Un
millonario entra a un banco muy prestigioso en el medio de la Ciudad de Nueva
York y pregunta por un agente del departamento de préstamos. Él no le
dice a nadie que él es rico, el solo le explica al agente que se va a hacer
negocios por dos semanas y que necesita un préstamo de 5000 dólares para el
viaje. El agente le dice que esto puede ser posible, pero que ellos
necesitarían alguna garantía o aval para otorgarle este tipo de préstamo.
El
millonario les enseña un Ferrari aparcado en frente del banco. Saca el título
y las llaves del automóvil y las pone en el escritorio del agente. El
banco procede a verificar que él es el propietario del automóvil y en menos de
20 minutos le entregan el préstamo de los 5000 dólares. El banco no
tiene nada que perder ya que tienen un préstamo de 5000 dólares asegurados con
un vehículo que cuesta 250.000 dólares.
El
millonario se va del banco con sus 5000 dólares y el agente recoge el vehiculo
y se dirige al parking subterráneo del banco para guardarlo. El agente garantiza al millonario
que el vehículo estará perfectamente a salvo en el parking. El millonario sale
del banco con rumbo a China a realizar sus negocios. Dos semanas después y
cuando el banco abre esa mañana el millonario aparece y paga el préstamo de los
5000 dólares que había tomado, más alrededor de 15 dólares en intereses por el
transcurso de las dos semanas que habían pasado. El agente pidió que el
vehículo se trajera al frente del banco y mientras tanto el agente le pregunta:
- Nuestro
banco se enorgullece por el nivel de transparencia y nuestro servicio al
cliente, prosigue “y mientras usted estaba afuera nosotros revisamos sus
antecedentes, es rutina, y nos dimos cuenta que usted es
rico. ¿Por qué usted necesitaba un préstamo de 5000 dólares? No tiene
sentido.
-El
millonario sonrió, tomo sus llaves del escritorio y respondió: “Sabe usted de alguna otra forma que
yo pueda estacionar mi Ferrari en medio de Nueva York por dos semanas, por solo
15 dólares, y también esperar que este en la misma condición que lo entregue
cuando regrese?” Con esto el millonario salió del banco y el
agente de préstamos se quedó sonriendo…
El término “tapering”
está siendo muy utilizado en estas últimas fechas en los mercados financieros,
hace
referencia a la retirada progresiva de los estímulos
económicos (compra de deuda pública y privada planteados por la Reserva Federal
Norteamérica (FED) y que siguió posteriormente el Banco Central Europeo (BCE). El
vocablo inglés “tapering” no se
refiere sólo a este fenómeno. La traducción literal en español es reducido,
pero de una manera progresiva. Pero si lo aplicamos a los mercados financieros,
es, como decíamos antes, la reducción en la compra de bonos de
deuda pública o privada (corporativa)
en la economía, pero de una forma escalonada para evitar un efecto muy
negativo como la contracción económica cuando la economía coge velocidad de
crucero. El lanzamiento de este tipo de estrategias financieras fue puesto por
Estados Unidos para paliar los efectos perniciosos de la crisis económica del
2008, con ello el gobierno norteamericano garantizaba liquidez y facilitaba el crédito
a las empresas y familias. A principios del 2013 la OCDE estimaba que la FED compraba el 60% de la deuda que emitía
el Estado Federal. En concreto, cada mes compraba en torno a 45.000 millones de dólares (34.000
millones de euros) de deuda pública, pero también 40.000 millones de dólares (30.000 millones de euros) de
deuda privada. http://bit.ly/2eKlUVw . Desde
entonces, la previsión de déficit de la primera economía mundial se ha reducido
en un 20% debido fundamentalmente al aumento de los ingresos por la actividad
económica (no a la reducción del gasto).
Desde
que el BCE comenzara a adquirir deuda de empresas con grado de inversión (si se pierde dicho grado el BCE no compra dicha deuda)
el pasado 8 de junio, el Banco de España se sitúa a la cabeza de estas compras
con hasta 40 emisiones diferentes, de las cuales la mitad han estado centradas en
Telefónica, Iberdrola y Repsol. Hasta la fecha Mario Draghi había destinado 10.400
millones de euros a fecha 19 de agosto del 2016. Fruto de estas
compras por parte del Banco Central Europeo, ya es posible encontrar en el
mercado secundario de deuda emisiones
que cotizan en negativo o que están a punto de entrar en este territorio.
Según datos de Bloomberg las compañías han resultado enormemente beneficiadas
con dichas compras, por ejemplo, hasta seis emisiones de Gas Natural con vencimiento en 2017, 2018 y 2019 registran
rentabilidades negativas, tendencia que se repite en Red Eléctrica e Iberdrola.
Otras como Telefónica, Enagás o Endesa cuentan con bonos que reportan
rendimientos inferiores al 0,05%. Pero el Banco de España no es la única
institución encargada de hacerse con bonos
corporativos. A este le acompañan el Bundesbank alemán, el
Bando de Italia, el de Bélgica, el de Francia y el de Finlandia. Por ejemplo, el Bundesbank compró
deuda de Telefónica Deutshland, la
filial alemana de la teleco española. Junto esta, también se ha hecho con
activos de Siemens, Allianz, Daimler, BMW, Volkswagen, Robert Bosch,
Continental, SAP, Deutsche Boerse, Vonovia, K+S, E.on, RWE, Deutsche Telekom,
Deutsche Post, Deutsche Bahn, Lufthansa, Bayer, BASF, Covestro, Linde e
Infineon. http://bit.ly/2dVsRnp
Compra de deuda comporativa efectuada por el BCE
Para el Premio Nobel Milton Friedman las crisis financieras respondían a una contracción
monetaria, por lo que la solución del problema estaba en inyectar dinero en
cantidades ingentes. De ahí la metáfora
del "helicóptero" nombre con el que se apodó a Bernanke, desde que inauguró el programa de compra de deuda con 600.000 millones de dólares, este ha ido
ascendiendo hasta llegar a los 1,8 billones de dólares. Con ello Bernanke había mandado una
contundente señal con el programa de compras de activos mediante el cual la
Reserva Federal creaba dólares a un ritmo nunca antes imaginado, 85.000 millones de
dólares mensuales a tasas de interés cercanas al 0%. En mayo de 2013 unas cuantas palabras del titular
de la FED estremecieron al mundo financiero, Bernanke salió a decir ese día en una reunión del Comité
Económico conjunto del Congreso estadounidense que la FED estaba pensando en ir
retirando gradualmente el estímulo monetario si la economía y el empleo
mejoraban. Es decir, anunció una futura disminución gradual en la inyección de
dinero a la economía, “tapering”.
Ésta no se concretó hasta enero de 2014, con un primer recorte en la
cantidad de dinero creada, posteriormente su sustituta Janet Yellen dejo de emitir dinero en octubre de ese año. Las consecuencias
a dicha acción han sido; un dólar que tendió a fortalecerse, las
materias primas empezaron su tendencia a la baja, los rendimientos de los Bonos
del Tesoro a 10 años, que habían bajado a un mínimo histórico por debajo del 1,4
%, se dispararon por encima de 2% por ciento anual, y las bolsas mundiales
empezaron a ajustarse a la baja. Es decir, los mercados globales que
normalmente se anticipan estuvieron sobrerreaccionado ante esa posibilidad, y
cuando las decisiones de recorte del programa se fueron dando, los mercados ya
las habían incorporado en sus precios.
Con el anuncio del BCE de realizar un "tapering" en su compra de deuda significará similares consecuencias a las desatadas por la FED, habrá un cambio de tendencia en los tipos de interés que irán aumentando tanto en la deuda pública como en la corporativa.
Desde
que Mario Draghi avisó del fin de las ayudas a las empresas y a los estados, a
los que ha instado a realizar reformas para evitar una vuelta a la
crisis, las rentabilidades de las emisiones se han disparado según
Bloomberg. El
miedo de los inversores a la retirada de dichos estímulos financieros hicieron
que ayer el mercado secundario de deuda corporativa sufriera un sobresalto
según se publicó en algún diario al ver como el interés de los bonos de algunas
compañías se disparaban con subidas de hasta un 21%. Las subidas en
los intereses en los mercados secundarios de deuda no son un signo positivo,
sino todo lo contrario. Y es que, a mayor rentabilidad, los inversores perciben
un mayor riesgo en la inversión. En estos mercados secundarios se
mide la confianza de los inversores en las empresas, ayer con el anunció
del posible “tapering” por parte del
BCE sobre la deuda corporativa hubo un subida considerable del interés en dicha
deuda, baste como ejemplo; la rentabilidad exigida en
la deuda de Telefónica
se ha disparado un 21% de forma agregada en las últimas tres semanas, según
recoge Expansión con datos de Bloomberg, Repsol también registra problemas por el “tapering” en su deuda
a más largo plazo. Y es que, los inversores a 15 y 30 años exigen un 18% y un
37% más. La opinión del mercado que es recogida por Bloomberg apunta a que el
BCE prorrogará su programa de compra masiva de deuda al menos seis meses más,
es decir, hasta septiembre de 2017.
Hasta
ahora el BCE ha venido inyectado una media de 80.000 millones de euros al mes y
el programa está dotado con 1,2 billones de euros. http://bit.ly/2eGyswT
Si
bien el BCE tomará según los expertos una decisión sobre el “tapering” a principios del año que
viene, con lo que el programa de compra de deuda podría llegar hasta septiembre
del 2017, esto no puede ser óbice para que las compañías que se benefician de
dichas compras por el BCE se protejan ante un empeoramiento de dicho escenario.
Reducir su deuda aliviará a las mismas de una subida segura de los tipos de interés que se producirá en
su financiación si se consuma dicha realidad.
Si bien se están barajando otros posibles escenarios aparte de la cancelación
del programa en septiembre del 2017, como por ejemplo un cambio de criterio en la compra de
dicha deuda, es decir, que se tenga en cuenta el peso de la deuda viva en lugar
de la participación en la institución europea. Los grandes beneficiados por
esta modificación serían países como Italia, Francia y España en detrimento de
Alemania. Todo es posible, pero al contrario del millonario del comienzo de este post con el aparcamiento, ningún escenario está asegurado para que la empresa que tenga
mucho endeudamiento salga bien parada.
Ya lo dijo Ben Bernanke: “La
política monetaria no puede hacer mucho sobre el crecimiento a largo plazo,
todo lo que podemos tratar de hacer es tratar de suavizar los períodos en que
la economía está deprimida por la falta de demanda”.
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