Cuenta una vieja anécdota que un empresario acudió a una conferencia sobre sostenibilidad en un coche oficial de gran cilindrada, pronunció un discurso impecable sobre la necesidad de reducir emisiones y, al terminar, pidió que el motor siguiera encendido para tener el vehículo caliente a la salida. La escena resume bien la distancia que a veces existe entre el relato y los hechos: no basta con defender una idea en público si las decisiones privadas o corporativas caminan en sentido contrario.
Algo parecido ocurre cuando se habla de talento. Una empresa puede defender en un foro institucional la importancia de atraer profesionales cualificados, impulsar la digitalización y reforzar el futuro tecnológico de un territorio; pero si al mismo tiempo promueve salidas masivas de trabajadores con experiencia, conocimiento técnico y arraigo local, el discurso pierde toda su fuerza. La coherencia no se mide por lo que se proclama en un auditorio, sino por lo que se decide cuando se gestionan personas, inversión y territorio.
El encuentro Bizkaia.Invierte nació con una finalidad clara: proyectar Bizkaia como un territorio capaz de atraer inversión, industria, innovación y talento. Sin embargo, más allá de los mensajes institucionales y de los discursos empresariales, el acto deja abiertas algunas preguntas de fondo que merecen ser analizadas con detenimiento. Las intervenciones de los representantes de grandes compañías, y especialmente las de Telefónica, permiten reflexionar sobre cuestiones que van mucho más allá de Bizkaia: el verdadero papel de la regulación en Europa, la capacidad inversora de las telecomunicaciones, la brecha tecnológica con Estados Unidos y China, la construcción de soberanía tecnológica y, sobre todo, la coherencia entre los discursos sobre captación de talento y las decisiones empresariales que afectan directamente al capital humano de los territorios. A partir de los datos publicados por organismos oficiales y de las declaraciones realizadas durante la jornada, conviene examinar hasta qué punto los argumentos expuestos resisten la prueba de los hechos.
Ayer, 16 de junio de 2026, Madrid acogió el encuentro Bizkaia.Invierte, organizado por la Diputación Foral de Bizkaia en la sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. El acto reunió a más de un centenar de representantes empresariales, financieros, institucionales y diplomáticos para presentar Bizkaia como un territorio atractivo para la inversión industrial, tecnológica y energética, apoyado en estabilidad institucional, seguridad jurídica, fiscalidad propia, colaboración público-privada, tradición industrial e innovación. La crónica de Última Hora y la información de Europa Press destacan que la jornada fue inaugurada por la diputada general Elixabete Etxanobe, quien defendió que Bizkaia no es solo “un buen lugar para invertir”, sino “un lugar para construir el futuro” https://tinyurl.com/bd9v4sn5
La finalidad del encuentro Bizkaia.Invierte es promocionar Bizkaia como destino de inversión empresarial, industrial y tecnológica, mostrando ante directivos, fondos de inversión, entidades financieras y grandes empresas las ventajas competitivas del territorio para atraer nuevos proyectos de alto valor añadido.
Según la propia Diputación Foral de Bizkaia, el evento fue impulsado para:
- Presentar a Bizkaia como un territorio de referencia para la inversión.
- Dar a conocer sus fortalezas industriales, tecnológicas y de innovación.
- Explicar su modelo fiscal y los incentivos dirigidos a empresas que invierten en I+D, sostenibilidad, transición energética y empleo de calidad.
- Mostrar las oportunidades existentes para desarrollar nuevos proyectos empresariales.
- Reforzar la imagen de Bizkaia como un ecosistema basado en la colaboración público-privada, la estabilidad institucional y la seguridad jurídica.
La Diputación presentó durante el encuentro un mensaje muy concreto: que las empresas que invierten en innovación, sostenibilidad, empleo de calidad y arraigo empresarial encuentran en Bizkaia un entorno favorable tanto desde el punto de vista fiscal como financiero.
Además, el acto sirvió como escaparate para exponer las capacidades del territorio en sectores estratégicos como:
- Industria avanzada.
- Digitalización.
- Energía.
- Tecnologías de la información.
- Innovación y desarrollo tecnológico.
- Captación y retención de talento.
A través de este enfoque, la diputada general ha precisado que aquellas corporaciones que dirijan sus recursos a la investigación y desarrollo, generen empleo de calidad, avancen en descarbonización o demuestren compromisos firmes de arraigo territorial dispondrán de ventajas competitivas directas, pagando menos impuestos y contando con mayores facilidades de financiación. El ecosistema vizcaíno sustenta esta propuesta en una economía altamente especializada y estratégica en el arco atlántico europeo, donde la industria y los servicios avanzados suponen el 38% del Valor Añadido Bruto (VAB) y sostienen el 30% del empleo local. Actualmente, el marco fiscal vizcaíno contempla deducciones de hasta el 75% para actividades de I+D+i y un crédito fiscal del 35% para inversiones en desarrollo sostenible, hidrógeno verde o economía circular, permitiendo además fórmulas innovadoras de monetización para que las empresas tractoras puedan financiar proyectos de innovación de terceros.
Asimismo, las autoridades forales han aprovechado el foro madrileño para adelantar las líneas maestras de la futura Norma Foral de Medidas Tributarias para el año 2026. La reforma legal profundizará en la atracción de profesionales cualificados mediante el incremento hasta el 50% de la exención fiscal sobre los rendimientos del trabajo derivados de actividades profesionales, un porcentaje que escalará hasta el 60% en el caso de los menores de 36 años.
En términos políticos y económicos, puede decirse que Bizkaia.Invierte es una operación de diplomacia económica y atracción de inversiones, mediante la cual la Diputación intenta convencer a grandes compañías, inversores y fondos de que Bizkaia ofrece mejores condiciones para localizar proyectos industriales y tecnológicos que otros territorios competidores. Entre los participantes estuvieron representantes de grandes empresas como Telefónica, Iberdrola, BBVA y Petronor, precisamente para reforzar la idea de que Bizkaia es un territorio atractivo para la inversión industrial, tecnológica y energética https://tinyurl.com/3j257bju
El mensaje institucional de la Diputación giró en torno a un modelo económico que combina industria, talento, innovación y fiscalidad selectiva. Etxanobe sostuvo que la ventaja fiscal de Bizkaia no se plantea como una bajada generalizada de impuestos, sino como un sistema que premia a las empresas que invierten en I+D, sostenibilidad, transición energética, empleo de calidad, arraigo empresarial y proyectos innovadores. La Cadena SER recogió que, según Etxanobe, esas empresas “pagan menos impuestos” y cuentan con más facilidades para financiar sus proyectos. También se presentaron novedades de la futura Norma Foral de Medidas Tributarias para el año 2026, entre ellas incentivos para I+D+i, sostenibilidad, atracción de profesionales cualificados, movilidad geográfica, empleo juvenil, formación dual, relevo generacional y transición energética https://tinyurl.com/r4dfj4fw
La jornada contó con Antonio Garamendi, presidente de la CEOE; Mario Ruiz-Tagle, consejero delegado de Iberdrola España; Borja Ochoa, presidente de Telefónica España; Peio Belausteguigoitia, country manager de BBVA España; Emiliano López Atxurra, presidente de Petronor; y las diputadas forales Ainara Basurko e Itxaso Berrojalbiz. Según la Diputación y varios medios, el evento se estructuró en torno a debates sobre competitividad, talento, innovación, digitalización, energía, financiación y fiscalidad. Bizkaia quiso presentarse como un ecosistema especializado en fabricación avanzada, energía, movilidad, aeronáutica, servicios avanzados y tecnologías emergentes, con proyectos como BAT-B Accelerator Tower, Energy Intelligence Center, Automotive Intelligence Center, el Centro de Fabricación Avanzada Aeronáutica, Biqain y el Global Smart Grids Innovation Hub https://tinyurl.com/3a3tw8sf
Dentro de ese marco, las declaraciones más relevantes fueron las de Borja Ochoa, presidente de Telefónica España, porque conectaron el atractivo inversor de Bizkaia con un problema más amplio: el retraso tecnológico europeo. Según la pieza de Europa Press Economía, Ochoa advirtió de que Europa ha estado en los últimos años “fuera del desarrollo de las grandes tecnologías” que están configurando la distribución actual del poder económico y tecnológico en el mundo. Su idea central fue que el continente parte de una posición de desventaja frente a otros grandes bloques y que esa desventaja se agrava por la fragmentación del mercado europeo de telecomunicaciones https://tinyurl.com/mvmawbx8
Ochoa puso el foco en que Europa cuenta con “40 grandes operadores”, frente a mercados mucho más concentrados como Estados Unidos o China. A su juicio, esa atomización limita la capacidad inversora de las compañías, porque reduce escala, dificulta la rentabilidad y complica acometer inversiones continuadas en infraestructuras y tecnologías clave. En ese contexto, defendió que es “fundamental definir líneas de inversión continua en tecnologías” y apostar por “políticas de alianzas que tengan sentido”, porque sin colaboración y sin escala resulta “muy difícil hacer las cosas” https://tinyurl.com/mvmawbx8
El presidente de Telefónica España vinculó este diagnóstico con la soberanía tecnológica europea. Según sus declaraciones recogidas en la jornada, Europa atraviesa “un momento de cambio” y de “reacción” ante lo que está ocurriendo en el mundo, pero despierta en una situación de desventaja. Esa reflexión coincide con lo que ya había señalado semanas antes en una intervención recogida por Economía Digital, donde afirmó que la Unión Europea “se ha quedado atrás” respecto a Estados Unidos y China en desarrollo tecnológico, aunque también detectaba un “cambio de tendencia” y un despertar europeo impulsado, entre otros factores, por la búsqueda de soberanía tecnológica tras la guerra de Ucrania https://tinyurl.com/5h5hvp42
Ochoa también defendió el papel esencial de las telecomunicaciones en cualquier proceso de digitalización. Según Europa Press, afirmó que “las comunicaciones son el acceso al mundo digital”, y explicó que Telefónica está impulsando tecnologías como el 5G, la fibra y capacidades vinculadas al dato. En relación directa con Bizkaia, señaló que la compañía acaba de poner en marcha un nodo Edge que dará servicio al sistema industrial vizcaíno. Además, mencionó líneas formativas y tecnológicas relacionadas con computación cuántica, ciberseguridad y casos de uso aplicados a sectores como logística y energía https://tinyurl.com/mvmawbx8
La intervención de Ochoa encajó con el enfoque general del acto porque situó la inversión tecnológica como una condición necesaria para la competitividad. Mientras Bizkaia defendía su fiscalidad, su tejido industrial y su colaboración público-privada como herramientas para atraer proyectos, Ochoa subrayó que esa atracción solo puede sostenerse si Europa y sus empresas cuentan con capacidad para invertir de forma constante en tecnologías estratégicas. Su mensaje fue, por tanto, doble: por un lado, reconoció el valor de ecosistemas territoriales como el de Bizkaia para desarrollar industria, digitalización y talento; por otro, advirtió de que el marco europeo actual limita la escala necesaria para competir globalmente.
En conjunto, el evento presentó a Bizkaia como un territorio que quiere captar inversión no solo por su fiscalidad, sino por su combinación de industria, centros tecnológicos, formación, energía, digitalización y proyectos estratégicos. Sin embargo, las palabras de Borja Ochoa añadieron una dimensión más amplia: la necesidad de que Europa supere su fragmentación, gane escala, refuerce alianzas y mantenga inversión continuada en telecomunicaciones, datos, fibra, 5G, Edge, ciberseguridad, computación cuántica e inteligencia artificial para no depender de terceros ni quedar fuera de las grandes tecnologías que marcarán la economía de los próximos años.
El hecho central es que el discurso de Borja Ochoa sobre la necesidad de escala e inversión tecnológica en Europa choca con los datos de la cruda realidad que nos proporciona el ranking EU Industrial R&D Investment Scoreboard 2025 que elabora la Comisión Europea: las telecomunicaciones europeas aparecen como un sector crítico para la digitalización, pero con una inversión en I+D muy baja frente a los grandes actores tecnológicos estadounidenses.
Según el artículo enlazado, las 22 compañías de telecomunicaciones presentes en el ranking mundial invirtieron en conjunto 18.866 millones de euros en I+D, pero la parte correspondiente a las telecos europeas fue solo de 3.623 millones de euros. El mismo texto compara esa cifra con los cinco grandes hiperescaladores estadounidenses —Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft y Apple—, que sumaron 214.902 millones de euros en I+D. Es decir, esos cinco gigantes tecnológicos invirtieron 59,3 veces más que todas las telecos europeas incluidas en el ranking https://tinyurl.com/cfxr6tm5
El informe oficial de la Comisión Europea confirma el marco general de esa brecha: en el año 2024, las 2.000 mayores empresas inversoras en I+D del mundo destinaron 1,446 billones de euros a investigación y desarrollo. De ese total, las empresas de Estados Unidos concentraron el 47,1%, mientras que las empresas de la Unión Europea solo alcanzaron el 16,2%. Además, la inversión en I+D de las compañías europeas creció solo un 2,9%, frente al 7,8% de Estados Unidos https://tinyurl.com/yu4fm865
El dato más duro para el argumento de Borja Ochoa es que el liderazgo tecnológico no está en las redes, sino en las capas de software, datos, nube, inteligencia artificial y plataformas. El Scoreboard señala que el sector ICT software concentró el 24,9% de toda la I+D mundial y que las empresas estadounidenses aportaron el 77% de esa inversión. Mientras tanto, el sector ICT europeo redujo su inversión en I+D un 8,9% en 2024 https://tinyurl.com/yu4fm865
Por tanto, el hecho recogido por el enlace es que las telecomunicaciones europeas reclaman más escala para invertir, pero los datos del último Scoreboard de la Comisión Europea muestran una realidad difícil de justificar: su peso en I+D es marginal frente a los hiperescaladores que capturan el valor de la economía digital. La crítica que hay que realizar al argumento realizado por Ochoa y que recoge la prensa, es que el problema no se resuelve solo con fusiones o concentración de operadores, porque la brecha real está en la falta de inversión estratégica en I+D, plataformas y tecnologías propias.
El dato central es este: los cinco grandes hiperescaladores estadounidenses —Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft y Apple— fueron los mayores inversores en I+D. Esa cifra procede del EU Industrial R&D Investment Scoreboard 2025, que identifica a esas cinco compañías como el núcleo de mayor concentración mundial de inversión privada en investigación y desarrollo https://tinyurl.com/3v6ervpe La comparación es muy clara: los cinco hiperescaladores invierten 11,4 veces más en I+D que todas las telecos mundiales del ranking juntas, y 59,3 veces más que las telecos europeas incluidas en ese mismo ranking. Dicho de otra forma, toda la inversión en I+D de las telecos europeas equivale apenas al 1,7% de lo que invierten Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft y Apple https://tinyurl.com/cfxr6tm5
Este dato debilita el argumento de que el principal problema europeo sea solo la fragmentación del mercado de telecomunicaciones. La fragmentación puede afectar a la escala, pero el Scoreboard muestra una realidad más dura: las grandes plataformas digitales estadounidenses han convertido la I+D en el centro de su poder competitivo, mientras que los operadores de telecomunicaciones europeos aparecen con una capacidad inversora en innovación muy reducida frente a quienes dominan la nube, la inteligencia artificial, el software, los datos y las plataformas digitales.
Además, el informe oficial señala que Amazon lidera el ranking mundial con 65.318 millones de euros en I+D, seguida por Alphabet con 46.131 millones, Meta con 41.986 millones y Microsoft con 31.272 millones. Solo Amazon invierte casi 18 veces más que todas las telecos europeas del ranking juntas https://tinyurl.com/3v6ervpe
Por eso, el contraste es contundente: mientras los operadores europeos reclaman más escala para poder invertir, los datos muestran que la verdadera escala tecnológica como es la I+D ya está en manos de los hiperescaladores. Las telecos europeas sostienen infraestructuras críticas, pero la inversión masiva en I+D se concentra en empresas que capturan el valor añadido de la economía digital.
La contradicción de los argumentos que emplean personas como Ochoa o Murtra es clara: si la regulación fuera por sí sola el gran freno de la competitividad tecnológica, China no debería ocupar la posición económica e industrial que ocupa. Sin embargo, China combina una regulación muy intensa, fuerte intervención estatal, planificación industrial, control de sectores estratégicos y restricciones severas a la inversión extranjera con una economía que sigue teniendo un peso mundial enorme.
En telecomunicaciones, el mercado chino está mucho más restringido que el europeo. La normativa china mantiene que los servicios básicos de telecomunicaciones deben estar bajo control chino, y que la participación extranjera en muchos servicios de telecomunicaciones de valor añadido no puede superar el 50%. En el caso de telecomunicaciones básicas, las guías de inversión extranjera señalan el límite del 49% y la necesidad de control mayoritario chino https://tinyurl.com/5n8ta8cj
Es decir, China no ha construido su potencia tecnológica mediante una apertura plena del mercado ni mediante una desregulación liberal al estilo que reclaman algunos directivos europeos. Ha hecho lo contrario: ha protegido sectores estratégicos, ha limitado la entrada de capital extranjero, ha obligado a operar bajo reglas nacionales y ha subordinado la inversión exterior a sus prioridades industriales. Aun así, China es la mayor economía del mundo en términos de PIB medido por paridad de poder adquisitivo, según los datos del Banco Mundial, con alrededor de 38,19 billones de dólares internacionales en el año 2024 https://tinyurl.com/3fwuawmr
Además, China no solo crece por tamaño de mercado, sino por inversión tecnológica. La OCDE señaló que el gasto chino en I+D creció un 8,7% en el año 2023, por encima del área OCDE, de Estados Unidos y de la Unión Europea. En comparación, el crecimiento de la I+D fue del 1,7% en Estados Unidos y del 1,6% en la Unión Europea https://tinyurl.com/bdhajm2b
Esto desmonta la explicación simplista de que “el problema es la regulación” como es utilizado por Borja Ochoa o Marc Murtra. El problema no es que exista regulación, sino qué tipo de regulación existe y para qué sirve. China regula para preservar soberanía, dirigir inversión, proteger sectores estratégicos y acumular capacidades industriales propias. Europa, en cambio, mantiene en la actualidad una fragmentación regulatoria en 27 mercados nacionales que dificulta la escala continental, pero eso no equivale a decir que la solución sea eliminar controles o permitir cualquier concentración empresarial.
Ahí está el punto débil del argumento de Ochoa o Murtra: presentan la regulación como una carga que impide invertir, pero el caso chino demuestra que una regulación fuerte puede convivir con crecimiento, músculo industrial e inversión tecnológica si está alineada con una estrategia de país. El obstáculo europeo no es simplemente “regular demasiado”, sino no haber construido un verdadero mercado único de telecomunicaciones y no haber generado campeones tecnológicos propios en nube, IA, software, semiconductores y plataformas a través de alianzas o consorcios que pudiesen plantar cara a los hiperescaladores.
Por eso, la comparación con China deja una conclusión incómoda para las grandes telecos europeas: no basta con pedir menos regulación o más fusiones. Lo relevante es si las empresas invierten de verdad en I+D, si Europa construye escala continental real y si la regulación sirve para crear capacidad tecnológica propia. China demuestra que la regulación no impide necesariamente la potencia económica; lo que penaliza a Europa es una regulación fragmentada, una inversión insuficiente y una dependencia tecnológica creciente.
Hay una cuestión muy relevante porque Bizkaia.Invierte se presenta como un foro para atraer inversión, innovación, digitalización y talento hacia el territorio, pero uno de sus intervinientes principales, Borja Ochoa, representa a una empresa que acaba de ejecutar un ajuste laboral con impacto directo sobre ese mismo capital humano.
La Diputación Foral de Bizkaia presentó el encuentro como una iniciativa para reforzar el atractivo del territorio ante grandes empresas e inversores, destacando la colaboración público-privada, la transformación tecnológica, la innovación abierta y la consolidación de Bizkaia como polo industrial y tecnológico. En ese mismo marco, se subrayó la importancia del empleo de calidad, la formación, el talento y la capacidad del territorio para generar proyectos de futuro https://tinyurl.com/3xvrns9w
Ahí aparece el punto crítico: no se puede hablar de captación y retención de talento como una prioridad territorial y, al mismo tiempo, obviar que Telefónica planteó un ERE que, según la información publicada por El Economista a partir de previsiones de CCOO, podía afectar a 180 trabajadores de los 440 existentes en Euskadi, con 108 salidas previstas en Bizkaia. Ese dato no es menor: supondría una afectación muy importante sobre una plantilla territorial que acumula experiencia técnica, conocimiento de red, relación con clientes, conocimiento del territorio y capacidad operativa https://tinyurl.com/ycx6c6xp
La cuestión de fondo no es solo cuantitativa, sino cualitativa. Cuando una empresa tecnológica reduce plantilla, no elimina únicamente costes salariales: también pierde memoria técnica, conocimiento acumulado, experiencia en despliegue, mantenimiento, operación, atención empresarial y adaptación a las necesidades locales. En sectores como las telecomunicaciones, ese conocimiento no se sustituye automáticamente con nuevas contrataciones ni con discursos sobre digitalización. El talento no es una abstracción: son personas concretas con años de oficio, práctica y saber operativo.
Por eso la presencia de Borja Ochoa en un foro sobre inversión y talento tiene una dimensión problemática. Su mensaje público defiende que Europa necesita más capacidad inversora, más escala y más tecnología, pero la política laboral reciente de Telefónica apunta en otra dirección: reducción de plantilla para capturar ahorros. En el ERE estatal, los acuerdos publicados hablaron de miles de salidas: en el año 2025 se pactó un mínimo de 4.525-4.539 salidas en varias filiales, frente a una propuesta inicial superior, y la empresa estimaba que podían acogerse unas 5.500 personas https://tinyurl.com/y8v2e9s6
La contradicción es que un territorio no puede construir un ecosistema tecnológico fuerte si sus grandes compañías tractoras actúan como expulsoras netas de conocimiento. Una cosa es atraer talento externo y otra muy distinta es conservar el talento existente. Si se habla de Bizkaia como polo industrial y tecnológico, la primera obligación debería ser no descapitalizar su base profesional. Captar talento mientras se permite la salida masiva de trabajadores cualificados es una estrategia incompleta, porque sustituye arraigo, experiencia y conocimiento interno por una promesa futura de reposición incierta.
Además, el argumento empresarial suele presentar estos procesos como ajustes necesarios para ganar eficiencia, pero esa explicación no resuelve la tensión central: ¿cómo puede una empresa reclamar más escala para invertir en tecnología si, en paralelo, reduce la plantilla que sostiene la capacidad técnica en los territorios? La inversión tecnológica no depende solo de capital financiero; depende también de personas capaces de desplegar, operar, mantener y adaptar esa tecnología a la realidad industrial local.
En Bizkaia, esta contradicción es especialmente visible porque el propio discurso institucional destaca la industria avanzada, la digitalización, la formación dual, el empleo cualificado y la colaboración entre empresas e instituciones. Si Telefónica participa en ese relato, debería hacerlo no solo como demandante de mejores condiciones regulatorias o fiscales, sino también explicando qué compromiso real mantiene con el empleo cualificado del territorio https://tinyurl.com/mr6t935b
La pregunta, por tanto, es legítima: ¿qué autoridad simbólica tiene un directivo para hablar de talento en un foro territorial si su propia compañía ha impulsado salidas significativas de trabajadores en ese mismo territorio? La respuesta no exige elucubrar: los datos publicados muestran que el foro pone en valor el talento y el empleo de calidad, mientras Telefónica ha desarrollado un ERE de gran alcance, con previsión de impacto relevante en Euskadi y especialmente en Bizkaia. Esa tensión debe formar parte del análisis porque afecta al núcleo del mensaje de Bizkaia.Invierte.
En definitiva, la cuestión angular es que la retención de talento no se mide en discursos, sino en decisiones empresariales concretas. Si una compañía reduce de forma relevante su plantilla territorial, debilita el mismo ecosistema que luego dice querer impulsar. Y si un foro público pretende vender Bizkaia como territorio de talento, no puede pasar por alto que una de las empresas invitadas ha contribuido recientemente a reducir capital humano en ese territorio.
En realidad, la cuestión de fondo no es si Europa necesita más regulación o menos regulación, más operadores o menos operadores. La cuestión es si Europa está construyendo las condiciones necesarias para generar tecnología propia, conocimiento propio y capacidad industrial propia. Los datos muestran que la brecha con Estados Unidos no se encuentra únicamente en la estructura del mercado de telecomunicaciones, sino en la inversión en I+D, en el desarrollo de plataformas, software, inteligencia artificial y servicios digitales de alto valor añadido. Mientras los grandes hiperescaladores destinan centenares de miles de millones de euros a investigación y desarrollo, las telecos europeas mantienen niveles de inversión muy inferiores, lo que cuestiona que la falta de escala derivada de la competencia sea la explicación principal del retraso tecnológico europeo.
Del mismo modo, la experiencia de China demuestra que una regulación intensa no es incompatible con el crecimiento económico, la innovación o la soberanía tecnológica. El problema no es la existencia de regulación, sino su orientación estratégica. Europa no necesita necesariamente menos regulación; necesita una regulación capaz de construir un verdadero mercado único, facilitar alianzas industriales, impulsar la inversión productiva y reforzar su autonomía tecnológica.
Pero quizá la contradicción más visible aparece en el terreno del talento. Resulta difícil defender en un foro dedicado a la captación y retención de talento la necesidad de atraer profesionales cualificados mientras se producen procesos de salida masiva de trabajadores que acumulan décadas de experiencia, conocimiento técnico y arraigo territorial. El talento no es únicamente el que se pretende atraer mañana; también es el que ya existe hoy en las organizaciones y en los territorios. La innovación, la digitalización y la competitividad no se sostienen solo con capital financiero o infraestructuras, sino con personas.
Por eso, si Bizkaia quiere consolidarse como un polo industrial y tecnológico de referencia, la pregunta relevante no es únicamente cuántas inversiones es capaz de atraer, sino también cuánto conocimiento es capaz de conservar. La retención del talento, la inversión real en I+D y la construcción de escala europea efectiva son, en última instancia, tres caras de un mismo desafío. Y ese desafío no se resuelve únicamente con discursos sobre competitividad, sino con decisiones concretas y medibles que refuercen la capacidad tecnológica, industrial y humana del territorio.
Para terminar el post quiero manifestar que la anécdota del comienzo del mismo sirve precisamente para entender el fondo de toda esta reflexión. Los foros empresariales e institucionales son útiles porque permiten conocer de primera mano qué ideas defiende cada actor, qué modelo económico propone y qué diagnóstico hace sobre los problemas del territorio, de Europa o de su propio sector. En ese sentido, Bizkaia.Invierte cumple una función importante: pone sobre la mesa discursos, prioridades y compromisos públicos.
Pero en el momento en que una empresa o un directivo afirma algo en un foro de estas características, la prueba del algodón no está en la brillantez del discurso, sino en lo que hace después —o en lo que ya ha hecho— dentro de su propia compañía. Si se habla de talento, hay que mirar cómo se trata al talento existente. Si se habla de inversión, hay que mirar cuánto se invierte realmente en I+D. Si se habla de soberanía tecnológica, hay que mirar si las decisiones empresariales refuerzan o debilitan la capacidad productiva y humana del territorio.
Ahí es donde aparece la coherencia como elemento central. No puede defenderse públicamente la captación y retención de talento mientras se impulsan procesos que facilitan la salida de trabajadores con experiencia, conocimiento técnico y arraigo territorial. No puede reclamarse más capacidad inversora si los datos muestran una inversión en I+D muy inferior a la de quienes realmente dominan la economía digital. Y no puede responsabilizarse únicamente a la regulación europea cuando otros modelos mucho más regulados han demostrado mayor capacidad de dirección estratégica.
Por eso, más allá de los titulares y de las declaraciones solemnes, la credibilidad se juega en la correspondencia entre lo que se dice y lo que se hace. Cuando esa correspondencia existe, el discurso gana fuerza. Cuando no existe, la contradicción se vuelve evidente y la credibilidad que uno pregona en estos foros termina inevitablemente por erosionarse. Porque, al final, la verdadera prueba del algodón no está en los discursos, sino en los hechos. Y a tenor de los datos expuestos, Borja Ochoa parece haber dejado más preguntas abiertas de las que consiguió responder.
Ya lo dijo Mark Twain: “El ruido no demuestra nada; muchas veces una gallina que acaba de poner un huevo cacarea como si hubiera puesto un asteroide.”







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