Existe una anécdota atribuida a Peter Drucker que encaja bien con la situación actual de Telefónica: en una ocasión, al preguntarle cómo sabía si una empresa estaba realmente mejorando, respondió que no miraba primero el crecimiento, sino la calidad del beneficio y la coherencia entre estrategia y ejecución. “El beneficio es una opinión; la caja y la estructura lo son todo”, venía a decir.
La reflexión es muy pertinente porque en Telefónica hoy conviven dos realidades: por un lado, métricas operativas que mejoran en términos constantes; por otro, una cuenta de resultados que acumula tres ejercicios sin beneficio neto sólido y una estrategia cuya materialización depende de factores externos. La anécdota sirve para recordar que no basta con crecer en indicadores intermedios si la rentabilidad final y la dirección estratégica no muestran una mejora clara y sostenida.
Hoy Telefónica ha presentado los resultados correspondientes al ejercicio del año 2025, el primero bajo la gestión íntegra de Marc Murtra como presidente ejecutivo. Más allá de la lectura inmediata de las principales magnitudes financieras, estos resultados constituyen una prueba relevante para evaluar si el relevo en la presidencia ha supuesto una inflexión real en la trayectoria económica y estratégica del Grupo.
El ejercicio combina crecimiento operativo en términos constantes con unas pérdidas netas significativas derivadas de extraordinarios asociados a la salida de Hispanoamérica y procesos de reestructuración. Al mismo tiempo, el contexto europeo en materia de política industrial y consolidación del sector introduce un debate estratégico que trasciende lo puramente contable.
Por tanto, el análisis del año 2025 no puede limitarse al cumplimiento del “guidance” ni a la evolución del EBITDA. Es necesario examinar: la calidad del beneficio, la generación real de valor para el accionista, la sostenibilidad financiera y la coherencia estratégica en el marco europeo actual. Desde esa perspectiva, a continuación, se exponen las principales magnitudes del ejercicio y un análisis comparativo que permite valorar con mayor profundidad la situación actual de Telefónica.
Los resultados de Telefónica del año 2025, primer año de gestión integrada de Marc Murtra. A continuación, muestro las principales magnitudes que se han presentado por el presidente Murtra.
1. Visión consolidada del Grupo (incluyendo resultado neto)
En el año 2025, Telefónica registra unos ingresos de 35.120 M€, con una variación interanual reportada del -1,5%, si bien en términos constantes el crecimiento es del +1,5%. La diferencia responde principalmente al impacto negativo de los tipos de cambio —especialmente la depreciación del real brasileño— y a la desconsolidación de activos de Hispam clasificados como operaciones discontinuadas.
El EBITDA ajustado alcanza 11.918 M€, con una caída reportada del -1,6%, pero un crecimiento del +2,0% en términos constantes, lo que evidencia mejora operativa subyacente.
El OpCFaL ajustado se sitúa en 5.081 M€, creciendo un +1,9% reportado y un +5,9% en constante, reflejando expansión de margen y mayor eficiencia en inversión.
El ratio CapEx/Ingresos desciende hasta el 12,4%, cumpliendo el objetivo de situarlo por debajo del 12,5%.
El flujo de caja libre (FCF) de operaciones continuadas asciende a 2.069 M€, con fuerte aceleración en el cuarto trimestre (1.402 M€). Aunque presenta caída interanual reportada, la generación de caja mejora secuencialmente.
La deuda financiera neta se sitúa en 26.824 M€, reduciéndose un -1,2% interanual, con un apalancamiento de 2,78x EBITDAaL.
En cuanto al resultado final, el Grupo registra pérdidas netas de 4.318 M€ en el año 2025. Aunque el beneficio neto ajustado de operaciones continuadas asciende a 2.122 M€, el resultado neto reportado del Grupo es negativo debido a impactos extraordinarios y contables vinculados principalmente a:
- La desconsolidación y clasificación como operaciones discontinuadas de activos en Hispanoamérica (Argentina, Perú, Uruguay, Ecuador y Colombia).
- Deterioros contables asociados a la venta o reclasificación de activos.
- Reclasificaciones de diferencias de conversión acumuladas en patrimonio derivadas de la salida de determinados mercados.
- Impacto negativo de tipos de cambio.
Estos elementos, de naturaleza no recurrente y sin impacto equivalente en la caja operativa, explican que el resultado neto consolidado sea negativo pese a que el negocio recurrente (medido por EBITDA y OpCFaL ajustados) presenta crecimiento orgánico.
En términos operativos, los accesos totales ascienden a 326,1 millones (+2,1%), con crecimiento del 7,5% en FTTH y del 10,7% en accesos mayoristas.
2. Análisis por unidades de negocio
Telefónica España
Telefónica España registra ingresos de 13.012 M€, con crecimiento del +1,7%.
El EBITDA ajustado alcanza 4.691 M€ (+1,1%) y el OpCFaL ajustado se sitúa en 2.525 M€ (+2,3%), reflejando estabilidad de márgenes y mejora en generación de caja.
El CapEx o inversión asciende a 1.522 M€ (-1,5%).
España mantiene liderazgo en fibra y 5G (95% cobertura), completa el apagado del cobre y consolida mejora comercial.
Conclusión: unidad estable, generadora de caja y sin impactos extraordinarios significativos.
Telefónica Brasil
Telefónica Brasil obtiene ingresos de 9.451 M€, con -1,7% reportado, pero +6,7% en términos constantes.
El EBITDA ajustado es de 4.108 M€, prácticamente plano en reportado (-0,2%) pero +8,4% constante.
El OpCFaL ajustado alcanza 1.770 M€, creciendo +6,5% reportado y +15,7% constante, siendo el principal motor de crecimiento orgánico.
El CapEx asciende a 1.478 M€ (-6,4%).
Conclusión: Brasil es el mayor contribuyente al crecimiento operativo del Grupo, aunque afectado en reportado por divisa.
Telefónica Deutschland
Registra ingresos de 8.172 M€ (-3,8%) y EBITDA ajustado de 2.537 M€ (-8,2%).
El OpCFaL ajustado se sitúa en 785 M€ (-9,7%).
El impacto principal proviene de la migración de clientes de 1&1, que presiona ingresos y márgenes.
Conclusión: deterioro operativo relativo en 2025, aunque con reducción significativa de CapEx (-15,5%).
Otras sociedades y eliminaciones
Ingresos de 4.485 M€ (-6,0% reportado).
EBITDA ajustado de 582 M€ (+12,0% constante).
Incluye principalmente a las sociedades Telefónica Tech e Infra, con buen desempeño operativo relativo.
3. Impacto de la salida de Hispam en el resultado neto
La salida progresiva de Hispanoamérica es el factor determinante en las pérdidas netas del ejercicio. La venta de filiales (Argentina, Perú, Uruguay, Ecuador y posterior cierre de Colombia en 2026) implica:
- Clasificación como operaciones discontinuadas.
- Reconocimiento de deterioros.
- Reclasificación a resultados de diferencias de conversión acumuladas.
- Ajustes contables asociados a la pérdida de control.
Estos impactos reducen el resultado neto reportado del Grupo, aunque no afectan de forma equivalente al EBITDA ajustado ni al OpCFaL.
Desde el punto de vista estratégico, estas pérdidas contables están asociadas al proceso de simplificación del perímetro y concentración en mercados principales (España, Brasil, Alemania y Reino Unido), con el objetivo de mejorar perfil de riesgo y rentabilidad futura.
4. Conclusión global del año 2025
En 2025, Telefónica presenta:
- Crecimiento orgánico en ingresos (+1,5%), EBITDA ajustado (+2,0%) y OpCFaL ajustado (+5,9%).
- Mejora del kpi CapEx/Ingresos (12,4%).
- Fuerte generación de caja en el cuarto trimestre.
- Reducción de deuda neta.
- Pérdidas netas reportadas motivadas por efectos extraordinarios asociados a la salida de Hispam y ajustes contables.
Operativamente, el negocio recurrente muestra mejora subyacente. El resultado negativo se explica principalmente por factores no recurrentes derivados de la reconfiguración estratégica del Grupo.
A continuación, voy a realizar un análisis comparativo entre los resultados del año 2024 (último ejercicio bajo la gestión de José María Álvarez-Pallete) y el año 2025 (primer ejercicio completo bajo la presidencia ejecutiva de Marc Murtra), conforme a los informes presentados ante la CNMV bajo dichas presidencias.
1. Evolución de las magnitudes consolidadas
Ingresos
En el año 2024, el Grupo
Telefónica registró unos ingresos de 41.315 M€ (+1,6% interanual).
En el año 2025, los ingresos ascienden a 35.120 M€, con una
caída reportada del -1,5%, aunque crecimiento del +1,5% en términos constantes.
La diferencia nominal entre ambos ejercicios no responde a un deterioro del negocio recurrente, sino principalmente a:
- La desconsolidación de activos de Hispam en 2025 (Argentina, Perú, Uruguay, Ecuador y clasificación de Colombia como mantenida para la venta).
- Un impacto negativo de divisas más acusado en 2025.
En términos comparables (perímetro constante), el año 2025 muestra un crecimiento orgánico similar al de 2024.
EBITDA ajustado
En el año 2024, el
EBITDA ajustado fue de 13.276 M€ (+1,2%).
En el año 2025, alcanza los 11.918 M€ (-1,6% reportado; +2,0% constante).
La reducción absoluta se explica por el menor perímetro consolidado en 2025. En términos orgánicos, el año 2025 muestra una ligera mejora frente al año 2024 en crecimiento constante.
OpCFaL / EBITDAaL – CapEx
En el año 2024, el
EBITDAaL-CapEx fue de 5.212 M€ (+1,6%).
En el año 2025, el OpCFaL ajustado es de 5.081 M€ (+1,9%
reportado; +5,9% constante).
Aunque la cifra absoluta es ligeramente inferior por el efecto perímetro, el crecimiento orgánico en el año 2025 es superior al de 2024, mostrando mayor expansión de margen operativo bajo la nueva gestión.
CapEx
En el año 2024, el CapEx
ascendió a 5.318 M€, con ratio sobre ingresos del 12,9%.
En el año 2025, el CapEx se reduce a 4.340 M€, con ratio del
12,4%.
Existe una clara reducción de intensidad inversora en 2025, tanto por optimización como por salida de mercados Hispam. La disciplina de capital es más visible en el año 2025.
Flujo de Caja Libre (FCF)
En el año 2024, el FCF fue de 2.634 M€ (+14,1%).
En el año 2025, el FCF de operaciones continuadas es de 2.069 M€.
La caída nominal se explica por cambios de perímetro y reclasificación de operaciones discontinuadas. En el año 2025 se observa aceleración en el cuarto trimestre, pero el nivel agregado es inferior al del año 2024.
Deuda financiera neta
- 2024: 27.161 M€
- 2025: 26.824 M€ (-1,24%)
Se mantiene estable con ligera reducción. Sin embargo, el ratio de apalancamiento pasa de 2,58x (2024) a 2,78x (2025), por menor EBITDA consolidado tras la salida de activos.
2. Resultado neto y deterioros
2024 (gestión Pallete)
En 2024 el beneficio neto ajustado fue de 2.304 M€, pero el ejercicio estuvo marcado por fuertes deterioros contables:
Las pérdidas por deterioro y venta de activos ascendieron a 2.391 M€ en el año 2024, concentradas principalmente en:
- Argentina (deterioro significativo).
- Chile.
- Perú.
- Telefónica Tech (incluyendo UK & Ireland y Be-Terna).
- Pangea (Hispam).
Estos deterioros, junto con efectos cambiarios y ajustes extraordinarios, presionaron el resultado reportado, aunque el Grupo mantuvo beneficio ajustado positivo.
En el año 2024 todavía se consolidaba íntegramente Hispam, aunque ya se anunciaban desinversiones.
2025 (gestión Murtra)
En el año 2025 el beneficio neto ajustado de operaciones continuadas es de 2.122 M€, pero el resultado neto consolidado es negativo.
Las pérdidas netas en el año 2025 se explican por:
- Desconsolidación de Argentina, Perú, Uruguay y Ecuador.
- Clasificación de Colombia como mantenida para la venta.
- Reclasificación a resultados de diferencias de conversión acumuladas en patrimonio.
- Impactos contables asociados a la pérdida de control de filiales.
- Efectos de tipo de cambio.
A diferencia del año 2024, donde los deterioros se concentraban en activos específicos (Argentina, Chile, Tech, etc.), en 2025 el impacto procede principalmente de la ejecución definitiva de la estrategia de salida de Hispam y los ajustes contables asociados.
No se observan en el año 2025 nuevos deterioros de magnitud similar a los de 2024 en negocios core (España, Brasil, Alemania).
3. Diferencias estructurales entre ambas gestiones
Bajo Pallete (2024)
- Modelo aún con fuerte exposición a Hispanoamérica.
- Elevado volumen de deterioros contables en activos latinoamericanos y en Tech.
- Crecimiento moderado de ingresos y EBITDA.
- Mayor volumen de CapEx.
- FCF elevado y crecimiento significativo (+14,1%).
- Apalancamiento en reducción (2,58x).
Bajo Murtra (2025)
- Simplificación acelerada del perímetro (salida casi total de Hispam).
- Pérdidas netas asociadas a ejecución contable de desinversiones.
- Mejor crecimiento orgánico en EBITDA y OpCFaL.
- Menor CapEx e intensidad inversora.
- Foco en mercados principales (España, Brasil, Alemania, Reino Unido).
- Apalancamiento ligeramente superior por reducción de EBITDA consolidado.
4. Conclusión comparativa
La diferencia fundamental entre los años 2024 y 2025 no radica en un deterioro operativo del negocio recurrente, sino en:
- 2024: fuertes deterioros contables sobre activos (Argentina, Chile, Tech, Perú), pero aún con perímetro amplio.
- 2025: impacto contable de la ejecución de desinversiones y desconsolidación de Hispam, que genera pérdidas netas reportadas.
En términos operativos comparables:
- 2025 muestra mejor crecimiento orgánico en EBITDA y OpCFaL.
- 2025 reduce intensidad de capital.
- 2025 consolida la simplificación estratégica iniciada en 2024.
Por tanto, el año 2024 fue un ejercicio de reconocimiento de deterioros y ajuste de valor de activos, mientras que 2025 es un ejercicio de ejecución definitiva de la reestructuración del perímetro, con impacto contable, pero mejora subyacente en rentabilidad operativa.
Si hacemos un análisis de los resultados de Telefónica en el año 2025 bajo la presidencia de Marc Murtra, basado en los datos oficiales publicados y contrastando esos datos con las declaraciones del presidente de la compañía:
Nota: Las siguientes observaciones se sustentan en los resultados comunicados por Telefónica y en la información difundida por medios financieros sobre la compañía (pérdidas netas, causas y métricas operativas), así como en las declaraciones públicas del presidente Marc Murtra sobre la política de la compañía (“política de disciplina de hierro”) disponibles en este enlace: https://bit.ly/4s7pdZK
Resultados Globales de 2025
Resultado neto consolidado
Telefónica cerró el ejercicio 2025 con unas pérdidas netas atribuidas de
4.318 millones de euros. Esta cifra contrasta fuertemente con las pérdidas
de 49 millones en 2024 y supone una degradación importante en el resultado
agregado del Grupo.
- Las pérdidas del año 2025 representan un impacto equivalente al ~20,8 % de la capitalización bursátil de la compañía, estimada en 20.710 millones de euros, lo que da una dimensión clara de la magnitud del deterioro económico respecto al valor de mercado de la firma.
- Sin los efectos extraordinarios, el negocio recurrente habría obtenido un beneficio neto ajustado de 2.122 millones de euros, aunque esta cifra también es inferior al beneficio ajustado del año 2024.
Causas Objetivas de las Pérdidas
Las pérdidas de 4.318 M€ responden a impactos extraordinarios y no recurrentes que deben distinguirse claramente de la operativa del negocio:
- Minusvalías por desinversiones en
Latinoamérica
La salida de filiales de Argentina, Perú, Ecuador y Uruguay generó minusvalías netas de aproximadamente 2.269 M€, derivadas de la venta de activos y la desconsolidación del perímetro regional. - Costes del ERE en España
El proceso de ajuste de plantilla (expediente de regulación de empleo) implicó costes extraordinarios de 2.049 M€, lo que afectó negativamente al resultado neto del ejercicio. - Deterioro de activos en operaciones
continuadas
Además de los impactos por desinversiones y reestructuraciones, la compañía registró cargos contables por el deterioro de determinados activos dentro de su perímetro operativo, contribuyendo a la pérdida de 2.049 M€ en operaciones continuadas.
Comparación con la Salud Operativa Real
Aunque el resultado neto consolidado es negativo:
- En términos de actividad recurrente, Telefónica muestra crecimiento de algunos indicadores:
- Ingresos: 35.120 M€, con aumento del 1,5 % en términos comparables (excluyendo efectos de divisa y perímetro)
- EBITDA ajustado: 11.918 M€, con crecimiento del 2 % en términos constantes
- Caja operativa ajustada después de arrendamientos (OpCFaL): 5.081 M€ (+5,9 % constante)
Estos datos recurrentes reflejan que la operación central del negocio continúa generando valor económico, aunque la magnitud de los impactos extraordinarios ha oscurecido el resultado final consolidado.
Disciplina Estratégica Según Presidencia
En sus declaraciones públicas, Marc Murtra ha defendido que la política de la compañía se basa en la disciplina financiera y de capital, sin cambiar las líneas estratégicas fundamentales existentes desde el plan acordado anteriormente por la gestión de Pallete.
Desde la presentación de resultados de 2025, Murtra ha destacado que Telefónica:
- Cumplió los objetivos financieros del ejercicio en términos de crecimiento constante de ingresos, EBITDA y OpCFaL.
- Ajustó su perímetro de activos para enfocarse en mercados más rentables.
- Ejecuta un nuevo plan estratégico hacia 2026-2030.
Sin embargo, estos argumentos contraponen los efectos de una pérdida neta muy relevante, generada por el reconocimiento contable de reestructuraciones, desinversiones y deterioros.
Evaluación Crítica Basada en Datos
1. Magnitud de las
pérdidas:
Las pérdidas de 4.318 millones no se deben a un decrecimiento operativo
directo, sino a impactos contables y extraordinarios. Aun así, la cifra es
significativa y representa una proporción material del valor de mercado de la
sociedad muy importante.
2. Perímetro de
activos:
La venta de negocios en Latinoamérica redujo el perímetro de operación,
mejorando la calidad de ingresos recurrentes, pero generó minusvalías altas
que afectan los resultados globales.
3. Comparación con
desempeño recurrente:
Los indicadores recurrentes muestran crecimiento en el año 2025 comparado con
el año 2024. No obstante, el beneficio neto ajustado disminuyó respecto al
año anterior, lo cual indica que la operativa recurrente también afronta
presiones de rentabilidad.
4. Comunicación
pública vs realidad contable:
Las declaraciones institucionales de Murtra enfatizan el cumplimiento de
objetivos y la disciplina. Desde una perspectiva exclusivamente contable, los
resultados agregados del grupo en 2025 reflejan una pérdida histórica debido a
extraordinarios, a pesar de la salud operativa subyacente.
Conclusión
El ejercicio 2025 de Telefónica bajo Marc Murtra se caracteriza por:
- Pérdidas netas significativas (4.318 M€) motivadas por impactos no recurrentes.
- Crecimiento operativo subyacente en ingresos, EBITDA y caja ajustada.
- Un beneficio neto ajustado positivo, aunque inferior al de 2024.
- Comunicación institucional que resalta disciplina y cumplimiento de objetivos, en contraste con los efectos contables de la transformación del Grupo.
Si incorporamos al análisis efectuado anteriormente una lectura estrictamente financiera y basada en métricas objetivas, el foco debe desplazarse desde el cumplimiento del “guidance” operativo hacia la creación real de valor para el accionista. Desde ese prisma, el ejercicio del año 2025 permite extraer conclusiones adicionales que enriquecen el debate.
En primer lugar, la compañía acumula tres ejercicios consecutivos sin un resultado neto sólido y estable. En el año 2023 ya estuvo afectado por extraordinarios relevantes perdiendo 892 millones de euros, en el año 2024 cerró con 49 millones de euros de pérdidas y el año 2025 registra pérdidas de 4.318 millones de euros. Con independencia de que las causas sean deterioros, desinversiones o reestructuraciones, la realidad es que el beneficio neto atribuido —la magnitud que remunera al accionista— no ha recuperado estabilidad en los últimos tres años. Desde la óptica de mercado, lo que se valora es la recurrencia del beneficio, no su versión ajustada.
En segundo lugar, incluso aislando los extraordinarios, el beneficio neto ajustado muestra un retroceso. En el año 2024 fue de 2.304 millones de euros y en el año 2025 se sitúa en 2.122 millones de euros, lo que supone una caída cercana al 8%. Aunque el EBITDA y el OpCFaL crecen en términos constantes, esa mejora no se traslada íntegramente a la última línea de la cuenta de resultados. Esto indica que la presión financiera, fiscal o la menor contribución del perímetro consolidado siguen limitando la conversión del resultado operativo en beneficio neto.
La rentabilidad sobre recursos propios (ROE) es otro indicador clave. Con pérdidas de 4.318 millones de euros en el año 2025, el ROE es claramente negativo. En el año 2024 fue marginal. Para una compañía con una capitalización en torno a 20.700 millones de euros, la rentabilidad sobre el capital invertido no está generando valor económico sostenido. El mercado tiende a penalizar estructuras con ROE estructuralmente bajo o negativo, independientemente de que el EBITDA sea estable.
Desde el punto de vista operativo, el EBITDA ajustado crece un 2% en términos constantes, mientras que los ingresos constantes lo hacen un 1,5%. Esa diferencia implica una mejora moderada de eficiencia, pero no supone una expansión estructural significativa del margen. No se aprecia, por el momento, un salto cualitativo en productividad o estructura de costes que altere de forma clara la rentabilidad subyacente del Grupo.
En términos de caja, el flujo de caja libre desciende desde 2.634 millones de euros en 2024 a 2.069 millones en 2025. Aunque parte de esta reducción se explica por cambios de perímetro, el hecho es que la caja disponible es inferior. Esto condiciona la capacidad de reducir deuda con mayor rapidez, incrementar dividendo de forma sostenible o acometer recompras de acciones. La generación de caja es el verdadero motor de creación de valor y, en este ejercicio, no mejora respecto al año anterior.
El apalancamiento tampoco muestra una mejora estructural. La deuda financiera neta se reduce ligeramente, pero el ratio de apalancamiento se incrementa, pasa de 2,58x a 2,78x como consecuencia del menor EBITDA consolidado tras la salida de activos. Desde el punto de vista financiero, el perfil de riesgo no mejora de forma evidente.
Si se analiza la valoración bursátil, con una capitalización de 20.710 millones de euros, las pérdidas de 4.318 millones representan aproximadamente el 20,8% del valor de mercado. Además, la compañía continúa cotizando con múltiplos inferiores a los de comparables europeos. Esto sugiere que el mercado todavía no descuenta una mejora estructural clara en rentabilidad o crecimiento.
Por último, conviene señalar un elemento recurrente: los impactos “no recurrentes” se han repetido en varios ejercicios consecutivos. Deterioros, ERE, desinversiones y ajustes contables han tenido peso relevante en 2023, 2024 y 2025. Desde un punto de vista estadístico y de percepción de mercado, cuando los extraordinarios se repiten año tras año, dejan de percibirse como completamente excepcionales.
En conjunto, el negocio operativo muestra estabilidad y cierta mejora en métricas intermedias como EBITDA o disciplina en CapEx. Sin embargo, el resultado neto acumulado de los últimos tres ejercicios no refleja creación de valor sostenida. El beneficio ajustado retrocede, el ROE es insuficiente, el flujo de caja libre es inferior al del año anterior y el apalancamiento no mejora estructuralmente.
Desde una perspectiva puramente métrica, el primer ejercicio completo bajo la nueva presidencia de Murtra no supone todavía una ruptura visible en la tendencia económica agregada del Grupo. La simplificación del perímetro y la salida de Hispam mejoran la calidad y previsibilidad del negocio, pero esa transformación aún no se traduce en una mejora clara y tangible de la rentabilidad neta y de la generación sostenida de valor para el accionista.
Más allá de los resultados financieros del año 2025, que ya reflejan una situación de debilidad estructural en términos de rentabilidad neta y generación de valor, emerge un segundo problema de fondo: la coherencia estratégica de Telefónica en el contexto europeo actual.
En la presentación de resultados, Marc Murtra ha insistido en que el crecimiento y la escala vendrán de procesos de consolidación vía fusiones y adquisiciones (M&A), al tiempo que reconoce que no existen todavía avances regulatorios suficientes y que la compañía no aumentará su apalancamiento para acometer operaciones de este tipo. Es decir, se defiende una estrategia cuyo principal motor —la consolidación europea— depende de factores regulatorios externos, inciertos y fuera del control directo de la compañía.
Este planteamiento contrasta con el enfoque que actualmente impulsa la Comisión Europea tras los informes Draghi y Letta, donde la competitividad del sector no se articula exclusivamente alrededor de fusiones intramercado, sino también en torno a:
- Cooperación industrial transfronteriza.
- Creación de consorcios tecnológicos europeos.
- Integración en infraestructuras estratégicas como la nube, edge computing, semiconductores y defensa digital.
- Autonomía tecnológica estratégica frente a Estados Unidos y China.
El propio impulso reciente a consorcios europeos para la gestión de nube en el borde, edge computing, confirma que Bruselas está favoreciendo modelos colaborativos y de integración horizontal más amplios que la mera reducción del número de operadores por país https://bit.ly/3OxFdG2
Si Telefónica centra su narrativa estratégica casi exclusivamente en la consolidación vía M&A, se produce una divergencia relevante con el eje actual de política industrial europea. Y esto no es una cuestión ideológica, sino estratégica: cuando la agenda regulatoria y la estrategia corporativa no están alineadas, el riesgo es que la compañía quede a la espera de decisiones políticas en lugar de posicionarse activamente en los nuevos vectores de crecimiento.
Además, existe una inconsistencia práctica: se plantea que la escala vendrá de fusiones, pero al mismo tiempo se afirma que no se incrementará el apalancamiento. Con un ratio de 2,78x EBITDAaL y un flujo de caja libre inferior al de 2024, la capacidad financiera para acometer grandes operaciones de fusiones o adquisiciones es limitada. Por tanto, el discurso estratégico descansa en una hipótesis cuya viabilidad financiera inmediata es reducida.
En este contexto, el problema no es únicamente de resultados contables. Es un problema de posicionamiento estratégico en un momento en que Europa está redefiniendo su política industrial digital. Mientras la Comisión promueve cooperación estructural, integración tecnológica y soberanía digital compartida, Telefónica insiste en un modelo centrado en consolidación clásica por absorción.
El riesgo objetivo es doble:
- Quedar desalineada respecto a los instrumentos y prioridades de financiación europea.
- Apostar por una palanca (M&A intracomunitario) cuyo calendario y autorización dependen íntegramente de decisiones regulatorias externas.
En este marco, el papel del Gobierno como accionista significativo a través de la SEPI no es irrelevante. Cuando una compañía considerada estratégica en telecomunicaciones adopta una orientación que puede no estar plenamente alineada con la política industrial comunitaria, la cuestión deja de ser exclusivamente empresarial y pasa a tener dimensión sistémica.
Telefónica no solo necesita estabilizar resultados; necesita una hoja de ruta clara, ejecutable y coherente con el entorno regulatorio europeo actual. Si la estrategia descansa en una consolidación que todavía no tiene marco definido ni calendario cierto, el mercado seguirá percibiendo falta de visibilidad estructural.
En síntesis, el debate ya no es únicamente si los resultados del año 2025 son mejores en EBITDA que en el año 2024. El debate es si la compañía está estratégicamente alineada con la arquitectura industrial que Europa está construyendo. Y, a la vista de las declaraciones recientes y de los hechos regulatorios, esa alineación hoy no es evidente.
Además, la situación trasciende el ámbito puramente empresarial y financiero y empieza a adquirir dimensiones políticas. La oposición en el Gobierno de España del PP ya ha empezado a criticar abiertamente la evolución de Telefónica, poniendo especial énfasis en la pérdida de valor de Telefónica y en la percepción de que las decisiones estratégicas no solo afectan a los resultados, sino al interés general. Por ejemplo, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Díaz Ayuso, ha denunciado que Telefónica ha perdido 1.800 millones de euros de valor y ha acusado al Gobierno de haber “colonizado de manera totalitaria” la gestión de la compañía, un señalamiento que pone en evidencia que la situación de Telefónica ya no puede ser ignorada políticamente ni abordada con tibieza por parte del Ejecutivo central, dado que está entrando de lleno en el debate público y en el escrutinio político https://bit.ly/46UX3Ji
En definitiva, el problema de Telefónica en el año 2025 no puede analizarse únicamente desde la óptica del EBITDA o del cumplimiento del “guidance”. El debate real se sitúa en tres niveles claramente diferenciados.
Primero, el nivel financiero: tres ejercicios consecutivos sin beneficio neto sólido, retroceso del beneficio ajustado, flujo de caja libre inferior al del año anterior y un ROE que no genera valor sostenido para el accionista. La creación de valor no está siendo visible en la última línea de la cuenta de resultados.
Segundo, el nivel estratégico: la compañía ha ejecutado una simplificación de perímetro coherente, pero su narrativa de crecimiento descansa en una consolidación europea todavía incierta, dependiente de decisiones regulatorias externas y financieramente limitada por su nivel de apalancamiento. Al mismo tiempo, Europa está impulsando modelos de cooperación industrial y consorcios tecnológicos que no parecen ocupar el centro del planteamiento estratégico actual de Telefónica.
Tercero, el nivel institucional: cuando una empresa considerada estratégica entra en un debate público sobre pérdida de valor, alineación europea y gobernanza, la cuestión deja de ser estrictamente empresarial. El mercado observa los resultados; Europa define su hoja de ruta industrial; la política introduce presión adicional.
La cuestión de fondo no es si el año 2025 ha sido mejor que el del año 2024 en términos de crecimiento orgánico. La cuestión es si Telefónica está generando valor sostenido, si su hoja de ruta es ejecutable con los recursos actuales y si está alineada con el marco industrial europeo que se está configurando.
Mientras esas tres preguntas no tengan una respuesta clara y convincente, el mercado seguirá aplicando descuento por incertidumbre.
Para terminar el post quiero manifestar que si al inicio del post recordábamos aquella reflexión atribuida a Peter Drucker —que el crecimiento es una narrativa, pero la calidad del beneficio, la caja y la coherencia estratégica son la verdadera prueba de salud de una compañía— el cierre del año 2025 obliga a volver a ella.
Telefónica puede presentar crecimiento orgánico en EBITDA y disciplina en CapEx, pero la realidad incontestable es otra: tres ejercicios consecutivos sin beneficio neto sólido, retroceso del beneficio ajustado, menor flujo de caja libre y una rentabilidad sobre el capital que no genera valor sostenido. La reconfiguración del perímetro era necesaria, pero ejecutar desinversiones no equivale a demostrar fortaleza estructural. La prueba definitiva no está en el discurso, sino en la última línea de la cuenta de resultados y en la creación real de valor.
En este punto, el tiempo de los experimentos estratégicos ha pasado para los accionistas dominicales —SEPI, Caixa y STC—. No son inversores pasivos; son actores con responsabilidad directa sobre el rumbo de una compañía estratégica. Cuando la rentabilidad no consolida una tendencia positiva, cuando el mercado sigue aplicando descuento por incertidumbre y cuando la hoja de ruta descansa en factores regulatorios externos aún no materializados, la exigencia debe elevarse.
La Comisión Europea está trazando las cartas marinas de la política industrial digital del continente. Si Telefónica no alinea su estrategia con ese marco y no convierte su simplificación en rentabilidad tangible, el riesgo es navegar sin dirección clara en un entorno que exige precisión y liderazgo.
Volviendo a Drucker: el beneficio puede interpretarse; la caja y la estructura no. Si la estructura no genera valor de forma sostenida, el discurso pierde fuerza. Telefónica no necesita más narrativa, necesita resultados netos recurrentes, mejora estructural del ROE y una estrategia ejecutable con los recursos disponibles. El Gobierno, como accionista relevante, no puede ser espectador. Corregir la deriva que hoy vive Telefónica no es una opción retórica; es una obligación de gobierno corporativo.
Porque un barco puede soportar temporales, pero no puede permitirse navegar indefinidamente sin rumbo definido cuando las cartas ya están sobre la mesa.
Ya lo dijo Peter Drucker: “Lo que se mide, se mejora.”







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