miércoles, 17 de diciembre de 2025

TELEFÓNICA EL MERCADO NO ESPERA: LECCIONES DE FRANCE TELECOM

 

En septiembre del año 2002, pocos días después de la dimisión de Michel Bon como presidente de France Telecom, un alto funcionario del Ministerio de Economía francés resumía la situación en una frase que después recogerían varios cronistas financieros: “No podemos pedirle al mercado que tenga paciencia cuando nosotros mismos no estamos dispuestos a asumir el coste del ajuste”. Esa reflexión precedió al anuncio del respaldo financiero del Estado y a la recapitalización que estabilizó a la compañía. No fue un gesto retórico, sino el reconocimiento de que, en ausencia de una señal clara, los mercados no conceden tiempo por voluntad, sino por certeza.

 

La evolución bursátil de Telefónica desde la llegada de Marc Murtra a la presidencia, en enero de 2025, ofrece un caso de estudio relevante sobre cómo los mercados financieros reaccionan ante estrategias de ajuste defensivo en grandes compañías cotizadas. A lo largo del año 2025, la acción ha transitado desde una fase de estabilidad relativa hasta una corrección significativa tras la presentación del nuevo plan estratégico, en un contexto de revisión de expectativas de crecimiento, política de dividendos y disciplina financiera. El análisis detallado de esta evolución, contrastado con el precedente histórico de France Telecom en el año 2002, nos permite evaluar con datos objetivos hasta qué punto Telefónica dispone de margen temporal y estratégico para recuperar la confianza del mercado sin un cambio estructural adicional en su perfil financiero.

Si hacemos  un análisis riguroso y comprobado sobre la evolución de la cotización de Telefónica desde que Marc Murtra tomó posesión como presidente de Telefónica el 18 de enero del año 2025 hasta hoy (17 de diciembre de 2025), basado únicamente en datos de mercado disponibles y hechos reportados —sin elucubraciones ni opiniones subjetivas tendremos la siguiente foto.

Evolución de la cotización desde el nombramiento de Murtra

* 18 de enero de 2025: nombramiento de Murtra

  • Tras el anuncio del cambio de CEO, el mercado reaccionó con una caída inmediata de la acción en España. Las acciones cerraron ese día alrededor de 3,86 € tras dejar la sesión previa por encima, reflejando incertidumbre inicial entre inversores. Cinco Días

Primer semestre 2025

  • En los meses siguientes al nombramiento, el precio de la acción se movió en un rango relativamente estable dentro del IBEX 35, con oscilaciones habituales propias de mercado y sin movimientos extremos documentados en fuentes públicas hasta octubre.
  • Según datos de mercado, a principios de octubre de 2025 la acción cotizaba por encima de 4,30 €, reflejando niveles moderadamente positivos respecto a enero. Bs Markets

Octubre – noviembre 2025

  • Ya en octubre y principios de noviembre, la acción se encontraba por encima de los 4 €, con datos continuos registrando cotizaciones alrededor de 4,32 €–4,38 € en varias sesiones antes del 4 de noviembre. Bs Markets

4 de noviembre de 2025 – Presentación del plan estratégico

  • El anuncio del nuevo plan estratégico de Telefónica (incluyendo la revisión/reducción de dividendo para 2026) provocó una caída brusca en la cotización ese día, con descensos de aproximadamente -8% a -13% en la sesión, siendo una de las caídas individuales más grandes del año para la acción. Reuters
  • Este impacto marcó un punto de inflexión en la tendencia de precios de la acción en el corto plazo.

Después de noviembre 2025

  • Tras la caída inicial, los precios siguieron inferiores a los niveles previos al anuncio:
    • En la tercera semana de noviembre, la acción cotizaba en torno a 3,63 € – 3,74 €. Bolsamania
    • Datos de mediados de diciembre sitúan la acción alrededor de 3,46 € – 3,65 € dependiendo de la fuente/mercado y horario de cierre. Bolsas y Mercados Españoles+1

Resumen de evolución por tramos

Periodo

Aprox. Precio Telefónica (BME: TEF)

Tendencia

18 ene 2025 (entrada de Murtra)

~3,86 €

Caída inicial por incertidumbre Cinco Días

Abr – Sep 2025

Sobre 4,20 € – 4,40 €

Recuperación y estabilidad relativa Bs Markets

Antes del 4 Nov 2025

~4,3 € – 4,4 €

Pre-anuncio del plan estratégico Bs Markets

4 Nov 2025

Fuerte caída (-8% a -13%)

Reacción al plan estratégico Reuters

Nov – Dic 2025

~3,45 € – 3,7 €

Estabilización en niveles más bajos tras plan Bolsas y Mercados Españoles+1

17 Dic 2025

~3,46 € – 3,65 €

Último cierre disponible en mercado español Bolsas y Mercados Españoles

Situación final y contexto

  1. Desde el nombramiento de Murtra (18 ene) hasta finales de septiembre 2025, la acción mostró una tendencia estable o ligeramente positiva, consolidándose por encima de niveles de principios de año (cuando cotizaba en torno a ~3,8 €).
    • Este comportamiento puede interpretarse como normal en ausencia de grandes eventos corporativos, con fluctuaciones propias del mercado y el IBEX 35. Bs Markets
  2. Unos días antes del 4 de noviembre de 2025, marcó un cambio claro de tendencia, con una caída fuerte asociada exclusivamente al anuncio del plan estratégico y al recorte/revisión del dividendo. Reuters
  3. Desde entonces hasta mediados de diciembre, la acción se ha consolidado en un rango inferior (~3,4 €–3,7 €), reflejando que el mercado ha incorporado el impacto del plan estratégico en la valoración de la compañía. Bolsas y Mercados Españoles+1
  4. Comparación con el IBEX 35 en 2025: el índice bursátil de la bolsa española ha registrado un fuerte impulso al alza este año, mientras que Telefónica ha tenido una evolución relativamente débil, ligada a noticias corporativas específicas y no a tendencias generales del mercado. Cinco Días

Conclusión factual

Desde que Murtra asumió la presidencia en enero de 2025:

  • La cotización empezó en torno a ~3,8 €, reaccionó con modestos descensos iniciales tras su nombramiento. Cinco Días
  • Se mantuvo estable y subió hasta niveles de ~4,3 € durante el tercer trimestre. Bs Markets
  • El anuncio del plan estratégico el 4 de noviembre provocó una caída significativa y una nueva base de cotización más baja. Reuters
  • A día 17 de diciembre de 2025 la acción cotiza en torno a 3,4 €–3,7 €, por debajo de los niveles previos al plan estratégico e inferior a su nivel de septiembre 2025. Bolsas y Mercados Españoles

1. Datos de partida (verificables)

Fecha inicial

17 de enero de 2025 (última sesión antes de la llegada de Murtra)

  • Precio de cierre:3,97 € por acción

Fecha final

16–17 de diciembre de 2025 (último dato disponible)

  • Precio de cierre:3,46 € por acción

Número de acciones en circulación

  • Telefónica tiene aproximadamente 5.670 millones de acciones en circulación (dato estable durante 2025; no ha habido ampliaciones relevantes).

2. Pérdida por acción

3,97€ - 3,46€= 0,51€ por acción 

3. Pérdida total de capitalización bursátil

0,51€ x 5.670 millones de acciones= 2.891,7 millones de € 

Resultado final (riguroso)

Desde la llegada de Marc Murtra el 18 de enero del año 2025 hasta hoy, Telefónica ha perdido en bolsa aproximadamente unos 2.900 millones de euros de capitalización bursátil.

4. Referencia adicional (comprobación rápida)

  • Capitalización enero 2025:
    3,97 € × 5.670 M ≈ 22.500 M€
  • Capitalización diciembre 2025:
    3,46 € × 5.670 M ≈ 19.600 M€

*Diferencia: ≈ −2.900 millones de €

El 4 de noviembre de este 2025, Telefónica presentó su nuevo plan estratégico para el periodo 2026-2030, denominado “Transform & Grow”. El plan establece objetivos de crecimiento moderado de ingresos y EBITDA ajustado, busca mejorar la eficiencia operativa, reducir apalancamiento y vincular la política de dividendos al flujo de caja libre (FCF) generado en los próximos años. En concreto, confirma un dividendo de 0,30 € por acción para 2025 (pagado en dos tramos), pero reduce el dividendo con cargo a 2026 a 0,15 € por acción, y a partir de 2027-28 lo condiciona a un payout del 40–60 % del (FCF). El plan incluye estimaciones de ahorro de costes de hasta 3.000 millones de euros en 2030 y un objetivo de crecimiento anual compuesto moderado (ingresos 1,5-2,5 % en 2025-28 y 2,5-3,5 % en 2028-30) Telefónica+1

La reacción en el mercado fue claramente negativa desde el primer momento. La acción cayó más de un 13 % en la sesión del anuncio, marcando una de las mayores caídas en la historia reciente de la compañía. Este desplome respondió principalmente a la confirmación del recorte del dividendo y a que el plan no incluía operaciones corporativas claras ni catalizadores de crecimiento inmediato Diari ARA+1

Los analistas de mercado reaccionaron a continuación con revisiones a la baja de sus valoraciones de la acción:

  • UBS redujo su precio objetivo de 4,8 € a 3,9 € por acción, señalando que el plan, pese a ser un “reinicio”, no ofrece catalizadores orgánicos claros y que la revisión a la baja de las previsiones de flujo de caja libre y del dividendo limita el atractivo bursátil. Cinco Días
  • Barclays también rebajó su valoración (aproximadamente 4,9 € a 4,0 € por acción) y destacó que, aunque el recorte del dividendo ayuda a reducir el apalancamiento, no identifica un motor de crecimiento definido fuera de posibles operaciones de consolidación. Cinco Días

Otras casas de análisis, como Alantra, GVC Gaesco, JB Capital y CaixaBank BPI, también ajustaron a la baja sus estimaciones de valor por acción tras el plan, en rangos de recortes que van aproximadamente del 9 % al 14 % en sus precios objetivos. Cinco Días

Un análisis independiente publicado en medios financieros subrayó que la incertidumbre generada por la menor previsión de generación de caja libre y por los objetivos de crecimiento modestos, junto con el fuerte recorte del dividendo, han generado escepticismo entre los inversores profesionales. Estos analistas opinan que los objetivos de crecimiento y de generación de caja no parecen sustancialmente superiores a los del plan anterior y no compensan la retirada de retornos a corto plazo a través del dividendo. Bolsamania

 

Desde el punto de vista estadístico, la acción ha acumulado caídas adicionales en los días posteriores al anuncio a medida que los analistas iban actualizando sus modelos y los inversores ajustaban sus carteras ante el nuevo perfil de rentabilidad y riesgo de la compañía. La caída de cotización se ha interpretado como reflejo de que los mercados están valorando negativamente la menor remuneración inmediata a los accionistas y la falta de catalizadores de crecimiento más ambiciosos. Forbes España

En síntesis, la caída de la acción desde que se presentó el plan estratégico responde a tres hechos concretos y verificables:

  1. Recorte significativo del dividendo para 2026 y vinculación futura al flujo de caja libre, lo que reduce la rentabilidad inmediata para los accionistas. Telefónica
  2. Revisión de expectativas de generación de caja libre y resultados moderados, sin anuncios de operaciones corporativas de gran impacto. Bolsamania
  3. Rebajas de valoración por parte de analistas institucionales (Barclays, UBS, entre otros), que ajustan el precio objetivo a niveles más bajos ante el nuevo perfil de crecimiento y retorno. Cinco Días

Este conjunto de factores ha pesado en la cotización de Telefónica desde la presentación del plan estratégico el 4 de noviembre hasta el presente sin que, hasta ahora, se hayan producido anuncios concretos que reviertan de forma clara la percepción de incertidumbre y dudas que pesan hoy sobre Telefónica.

El 22 de octubre la cotización de Telefónica se hallaba en máximos, desde entonces hasta hoy la caída bursátil ha sido devastadora. Hay un hecho que precipitó la misma, fueron los anuncios recogidos en prensa a partir del día 31 de octubre en los cuales se anunciaba que podría recortar el dividendo antes de la presentación oficial del plan estratégico Cinco Días+1

Vamos a cuantificarlo de forma estricta, usando únicamente los datos que aparecen en la imagen y el número de acciones en circulación de Telefónica.

 
Foto: caída de la cotización bursátil de Telefónica desde el 22 de octubre hasta hoy
Si cuantificamos la gráfica anterior tendremos los siguientes datos:

1. Datos objetivos (según la imagen)

  • 22 de octubre de 2025
    Precio de la acción: 4,62 €
  • Hoy (17 de diciembre de 2025)
    Precio de la acción: 3,48 €
  • Número de acciones en circulación:
    Telefónica: ≈ 5.670 millones de acciones
    (dato estable durante el año 2025)

2. Caída por acción

4,62€-3,48€= 1,14€ por acción 

3. Caída total de capitalización bursátil:

    1,14x5.670 millones de acciones 6.463,8 millones de €

Resultado final (riguroso)

Desde el 22 de octubre de 2025 hasta hoy, Telefónica ha perdido aproximadamente:

Ø6.464 millones de euros de capitalización bursátil.

4. Contexto mínimo (sin elucubraciones)

  • La caída equivale aproximadamente al (−24,7 %) del valor bursátil en ese periodo.
  • Se concentra en menos de dos meses.
  • Coincide temporalmente con:
    • Presentación del plan estratégico (4 de noviembre).
    • Recorte del dividendo futuro.
    • Revisión a la baja de valoraciones por casas de análisis.

·     No se ha producido en ese intervalo ninguna ampliación de capital ni reducción del número de acciones que altere el cálculo.

Si tuviésemos que ver de forma objetiva una situación similar por la que hoy atraviesa Telefónica y compararla con otra compañía similar que haya pasado por dicha situación y que ha salido de dicha crisis, tenemos un ejemplo bastante ilustrativo con el caso de France Telecom (Orange) en el año 2002.

El presidente de France Telecom, Michel Bon, presentó su dimisión el 12 de septiembre del año 2002, en plena crisis de deuda de la operadora The Independent+2The Wall Street Journal+2 Tras esa dimisión, la salida de la crisis de France Telecom se articuló como un rescate/estabilización financiero-operativo con participación directa del Estado como mayor accionista, acompañado de un plan formal de reducción de deuda y una recapitalización de gran tamaño, que permitió recuperar el acceso normal a financiación y estabilizar la percepción de solvencia. SEC+3Curia+3Legislation UK+3

Cómo era la crisis de France Telecom en el año 2002 y qué “se rompió”

En 2002, France Telecom arrastraba una carga de deuda extraordinaria y un deterioro fuerte del balance. En documentos del Tribunal/UE se recogen cifras de referencia ampliamente citadas: las pérdidas en el año 2002 eran de aproximadamente 21.000 millones € y la deuda financiera neta cercana a 68.000 millones de € al cierre de ese ejercicio. Curia+1
Esa combinación (apalancamiento + pérdidas) puso en cuestión la capacidad de refinanciación y la estabilidad de rating de la operadora; la crisis desembocó en un cambio de primer nivel (salida del presidente, Michel Bon)
y en la necesidad de un plan explícito de salvamento The Independent+2El Guardian+2

Qué remedios tomó el Estado francés (medidas concretas, con fechas e importes)

El Estado francés era en aquel momento el accionista dominante (en torno a 56,45% en 2002, según textos normativos/UE) y actuó como tal en dos planos: señalización de respaldo y aportación/aseguramiento de financiación y capital. Legislation UK+1

  1. “Backstop” público (mecanismo o garantía de última instancia) , y línea de apoyo (diciembre 2002). En diciembre de 2002, Francia ofreció a France Télécom un préstamo/línea de crédito de 9.000 millones de € (que luego sería analizado bajo reglas de ayudas de Estado en la UE). Curia+2Curia+2
  2. Recapitalización masiva (marzo–abril 2003)
    El paso decisivo fue una operación de fortalecimiento de capital por 15.000 millones de €, lanzada el 4 de marzo del año 2003 y cerrada el 11 de abril, dentro del plan “Ambition 2005”. Legislation UK+2Legislation UK+2 Fuentes de prensa económica retrospectiva especifican que el Estado aportó 9.000 millones de € dentro de esa recapitalización. RTE
  3. Plan de reestructuración para reducir deuda (“Ambition FT 2005”)
    En paralelo, la compañía lanzó formalmente el plan “Ambition FT 2005” (finales de 2002), cuyo objetivo central era reducir endeudamiento, reforzar la base de financiación y mejorar el desempeño operativo (incluyendo medidas de desinversión/eficiencia). SEC+2SEC+2
  4. Normalización del riesgo de crédito tras la recapitalización
    Tras la operación de capital, se documenta que el rating empezó a mejorar en 2003 (por ejemplo, S&P elevó su calificación a BBB con perspectiva estable en mayo de 2003, según la propia documentación vinculada a la decisión UE). Legislation UK

Coincidencias verificables con la situación reciente de Telefónica (sin extrapolar).

 


La comparación solo puede hacerse en términos de rasgos comunes observables, no de magnitudes (porque el caso France Télécom 2002 fue mucho más extremo en deuda y pérdidas):

  • El detonante bursátil por “perfil financiero”: en ambos casos, el mercado reacciona cuando la dirección prioriza balance/caja frente a la remuneración inmediata o expectativas previas. En Telefónica, el 4 de noviembre de 2025 el mercado castigó el anuncio de dividendo 2026 recortado a €0,15 y el énfasis en reducir apalancamiento. Reuters+2Telefónica+2
  • Deuda como eje del relato: en France Telecom la crisis era, de forma documentada, una crisis de solvencia percibida y refinanciación (deuda neta cercana a €68.000m y pérdidas masivas en 2002). Curia+1
  • En Telefónica, el plan del año 2025 explícitamente liga decisiones (dividendo/estrategia) a la reducción del endeudamiento; Reuters recoge deuda bruta según los últimos resultados presentados del 3T 2025 se eleva a 35.204 millones de € y un objetivo de bajar el ratio deuda/EBITDA. bit.ly/3KQKOpy
  • Presencia del Estado en el accionariado: en France Télécom el Estado era accionista mayoritario (~56,45% en el año 2002) y actuó aportando capital y ofreciendo apoyo financiero. Legislation UK+1 En Telefónica, Reuters subraya que Murtra fue nombrado con apoyo de accionistas liderados por el Estado español con un (10%). Financial Times

Diferencia crítica (también verificable): el mecanismo de salida

La salida de France Télécom se basó en un “reset” del balance con intervención accionarial del Estado a gran escala (línea de €9.000m + ampliación/fortalecimiento de capital de €15.000m con participación estatal relevante) y en un plan formal de desapalancamiento (“Ambition 2005”). SEC+3Curia+3Legislation UK+3
En Telefónica, lo anunciado hasta ahora (noviembre 2025) es un ajuste de remuneración y eficiencia para reforzar caja y reducir deuda, pero no equivale —por hecho publicado— a una recapitalización estatal de la magnitud y naturaleza del caso France Telecom. Reuters+2Telefónica+2

Comparativa cuantificada: France Télécom (2002-2005) vs. Telefónica (2025)

1. Situación financiera en el momento de la crisis

France Télécom (2002)

En el momento de la dimisión de Michel Bon (12 septiembre de 2002), France Telecom presentaba una crisis de balance de carácter sistémico:

  • Deuda financiera neta:68.000 millones de euros (cierre 2002).
  • Pérdidas netas 2002:21.000 millones de euros (una de las mayores pérdidas corporativas registradas en Europa hasta entonces).
  • Riesgo de refinanciación: elevado; la compañía tenía vencimientos significativos a corto y medio plazo y dificultades para acudir al mercado sin respaldo público.
  • Rating crediticio: bajo presión, con riesgo real de degradación adicional a nivel “non-investment grade”.

La crisis de France Telecom fue, por tanto, una crisis de solvencia percibida y de acceso a financiación, no solo de cotización.

Telefónica (2025)
En el momento de llegada de Murtra (18 enero 2025) y durante el ejercicio:

  • Deuda financiera neta:28.000–29.000 millones de euros (3T 2025).
  • Resultado neto: positivo; no hay pérdidas estructurales comparables de momento que se sepa a las de France Telecom en el año 2002.
  • Acceso a mercado: mantenido; Telefónica conserva grado de inversión.
  • Problema central: crecimiento limitado, presión competitiva y una capacidad de generación de caja en cuestión para sostener dividendo y desapalancamiento simultáneamente.

* Diferencia clave: Telefónica no atraviesa una crisis de solvencia, sino una crisis de valoración y de expectativas de retorno.

2. Impacto bursátil cuantificado

France Télécom

  • Entre 2000 y el mínimo de 2002, la acción perdió más del 90 % de su valor.
  • En 2002, la capitalización bursátil se redujo en decenas de miles de millones de euros, hasta niveles incompatibles con su peso sistémico en Francia.

Telefónica

  • Desde la llegada de Murtra (18 enero 2025) hasta diciembre de 2025:
    • Caída de cotización:−12,9 %.
    • Pérdida de capitalización:−2.900 millones de euros (como ya he cuantificado).
  • El ajuste más brusco se produce el 4 de noviembre de 2025, tras el anuncio del plan estratégico y el recorte del dividendo (6.460 millones de €).

*Coincidencia: en ambos casos, el mercado reacciona con fuerza cuando se evidencia que el modelo financiero previo no es sostenible sin cambios.
*Diferencia: la magnitud de la destrucción de valor en France Télécom fue existencial; en Telefónica es significativa pero todavía contenida.

3. Papel del Estado: remedios aplicados en Francia

El Estado francés actuó de forma directa y decisiva como accionista de control (≈56 % en 2002):

  1. Respaldo financiero explícito (diciembre 2002)
    • Oferta de una línea/préstamo de 9.000 millones de euros, que estabilizó de inmediato la percepción de riesgo de liquidez.
  2. Recapitalización masiva (marzo-abril 2003)
    • Ampliación y fortalecimiento de capital por 15.000 millones de euros.
    • Aportación estatal:9.000 millones de euros.
    • Objetivo: restaurar solvencia, reducir deuda neta y asegurar el grado de inversión.
  3. Plan formal de desapalancamiento (“Ambition FT 2005”)
    • Reducción acelerada de deuda.
    • Venta de activos no estratégicos.
    • Priorización absoluta del balance sobre la remuneración al accionista.

Resultado medible:

  • Mejora progresiva del rating a partir de 2003.
  • Normalización del acceso a los mercados de capitales.
  • Recuperación de credibilidad financiera y estabilización bursátil en los años siguientes.

4. Comparación directa con Telefónica

Elemento

France Télécom (2002)

Telefónica (2025)

Naturaleza de la crisis

Solvencia y refinanciación

Valoración y generación de caja

Deuda neta

68.000 M€

35.204 M€

Resultado neto

Fuertemente negativo

¿?

Caída bursátil acumulada

>90 % (2000–2002)

−13 % desde enero 2025

Caída bursátil reciente (periodo crítico)

Colapso continuado durante 2001–2002

−24,7 % desde el 22 de octubre de 2025

Pérdida de capitalización en el periodo crítico

Decenas de miles de M€

≈ −6.460 M€ (22 oct 2025 hoy)

Respuesta del Estado

Inyección directa de capital y deuda

Ninguna inyección anunciada

Ajuste al accionista

Eliminación práctica del dividendo

Recorte significativo del dividendo

Principio del formulario

El plan “Ambition FT 2005”, presentado a finales de 2002 tras la dimisión de Michel Bon, fue el marco formal de rescate y reestructuración de France Telecom. No fue un plan estratégico convencional, sino un plan de estabilización financiera y recuperación de solvencia, diseñado en coordinación con el Estado francés, entonces accionista mayoritario. Sus medidas fueron públicas, cuantificadas y con un calendario definido.

 

A continuación se detallan sus principales ejes y medidas conforme a la documentación corporativa y a las decisiones posteriormente analizadas por la Comisión Europea.

Naturaleza y objetivo del plan

“Ambition FT 2005” tenía un objetivo central y explícito: restaurar la solvencia financiera de France Télécom, asegurar su acceso a los mercados de capitales y preservar su calificación crediticia, tras una crisis causada por un endeudamiento excesivo derivado de adquisiciones y licencias realizadas en el ciclo (1999-2001).

El plan no perseguía crecimiento en el corto plazo, sino supervivencia financiera y normalización del balance.

1. Reducción acelerada del endeudamiento

El primer eje del plan fue la reducción drástica de la deuda financiera neta, que en 2002 se situaba en torno a 68.000 millones de euros.

Para ello se establecieron tres mecanismos concretos:

  • Suspensión de cualquier política expansiva de adquisiciones.
  • Priorización absoluta del desapalancamiento frente a cualquier otra utilización de caja.
  • Desinversiones selectivas de activos no estratégicos, especialmente participaciones financieras y negocios periféricos.

El plan fijaba como objetivo reducir la deuda en decenas de miles de millones de euros antes de 2005, restaurando ratios compatibles con grado de inversión.

2. Recapitalización masiva y refuerzo de fondos propios

El segundo pilar fue un fortalecimiento explícito del capital, considerado imprescindible para restablecer la credibilidad financiera.

El plan contempló y ejecutó:

  • Una ampliación y refuerzo de capital por 15.000 millones de euros, lanzada en marzo de 2003.
  • Participación directa del Estado francés, que aportó aproximadamente 9.000 millones de euros como accionista.
  • Refuerzo de los fondos propios para absorber pérdidas acumuladas y reducir el apalancamiento contable.

Esta recapitalización fue un elemento estructural, no coyuntural: el plan asumía que sin inyección de capital público la empresa no podría estabilizarse.

3. Apoyo financiero explícito del Estado

De forma complementaria, el Estado francés anunció en diciembre de 2002:

  • Una línea de crédito / préstamo de hasta 9.000 millones de euros, puesta a disposición de France Télécom como respaldo de liquidez.

Este apoyo tenía una función clara:

  • Eliminar el riesgo inmediato de refinanciación.
  • Transmitir al mercado una señal inequívoca de respaldo del accionista público.

La existencia de este “backstop” del Estado francés fue clave para detener el deterioro de la percepción de riesgo.

4. Prioridad absoluta del balance sobre el accionista

El plan incluía medidas explícitas de sacrificio del accionista:

  • El dividendo fue prácticamente eliminado durante el periodo de reestructuración.
  • La generación de caja se destinó prioritariamente a:
    1. Reducción de deuda.
    2. Refuerzo de liquidez.
    3. Estabilización financiera.

No se planteó en ningún momento mantener una política de retribución al accionista mientras durase la reestructuración.

5. Reorientación operativa sin expansión agresiva

Aunque el foco era financiero, el plan incluía directrices operativas claras:

  • Racionalización de inversiones (CAPEX más disciplinado).
  • Foco en negocios principales (telecomunicaciones fijas y móviles, con Orange como activo estratégico).
  • Mejora de eficiencia operativa, sin planes de expansión internacional agresiva.

El crecimiento quedó subordinado a la estabilidad financiera.

6. Objetivo explícito de recuperación del grado de inversión

Un objetivo formal del plan era:

  • Recuperar y consolidar una calificación crediticia de grado de inversión, condición imprescindible para:
    • Refinanciar deuda a costes razonables.
    • Volver a operar con normalidad en mercados de capitales.

Este objetivo se alcanzó progresivamente a partir de 2003, tras la recapitalización.

Resultado del plan (hecho verificable)

Como consecuencia directa de la ejecución del plan “Ambition FT 2005”:

  • France Telecom redujo sustancialmente su deuda en los años siguientes.
  • Recuperó acceso normal a financiación.
  • Estabilizó su cotización bursátil tras el colapso previo.
  • Sentó las bases para la posterior transformación del grupo en Orange.

Conclusión de dicha situación:

“Ambition FT 2005” fue un plan de rescate financiero estructural, basado en tres elementos inseparables:

  1. Inyección masiva de capital con apoyo del Estado.
  2. Reducción prioritaria de deuda y sacrificio del dividendo.
  3. Renuncia explícita al crecimiento a corto plazo.

No fue un plan de expectativas, sino un plan de balance.
La salida de la crisis de France Telecom no se produjo por mejoras operativas graduales, sino porque el accionista público asumió el coste financiero del ajuste y permitió un reinicio creíble del grupo.

El plan “Ambition FT 2005” sí contempló reducción de plantilla y venta de activos, pero con características muy concretas que conviene detallar con precisión, porque no se aplicaron como un ajuste laboral clásico inmediato, sino como instrumentos subordinados al saneamiento financiero y condicionados por la naturaleza pública de la empresa. A continuación lo detallo para su conocimiento.

Reducción de plantilla en “Ambition FT 2005”

El plan no estableció despidos masivos inmediatos al estilo de una reestructuración privada tradicional como la que tiene en marcha actualmente Telefónica. Esto fue una consecuencia directa de dos hechos objetivos:

  1. France Telecom era una empresa de origen público, con una parte relevante de su plantilla bajo estatuto cuasi-funcionarial.
  2. El Estado francés era accionista mayoritario y condicionó políticamente el ajuste laboral.

Qué sí exigió el plan

El plan estableció como objetivo reducir los costes operativos estructurales, y dentro de ese marco:

  • Congelación de nuevas contrataciones.
  • No reposición de bajas naturales (jubilaciones, salidas voluntarias).
  • Programas de jubilación anticipada y salidas incentivadas, especialmente en actividades maduras (telefonía fija).
  • Movilidad interna y reorganización de funciones para adaptar la plantilla a nuevas áreas (móvil e internet).

Estas medidas se aplicaron de forma progresiva entre 2003 y 2005, y supusieron una reducción gradual de efectivos, pero sin despidos forzosos generalizados en la fase inicial del plan.

Qué no exigió explícitamente

  • No hubo un anuncio de recorte masivo inmediato de plantilla como condición central del rescate.
  • El ajuste laboral no fue el eje del plan, a diferencia de lo que suele ocurrir en reestructuraciones privadas.

* El diagnóstico del plan era claro: el problema de France Telecom no era principalmente de costes laborales, sino de deuda y estructura de capital.

Venta de activos en el plan “Ambition FT 2005”

La venta de activos sí fue un componente explícito y estructural del plan, aunque selectivo, no indiscriminado.

Objetivo de las desinversiones

Las desinversiones tenían tres finalidades concretas:

  1. Reducir deuda financiera neta.
  2. Liberar recursos de negocios no estratégicos.
  3. Simplificar el perímetro del grupo.

No se trataba de “vender por vender”, sino de recentrar la compañía.

Tipología de activos afectados

El plan contempló y ejecutó:

  • Venta de participaciones financieras no estratégicas, especialmente en empresas donde France Telecom no tenía control operativo.
  • Salida o reducción de exposición en ciertos mercados internacionales considerados periféricos o de bajo retorno.
  • Desinversión en negocios no nucleares respecto al “core” de telecomunicaciones (fijo, móvil e internet).

Orange, por el contrario, fue definido explícitamente como activo estratégico a preservar, y no se planteó su venta; al contrario, se convirtió en el eje del grupo.

Alcance de las ventas

  • Las desinversiones formaban parte de un paquete más amplio de medidas de balance, junto con la recapitalización.
  • No fueron suficientes por sí solas para resolver la crisis, lo que explica por qué se consideró imprescindible la inyección de capital público.

Relación entre plantilla, activos y rescate

Un punto clave del plan —y aquí está una diferencia esencial frente a crisis posteriores en otras telecos— es que:

  • El ajuste no se cargó prioritariamente sobre el empleo, sino sobre:
    • El accionista (dilución vía ampliación de capital).
    • El Estado (aportación directa de fondos).
    • El perímetro del grupo (ventas selectivas de activos).

Esto respondía a una decisión explícita del Estado francés de preservar la estabilidad social mientras se resolvía la crisis financiera.

La conclusión del plan francés “Ambition FT 2005” fue la siguiente:

  • Sí hubo reducción de plantilla, pero:
    • Gradual.
    • Mediante salidas voluntarias y jubilaciones.
    • No como eje central del rescate.
  • Sí hubo venta de activos, y esta fue:
    • Explícita.
    • Selectiva.
    • Orientada a reducir deuda y concentrar el negocio.

El núcleo del plan no fue el ajuste laboral, sino el saneamiento del balance mediante recapitalización pública, desapalancamiento y simplificación del grupo.

 

Por otro lado hay un factor importante en todo este proceso por el que atraviesa la compañía, es el ERE que tiene en marcha. El ERE de Telefónica debe entenderse como una medida de reestructuración estructural de costes, no como un instrumento de rescate financiero. Su finalidad principal es reducir costes operativos recurrentes (OPEX) en mercados maduros —especialmente España— donde el crecimiento es limitado y la presión competitiva es elevada.

 

Desde un punto de vista contable y financiero, un ERE tiene dos fases claramente diferenciadas:

  1. Impacto inicial negativo (coste de reestructuración).
  2. Impacto positivo recurrente (ahorro anual de costes).

Ambos efectos deben analizarse por separado.

Impacto sobre la deuda y la posición financiera

A corto plazo, el ERE no reduce la deuda, sino que puede incrementarla de forma transitoria o, como mínimo, consumir caja. Esto se debe a que:

  • Las indemnizaciones, planes de rentas puente y jubilaciones anticipadas:
    • se registran como provisiones extraordinarias,
    • implican salidas de caja inmediatas o comprometidas en el tiempo.
  • Si estas salidas de caja no se cubren íntegramente con flujo operativo del ejercicio, incrementan la deuda neta o reducen la liquidez disponible.

Por tanto, en el corto plazo el ERE tensiona el balance, especialmente en una compañía que ya ha comunicado que prioriza la reducción de apalancamiento y ha recortado el dividendo precisamente para preservar caja según el plan estratégico que ha presentado el 4 de noviembre.

A medio plazo, una vez absorbido el coste inicial:

  • el ahorro salarial y de costes asociados mejora el flujo de caja operativo,
  • lo que facilita la reducción progresiva de deuda si no se neutraliza por otros usos (CAPEX, M&A, dividendos).

Conclusión en este punto:
El ERE no es un instrumento inmediato de desapalancamiento; es una inversión en reducción de costes cuyo retorno es diferido.

Impacto sobre la capacidad operativa

El efecto del ERE sobre la capacidad de operar depende críticamente de qué funciones se reducen y de cómo se sustituye (o no) esa capacidad.

En Telefónica, el ajuste de plantilla se produce en un contexto en el que:

  • gran parte de las actividades operativas ya están externalizadas,
  • la empresa conserva internamente funciones de:
    • ingeniería,
    • gestión de red,
    • supervisión de proveedores,
    • áreas comerciales y corporativas.

Si el ERE reduce excesivamente estas funciones internas de control y coordinación, el riesgo es doble:

  1. Pérdida de capacidad de gestión del ecosistema subcontratado.
  2. Dependencia aún mayor de proveedores, con menor poder de negociación.

En ese caso, el ahorro salarial directo podría verse parcialmente comprometido por:

  • mayores costes en contratos externos,
  • menor eficiencia operativa,
  • deterioro de calidad de servicio.

Por el contrario, si el ERE se concentra en:

  • duplicidades,
  • estructuras heredadas,
  • funciones administrativas sobredimensionadas,

el impacto operativo puede ser limitado, manteniendo la capacidad industrial del grupo.

Conclusión: operativa:
* El ERE no limita necesariamente la capacidad de operar, pero sí aumenta el riesgo operativo si no va acompañado de un rediseño claro de procesos y de la gobernanza de proveedores.

Impacto sobre la estructura de costes y el margen

Aquí se encuentra el principal beneficio esperado del ERE:

  • Los costes laborales en Telefónica, especialmente en España, son estructuralmente elevados en comparación con nuevos entrantes y operadores más ligeros.
  • El ERE permite:
    • reducir costes fijos,
    • aumentar la flexibilidad del gasto,
    • adaptar la base de costes a un entorno de bajo crecimiento.

Una vez completado, el ERE mejora estructuralmente el margen EBITDA, siempre que:

  • no se produzca un trasvase equivalente de costes a proveedores,
  • no se deteriore la calidad comercial o técnica.

Desde el punto de vista estrictamente financiero, este es el único canal por el que el ERE contribuye a la salida de la crisis: mejora sostenida de la rentabilidad operativa.

Impacto sobre la ejecución estratégica

El ERE tiene también un efecto sobre la capacidad de ejecutar el plan estratégico:

  • En positivo:
    • libera recursos para inversión selectiva,
    • simplifica estructuras,
    • permite alinear la organización con prioridades estratégicas.
  • En negativo:
    • consume atención directiva,
    • genera fricción interna,
    • puede ralentizar proyectos durante su implementación.

En una compañía que ya ha sufrido un fuerte ajuste bursátil, el riesgo no es tanto financiero como de ejecución: que el ERE coincida con un momento en el que el grupo necesita estabilidad operativa para recuperar credibilidad ante el mercado.

Impacto sobre la percepción del mercado

Desde el punto de vista del mercado:

  • El ERE es interpretado como:
    • una señal de disciplina de costes,
    • pero también como reconocimiento implícito de falta de crecimiento.

Por sí solo, no genera re-rating de la acción. El mercado suele exigir:

  • evidencia de mejora de caja,
  • estabilidad del negocio,
  • y claridad estratégica adicional.

Por tanto, el ERE no corrige el problema de valoración, solo mitiga uno de sus síntomas.

La conclusión que se puede hacer sobre el ERE que actualmente está en marcha es la siguiente:

  • A corto plazo:
    • consume caja,
    • puede elevar transitoriamente la deuda,
    • no resuelve la presión bursátil.
  • A medio plazo:
    • mejora la estructura de costes,
    • fortalece el flujo de caja operativo,
    • facilita el desapalancamiento si se mantiene disciplina financiera.
  • Desde el punto de vista estratégico:
    • es una condición necesaria para adaptar la empresa al entorno,
    • pero no es suficiente para salir de la crisis de valoración en la que se encuentra actualmente inmersa Telefónica.

En términos estrictos, el ERE no es un motor de recuperación, sino una medida defensiva imprescindible para evitar un deterioro mayor. Su éxito dependerá de que el ahorro obtenido no se vea neutralizado por mayores costes externos ni por pérdida de capacidad operativa, y de que vaya acompañado de otros elementos que hoy el mercado aún no descuenta.

 

A partir de todo el marco factual que he expuesto —y sin añadir hipótesis no sustentadas— se puede trazar cuál es el camino más realista que tiene Telefónica en el año 2025, tomando como referencia comparativa válida el caso de France Telecom en el año 2002, y cómo encaja el ERE en marcha actual dentro de ese camino. El análisis debe hacerse por exclusión y por precedentes, no por deseos.

1. Qué enseña el caso France Telecom como precedente real

France Telecom salió de su crisis no porque mejorara operativamente en el corto plazo, ni porque el mercado “recuperara confianza” de forma espontánea, sino porque se produjo una decisión explícita del accionista público de asumir el coste del ajuste. Ese coste se materializó en tres hechos objetivos:

  1. Reset del balance mediante recapitalización masiva.
  2. Garantía de liquidez que eliminó el riesgo de refinanciación.
  3. Tiempo para ejecutar una reestructuración gradual sin presión inmediata del mercado como está sufriendo actualmente Telefónica.

El elemento clave no fue el plan en sí (“Ambition FT 2005”), sino que el Estado francés sustituyó al mercado como garante último de la solvencia durante el proceso. Esa es la lección estructural.

2. Qué NO está ocurriendo en Telefónica en el año 2025

Si se analiza Telefónica en 2025 con el mismo rigor, hay varios caminos que no están abiertos a día de hoy:

  • No hay recapitalización pública anunciada.
  • No hay garantía explícita de liquidez por parte del Estado.
  • El Estado español no actúa como accionista de control, sino como accionista relevante (~10 %), sin asumir el coste financiero del ajuste.
  • El mercado sigue siendo el disciplinador principal de la compañía.

Esto implica una diferencia esencial:

·         Telefónica no puede “comprar tiempo” como si lo hizo France Telecom.

Por tanto, el ajuste no puede descargarse sobre el balance vía capital, y se traslada inevitablemente a la cuenta de resultados y a la estructura de costes.

3. El único camino realista disponible para Telefónica

Dado lo anterior, el camino más realista para Telefónica —sin elucubraciones— es el siguiente:

a) Ajuste interno prolongado, no “evento único”

A diferencia de France Telecom, Telefónica no puede resolver su situación con una gran operación puntual. El ajuste es necesariamente:

  • Gradual.
  • Acumulativo.
  • Distribuido en varios ejercicios.
 

El mercado ya ha descontado que no habrá solución rápida.

b) Prioridad absoluta a la generación de caja recurrente

Como no hay recapitalización externa, Telefónica solo puede mejorar su perfil financiero desde dentro, es decir:

  • Reduciendo OPEX estructural.
  • Conteniendo CAPEX.
  • Priorizando el uso de caja para deuda, no para dividendo.

Aquí es donde el ERE se convierte en una pieza central, no marginal.

4. El papel real del ERE en este proceso

El ERE no es el equivalente funcional de la recapitalización francesa, pero sí es el “sustituto” (pobre) más cercano disponible.

Qué sí puede hacer el ERE

  • Reducir costes fijos estructurales en mercados maduros.
  • Mejorar el flujo de caja operativo recurrente.
  • Dar credibilidad al compromiso de desapalancamiento, aunque con retraso temporal mucho mayor.
  • Alinear la base de costes con un escenario de bajo crecimiento.

En ausencia de capital público, el ahorro de costes es el único mecanismo interno que puede generar espacio financiero.

Qué no puede hacer el ERE:

  • No reduce deuda en el corto plazo.
  • No elimina la presión bursátil por sí solo.
  • No genera crecimiento.
  • No cambia el modelo competitivo del sector.

Por tanto, el ERE presentado por Murtra no es una palanca de salida, sino una condición de viabilidad.

5. El riesgo estructural del camino elegido

Aquí aparece una diferencia crítica respecto a la situación de France Telecom, el operador francés preservó la capacidad interna mientras saneaba el balance. Telefónica, en cambio, corre un riesgo objetivo enorme:

  • Reducir demasiado la fuerza laboral interna en funciones clave de control, ingeniería y gestión.
  • Aumentar aún más la dependencia de subcontratas, trasladando costes en lugar de eliminarlos.
  • Debilitar la capacidad de ejecución del propio plan estratégico.

Si el ahorro del ERE se ve aminorado por mayores costes externos o pérdida de eficiencia, el efecto neto sobre la caja puede ser inferior al esperado.

Este riesgo no existía en el caso francés porque el ajuste no se apoyó en el empleo como eje principal.

6. Diferencia fundamental de fondo entre ambos casos

La comparación final es clara y factual:

  • France Telecom salió de la crisis porque el Estado francés asumió el coste financiero del ajuste.
  • Telefónica intenta salir de la crisis trasladando el ajuste al accionista (dividendo), al empleo (ERE) y a la cadena de suministro, sin apoyo explícito de capital público… Cuestión que parece de momento difícil si uno observa que está sucediendo en los mercados.

Esto implica que el proceso de salida:

  • será más largo,
  • más expuesto a errores de ejecución,
  • y mucho más sensible a desviaciones operativas.

7. Conclusión final

El camino más realista para Telefónica en el año 2025, tomando como referencia el precedente de France Telecom, es el siguiente:

·         A diferencia del caso francés, la salida de la crisis actual —si se produce— será incremental, no abrupta, y dependerá más de la ejecución que de una decisión política de respaldo… La cuestión que hay que plantearse  es la siguiente, ¿Tiene tiempo Murtra al frente de Telefónica para seguir una senda que no parece nada clara para los mercados bursátiles?

Desde la llegada de Marc Murtra a la presidencia, Telefónica ha seguido una estrategia que puede calificarse como defensiva y gradual: preservación de caja, reducción del dividendo, anuncio de ahorros de costes, lanzamiento de un ERE para adaptar la estructura laboral y un plan estratégico centrado en eficiencia y desapalancamiento. Este enfoque que vende Murtra es coherente con una compañía que no afronta una crisis de solvencia, pero sí una crisis de valoración y de expectativas. Sin embargo, el comportamiento de la cotización muestra que el mercado no ha interpretado estas medidas como el inicio de una recuperación, sino como la confirmación de que el crecimiento será limitado y que los sacrificios recaerán sobre el accionista y la estructura interna durante un periodo prolongado.

El precedente de France Telecom en 2002 resulta ilustrativo precisamente porque marca el contraste. Allí, la salida de la crisis no fue el resultado de una espera paciente del mercado, sino de una decisión explícita del Estado francés de asumir el coste financiero del ajuste. La recapitalización masiva y el respaldo de liquidez eliminaron el riesgo extremo y otorgaron el tiempo a la compañía que necesitaba para reestructurarse sin la presión constante de la cotización. El mercado no tuvo que “creer” en la recuperación: tuvo la certeza de que el accionista público no permitiría un deterioro adicional del balance. Esa certeza fue el verdadero punto de inflexión.

En Telefónica, esa ancla no existe hoy. El Estado español, a través de la SEPI, es un accionista relevante pero no de control, y hasta ahora no ha actuado como garante último del balance, ni ha anunciado movimientos que alteren de forma sustancial el perfil financiero de la compañía. En este contexto, el mercado sigue siendo el principal disciplinador, y cada medida defensiva se analiza bajo la lógica de si será suficiente o si anticipa nuevos ajustes. La consecuencia es una cotización que permanece deprimida y una percepción de incertidumbre que se prolonga.

El ERE en marcha encaja plenamente en este marco. Desde un punto de vista económico, es una herramienta necesaria para reducir costes estructurales y mejorar el flujo de caja recurrente a medio plazo. No obstante, su impacto inicial es negativo sobre la caja y puede elevar transitoriamente la deuda, y su beneficio depende de una ejecución muy precisa para evitar que el ahorro interno se diluya en mayores costes de subcontratación o en pérdida de capacidad operativa. El ERE, por tanto, no actúa como catalizador bursátil, sino como una condición de viabilidad en un escenario de bajo crecimiento. En ausencia de otras señales, el mercado lo interpreta como parte de un ajuste prolongado, no como el inicio de un cambio de ciclo.

La cuestión del tiempo es, en este contexto, crucial. Tras casi un año de mandato, Murtra no ha perdido necesariamente el tiempo en términos de gestión interna, pero el mercado no mide el esfuerzo, sino los resultados visibles y la reducción de incertidumbre. Una estrategia incremental puede funcionar si existe un marco de respaldo que limite los riesgos percibidos; sin él, cada trimestre sin un catalizador claro erosiona la paciencia de los inversores. No se trata de exigir un “milagro” bursátil, sino de constatar que los mercados rara vez revalorizan de forma sostenida una compañía que solo ofrece ajustes defensivos y promesas de eficiencia futura.

En este escenario, la SEPI se enfrenta a una decisión implícita: esperar a que la mejora operativa interna se traduzca, con el tiempo, en una recuperación bursátil, o introducir algún elemento que actúe como ancla de confianza para el mercado. El caso France Telecom muestra que, cuando el accionista público como el Estado opta por no actuar, el ajuste se alarga y se traslada a accionistas y empleados; cuando actúa, asume un coste inmediato, pero acorta el periodo de incertidumbre. No es una cuestión de voluntad política, sino de evaluación del coste de la inacción frente al coste de intervenir.

En conclusión, si Telefónica sigue exclusivamente una senda incremental basada en recortes de costes, ERE y disciplina financiera, la salida de la situación actual será lenta, frágil y muy dependiente de la ejecución, y el mercado puede no estar dispuesto a conceder indefinidamente ese margen. El ejemplo de France Telecom sugiere que las crisis de confianza no se resuelven solo con tiempo, sino con señales claras que reduzcan de forma tangible la incertidumbre. La pregunta abierta para la SEPI no es si Telefónica puede mejorar por sí misma, sino cuánto tiempo está dispuesta a aceptar que el mercado no lo crea mientras tanto.

 

Para terminar el post quiero manifestar que el caso de France Telecom demuestra que, en determinadas circunstancias, la pasividad del accionista público no es neutral: es una decisión con consecuencias. En el año 2002, el Estado francés entendió que el tiempo no jugaba a favor de la compañía ni del mercado, y que cada semana de indecisión aumentaba el coste final del ajuste. Por eso actuó con rapidez, asumió el coste político y financiero y sustituyó la incertidumbre por una señal clara de respaldo. No esperó a que el mercado “comprendiera” el plan; eliminó el riesgo que impedía comprenderlo.

En la situación actual de Telefónica, con una pérdida de capitalización significativa, una cotización deprimida y un ajuste interno que el mercado percibe como defensivo, la inacción de la SEPI no puede considerarse una opción inocua. Los mercados financieros no penalizan la prudencia, pero sí castigan la ausencia de anclas claras cuando la incertidumbre se prolonga. Esperar a que la ejecución, por sí sola, revierta la percepción negativa implica asumir que el mercado concederá un tiempo que, históricamente, rara vez concede sin garantías.

El tiempo, en este contexto, no es un recurso abstracto: es valor bursátil, credibilidad y capacidad estratégica. Cada trimestre sin una señal adicional eleva el umbral de confianza que Telefónica debe superar para recuperar tracción en bolsa. El precedente francés es claro: cuando el Estado actúa tarde, paga más; cuando actúa a tiempo, acorta la crisis.

Por ello, la lección no es ideológica ni coyuntural, sino estrictamente financiera: en escenarios como el actual, el tiempo es oro, y perderlo esperando a que el mercado reaccione por sí solo no es una estrategia. France Télécom salió de la crisis cuando su accionista público decidió no perder ni un minuto. Telefónica se enfrenta ahora a la misma disyuntiva.

Ya lo dijo John Maynard Keynes: “Los mercados pueden permanecer irracionales más tiempo del que tú puedes permanecer solvente”.

 

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