miércoles, 18 de febrero de 2015

EXTRATERRESTRES AFRONTANDO EL CLIMA LABORAL


El 2 de julio de 1947 Mac Brazel oyó una fuerte explosión en plena tormenta eléctrica, a la mañana siguiente, Brazel, que era el administrador del rancho Foster, situado entre Roswell y la ciudad de Corona, salió a inspeccionar una bomba de agua. Por el camino descubrió una zona de un kilómetro de longitud sembrada de restos de un material que, cuando se doblaba, se volvía a enderezar espontáneamente. También había trozos de lo que más tarde se vino a llamar las "viguetas en I", que tenían grabados unos extraños símbolos de color azul lavanda. Esas viguetas eran tan livianas como la madera de balsa y no podían romperse ni quemarse. El 6 de junio, Brazel volvió al lugar, cargó los restos que pudo en su vieja camioneta y los entregó al sheriff de Roswell, quien a su vez los mostró al comandante Marcel. Éste los examinó y comentó que eran de un material muy extraño y totalmente diferente a lo que había visto. Como oficial de información de la única unidad de bombardeo atómico del mundo, el parecer de Marcel merecía cierta credibilidad. El jefe de la base de Roswell, William Blanchard, ordenó a Marcel y a Sheridan W. Cavitt, un oficial de contraespionaje, que acompañasen al ranchero hasta el lugar y recogiesen los restos.
El incidente Rosswell habría permanecido ignorado de no ser por una conversación casual entre el físico nuclear Stanton Friedman y el director de una televisión de Luisiana. Un día de 1978, mientras esperaba para ser entrevistado acerca de sus trabajos sobre ovnis, Friedman entabló conversación con el director de la emisora, quien le dijo que debía hablar con un hombre llamado Jesse Marcel. "Cuando estuvo en el Ejército, Marcel llegó a tocar fragmentos de uno de esos platillos voladores. Ahora vive en Houma, Luisiana. "Al día siguiente, Friedman se puso en contacto con Jesse Marcel, oficial de información de la RAAF cuando ocurrió el presunto accidente, cerca de Corona, a 120 km de Roswell. Marcel dijo que se le ordenó recoger los restos y entregarlos en Wright Field (Ohio), donde el Ejército almacenaba material capturado al enemigo. No recordaba las fechas exactas. Mientras esto sucedía, el oficial de prensa, Walter Haut, anunciaba oficialmente la noticia, que sería desmentida ese mismo día afirmando que se trataba de un globo meteorológico.


En el Clima Laboral muchas compañías adoptan soluciones y planteamientos al problema de Clima Laboral que son de otro planeta como los visitantes de Rosswell.

Cuando existe un problema la impaciencia por encontrar la solución nos incomoda, salvo que sea una pose para dar a entender una cosa y se piense otra. Queremos resolverlo de inmediato, fácilmente y de manera definitiva. Pero la solución, frecuentemente, es un proceso largo, complejo y doloroso que cuesta recorrer hasta llegar al final. Tiene avances lentos y acelerados, detenciones, algunos retrocesos y movimiento en zig zag. Las soluciones no avanzan como las balas.
Para encontrar la solución, se necesita, en primer lugar, definir el problema con claridad. Identificar bien la esencia de la situación problemática lleva a veces tiempo y esfuerzo. Tratar de solucionar un problema sin haberlo diagnosticado convenientemente conduce a no encontrar soluciones verdaderas o a dar con algunas que son ineficaces o perjudiciales. 
 
En el Clima Laboral existen compañías de un cierto tamaño que fingen que trabajan en el Clima Laboral, para ello adoptan las siguentes medidas:

  • Hacer que hacen pero sin embargo no hacen absolutamente nada. Las personas del programa, por no ver, no tienen ni gestores de clima en algunos departamentos.

  • Ocultan la información  de las encuestas de clima a las personas que participan en el programa, generalmente se hace con los empleados de nivel más bajo. Llega la información a la estructura pero se bloquea para que los trabajadores no sean conocedores de los malos resultados obtenidos.

  • Esperan que los problemas se solucionen solos por incapacidad de conocimientos o por desidia a la hora de afrontar los problemas.

  • Promueven la obediencia hacia el mando superior como forma de funcionamiento aun a sabiendas que el problema de Clima Laboral es grave y está afectando al colectivo de trabajadores, en algunos casos a su salud laboral, por ejemplo aquellas áreas que se ven sometidas a lograr objetivos inalcanzables. Esto, tiene otra vertiente económica como es el costo económico que tiene que el trabajador no se comprometa con los objetivos fijados por la compañía. Dichos objetivos ya están cuantificados, 18% más de productividad y 19% más de beneficio.


  • Presentan informes de RSC (Responsabilidad Social Corporativa) a los inversores con las mejores prácticas, entre ellas de Clima Laboral, sabiendo que efectivamente este hecho no guarda relación con la realidad. 

  • Establecen prácticas como sorteos para nombrar a los Gestores de Clima dentro de las diferentes áreas de las compañías cuando no existe nadie que se quiere comprometer a representar al coletivo con el programa. En el fondo esta acción FUERZA la voluntad de las personas para representar al colectivo. Esto ya de por si es un indicador del grado de confianza que merece el programa a las personas que están en el mismo.

  • Se establecen objetivos fuera de la realidad, sin que por dichos objetivos quien no los alcanza sufra ningún tipo de consecuencia por los perjuicios ocasionados a la compañía por las decisiones que toma.

  • Los directivos están más pendientes de que les sirvan sus colaboradores que de servir a los mismos, esto hace que los programas de Clima Laboral se vean más como un problema a sus intereses personales que como una herramienta que incrementa la productividad, compromiso y competitividad de la compañía.
  • Se fomenta la deserción silenciosa de los objetivos y de las personas que forman la estructura de mando, situándose dicha cadena de mando a los pies de los caballos cuando difunden información sobre resultados de la encuesta de clima o de cómo va el programa. Esto es así, debido a que los trabajadores gozan de un nivel de información y conocimiento que hace que dichas informaciones se caigan por su propio peso.


En el Clima Laboral no hay que ser un extraterrestre como los que llegaron en Roswell Nuevo Méjico, sino que hay que estar en el mundo real, donde las personas tienen capacidades, para pensar, sentir, percibir e interpretar que es lo que está pasando. Mientras se siga en ese tipo de actitud por quienes tienen la responsabilidad de dichos programas no pueden esperar otra cosa que el desdén y desprecio a esta situación. Es fundamental saber afrontar los problemas, no cerrar los ojos como si no existieran. No achantarse ante ellos, no dejar que se pudran. La lucha contra la adversidad nos hace más fuertes, más experimentados y más sabios. Cuando uno llega un problema, no hay que desesperarse, si no se tiene solución, ¿por qué preocuparse? Y si la tiene, ¿por qué desesperarse? Hay que ponerse manos a la obra.  Con inteligencia, con energía, con perseverancia y con optimismo.
   
Ya lo dijo Sigmund Freud: “He sido un hombre afortunado: nada en la vida me fue fácil”.

miércoles, 11 de febrero de 2015

¿DIRECTIVOS DESCONCERTADOS Y SIN BRUJULA?...HACIA DONDE AVANZAN



Es su discurso de despedida el primer ejecutivo de Coca Cola entre 1986 y 1991 Bryan Dyson recomendó una serie de acciones a sus empleados que les permitirían vivir de una forma más plena y feliz en la vida. 
Su mensaje fue claro “enfócate en la cosas realmente importantes de tu vida”.
“Imagina la vida como un juego en el que estás haciendo malabarismo con cinco pelotas en el aire”. Estas son: Tu Trabajo, – Tu Familia, – Tu Salud, -Tus Amigos, y – Tu Vida Espiritual, y tú las mantienes todas éstas en aire. 
Pronto te darás cuenta que el Trabajo es como una pelota de goma. Si la dejas caer, rebotará y regresará. Pero las otras cuatro pelotas: Familia, Salud, Amigos y Espíritu son frágiles, como de cristal. Si dejas caer una de estas, irrevocablemente saldrá astillada, marcada, mellada, dañada e incluso rota. Nunca volverá a ser lo mismo.
Debes entender esto: apreciar y esforzarte por conseguir y cuidar lo más valioso. Trabaja eficientemente en el horario regular de oficina y deja el trabajo a tiempo. Dale el tiempo requerido a tu familia y a tus amigos. Haz ejercicio, come y descansa adecuadamente. Y sobre todo…crece en vida interior, en lo espiritual, que es lo más trascendental, porque es eterno. Shakespeare decía: Siempre me siento feliz, ¿sabes por qué? Porque no espero nada de nadie, esperar siempre duele. Los problemas no son eternos, siempre tienen solución. Lo único que no se resuelve es la muerte. La vida es corta, ¡por eso ámala!
Vive intensamente y recuerda: Antes de hablar… ¡Escucha! Antes de escribir… ¡Piensa! Antes de criticar… ¡Examina! Antes de herir… ¡Siente! Antes de orar ¡Perdona! Antes de gastar… ¡Gana! Antes de rendirte ¡Intenta!

ANTES DE MORIR…¡¡ VIVE!!

Asistimos estos días a una suerte de espera tensa dentro de las compañías provocadas principalmente por el factor electoral, este año concurren las elecciones municipales, sindicales, autonómicas y generales. Esto produce un cierto desasosiego o miedo al mundo empresarial y financiero, las consecuencias de esta situación es una ralentización dentro de las compañías a la hora de tomar decisiones de futuro, los directivos se plantean todo un abanico de escenarios a los que se pueden ver sometidos, tanto en lo personal como en lo empresarial.  Sin embargo existen temas que por su importancia y relevancia dentro de las compañías que no entienden de elecciones ni de otras cuestiones que no sea el avanzar y crecer abordando los problemas que existen en los mercados donde compiten, estoy hablando por ejemplo de; asegurar las inversiones, incrementar la productividad, aumentar la base de clientes, incrementar los ingresos de la compañía, obtener mejores indicadores de Clima Laboral, etc.
Frente a esta situación novedosa y provocadora de cierto temor, lo más adecuado es procurar buscar  obtener la sensación de control sobre el escenario que se plantea, para lo cual es fundamental disminuir la vulnerabilidad de las compañías y aumentar la resiliencia de las personas que integran las mismas. Para llevar esto a cabo hay tener una buena comunicación a todos los niveles y realizar un manejo correcto de nuestros pensamientos (actitudes,  distorsiones, exageraciones, creencias...) y sentimientos, así como el análisis de la situación externa a nosotros y la posibilidad de influir para modificarla o realizar ajustes internos para sobrellevarla si no se puede cambiar y manejar en ese escenario. 

Existe lo que se llaman las cinco verdades sobre el miedo según Susan Jeffers, estas son:
  1. El miedo nunca desaparecerá mientras, siga creciendo.
  2. La única manera de liberarse del miedo a hacer algo es hacerlo.
  3. La única manera de sentirme mejor es... enfrentarlo.
  4. No soy único sintiendo miedo en terreno poco familiar, les pasa igual a todos los demás.
  5. Vencer el miedo asusta menos que convivir con un miedo subyacente que proviene de la impotencia.


Ante una situación o estímulo atemorizante hay que asumir una postura de autocrecimiento y aprendizaje, ya que de dicha situación se sale fortalecido y con nuevos conocimientos. Existe un autor, Nassin Taleb que define esta situación como “antifragil”, lo “antifragil” necesita el desorden para sobrevivir y florecer. La incertidumbre  es algo deseable, incluso necesario, y propone que las cosas se construyan de una forma “antifrágil” ya que es inmune a los errores de predicción. Todos sabemos lo que es frágil, aquello que es dañado por cualquier shock externo. La caja con una magnífica cristalería de vidrio es frágil, y llevará la correspondiente etiqueta advirtiendo de que debe manejarse con cuidado. Cualquier golpe, caída, movimiento brusco,… puede ser fatal. Y todos pensamos que lo contario de frágil…, es robusto. Por seguir con la analogía, una caja con una vajilla de plástico es robusta: se puede caer, golpear, agitar sin estropearse. Es decir los shocks externos no le sientan mal, a diferencia de lo que le pasa a la cristalería de vidrio.

Pero lo que nos dice Nassim Taleb es que, por lógica, lo opuesto a que los shocks externos nos afecten negativamente (fragilidad) no debería ser que dichos shocks no nos afecten, como es el caso de la robusta vajilla de plástico, sino que estos inevitables eventos imprevistos supongan, por el contrario, alguna ventaja o beneficio, es decir, que la volatilidad del entorno fuese causa de mejora y avance. Esto es lo que Nassim Taleb llama “antifragilidad”, y lo opuesto a frágil no es, por tanto, robusto, sino “antifrágil”.
En las compañías los directivos no pueden predecir qué es lo que sucederá mañana sin un cierto margen de error, pero lo que si saben con cierto rigor de no equivocarse es lo que no funciona. Taleb lo denomina “vía negativa”, una idea que recoge "de la teología antigua: ya Tomás de Aquino afirmaba que Dios no se encuentra en lo positivo sino en lo negativo. Al mismo tiempo, hay cosas que no se pueden explicar en positivo, porque no las podemos poner en palabras, pero sí en negativo. A veces, sólo con retirar los estresores que están incidiendo en una situación, ésta se arregla sola.

La incertidumbre actual que recorre la sociedad es pues una oportunidad de avanzar hacia los objetivos sin dudar empleando solo está "vía negativa" después de cosechar resultados no muy óptimos, por ejemplo no hacer aquello que sabemos que no funciona en el Clima Laboral. La tarea de los directivos es poner los medios (materiales y humanos) para retirar los factores que son estresores en la compañías y permitir que los emprendedores (Gestores de Clima y responsables) a nivel más local en direcciones y territorios puedan emprender y avanzar en la solución a los problemas que van apareciendo. Para realizar esta acción es fundamental que el directivo y mando de un paso al frente y se mueva mirando hacia los colaboradores que cada directivo tiene a su cargo y mirar menos hacia las alturas para otear por donde viene el viento. Es esencial centrarse en lo importante y no en lo urgente dentro de las compañías, lo importante está dentro de las mismas y no fuera, el factor exógeno puede afectar pero si el interno está en buenas condiciones siempre existirá la "antifragilidad" para adaptarse y salir fortalecido de las situaciones.

Ya lo dijo Immanuel Kant: “Se mide la inteligencia del individuo por la cantidad de incertidumbres que es capaz de soportar.”