Hay una vieja lección militar que sigue siendo válida en los negocios: cuando una posición estratégica se abandona, no permanece vacía; la ocupa otro. Y cuando se descubre que aquella posición era esencial, recuperarla suele costar mucho más que haberla defendido desde el principio.
Eso es precisamente lo que debería preocupar en el caso de Telefónica. Mientras otros ocupan posiciones en cables submarinos, satélites, centros de datos y grandes infraestructuras digitales, quedarse fuera no significa permanecer neutral: significa dejar espacio para que otros decidan el mapa del futuro.
Porque en estrategia, el mayor error no siempre es perder una batalla; a veces es no haber entendido a tiempo dónde se iba a librar.
Telefónica atraviesa un momento en el que sus decisiones estratégicas merecen algo más que una lectura exclusivamente financiera. Mientras Europa acelera la construcción y protección de infraestructuras críticas de comunicaciones —desde la constelación soberana IRIS² hasta grandes redes submarinas como 2Africa—, la principal operadora española permanece fuera de algunos de estos proyectos y, al mismo tiempo, estudia desprenderse de Telxius, una infraestructura internacional de más de 100.000 kilómetros de fibra submarina y terrestre. La contradicción es difícil de ignorar: mientras Estados, operadores e hiperescaladores refuerzan el control directo sobre las redes físicas que sostendrán el cloud, la inteligencia artificial y la economía digital, Telefónica parece avanzar en sentido contrario. La cuestión ya no es únicamente cuánto puede obtener por una desinversión, sino qué Telefónica quedará después de ella y qué papel quiere desempeñar España en la infraestructura tecnológica europea de las próximas décadas.
2Africa: la gran autopista digital submarina que puede reforzar la posición estratégica de España y Europa
Introducción
La economía mundial depende cada vez más de una infraestructura prácticamente invisible: los cables submarinos de fibra óptica. Aunque las comunicaciones internacionales suelen asociarse a los satélites, estos cables transportan aproximadamente el 99 % del tráfico intercontinental de Internet, según la Comisión Europea. Por ellos circulan comunicaciones empresariales y gubernamentales, operaciones financieras, servicios cloud, contenidos audiovisuales y cantidades crecientes de información vinculada a la inteligencia artificial. Dentro de esta infraestructura destaca 2Africa, uno de los mayores sistemas submarinos de telecomunicaciones desarrollados hasta ahora.
El proyecto ha sido impulsado por un consorcio integrado por Meta, Bayobab, center3, China Mobile International, Orange, Telecom Egypt, Vodafone y WIOCC, con Alcatel Submarine Networks desempeñando un importante papel en su fabricación e instalación. Puede consultarse información técnica en Meta Engineering y en la web oficial de 2Africa. Su importancia no reside únicamente en su longitud. 2Africa crea nuevas rutas de enorme capacidad entre Europa, África, Oriente Medio y Asia, aumentando la conectividad y proporcionando alternativas a los corredores tradicionales.
Para España resulta especialmente relevante porque cuenta con conexiones en Barcelona y Gran Canaria, dos posiciones estratégicas situadas respectivamente en el Mediterráneo occidental y el Atlántico próximo a África. Esto puede reforzar la posición española como punto europeo de entrada, intercambio y procesamiento de información internacional. Sin embargo, disponer de un cable de enorme capacidad no garantiza automáticamente convertirse en un gran centro tecnológico. Es necesario combinar conectividad con centros de datos, fibra terrestre, energía, capacidad de computación, inversión y talento.
1. La dimensión extraordinaria de 2Africa
El sistema formado por 2Africa y su extensión 2Africa Pearls está concebido para superar los 45.000 kilómetros, una distancia superior a la circunferencia terrestre. Según Meta (Facebook), la infraestructura conecta decenas de países de Europa, África y Asia y alcanza potencialmente mercados donde viven aproximadamente 3.000 millones de personas. El cable enlaza las costas occidental y oriental africanas, conecta África con Europa y, mediante 2Africa Pearls, se extiende hacia Oriente Medio, el Golfo, Pakistán e India. Las distintas extensiones pueden consultarse en las actualizaciones oficiales de 2Africa. El núcleo principal fue declarado completado en noviembre de 2025, mientras que Pearls ha seguido un calendario propio de despliegue. Por ello, los aproximadamente 45.000 kilómetros hacen referencia al sistema completo.
2. Una enorme capacidad de transmisión
2Africa utiliza tecnologías diseñadas para aumentar enormemente la capacidad mediante múltiples pares de fibra. En algunas partes del sistema incorpora hasta 16 pares de fibras, y determinados troncos están diseñados para alcanzar aproximadamente 180 terabits por segundo —Tb/s—. Más información técnica está disponible en Meta Engineering.
180 Tb/s equivalen aproximadamente a 180.000 gigabits por segundo.
Esta capacidad se distribuye entre operadores, centros de datos, proveedores de Internet y diferentes países. Su verdadero valor consiste en permitir transportar enormes cantidades de información entre continentes sin depender exclusivamente de unas pocas rutas.
3. Resiliencia y protección del cable
Los cables submarinos pueden resultar dañados por anclas, pesca de arrastre, movimientos geológicos, terremotos, obras marítimas o acciones deliberadas. Por ello, determinadas partes de 2Africa fueron enterradas a mayor profundidad y se realizaron estudios detallados del fondo marino para reducir riesgos. Según Meta Engineering, durante su construcción fue necesario estudiar incluso la interacción con numerosos oleoductos y gasoductos submarinos. La seguridad física es fundamental porque una interrupción puede afectar a grandes volúmenes de comunicaciones internacionales.
4. Por qué 2Africa es importante para Europa
Europa depende profundamente de las comunicaciones internacionales para bancos, industrias, administraciones, universidades, servicios cloud y empresas tecnológicas. El valor de 2Africa no consiste únicamente en ofrecer más capacidad. También proporciona redundancia. Si existen varias rutas entre dos regiones, una interrupción en una de ellas puede compensarse redirigiendo parte del tráfico por otras. Esta cuestión se ha convertido en estratégica para la Unión Europea. En el año 2024 la UE aprobó una recomendación sobre seguridad y resiliencia de las infraestructuras de cables submarinos. La Comisión Europea también mantiene una estrategia específica sobre seguridad y resiliencia de los cables submarinos. Estos sistemas son considerados actualmente infraestructuras críticas para Europa (menos para Telefónica que esta pensando en vender dichos activos https://tinyurl.com/38rvx693 )
5. Diversificar las puertas digitales europeas
Gran parte de la infraestructura digital europea se ha concentrado tradicionalmente en nodos como Londres, Frankfurt, Ámsterdam y París. Sin embargo, depender excesivamente de unos pocos centros genera vulnerabilidades. El crecimiento de Internet, cloud e inteligencia artificial crea nuevas oportunidades para ciudades del sur europeo como:
· Marsella, Lisboa, Barcelona y Génova.
2Africa ayuda a que una parte del tráfico procedente de África, Oriente Medio y Asia pueda llegar directamente al Mediterráneo occidental y la Península Ibérica. Esto puede modificar progresivamente la geografía digital europea.
6. África será cada vez más importante para Europa
2Africa no es únicamente una infraestructura para aumentar la conectividad africana. También puede fortalecer las relaciones digitales entre África y Europa. El crecimiento del comercio electrónico, las fintech, el cloud, la inteligencia artificial y las plataformas digitales africanas aumentará previsiblemente el tráfico de datos entre ambos continentes. Las empresas europeas necesitarán conectarse con clientes y proveedores africanos, mientras que las compañías africanas requerirán acceso a mercados y servicios tecnológicos europeos. Meta analiza el posible impacto económico de esta expansión de conectividad en su documentación sobre 2Africa.
7. Europa, Oriente Medio y Asia
2Africa Pearls amplía el alcance estratégico del sistema hacia Oriente Medio, el Golfo, Pakistán e India. Su evolución puede seguirse en las actualizaciones oficiales del proyecto. El corredor puede representarse conceptualmente así:
India y Asia meridional → Golfo → Oriente Medio → África/Egipto → Mediterráneo → Europa.
Cuantas más rutas independientes existan entre Europa y Asia, menor será la dependencia de un número reducido de corredores internacionales.
LA IMPORTANCIA PARA ESPAÑA
8. España como bisagra digital entre continentes
España posee una posición geográfica especialmente favorable. Se encuentra próxima al Atlántico, Mediterráneo, norte y oeste de África, y a las principales rutas entre Europa, América, Oriente Medio y Asia. Puede convertirse así en una bisagra digital entre continentes. Además, la Península dispone de conexiones terrestres hacia Francia y el resto de Europa. Un cable que desembarca en España puede continuar hacia:
· Madrid, Lisboa, París, Frankfurt, Londres y otros nodos europeos.
El mercado potencial de estas infraestructuras es, por tanto, mucho mayor que el español.
9. Barcelona: una nueva puerta mediterránea
2Africa llegó en octubre de 2022 a la Barcelona Cable Landing Station, situada en Sant Adrià de Besòs. Puede consultarse información en la web oficial de Barcelona Cable Landing Station. La estación, gestionada por AFR-IX Telecom, está concebida como infraestructura neutral donde pueden interconectarse operadores, redes, proveedores de contenidos y centros de datos.
El sistema puede compararse con un puerto:
· el cable sería el barco;
· la estación de aterrizaje, el puerto;
· la fibra terrestre, las carreteras y ferrocarriles;
· los centros de datos, los centros logísticos;
· y los datos, la mercancía.
El verdadero valor surge cuando todos estos elementos se concentran alrededor de la misma infraestructura.
10. El corredor Barcelona-Madrid-Lisboa-Marsella
Para aprovechar 2Africa, el tráfico debe poder desplazarse rápidamente desde Barcelona hacia otros grandes nodos. Operadores como Aire Networks han establecido presencia en la estación. Puede consultarse el punto de presencia de Aire Networks en Barcelona CLS. Esto favorece corredores como:
· Marsella → Barcelona → Madrid → Lisboa
y:
· Barcelona → Francia → resto de Europa.
España puede funcionar tanto como destino de los datos como territorio de tránsito internacional.
11. Barcelona frente a Marsella
Marsella es uno de los principales centros mediterráneos de cables submarinos y centros de datos. Barcelona todavía opera a menor escala, por lo que no resulta realista pensar que sustituirá rápidamente a Marsella. Pero sí puede convertirse en una ruta complementaria:
· Asia/África → Marsella → Europa
· Asia/África → Barcelona → Europa
Disponer de ambas rutas mejora la redundancia y reduce la dependencia de un único punto mediterráneo.
12. Gran Canaria: la segunda ventaja española
España cuenta también con una conexión de 2Africa en Gran Canaria. Vodafone y Canalink participaron en el ramal que llegó a Salinetas, Telde. Vodafone publicó información sobre la llegada de 2Africa a Canarias. Esta conexión aumenta la capacidad internacional del archipiélago, proporciona rutas alternativas y refuerza su posición respecto a África occidental.
13. Canarias como puente digital Europa-África
Canarias pertenece al territorio español y europeo, pero está situada geográficamente frente a África occidental. Esto le permite desempeñar un posible papel como plataforma entre:
· Europa ↔ África occidental ↔ Atlántico.
Si alrededor de estas conexiones se desarrollan centros de datos, redes y servicios digitales, Canarias podría albergar infraestructura destinada a mercados europeos y africanos. Además, acercar servidores a los usuarios puede reducir la latencia de determinados servicios.
14. Barcelona y Canarias: dos puertas complementarias
España dispone así de dos conexiones estratégicamente diferentes:
· Barcelona → Mediterráneo y Europa.
· Canarias → África occidental y Atlántico.
Esta diversidad geográfica mejora la resiliencia nacional y europea. Una avería en un único punto tiene un impacto menor cuando existen múltiples rutas independientes.
EL IMPACTO ECONÓMICO Y TECNOLÓGICO
15. El verdadero negocio: los centros de datos
El cable submarino por sí mismo genera una actividad económica limitada. El verdadero salto económico aparece cuando los datos dejan de limitarse a atravesar España y comienzan a ser almacenados y procesados dentro del país. Los centros de datos contienen servidores, almacenamiento y aceleradores capaces de ejecutar aplicaciones y procesar enormes cantidades de información. Las regiones conectadas directamente con grandes cables internacionales resultan especialmente atractivas para este tipo de instalaciones.
16. Centros de datos en Cataluña
Cataluña está experimentando una expansión de su infraestructura tecnológica. La agencia pública ACCIÓ analiza diversas inversiones relacionadas con el sector. Sin embargo, la presencia de 2Africa no es el único factor que determina estas inversiones. También influyen:
- energía;
- precio del suelo;
- regulación;
- fibra óptica;
- talento;
- agua;
- fiscalidad;
- demanda de computación.
La conectividad internacional constituye, no obstante, una ventaja competitiva importante.
17. MERLIN Properties y Edged
El centro de datos desarrollado por MERLIN Properties y Edged muestra cómo puede integrarse el ecosistema digital de Barcelona. Está conectado con Barcelona Cable Landing Station y preparado para cargas tecnológicas de alta densidad. Puede consultarse información en Barcelona CLS. La combinación fundamental es:
centro de datos + estación de aterrizaje + cable submarino + fibra terrestre.
18. El efecto de red
La infraestructura digital genera un importante efecto de red. Cuantos más operadores, centros de datos y proveedores cloud se concentran en una región, más atractiva resulta para nuevas empresas. Puede producirse un ciclo:
→ más cables
→ más capacidad
→ más operadores
→ más centros de datos
→ más cloud y empresas digitales
→ más tráfico e inversiones.
Esta dinámica explica cómo una ciudad puede transformarse gradualmente en un hub tecnológico internacional.
19. 2Africa y la inteligencia artificial
La inteligencia artificial aumenta la importancia de estas infraestructuras. Los grandes sistemas de IA necesitan miles de aceleradores y enormes cantidades de información, por lo que requieren tanto centros de datos como redes de gran capacidad. La competitividad en inteligencia artificial depende de:
chips + electricidad + centros de datos + redes + datos + talento.
2Africa fortalece especialmente el componente de conectividad internacional.
20. Barcelona y la supercomputación
Barcelona dispone además del Barcelona Supercomputing Center —BSC— y el superordenador MareNostrum. La BSC AI Factory ofrece infraestructura y servicios relacionados con inteligencia artificial. Más información está disponible en el Barcelona Supercomputing Center. 2Africa y MareNostrum son infraestructuras independientes, pero su coexistencia ayuda a desarrollar un ecosistema basado en:
cables → fibra → centros de datos → supercomputación → IA → investigación y empresas.
21. De transportar datos a procesarlos
España puede adoptar dos modelos:
· El primero consiste en ser simplemente territorio de tránsito: los datos llegan, cruzan el país y se procesan en otros mercados europeos.
· El segundo resulta mucho más atractivo: almacenar y procesar datos en España, ejecutar aplicaciones cloud e IA, crear empresas, empleo especializado y propiedad intelectual.
Por ello, la estrategia española no debería limitarse a atraer cables. Debe intentar atraer todo el ecosistema asociado a ellos.
22. Madrid también puede beneficiarse
Madrid puede convertirse en uno de los principales beneficiarios indirectos del sistema. Es uno de los mayores mercados españoles de centros de datos y dispone de operadores, empresas y servicios cloud. Una posible ruta sería:
África/Asia → 2Africa → Barcelona → fibra terrestre → Madrid → centros de datos y cloud.
El impacto de 2Africa puede extenderse así mucho más allá de la costa.
23. Beneficios para las empresas españolas
Una mayor conectividad internacional puede beneficiar a numerosos sectores:
- videojuegos;
- streaming;
- banca y fintech;
- industria;
- inteligencia artificial;
- universidades;
- cloud;
- telecomunicaciones;
- ciberseguridad.
También puede favorecer a multinacionales españolas con actividad en África, Oriente Medio o Asia.
DIMENSIÓN ESTRATÉGICA Y GEOPOLÍTICA
24. España como puerta europea hacia África
La proximidad de España al norte y oeste de África puede adquirir creciente valor económico. Si aumenta la integración entre Europa y África, las infraestructuras digitales tendrán una importancia similar a la de puertos, aeropuertos, ferrocarriles o gasoductos. España dispone de varias piezas complementarias:
· Barcelona, como puerta mediterránea.
· Canarias, como plataforma atlántica y africana.
· Madrid, como gran nodo interior.
Las conexiones con Francia y Portugal permiten proyectar este sistema hacia el resto de Europa.
25. Soberanía tecnológica y autonomía europea
2Africa no pertenece al Estado español ni a la Unión Europea, sino a un consorcio internacional. La composición puede consultarse en la web oficial de 2Africa y en Meta Engineering. Por ello, disponer de un punto de aterrizaje no equivale a controlar el cable. Sin embargo, nuevas rutas aumentan la autonomía y resiliencia europea, al reducir la dependencia de un solo proveedor, país o corredor.
La diversificación constituye una forma de seguridad.
26. Infraestructura crítica y seguridad nacional
Los cables submarinos son considerados actualmente infraestructuras críticas. La Comisión Europea trabaja en prevención, detección, respuesta, reparación y análisis de riesgos. Puede consultarse su política sobre seguridad de cables submarinos. Una interrupción puede afectar a bancos, gobiernos, hospitales, telecomunicaciones, industrias, cloud, defensa y servicios de emergencia.
27. Proteger los nuevos nodos españoles
Cuanto mayor sea el papel de España como nodo digital, mayor será la necesidad de proteger:
- estaciones de aterrizaje;
- rutas submarinas;
- fibra terrestre;
- centros de datos;
- redes eléctricas;
- puntos de intercambio.
La protección debe ser física y digital. No basta con disponer de varias rutas submarinas si posteriormente todo el tráfico depende de una única infraestructura terrestre vulnerable.
LOS PRINCIPALES RETOS
28. La electricidad: posible cuello de botella
Uno de los principales límites para el crecimiento de los centros de datos es la energía. Las instalaciones modernas y especialmente las destinadas a inteligencia artificial pueden consumir enormes cantidades de electricidad. España necesitará suficiente:
- generación;
- capacidad de red;
- subestaciones;
- conexiones;
- permisos;
- estabilidad;
- precios competitivos.
El futuro de los hubs digitales dependerá tanto de las redes eléctricas como de la fibra óptica. España dispone de una ventaja potencial gracias a las energías renovables, pero esa electricidad debe llegar efectivamente a los centros de datos.
29. Agua y sostenibilidad
La refrigeración constituye otro desafío. Los servidores producen grandes cantidades de calor y determinados sistemas utilizan importantes volúmenes de agua. En las regiones mediterráneas, sometidas periódicamente a sequías, esta cuestión resulta especialmente sensible. Por ello están apareciendo tecnologías de refrigeración más eficientes. El centro MERLIN/Edged conectado a Barcelona CLS constituye un ejemplo de las nuevas arquitecturas descritas por Barcelona Cable Landing Station.
30. Empleo y cadena de valor
Los centros de datos están altamente automatizados, por lo que su impacto económico no debe medirse únicamente por los empleos directos. También generan actividad en:
· construcción, ingeniería eléctrica, telecomunicaciones, mantenimiento, ciberseguridad, software, cloud, inteligencia artificial, investigación y startups.
La oportunidad consiste en desarrollar actividades tecnológicas de alto valor añadido alrededor de la infraestructura.
EL FUTURO: ESPAÑA COMO CORREDOR DIGITAL
31. Un posible corredor tecnológico mediterráneo
España reúne varios activos:
- Barcelona y su estación de cables submarinos;
- Gran Canaria y sus conexiones atlánticas;
- Madrid y sus centros de datos;
- redes hacia Portugal y Francia;
- supercomputación en Barcelona;
- un creciente ecosistema tecnológico.
2Africa puede actuar como una gran arteria internacional que alimente este sistema.
España podría reforzar así su papel dentro del corredor:
Europa ↔ África ↔ Oriente Medio ↔ Asia.
32. Beneficios para el resto de Europa
El impacto de esta infraestructura no sería exclusivamente español. El tráfico que llegue a Barcelona puede continuar hacia otros países europeos, mientras que los centros de datos españoles pueden prestar servicios a clientes de toda la UE. Los cables que llegan a España pueden, por tanto, aumentar la resiliencia digital europea. La estrategia comunitaria puede consultarse en la documentación sobre proyectos submarinos de interés europeo y seguridad de cables.
33. El Mediterráneo como nueva frontera digital
Durante décadas los principales centros digitales europeos se concentraron en el norte. Pero el crecimiento de África, Oriente Medio y Asia está aumentando la importancia del Mediterráneo como corredor de datos. España, Francia, Italia, Portugal y otros países meridionales pueden ganar relevancia dentro de esta nueva geografía. 2Africa contribuye directamente a ese proceso.
34. El mejor escenario para España
El escenario óptimo consiste en que la llegada de grandes cables provoque una cadena de inversiones:
· más cables → más operadores → más fibra → más centros de datos → más cloud → más inteligencia artificial → más empresas e investigación.
Si este proceso se consolida, España puede pasar de ser principalmente consumidora de tecnología a controlar una parte mayor de la infraestructura donde se genera valor digital.
35. El riesgo de ser únicamente país de tránsito
También existe un escenario menos favorable. Los cables pueden llegar a España mientras las grandes capacidades de procesamiento se construyen en Francia, Alemania u otros países. Problemas de energía, regulación o redes terrestres pueden limitar las inversiones. En ese caso, España tendría excelentes conexiones, pero capturaría una parte mucho menor del valor generado. Por ello, 2Africa representa una oportunidad, pero no garantiza automáticamente el éxito.
36. La infraestructura invisible del siglo XXI
Durante los siglos XIX y XX, la importancia económica y estratégica de los países dependía de puertos, ferrocarriles, carreteras, aeropuertos, oleoductos y centrales eléctricas. En el siglo XXI se añade otra infraestructura fundamental:
· la infraestructura digital.
· Los cables submarinos son las rutas internacionales de información.
· Los centros de datos son los centros donde esta información se almacena y procesa.
· La fibra terrestre distribuye los datos.
· Los procesadores realizan el trabajo computacional.
· Y la electricidad mantiene todo el sistema funcionando.
Desde esta perspectiva, 2Africa forma parte de una reorganización mundial basada en el movimiento y procesamiento masivo de información.
Conclusión
2Africa representa una de las infraestructuras digitales más importantes desarrolladas entre Europa, África y Asia. Su longitud, enorme capacidad de transmisión, múltiples pares de fibra y extensa red de puntos de aterrizaje permiten incrementar considerablemente la conectividad entre diferentes regiones. Puede encontrarse información técnica en Meta Engineering y en la web oficial de 2Africa.
Para Europa, su importancia se concentra fundamentalmente en cuatro elementos:
· mayor capacidad.
· Nuevas rutas.
· Mayor redundancia.
· Mejores conexiones con África, Oriente Medio y Asia.
En un contexto en el que la Unión Europea considera los cables submarinos infraestructuras críticas, esta diversificación adquiere una dimensión económica y geopolítica.
Para España, la oportunidad resulta especialmente significativa.
· Barcelona proporciona una puerta hacia el Mediterráneo.
· Gran Canaria, hacia África occidental y el Atlántico.
· Madrid puede actuar como gran nodo interior de centros de datos.
La fibra terrestre permite transportar esta capacidad hacia Francia, Portugal y otros países europeos. Además, el Barcelona Supercomputing Center y la BSC AI Factory contribuyen al desarrollo de un ecosistema relacionado con supercomputación e inteligencia artificial. La posición periférica de la Península Ibérica respecto a los tradicionales centros digitales del norte europeo puede convertirse, gracias a nuevas rutas submarinas, en una ventaja geográfica.
España se sitúa entre tres grandes espacios:
· Europa, África y el eje Oriente Medio-Asia.
Pero el resultado dependerá de lo que España construya alrededor del cable. Si combina conectividad submarina con energía competitiva, centros de datos, redes terrestres, supercomputación, IA, universidades y empresas tecnológicas, podrá capturar una parte considerable del valor generado por la economía digital. Si no desarrolla ese ecosistema, gran parte de los datos simplemente atravesará España camino de otros mercados.
La verdadera importancia de 2Africa no consiste únicamente en que uno de los mayores sistemas submarinos del mundo llegue a las costas españolas. Consiste en la posibilidad de que España pase de ser únicamente un país conectado a las grandes redes internacionales a convertirse en uno de los lugares donde esas redes convergen, donde los datos se almacenan y procesan, donde se ejecuta inteligencia artificial y donde se genera una parte creciente del valor económico digital.
En este sentido, 2Africa puede contribuir a redefinir durante las próximas décadas la posición tecnológica, económica y geopolítica de España dentro de Europa.
Enlaces principales para ampliar información
- Web oficial de 2Africa
- Actualizaciones oficiales de 2Africa y Pearls
- Meta Engineering — 2Africa
- Barcelona Cable Landing Station
- Barcelona CLS — información estratégica
- Vodafone — 2Africa en Gran Canaria
- Comisión Europea — Seguridad y resiliencia de cables submarinos
- Comisión Europea — Recomendación sobre cables submarinos
- Barcelona Supercomputing Center
- BSC AI Factory
- ACCIÓ
2Africa, IRIS² y Telxius: la contradicción estratégica de Telefónica ante las infraestructuras críticas europeas
La dimensión estratégica del proyecto 2Africa obliga a mirar más allá de sus aproximadamente 45.000 kilómetros de cable submarino y de su enorme capacidad de transmisión. Lo verdaderamente relevante es el modelo industrial y tecnológico que representa. Europa está entrando en una etapa en la que la conectividad internacional, los centros de datos, la inteligencia artificial, las comunicaciones seguras y la autonomía tecnológica forman parte de una misma política estratégica. En ese contexto, resulta inevitable preguntarse cuál está siendo el papel de Telefónica, históricamente la principal operadora española y una de las grandes compañías europeas de telecomunicaciones.
La respuesta plantea una contradicción difícil de ignorar. Telefónica no figura entre los ocho socios que han promovido 2Africa. El consorcio está compuesto por: Bayobab, center3, China Mobile International, Meta, Orange, Telecom Egypt, Vodafone y WIOCC, según la relación oficial de socios de 2Africa. Son estas compañías las que han participado en el desarrollo de una infraestructura que conecta Europa, África y Asia, alcanza decenas de países y está llamada a convertirse en una de las principales arterias mundiales de transporte de datos.
La ausencia de Telefónica no significa, por sí misma, que la compañía carezca de presencia internacional en cables submarinos ni permite afirmar que estuviera obligada a participar en 2Africa. Eso sería ir más allá de los hechos conocidos. Pero sí permite constatar que una infraestructura de enorme importancia para España y Europa está siendo construida por otros grandes operadores e hiperescaladores mientras Telefónica no forma parte del consorcio que la controla.
La situación recuerda a la que señalaba recientemente respecto al proyecto europeo IRIS². IRIS² no es un cable submarino, sino la futura infraestructura europea de comunicaciones seguras por satélite, pero responde a la misma preocupación estratégica: reducir dependencias tecnológicas y garantizar que Europa disponga de capacidades propias para sus comunicaciones críticas. La propia Comisión Europea define IRIS² como una infraestructura destinada a proteger la independencia digital europea y garantizar comunicaciones seguras para gobiernos, servicios de emergencia, defensa, empresas y ciudadanos.
Tampoco en este caso Telefónica forma parte del núcleo del consorcio encargado de desarrollar y operar la infraestructura. SpaceRISE está constituido por Hispasat, Eutelsat y SES. Hispasat, actualmente integrada en el perímetro de Indra Group, ocupa además una posición española de primera magnitud dentro del proyecto. La propia compañía explica que el objetivo de IRIS² es reforzar la soberanía digital, la resiliencia y la autonomía estratégica europea.
Por tanto, comienzan a acumularse hechos que merecen una reflexión estratégica. Por un lado, Europa desarrolla una gran infraestructura satelital soberana en la que Telefónica no forma parte del consorcio principal. Por otro, uno de los mayores sistemas submarinos de telecomunicaciones del mundo, 2Africa, tampoco cuenta con Telefónica entre sus socios, mientras sí participan directamente Vodafone, Orange y Meta.
Hasta aquí podría hablarse simplemente de oportunidades empresariales en las que Telefónica no está presente. La situación adquiere una dimensión considerablemente más delicada cuando se incorpora un tercer elemento: el proceso de venta de Telxius.
El pasado 16 de julio de 2026, diferentes medios informaron de que Telefónica y Pontegadea habían activado el proceso para vender el 100 % de Telxius y habían encargado a JPMorgan y Guggenheim la gestión de la operación. Cinco Días situó la posible valoración alrededor de los 1.200 millones de euros. Telefónica posee actualmente el 70% y Pontegadea el 30%.
Conviene precisar algo fundamental: a fecha de 9 de agosto de 2026 estamos ante un proceso de venta, no ante una operación cerrada con un comprador conocido. Las informaciones publicadas durante las semanas posteriores siguen describiendo la búsqueda de comprador y no permiten afirmar que Telxius haya sido ya transmitida a un tercero. Pero que la venta todavía no se haya consumado no reduce la importancia de la decisión que se está considerando.
Telxius no es una filial periférica sin relevancia industrial. Según la información publicada sobre el proceso, opera una infraestructura de más de 100.000 kilómetros de fibra submarina y terrestre, alrededor de 100 puntos de presencia y 26 estaciones de amarre, además de infraestructuras en Bilbao y Virginia Beach. Su red incluye sistemas como Marea, Brusa, Mistral y otros enlaces que conectan Europa, Estados Unidos y Latinoamérica.
Además, estamos hablando de un negocio que sigue generando resultados positivos. Cinco Días publicó para 2025 un EBITDA de 187 millones de euros y un beneficio neto de 61,9 millones. Es decir, el debate no se refiere simplemente a desprenderse de una actividad estructuralmente deficitaria.
Aquí se encuentra la tesis central del post sobre la posible venta de Telxius: la operación no puede analizarse exclusivamente desde el precio que Telefónica y Pontegadea puedan obtener por ella, porque la propiedad de una infraestructura crítica otorga algo que una cifra contable no refleja completamente: capacidad de decisión sobre su desarrollo futuro. El propietario decide las inversiones, las ampliaciones, la renovación tecnológica, la capacidad disponible y, dentro de los límites regulatorios y contractuales existentes, las condiciones comerciales de utilización.
Una eventual venta tampoco significaría necesariamente que Telefónica dejara de utilizar esas rutas. Como señala correctamente el propio análisis, podrían existir contratos de capacidad, derechos de uso o acuerdos comerciales de larga duración. Por tanto, no puede afirmarse que la venta implique automáticamente que España vaya a perder sus comunicaciones submarinas ni que Telefónica quede sin acceso a ellas.
Pero acceso y propiedad no son conceptos equivalentes.
Una empresa que posee una infraestructura puede decidir sobre su evolución y participar directamente en el valor económico generado por ella. Una empresa que utiliza infraestructura ajena depende, en mayor o menor grado, de los contratos negociados con su propietario.
Ese cambio —de propietario a cliente— es precisamente la cuestión estratégica que merece ser analizada antes de reducir Telxius a los aproximadamente 1.200 millones de euros que podría proporcionar su venta. En este proceso, Marc Murtra y Javier de Paz Mancho quedan situados en el centro de la decisión estratégica sobre el futuro de Telxius. Murtra, como presidente ejecutivo de Telefónica, dirige el grupo en el momento en que Telefónica y Pontegadea han activado la venta del 100 % de la compañía por una valoración aproximada de 1.200 millones de euros, una operación encuadrada en el Plan Estratégico 2026-2030 de la operadora. Javier de Paz, por su parte, fue nombrado presidente de Telxius en febrero de 2026 y, además, ejerce como director adjunto a Marc Murtra con responsabilidad precisamente sobre Infraestructuras y Activos Inmobiliarios, lo que le sitúa directamente en el ámbito ejecutivo al que pertenece este activo estratégico. Por tanto, la posible desinversión de Telxius se está impulsando bajo la presidencia de Marc Murtra en Telefónica y la presidencia de Javier de Paz en Telxius, y ambos deben asumir la responsabilidad de explicar industrial y estratégicamente por qué resulta conveniente desprenderse de una red de más de 100.000 kilómetros de infraestructura de fibra submarina y terrestre precisamente cuando Europa considera los cables submarinos infraestructuras críticas y otros grandes actores tecnológicos están reforzando su control sobre este tipo de activos. La cuestión no es únicamente quién ejecuta formalmente una operación financiera, sino qué dirección estratégica está marcando la máxima responsabilidad de Telefónica y Telxius en un momento decisivo para la soberanía y autonomía tecnológica europea.
El contraste resulta todavía más significativo cuando se observa qué están haciendo las grandes compañías tecnológicas. Meta (Facebook) participa directamente en 2Africa y ha desarrollado otros sistemas submarinos. Google, Meta, Microsoft y otros hiperescaladores llevan años aumentando su participación directa en cables internacionales porque necesitan enormes cantidades de capacidad para conectar centros de datos, regiones cloud y sistemas de inteligencia artificial. La propia Comisión Europea señala que los grandes proveedores de contenidos se han convertido progresivamente en propietarios de infraestructura submarina para asegurar sus necesidades de conectividad. Es decir, las compañías que generan cada vez más tráfico están intentando depender menos de terceros para transportarlo.
Y ahí aparece la contradicción que plantea el post y que los hechos permiten sostener: mientras los hiperescaladores construyen y adquieren infraestructura para aumentar su autonomía operativa, Telefónica estudia desprenderse de una parte relevante de la infraestructura internacional que ya posee. La contradicción es también europea. La Unión Europea ha dejado de considerar los cables submarinos como una simple cuestión comercial. En febrero de 2026, la Comisión anunció 347 millones de euros para reforzar la seguridad de los cables submarinos, creó una nueva Cable Security Toolbox e identificó proyectos estratégicos de interés europeo. La política comunitaria busca expresamente analizar vulnerabilidades, dependencias, capacidades de reparación y riesgos asociados a estas infraestructuras.
Posteriormente, en junio de 2026, la Comisión continuó desarrollando esta estrategia con los primeros Regional Cable Hubs europeos y nuevas convocatorias destinadas a aumentar la capacidad de reparación de cables submarinos. El mensaje institucional europeo es, por tanto, bastante claro: los cables submarinos son una infraestructura que Europa considera crítica y cuya resiliencia, seguridad y autonomía quiere reforzar.
El contraste con Francia resulta igualmente relevante y está correctamente identificado en el post. El Estado francés decidió adquirir el 80 % de Alcatel Submarine Networks, uno de los escasos actores industriales europeos capaces de diseñar, fabricar, instalar y mantener cables submarinos. La Agencia de Participaciones del Estado francés justificó expresamente la operación por la necesidad de controlar una infraestructura crítica vinculada a la soberanía nacional y a las comunicaciones internacionales.
La comparación no significa que todas las infraestructuras deban ser nacionalizadas ni que el modelo francés deba reproducirse automáticamente en España. Lo que sí demuestra es la diferente valoración estratégica del activo: mientras Francia emplea recursos públicos para conservar capacidad industrial propia en cables submarinos, en España Telefónica estudia la venta de una importante red internacional perteneciente mayoritariamente al principal operador nacional.
Esta cuestión afecta también directamente a la SEPI. A 30 de junio de 2026, las cuentas semestrales de Telefónica siguen identificando a la SEPI como accionista significativo con una participación del 10 % y representación en el Consejo de Administración. Por ello, la posible venta de Telxius no es solamente una discusión entre Telefónica y Pontegadea. Existe también una legítima cuestión de interés público sobre cómo encaja esta desinversión con el carácter estratégico que el propio Estado atribuyó a Telefónica cuando regresó a su accionariado.
Eso no significa que la SEPI disponga automáticamente de capacidad jurídica para bloquear cualquier operación. Tampoco puede afirmarse, sin conocer las condiciones finales, que toda venta sea necesariamente incompatible con los intereses españoles. Pero sí parece exigible que una decisión de esta importancia sea explicada en términos que vayan mucho más allá del precio. Antes de valorar una eventual operación deberían conocerse aspectos fundamentales: quién sería el comprador, bajo qué jurisdicción operaría, qué capacidad conservaría Telefónica, qué derechos de utilización mantendría, qué compromisos de inversión asumiría el nuevo propietario y qué garantías existirían sobre mantenimiento, ampliación, seguridad y disponibilidad futura.
Sin conocer esas condiciones no es posible determinar que los 1.200 millones de euros potencialmente obtenidos compensen la pérdida de propiedad de una infraestructura semejante. Y este es precisamente el punto donde 2Africa, IRIS² y Telxius dejan de ser historias independientes.
Europa está intentando construir nuevas capacidades propias:
· IRIS² busca autonomía en las comunicaciones satelitales.
· La Unión Europea invierte directamente en seguridad y resiliencia de cables submarinos.
· Meta, Vodafone, Orange y otros operadores están construyendo 2Africa.
· Los hiperescaladores aumentan su propiedad de redes internacionales.
Mientras tanto, Telefónica no figura entre los socios principales de IRIS² ni de 2Africa y, simultáneamente, ha puesto en marcha junto con Pontegadea el proceso para vender Telxius.
No es necesario atribuir intenciones a Marc Murtra, Javier de Paz o al Consejo de Telefónica para identificar el problema. La crítica no necesita apoyarse en elucubraciones, sino en la dirección objetiva de las decisiones conocidas. Mientras otros actores económicos y los propios Estados europeos están incrementando el control sobre las infraestructuras que consideran esenciales, Telefónica estudia desprenderse de una infraestructura internacional que ya controla mayoritariamente. La cuestión, por tanto, no consiste solamente en preguntarse si Telxius vale 1.200, 1.500 o 2.000 millones de euros. La verdadera pregunta es qué posición quiere ocupar Telefónica dentro de la infraestructura digital europea de las próximas décadas.
Porque la economía de la inteligencia artificial, del cloud y de los centros de datos dependerá cada vez más de quién dispone de capacidad para transportar cantidades gigantescas de información entre continentes. 2Africa demuestra que los operadores e hiperescaladores que quieren desempeñar un papel relevante en esa economía están dispuestos a realizar inversiones de largo plazo en infraestructura física. IRIS² demuestra que Europa está dispuesta a destinar miles de millones para evitar dependencias excesivas en comunicaciones estratégicas. Y la política europea de cables submarinos demuestra que Bruselas considera estas redes una cuestión de seguridad económica, resiliencia y autonomía tecnológica.
En ese escenario, la posible venta de Telxius no debería presentarse como una desinversión más dentro de un proceso de simplificación corporativa. Su naturaleza exige una explicación industrial y estratégica. Reducir deuda, mejorar márgenes o simplificar el perímetro empresarial son objetivos legítimos. Pero también es legítimo preguntar qué queda después de cada desinversión y qué capacidades tendrá que contratar mañana Telefónica a terceros que hoy posee directamente.
Ese es el fondo de la cuestión planteada por el post. La infraestructura digital no es únicamente un coste que aparece en un balance. También es una fuente de autonomía, capacidad negociadora, conocimiento tecnológico y posición estratégica. España tiene ante sí una oportunidad extraordinaria gracias a su posición geográfica entre Europa, África, América y el Mediterráneo. Barcelona y Canarias pueden convertirse en puntos importantes de las nuevas rutas internacionales. Los centros de datos, la inteligencia artificial y la supercomputación pueden aprovechar esa conectividad y generar una parte mucho mayor del valor digital dentro del país. Pero existe una contradicción evidente si, al mismo tiempo que España intenta aumentar su relevancia como nodo internacional, su principal operador histórico reduce su presencia directa en algunas de las infraestructuras que permiten ejercer ese papel.
Por eso el debate sobre Telxius debe superar la lógica de una cifra de venta. No se trata de afirmar que una infraestructura estratégica jamás pueda cambiar de propietario. Se trata de exigir que, antes de hacerlo, se demuestre que el cambio no aumenta dependencias, no debilita la capacidad tecnológica de Telefónica y no reduce la posición estratégica de España dentro de las comunicaciones internacionales.
Si esas garantías existen, deben hacerse públicas. Si no existen, la pregunta planteada por el post continúa plenamente vigente: ¿qué sentido tiene que Europa y sus principales actores tecnológicos estén invirtiendo para controlar más infraestructura estratégica mientras Telefónica considera vender una infraestructura de esa misma naturaleza que ya posee?
Esa es la contradicción que debe explicar la dirección de Telefónica y sobre la que también debe pronunciarse la SEPI. Porque en una economía basada cada vez más en los datos, la soberanía tecnológica no se defiende únicamente hablando de inteligencia artificial, cloud o autonomía europea. También se defiende conservando capacidad real sobre las redes físicas por las que circula toda esa tecnología. Y esa capacidad, una vez vendida, puede resultar extraordinariamente difícil y costosa de recuperar.
Para terminar el post quiero manifestar que hay momentos en los que una compañía no se define únicamente por los negocios que hace, sino también por los proyectos estratégicos de los que decide quedarse fuera. 2Africa fue anunciado oficialmente el 14 de mayo de 2020, cuando José María Álvarez-Pallete llevaba cuatro años al frente de Telefónica. Desde entonces se ha convertido en una infraestructura de aproximadamente 45.000 kilómetros, destinada a conectar tres continentes y mercados que reúnen alrededor de 3.000 millones de personas. Y, sin embargo, Telefónica no estuvo entre las compañías que impulsaron el proyecto. Los ocho socios que actualmente siguen figurando oficialmente son Bayobab, center3, China Mobile International, Meta, Orange, Telecom Egypt, Vodafone y WIOCC. Telefónica no aparece entre ellos.
Aquella fue, por tanto, una oportunidad estratégica que nació y comenzó a desarrollarse durante la presidencia de Álvarez-Pallete sin que Telefónica formara parte del consorcio. Pero la responsabilidad de analizar esa ausencia no termina con el cambio de presidente. Marc Murtra asumió la presidencia ejecutiva de Telefónica el 18 de enero de 2025 y, más de un año y medio después, Telefónica sigue sin figurar entre los socios de 2Africa. No sabemos públicamente si existió alguna posibilidad real de incorporación posterior, ni sería riguroso afirmarlo. Lo que sí sabemos es el resultado: el proyecto avanzó, el núcleo de 2Africa fue completándose y Telefónica continuó fuera de una de las mayores infraestructuras submarinas de telecomunicaciones del mundo.
Y este es el punto que debería preocupar. Porque no estamos hablando únicamente de haber perdido un contrato o de no haber participado en una inversión concreta. Estamos hablando de estar ausente de infraestructuras que determinarán cómo circulan los datos, cómo se conectan los centros de datos y cómo se articula una parte de la economía digital entre Europa, África, Oriente Medio y Asia. 2Africa no puede calificarse estrictamente como una infraestructura de soberanía europea —su propiedad corresponde a un consorcio internacional—, pero sí constituye una infraestructura de enorme importancia para la capacidad, diversificación y resiliencia de las comunicaciones europeas. Y precisamente por eso resulta difícil comprender que la principal operadora histórica española no esté entre quienes participan directamente en ella.
La comparación con lo que está ocurriendo alrededor de Telefónica hace todavía más incómoda la fotografía. Europa intenta reducir dependencias y aumentar su autonomía tecnológica; los grandes hiperescaladores están aumentando su propiedad y control de infraestructura física; operadores europeos como Vodafone y Orange participan directamente en 2Africa; y Telefónica permanece fuera. Y ahora, además, sobre la compañía planea la posible venta de Telxius, es decir, la posibilidad de desprenderse de una parte relevante de la infraestructura internacional que sí controla. El problema deja entonces de ser una decisión aislada y se convierte en una cuestión de dirección estratégica.
Con Álvarez-Pallete, Telefónica no entró en 2Africa cuando el proyecto nació. Con Marc Murtra, Telefónica continúa sin formar parte del consorcio. No es necesario especular sobre las razones para señalar el resultado. Mientras otros construyen, compran y protegen las infraestructuras físicas sobre las que descansarán el cloud, la inteligencia artificial y las comunicaciones del futuro, Telefónica tiene que explicar cuál es exactamente su estrategia para conservar una posición relevante en esa nueva arquitectura digital.
Porque una gran operadora europea no puede medir su futuro únicamente por su deuda, sus márgenes, sus dividendos o el precio obtenido por sus desinversiones. También debe medirse por las capacidades estratégicas que conserva, las infraestructuras que controla y los grandes proyectos tecnológicos en los que consigue estar presente.
Y esa es quizá la pregunta más incómoda con la que cerrar este análisis: si España aspira a convertirse en un nodo estratégico de las comunicaciones entre Europa, África y Asia, ¿puede permitirse que su principal operador histórico observe desde fuera algunos de los grandes proyectos que están construyendo precisamente esa nueva geografía digital?
2Africa ya está ahí. Otros estuvieron desde el principio. Telefónica, bajo dos presidencias diferentes, sigue sin estar. Y en infraestructuras estratégicas, llegar tarde puede terminar siendo otra forma de quedarse fuera.
Ya lo dijo Michael E. Porter: «La prosperidad nacional se crea, no se hereda.»












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