miércoles, 18 de diciembre de 2024

TELEFÓNICA, LA CRUZ DE UNA PRESIDENCIA QUE NECESITA UN CAMBIO INMEDIATO

 

Cuenta la leyenda que un día la Mentira y la Verdad se encontraron en un río. Entonces, la Mentira le dijo a la Verdad:

– Buenos días, doña Verdad

Y la Verdad, que no se fiaba mucho de su nueva amiga, comprobó si realmente era un buen día. Miró al cielo azul sin nubes, escuchó cantar a los pájaros y llegó a la conclusión de que, efectivamente, era un buen día.

– Buenos días, doña Mentira.

– Hace mucho calor hoy, dijo la Mentira.

Y la verdad vio que tal y como decía la Mentira, era un día caluroso.

La Mentira entonces invitó a la Verdad a bañarse en el río. Se quitó la ropa, se metió al agua y dijo:

– Venga doña Verdad, que el agua está muy buena.

Por aquel momento la Verdad ya sí se fiaba de la Mentira, así que se quitó la ropa y se metió al río. Pero entonces, la Mentira salió del agua y se vistió con la ropa de la Verdad mientras que la Verdad se negó a vestirse con la ropa de la Mentira, prefiriendo salir desnuda y caminar así por la calle. La gente no decía nada al ver a la Mentira vestida con la ropa de la verdad, pero se horrorizaba al paso de la Verdad desnuda.

El día 17 de diciembre se publicaba en la prensa que 102 empresas de nuestro país han tenido que pagar una especie de multa al Estado durante la última década por llevar a cabo despidos colectivos (ERE) con gran impacto entre los trabajadores de 50 o más años. El mecanismo se puso en marcha en el año 2013 con el foco puesto en Telefónica, aunque en el ranking de pagos también destaca gran parte de la banca, especialmente CaixaBank. Según detalla el último Informe Anual del SEPE, el servicio público de empleo ha reclamado ya 1.040 millones de euros por despedir colectivamente a 31.029 trabajadores de 50 o más años. Se basa en la Ley 27/2011 y en el Real Decreto 1483/2012, que establecen las aportaciones económicas que deben realizar las empresas con beneficios que ejecuten este tipo de ceses. No obstante, hasta el final del año pasado, el SEPE había cobrado algo menos de lo reclamado: 997 millones.

Estos pagos, que el SEPE traslada después al Tesoro, tienen el objetivo de compensar el gasto en desempleo que los despidos suponen para el Estado. A partir de los 50 años es más complicado que los trabajadores vuelvan a recolocarse, menos aún en un puesto equivalente al que tenían, lo que supone un importante desembolso para las arcas públicas en cuotas de la Seguridad Social, prestaciones contributivas por desempleo y subsidios, que en muchos casos terminan encadenándose con la jubilación. El caso original que dio pie a la legislación de esta compensación fue el ERE que inició Telefónica en 2011 y que terminó afectando a 6.830 trabajadores de 50 o más años. La norma se llegó a conocer como ‘enmienda Telefónica’ y actualmente todavía es la empresa que más dinero ha desembolsado al SEPE: 305 millones de euros, lo que supone el 31% del total. Por primera vez, el SEPE detalla las cantidades abonadas por otras siete empresas, que, sumadas a Telefónica, son responsables del 75% de los ingresos por este mecanismo. Estos datos muestran que el impacto se concentra en la teleco y en la banca y que el mecanismo no ha disuadido a estas empresas de la práctica de los ERE para reajustar sus plantillas, ya que actualmente se ha iniciado una nueva oleada de despidos.

Los informes del SEPE dan cuenta de cómo han evolucionado los pagos desde 2013 y muestran que apenas se habían recaudado 372 millones hasta 2018, pero que desde 2019 se produjo un acelerón. Hasta aquel año, en el que hubo un cambio de gobierno central y, por ende, en la dirección general del SEPE, solo había 47 empresas afectadas por el despido de 11.377 trabajadores. De hecho, el informe de 2017 explica que durante ese año no se produjeron avances recaudatorios por “falta de medios materiales y humanos”. “Solamente se iniciaron los procedimientos de liquidación en los que existía riesgo de prescripción del derecho a favor de la Hacienda Pública Estatal, sin que se haya producido ningún ingreso por aportaciones al Tesoro relativo a esa anualidad”, detalla el documento. El aumento en la recaudación de los últimos años puede deberse tanto a un cambio en la intensidad de las actuaciones por parte del SEPE como al desarrollo de ERE más recientes, ya que los procesos para ingresar las compensaciones se dilatan mucho en el tiempo y suelen incluir múltiples alegaciones de las empresas. Si se analiza el caso de Telefónica, el único del que hay disponible un mayor seguimiento, la compañía terminó de pagar la compensación al SEPE en 2020 por el despido colectivo que inició en 2011. No obstante, Telefónica tendrá que volver a pagar al Estado por este motivo. En el año 2024, ha iniciado un despido colectivo que afecta, en principio, a 3.420 personas, todas ellas con 56 o más años y adheridas voluntariamente. Además, la empresa ha tenido beneficios en España en los dos últimos años antes del ERE (2022 y 2023), otro de los requisitos para que se reclamen compensaciones. El futuro pago al SEPE supondrá para Telefónica un coste añadido del ERE, que se suma al ya elevado importe por las indemnizaciones. La compañía calcula que este proceso le costará 1.300 millones de euros, aunque ahorrará 285 millones anuales en gastos directos a partir de 2025, cuando se haya completado la reducción de plantilla https://tinyurl.com/2yj3abxh

La razón de dicha caída de ingresos hay que achacarla en varios factores, pero hay uno que es el eje que vertebra todos los problemas que vienen sufriendo las compañías de telecomunicaciones, la escasa inversión que efectúan en la I+D como nos viene poniendo de manifiesto la Comisión Europea año tras año en el informe que publica sobre las 2500 empresas que mas invierten del mundo en innovación. En la digitalización la comunicación es un mercado maduro, donde los OTTs proporcionan por medio de diversas aplicaciones dicho servicio en las mismas condiciones que las operadoras, a la vez que sus ecosistemas digitales no tienen la competencia que si tiene la conectividad. Esto ha hecho caer los ingresos de las operadoras año tras año sufran un retroceso o congelación como viene sufriendo Telefónica estos últimos años, al no encontrar ningún nicho de negocio que proporciona la digitalización con el que paliar dicho retroceso en la conectividad. Desde el año 2016 con la llegada del actual presidente de Telefónica, la evolución de la inversión en I+D según la Comisión Europea ha sido la siguiente:


           
                                             Fuente: Comisión Europea

Si a este hecho sumamos el problema que supone pagar un dividendo con una rentabilidad del 7%, tenemos un problema que se multiplica al estar en un sector que necesita una inversión intensiva de capital para no perder el tren con sus  competidores. Un ejemplo lo tenemos este año, Telefónica pagará un dividendo que alcanza los 1.700 millones de euros y sin embargo los beneficios en los nueve primeros meses de este año han sido de 989 millones de euros, los beneficios de este año no cubrirán el pago del dividendo https://tinyurl.com/2s8ytefy ¿La pregunta que uno se hace es de donde sale el resto de dinero que hace falta para pagar dividendo?


Mientras esta realidad sigue golpeando el día a día de Telefónica, hay que recordar que el 9 de septiembre el expresidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, presentó un informe de algo más de 400 páginas sobre el estado de la competitividad europea, que resultó demoledor en el contexto global en el que se encuentra. En el  mismo, se pone de manifiesto la desaceleración de la economía europea durante las últimas dos décadas, en comparación con Estados Unidos y China. Europa es consciente de esta situación y ha ido desarrollando, sin éxito, políticas para intentar remediarla. Hasta hace poco, la brecha se ha enmascarado por el rápido crecimiento económico global, el paraguas de seguridad que proporcionaban los Estados Unidos, el liberalismo económico y la aparente estabilidad geopolítica mundial. Todo esto ha cambiado, las disrupciones continuadas de los últimos años, la ralentización del crecimiento mundial, el neoproteccionismo de los Estados, el estancamiento (y envejecimiento) de la población europea, la dependencia exterior en sectores críticos y en materias primas, la falta de visión en una política exterior común, la falta de inversión o la derrota en la carrera digital, amenazan la productividad y el crecimiento europeos.  Draghi propone tres pilares para dar la vuelta a esta situación:

  1. Europa debe cerrar la creciente brecha en cuanto a innovación con Estados Unidos y China.
  2. Europa debe coordinar los esfuerzos en descarbonización y sostenibilidad con la competitividad de su industria.
  3. Europa debe mejorar en seguridad y reducir su dependencia de terceros países en áreas clave.

La revolución digital es el motor actual y futuro del crecimiento global y sólo cuatro de las primeras 50 compañías tecnológicas del mundo son europeas (ninguna en el top 10) y la brecha sigue creciendo, puesto que la dependencia de tecnologías foráneas (fabricación de microchips, almacenaje en la nube, desarrollo de software, plataformas globales de comercio electrónico, redes sociales, etc.) es cada vez mayor. Teniendo en cuenta que el World Economic Forum considera que el 70% de la nueva riqueza que se cree a nivel mundial durante los próximos 10 años vendrá de la economía digital, Europa no está ante un buen escenario. Telefónica en este momento no está alineada con dicha estrategia, por lo que necesita de forma inmediata un giro de 180º en su estrategia del pago de dividendo, que permita recuperar la senda de la doctrina Draghi si no quiere perder el tren del desarrollo tecnológico que se impondrá desde la Comisión Europea.

Mientras esta es la realidad a la que está sometida hoy la economía europea, vemos un día sí y otro también noticias sobre la renovación del consejo de administración de Telefónica, que producen cuando menos incredulidad ante los hechos que están sucediendo. Tras el fallecimiento de uno de sus consejeros, parece que se ha desatado la prisa por reajustar el consejo desde el gobierno de la operadora como ponen de manifiesto los diferentes periódicos, cuestión que como ya manifesté está en manos de la SEPI y los dos dominicales que le acompañan. Si tenemos en cuenta que está pendiente del desembarco del consejero de Saudí Telecom Company (STC), el cual por lo visto hasta ahora, parece que está pactado dentro del acuerdo firmado por ambos gobiernos en el pacto de Estado firmado. En todos los medios se da por descontado que el consejero de STC será un hombre, sin embargo, no tengo nada claro dicha situación más bien me inclino a pensar que puede ser una mujer. Si fuese una mujer se cumpliría el criterio de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), por el cual el 40% de los miembros del consejo tienen que ser mujeres. Del resto de miembros del consejo también parece que se van a ver expuestos a una profunda renovación como sucedió en la compañía Indra, con el aumento de la participación de la SEPI en su capital hasta alcanzar el 28%. El consejo de Telefónica está compuesto por independientes que no manifestaron nunca reparo alguno a la gestión llevada por el equipo directivo hasta llegar a la situación actual. El único hombre que hoy tiene el gobierno en Telefónica es Carlos Ocaña, el cual aglutina a todos los dominicales (Criteria Caixa y cuando se incorpore STC) alcanzando el control del 30% del capital de la operadora. Esto servirá para acometer la renovación del consejo de administración que se efectuará próximamente, amparándose para ello en el artículo 18 del reglamento del consejo https://tinyurl.com/23b56eaz

Hoy los antiguos dominicales de Telefónica, La Caixa y BBVA llevan en sus cuentas la mella de dicho silencio con pérdidas que lo dicen todo, el banco catalán ha perdido 1.000 millones de euros de minusvalía con su participación https://tinyurl.com/5jhynwp6  y el banco vasco se anotó unas minusvalías de 1.123 millones de euros contra la cuenta de resultados https://tinyurl.com/3mp89932 El nuevo escenario que se abre en el consejo de la operadora, es el de dominicales activos que tomaran y participaran en las decisiones estratégicas que beneficien al país y la operadora. Se acabó afortunadamente las participaciones accionariales de los dominicales que cedían todo el protagonismo a los equipos directivos… Con resultados como vemos más que cuestionables.

Para terminar el post, quiero manifestar que los últimos ocho años y ocho meses del presidente actual se saldan con un volumen de negocio de Telefónica que se ha desplomado (de los 52.000 millones de euros  del año 2016 a poco más de 46.000 millones en el año 2023). La valoración en bolsa se ha hundido más de un 50%. Cuando llegó el presidente actual su cotización era de 9,31€ y hoy está en 4 €. La división Latam (el granero de Telefónica para su expansión) sigue siendo deficitaria. Y el excesivo reparto de dividendos dificulta las inversiones en áreas que podrían resultar estratégicas a medio plazo  https://tinyurl.com/bdfz9zf3 Estos son hechos amparados en números… Aquí no hace falta que la verdad se vista para salir a la calle, la verdad puede salir desnuda porque los ciudadanos pueden comprobar la misma.

Ya lo dijo Fiodor Dostoievski: “El hombre que se miente a sí mismo y escucha su propia mentira llega a un punto en que no puede distinguir la verdad dentro de él y por tanto pierde todo respeto por sí mismo y por los demás”.

 

 

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