicaba a engrandecer y ayudar a gobiernos autoritarios y corruptos de todo el mundo, a veces incluso yendo en contra de los intereses estadounidenses", escribía The Times. Entre sus clientes, se encontraban compañías rusas sancionadas por la ONU por la invasión de Crimea” https://cutt.ly/GMBeJuG

Para terminar el post, hay que decir que la semántica no puede ocultar lo que sucede, tiene que haber un concordancia y armonía entre lo que se dice y lo que sucede. Sin embargo, lo que nos dicen las métricas en la operadora es que la estrategia ha sido y es errónea, ya que la creación de valor que se proclama con los anuncios de venta de activos se traduce en una significativa pérdida de valor para aquellos que son dueños de Telefónica, sus accionistas y resto de grupos de interés (stakeholders). Por lo tanto, lo que nos anuncian los medios de comunicación no es más que la constatación de un fracaso estratégico… Falta saber, como se abordará a futuro dicho hecho.

Ya lo dijo Sun Tzu: “La estrategia sin táctica es el camino más lento hacia la victoria. Las tácticas sin estrategia son el ruido antes de la derrota”.