jueves, 24 de abril de 2014

LA DIVINA COMEDIA EN LAS EMPRESAS


No existe peor situación para una compañía que perpetuarse y empecinarse en el error, así como simular  que se está haciendo algo cuando existen problemas y no abordarlos de frente como sería el caso. Una buena inspiración al problema la tenemos en la obra de  Dante  "La divina comedia" 1319, la cual está considerada por Borges como la obra más perfecta de la humanidad.  Dante nos introduce en los tres reinos; Infierno, Purgatorio y Paraíso.

En el Infierno la persona se encuentra sacudida por tres feroces bestias, un león (soberbia), una loba (avaricia) y una pantera (lujuria). Estos malos hábitos le impiden alcanzar la virtud y el éxito en aquello que intenta alcanzar. El infierno es definido "el vestíbulo de los cobardes", estos están condenados a correr detrás de una bandera que no lleva a ningún sitio, generalmente al infierno siempre se desciende desde un estado superior a través del pecado o falta de virtud, con ello Dante nos explica de forma magistral la degradación del hombre. En la empresa actual los directivos y mandos viven muchas veces de espalda a la realidad en los problemas que  surgen en su zona interior, debido a que son duros y difíciles de resolver por el trabajo que llevan el poder resolverlos. El problema surge por; no tener  capacidad de escucha hacia los colaboradores que se tienen más próximos (soberbia), centrarse en lo urgente y no lo importante, vivir el momento no queriendo complicarse la vida, el lema es "el que venga detrás que lo arregle" esto hace que se piense que se vive un estado idílico con respecto a la realidad en la que se encuentra.
 Cuando se dan estas circunstancias lo más importante es esconder los problemas o hacer que no sucede nada, el caso es ganar tiempo con respecto a la realidad de lo que está sucediendo, quizás para perpetuarse un poquito más.



En el Purgatorio Dante nos muestra tres escalones que representan los grados teologales de la penitencia, el primero de mármol blanco (arrepentimiento), el segundo, color rosa (confesión) y el tercero, color rojo vivo (el ardor de la caridad y el amor después de la confesión). En las compañías los directivos evitan el purgatorio como elemento de depuración y aprendizaje de los errores cometidos, esto es debido a que se teme reconocer que algo se ha hecho mal a ojos vista de las personas que componen los equipos, como de sus superiores en la organización, ya que se interpreta como una debilidad y no como un acto de valentía y sinceridad. Esto trae consigo que se pierda toda la credibilidad en el proyecto por parte de quien tiene que ejecutar el mismo ya que ni existe arrepentimiento , ni se confiesan los errores cometidos como paso previo a salir fortalecidos de los mismos.


En el Paraíso Dante nos muestra que después de purgar y reconocer nuestros pecados tenemos una meta idílica donde ser felices. En las compañías existe ese lugar, el mismo se encuentra en un punto donde empleados y directivos son felices realizando las labores que tienen encomendadas, existe un compromiso mutuo por ambas partes para ayudar y conseguir a alcanzar los objetivos que se fijan, las personas escuchan y participan de verdad en las decisiones de la compañía, no se vive permanentemente en el escaparate de la política (periódicos, boletines, etc.) sino que los hechos como la satisfacción de los empleados y el clima laboral tienen su reflejo en los resultados económicos.
El objeto de esta epopeya de Dante fue el inducir a la humanidad a meditar sobre los pecados y como librarse de ellos, a fin de poder gozar de la paz del alma en la tierra y ser digno de la beatitud en el cielo. 



http://www.greatplacetowork.es/publicaciones-y-eventos/blogs-y-noticias/820
En las empresas esta obra debería de ser un referente de cómo hacer las cosas sacando el aprendizaje correspondiente de nuestros errores y no huir hacia delante cuando nos equivocamos. 
Ya lo dijo Jean Giraudoux: "Sólo se reconoce el error cuando todo el mundo lo comparte".




jueves, 10 de abril de 2014

COMUNICACIÓN INÚTIL


Es sabido que la comunicación es una de las piedras angulares en cualquier tipo de compañía grande o pequeña para su correcto funcionamiento.
Pero no es menos cierto que aquellos mandos y directivos que participan en encuentros con colaboradores sin ningún tipo de feedback por parte de los mismos, tienen motivo para pensar y preguntarse; ¿Por qué pasa esto?, ¿Qué valor tiene para la compañía que los colaboradores no opinen, debatan y participen en las decisiones que se proponen por parte de sus superiores?

En principio existen diversas causas que propician dicha situación, algunas de ellas pueden ser: desconocimiento del tema, miedo a molestar a sus superiores, falta de confianza; bajo interés en el tema debido a que no se sienten identificados con lo que se dice; comunicación engañosa debido a que lo que se dice por quién lo dice se desmiente con sus actos, etc.

Vistas las razones anteriores otra cuestión que se deberían de plantear los mandos es ¿con este nivel de participación y opinión de los colaboradores en las iniciativas o metas que se fijen los equipos me puedo sentir satisfecho?, obviamente no, la cuestión es que hacer para que esto no sea así.

Si queremos que las personas participen y nos escuchen haciendo aquello que  beneficia a la compañía entonces debemos empezar por cambiar el mensaje y hacerlo atractivo a sus oídos. Si deseamos influir en los colaboradores con nuestras ideas tendremos que lanzar un mensaje que interese, atraiga, seduzca para que los oyentes vengan donde estamos nosotros y no sea solo nuestra idea e interés, con ello estamos diciéndole ¡Ven, quiero contar contigo!, ¡Tu opinión me interesa! Esto no va a suceder de la noche a la mañana pero como dice Stephen Covey; "Veo a las personas tratando de hacerlo todo durante el fin de semana—reconstruir su matrimonio durante el fin de semana , mejorar una relación distanciada con sus hijos durante el fin de semana, cambiar la cultura de una compañía durante el fin de semana. Sin embargo, algunas cosas simplemente no pueden ser hechas durante el fin de semana”.

Los cambios de opinión requieren un tiempo de construcción de relación y  asimilación del mensaje, en el cual las personas se forman una opinión en base a un dialogo e influencia mutua que el mando entabla con el colaborador. Esta situación tiene que darse con las siguientes circunstancias:  los equipos dialogan en un ambiente lo más cordial posible, a ser posible no se debe discutir agriamente, dialogar sobre qué aspectos son los fundamentales para el equipo, usar comparaciones para que la gente lo entienda y comprenda, jugar al ganar-ganar, hablar lógicamente con emoción tratando de contagiar, aplicar los contraargumentos frente a los posibles inconvenientes que nos manifiesten de tal forma que vean que ya contemplamos dichas situaciones. En situaciones difíciles por antipatía o no sintonía con los argumentos, el orador nunca debe perder la compostura, mantener las emociones bajo control, no personalizar nunca sobre ningún asistente, tratar de entender a las personas con las que interactúa, descansar durante la charla y si con esto no avanzamos pues usar la figura del mediador o de la persona que pueda influir en el equipo. 

Los líderes deben recordar que en la comunicación todo cambio requiere de tiempo, sin olvidar trabajar en el asunto y disfrutar de los pequeños éxitos que irán apareciendo a lo largo del camino que les conduce a la meta. 

Ya lo dijo Anthony Robbins:“Para comunicarse de manera efectiva, debemos darnos cuenta que todos somos diferentes en la forma en que percibimos el mundo y usar este conocimiento como guía para nuestra comunicación con los demás”.


 http://ctb.ku.edu/es/tabla-de-contenidos/liderazgo/funciones-de-liderazgo/influir-en-las-personas/principal


martes, 8 de abril de 2014

DIRECTIVOS CON OBJETIVOS....SIN LOS COLABORADORES

Es un error pensar en fijar objetivos sin poner el énfasis en el compromiso de las personas (clima laboral), aquellos directivos que gestiona en las altas esferas pero no bajan a tierra donde están sus colaboradores, están él y la compañía condenadas al fracaso.
 La prueba de lo anterior son la caída o estancamiento de indicadores económicos clave como: cuota de mercado, ingresos, número de clientes, etc., todos son indicadores que nos orientan sobre el grado de competitividad de la compañía en el sector donde opera, que en la mayoría de los casos se irán deteriorando. Aquellas que cuidan y fijan objetivos colectivamente, orientan su estrategia con sus recursos humanos, vuelcan sus esfuerzos en facilitar la vida a las personas que trabajan, soportarán más y mejor la competencia en los mercados donde compiten sean maduros o no.


El problema surge con el absentismo emocional, ausencia de compromiso y comportamiento desmotivador en el puesto de trabajo. Son horas de presencia con un nivel muy bajo de productividad, es falta de compromiso con la empresa y con su desempeño. Este problema se produce cuando los trabajadores no hacen suyos los objetivos, puesto que no tiene influencia sobre lo que se decide.




«Lo que tiene que haber es información y no control. Hay que crear una buena comunicación dentro de la organización y crear objetivos. Nuestros objetivos son diseñados entre el 96% de las personas, que metemos muchas horas entre noviembre y diciembre para elaborar el plan del año siguiente, mientras que en las empresas tradicionales el 95% de las personas no tiene ni idea de lo que quiere hacer la empresa.»
                                                                            Koldo Saratxaga 


 Son decisiones de gran calado en las compañías y el directivo que las toma sin el compromiso de sus recursos humanos tiene ciertamente muchas posibilidades de fracasar. 
Ya lo dijo Warren Bennis: "Los líderes crean una visión con significado, una visión relevante, que coloca a todos los jugadores en el centro de las cosas en lugar de en la periferia".