jueves, 29 de junio de 2023

TELEFÓNICA, SE DESATAN LOS NERVIOS POR EL DEVENIR BURSÁTIL

 

En un bosque lejano, un grupo de ranas paseaba por el bosque cuando de pronto dos de ellas cayeron por accidente en un profundo hoyo. Pensando en que sería imposible salvarlas, las demás ranas les dijeron a sus desafortunadas compañeras que no se esforzaran pues ya no podrían salir de ahí.

Las dos ranas no hicieron caso y saltaron lo más fuerte que pudieron para salir del hoyo. Afuera, las ranas seguían insistiendo en que sus esfuerzos serían inútiles.

Finalmente, una de las ranas prestó atención a lo que las demás le decían y se rindió. Terminó por desplomarse del cansancio y murió. La otra rana continuó saltando con todas sus fuerzas, mientras las ranas le hacían señas y seguían gritando para que dejara de sufrir, pues pensaban que no tenía caso seguir luchando. La rana siguió saltando cada vez más alto hasta que por fin logró salir del hoyo. Cuando salió, las demás ranas la miraron sorprendidas y le dijeron: “Nos da gusto que hayas logrado salir de ahí después de todo lo que te dijimos”.

La rana, confundida, les explicó que era parcialmente sorda, por lo que no podía escuchar muy bien de lejos y que pensó que las demás la estaban animando a esforzarse para salir del hoyo.

El presidente de Telefónica, se reunió la semana pasada a una parte de la cúpula directiva de la operadora para evaluar la marcha de la compañía en el primer semestre y revisar las previsiones internas de cara a la segunda parte del año. Pero, sobre todo, para trasladar un mensaje de tensión a la organización para alinear a toda la plantilla, tanto las áreas comerciales como las corporativas, y capear las incertidumbres económicas a nivel mundial, la presión competitiva en España de Digi y MásMóvil y la evolución bursátil de la compañía.

Pallete ha reconocido a su círculo cercano su preocupación por la reacción del mercado a los resultados del primer trimestre de 2023, presentados el pasado 11 de mayo. Desde aquel día, la operadora ha sufrido un castigo bursátil con una caída de un 10% en bolsa, mientras el Ibex 35 se ha revalorizado un 1,4%. El presidente ejecutivo de la operadora no quiere que se repita una situación parecida cuando haga públicas las cuentas del semestre el próximo 27 de julio. Al contrario, confía en transmitir una señal positiva a los inversores, para lo que ha pedido un esfuerzo mayor a su guardia de corps.

Previamente se había reunido con el comité de dirección, convocó a los responsables de los equipos en las instalaciones que Telefónica tiene en Buitrago de Lozoya, a unos 80 kilómetros de Madrid, para hacer balance de la primera parte del año, preparar el segundo semestre y, sobre todo, meter presión a la cúpula ejecutiva. Una hoja de ruta con el sello de McKinsey, que todavía no ha dado los frutos esperados. El presidente de la multinacional española ha admitido cierto margen de mejora en la evolución de algunos negocios, especialmente el de la televisión, que ha sufrido un descenso de los suscriptores, lo que impacta directamente en las cuentas de Telefónica España, la unidad que más preocupa a los inversores. En la presentación de los resultados del primer semestre, de las siete cuestiones que hicieron los analistas de los bancos de inversión, cinco estuvieron relacionadas con los números de España, división que genera cerca del 25% del resultado operativo del grupo. Barclays, Goldman Sachs, BNP Paribas, Citi y Credit Suisse preguntaron a Angel Vilá, consejero delegado, y Laura Abasolo, directora financiera, por los números del negocio doméstico. De los 34 brókeres que cubren la compañía, el 47% recomienda comprar acciones de Telefónica, por el 44% que recomienda mantener y el 8,8% que se decanta por vender. El precio objetivo medio es de 4,49 euros, lo que concede un potencial de revalorización del 24,4%


Fuentes próximas a Telefónica han confirmado la reunión, a la que dan normalidad por tratarse de un evento que Pallete organiza todos los años para repasar las líneas estratégicas de la compañía y construir equipo. Se trata, añaden, de unas jornadas de planificación en la que participan distintos departamentos para coordinar los esfuerzos y las líneas de trabajo. Una cita en la que no participaron los consejeros delegados de los países, que la semana anterior habían estado presentes en el comité de dirección, y que cerró Pallete. Estas fuentes agregan que el comité de dirección transcurrió también con normalidad.

Pero otras agregan que, a diferencia de otros encuentros similares, ha generado cierta inquietud la disonancia entre la buena valoración interna que se hizo de los resultados del primer trimestre y la dispar reacción de los mercados. En el consejo de administración del día previo se había transmitido optimismo sobre las cuentas del periodo entre enero y marzo refrendado por las opiniones de algunos analistas, pero la acción respondió con una caída del 4,5%. De hecho, según confirmaron distintas fuentes, el pasado 11 de mayo, el día de la presentación de los resultados del primer semestre, Isidro Fainé, presidente de Criteria Caixa, uno de los dos mayores accionistas de Telefónica, llamó a Pallete para preguntarle su opinión sobre las razones del descenso de la cotización.

Estas fuentes agregan que Pallete, que en su despacho tiene como foto destacada el toque de campana que hizo en Wall Street en diciembre de 2019, es consciente de que la cotización necesita más revulsivos, además de haber reducido la deuda en cerca de 25.000 millones con la venta de activos y de haber recuperado el dividendo en efectivo para los accionistas. El objetivo es reanimar la acción de cara a la celebración en 2024 centenario de la fundación de Telefónica, acontecimiento en el que se ha involucrado personalmente. La disonancia entre la buena valoración interna de los resultados del primer trimestre y la dispar reacción de los mercados ha generado inquietud. En el sector aseguran que la evolución de Telefónica estará influenciada por el devenir de la fusión entre MásMóvil y Orange, sobre la que la Comisión Europea ya se ha pronunciado con un informe preliminar poco alentador. Si esta operación no termina de cerrarse, la competencia de precios se incrementará, lo que perjudicará a los grandes players en beneficio de las pequeñas compañías como Digi. Un escenario que se completa con la incertidumbre sobre el futuro de Vodafone, que está esperando el desenlace de la integración de la española y la francesa para decidir si vende o fusiona su negocio en la península ibérica https://tinyurl.com/mstawr3z  Las operadoras interesadas en quedarse con los activos de la fusión entre Orange y MásMóvil han comenzado esta semana una carrera contrarreloj a la espera de que Bruselas confirme el carácter y la cantidad de remedies si es que finalmente se decanta por esta opción. Hasta la fecha, y de manera extraoficial, ha trascendido que al menos cuatro compañías se han interesado por estos activos: Avatel, Finetwork, Digi y Adamo. Bruselas ya tiene en su poder desde hace varias semanas los planes de negocio de estas compañías respecto de qué infraestructuras comprarían y qué harían con ellas. De acuerdo con los reparos manifestados esta semana por Bruselas, todo apunta a que los remedies sean de infraestructura considerando que los temores apuntan a que el riesgo de concentración se produce en el mercado minorista. Este diario ya ha adelantado en que en el caso de la infraestructura móvil, en el punto de mira se encuentra la red de Yoigo y sus estaciones base y torres, además de las frecuencias que tiene asignadas. Al igual que en la venta de Jazztel, esta red perteneciente a MásMóvil tendría algunas duplicidades con Orange. En cuanto a la infraestructura fija, el foco estaría en las infraestructuras de Euskaltel, adquirida hace dos años por MásMóvil. Es allí donde se encuentran algunos solapamientos de red con Orange y podría generar problemas con la competencia. Estamos hablando de aproximadamente un millón de unidades inmobiliarias que tendrían que traspasar íntegramente a los eventuales interesados en estas redes. El mayor temor que levanta dicha fusión entre los grandes operadores es que dichos “remedies” sirvan para alimenta a un cuarto operador que ya es muy fuerte, DIGI https://tinyurl.com/bde7pfdv

El devenir del mercado español de las telecomunicaciones está viviendo una guerra comercial que está dejando de manifiesto como nos ha informado la, Comisión Nacional del Mercado y la Competencia (CNMC), quien es el que gana (los OMVs o pequeños operadores) y quien es él está a la defensiva, (Telefónica, Orange y sobre todo Vodafone). El grupo de pequeños operadores como Digi, Avatel o Adamo han crecido cuatro veces más rápido que MásMóvil, en los cuatro primeros meses del año 2023, en su conjunto ganaron  175.000 líneas. En cuanto a la evolución de las cuotas de mercado alcanzadas en el mes de abril del 2023 en comparación con los últimos cuatro años, Movistar ha perdido 5,94 puntos porcentuales, Orange habría perdido 2,97 puntos, y Vodafone pierde 4,12 puntos. Inclinando la balanza se encontrarían el Grupo MásMóvil, que crece 7,86 puntos, y el conjunto del resto de operadores, que crece un 5,16%. https://tinyurl.com/bdstf3xc   La variable principal que produce dichos hechos, es el precio de los servicios. Los OMVs han hecho de dicha variable su principal baza para captar la atención del cliente, dejando a los tres grandes en un posición precaria a la hora de competir. Los operadores con red propia, Telefónica, Orange y Vodafone, han fiado en este último año su estrategia a factores ajenos al control propio como es la gestión que hacen de su negocio. La primera de las cuestiones ajenas ha sido el tema de las fusiones entre compañías, el fin último es reducir la competitividad del mercado con la limitación de competidores, sin embargo, su estrategia ha tropezado con una Comisaria, Margrethe Vestager, la cual ya ha dicho que la fusión de Orange y MásMóvil tendrá duros “remedies” con el fin de que dicha competitividad no se resienta en el mercado español. La fusión saldrá adelante ya que el hoy Comisario del Mercado Interior, Thierry Breton, francés y expresidente de Orange, es un firme defensor de dicha consolidación. Breton instó a los reguladores antimonopolio a considerar la posibilidad de permitir más fusiones transfronterizas en el sector europeo de las telecomunicaciones, apoyando las peticiones de Deutsche Telekom, Orange, Telefónica y Telecom Italia, informa Reuters. El sector de las telecos afirma que la consolidación es necesaria para aunar recursos que permitan desplegar la costosa banda ancha de alta velocidad y la tecnología 5G. https://tinyurl.com/3and5sa2  Los “remedies” que fije la Comisión Europea, nos dará una pista clara y precisa de si el mercado seguirá sufriendo esta competitividad que asfixia a las grandes operadoras. La segunda de las cuestiones es el, “fair share”. La Comisión, el Parlamento y Consejo europeos se han comprometido a “desarrollar marcos adecuados para que todos los agentes del mercado que se beneficien de la transformación digital asuman sus responsabilidades sociales y contribuyan de forma justa y proporcionada a los costes de los bienes, servicios e infraestructuras públicos, en beneficio de todos los europeos”. Con vistas a ello, la Comisión ha publicado una consulta sobre el futuro del sector de las telecomunicaciones y su infraestructura. Esta cuestión se dilucidará en las instituciones europeas, pero de momento levanta un fuerte rechazo por organizaciones de usuarios y políticos europeos como se ha puesto de manifiesto https://tinyurl.com/48vuafb2

Estas dos cuestiones ajenas a la propia gestión del negocio de Telefónica, no pueden ocultar otros problemas que tiene actualmente a nivel interno, que están impidiendo que su cotización avance y abandone la situación actual. La primera de las cuestiones que impiden dicho crecimiento es el pago de un dividendo, en el año  2011 la operadora todavía repartía casi 1,6 euros por acción, algo más de cinco veces de los 0,3 euros que recoge ahora su política de dividendo. En el ejercicio del 2011 su beneficio por acción fue de 1,58 euros por acción, mientras que el estimado para 2023 no pasa de los 0,34 euros. La relación entre lo ganado y lo pagado (el payout) siempre ha tenido vaivenes, pero ahora la correlación entre el pago de dividendo y los beneficios se ha estrechado a niveles casi paralelos. Para este año se espera que alcance el pago de dividendo suponga 90% del beneficio, pero incluso algunos años Telefónica ha tenido que utilizar más que el beneficio total para remunerar a sus accionistas. Sin embargo, en los últimos años, desde que rebajó el pago a los 0,4 euros en 2017, lo tenía controlado entre el 50 y el 77%, ofreciendo a los tenedores rentabilidades de entre el 5 y el 6,5%. Entonces llegó la pandemia y Telefónica se vio obligada a pasar los 0,4 euros que todavía repartía a formato scrip, algo que no hacía desde 2016, cuando pagó 0,35 euros en noviembre mediante dicha modalidad. Ahora, la situación se está volviendo a tensionar ya que el beneficio no presenta crecimiento y el consenso de analistas que recoge FactSet prevé algo menos de 0,34 euros por acción este curso, poco más que el dividendo a repartir. Y es que el flujo de caja libre por acción será de 0,57 euros, lo que implica que el pago de los intereses por la deuda se lleva una parte importante de la caja generada.

La cuestión es que este payout, del 90%, es mayor que el del resto de las grandes telecos europeas. Deutsche Telekom no dedica ni un 46% de sus ganancias a un dividendo que, por otro lado, es el menos rentable, con un 3,5% estimado en 2023. Orange reparte algo menos de dos tercios de su beneficio para alcanzar el 6,2% de rentabilidad mientras que Vodafone roza un payout del 80% para ofrecer el pago más rentable de todos, de más de un 8% frente al 7,5% que renta ahora el de Telefónica. Es curioso que las dos principales compañías que están atravesando problemas sean las que pagan una mayor rentabilidad por dividendo, Telefónica y Vodafone.

Evolución de la acción de Telefónica desde el 8 de abril (9,31 €) que cotizaba la operadora con la llegada del actual presidente hasta hoy que cotiza a (3,69 €)

Telefónica ha ido reduciendo deuda pero a base de vender activos, por lo que no ha conseguido hacer descender tanto el apalancamiento al reducirse también el ebitda por la enajenación de dichos activos, al tener un menor perímetro de compañía. Su “free cash Flow” no da para reducir mucha deuda teniendo en cuenta que también tiene que realizar inversiones y posibles operaciones corporativas. Esto quedó plasmado en los resultados del primer trimestre de este año, con una caída del “cash flow”, obtuvo  454  millones de euros (-11,6%) vs 791millones de euros esperaba el mercado.

Otro de los problemas que tiene hoy Telefónica como el resto de las grandes compañías de telecomunicaciones, es su escasa inversión en I+D que impide capturar una parte sustancial en el negocio de la digitalización como hacen los OTTs, de lo que pierden con sus negocios de conectividad. Por el contrario, se han metido en negocios maduros como el de alarmas, TV, banca, etc., con tasas de crecimiento reducidas con poca capacidad de aportar a los ingresos del grupo. Un buen ejemplo lo encontramos con los ingresos combinados de Apple, Microsoft, Amazon, Google y Meta, que crecen un modesto 4% en el negocio de la digitalización, pero muestran signos de resistencia y fortaleza al impacto del deterioro económico en sus negocios. La razón de dicha situación la tenemos en la ingente inversión que realizan en I+D como nos informa todos los años la Unión Europea en el ranking que elabora de las 2500 empresas que más invierten del mundo https://tinyurl.com/mry2us7k  
 

                                
El oscuro negocio de las consultorías, Mckinsey
 

Otra de las cuestiones que merece un pero es la parte del diseño de estrategia, la cual recae en una consultora que lleva en Telefónica desde el año 1996, veintisiete años, cuando fue introducida por el presidente Juan Villalonga. Durante nueve años dicho presidente trabajó para “La Firma” como se conoce a (Mckinsey) en diferentes países del mundo. Hoy en el equipo directivo de la operadora hay diferentes directivos que pasaron por dicha consultora en su vida laboral. El resultado de dicha contratación se refleja en su cotización actual que tiene en el mercado, aplica su estrategia conocida como las 7S de Mckinsey https://tinyurl.com/2dhmr46d  Lo dice Michael Forsythe: “Cuando McKinsey entra en una compañía busca elevar al máximo el beneficio, sin tener en cuenta a trabajadores o clientes”. “La explicación de McKinsey siempre ha sido: 'sólo damos consejos, depende de la empresa si quieren seguirlos o no. No es nuestra responsabilidad”, apunta Michael Forsythe, que junto al también periodista del diario (The New York Times) Walt Bogdanich han escrito un libro sobre la labor de la consultora en empresas como la quebrada Enron o la farmacéutica que provocó una epidemia de adicción a opiáceos en EEUU. Leyendo el libro, en Mckinsey son especialistas en recortar costes sin tener en cuenta las consecuencias en riesgos laborales o sobre la vida de la gente. ¿Tiene sentido pagar esas minutas tan altas por algo que realmente ya saben hacer las empresas? Uno de los valores de McKinsey es que dan al director general de la empresa una excusa para despedir a gente. Tienen una buena reputación en el mundo corporativo, entre otras cosas porque parte de su estrategia es recomendar que se suba el sueldo a la alta dirección. Además, el recorte de costes es algo que llevan haciendo desde hace años, seguro que encontrarán maneras de recortar puestos de trabajo que el CEO o el director general de la empresa ni se habían planteado. Es una manera de reducir la responsabilidad por parte de los directivos con la excusa del asesoramiento de McKinsey. En Telefónica en poco más de 25 años la plantilla se ha reducido en más de 50.000 empleados, la doctrina Mckinsey se ha llevado hasta el extremo con el fin de reducir costes. Uno de los casos más escandalosos y que mejor reflejan la labor de dicha consultora se produjo en la compañía americana Enron. El CEO de Enron en aquel momento era Jeffrey Skilling, que fue un ex socio senior de McKinsey, y consultores de McKinsey estaban por todos los departamentos de Enron. La explicación de McKinsey siempre ha sido: 'Sólo damos consejos, depende de la empresa si quieren seguir nuestros consejo o no, así que no es nuestra responsabilidad'. Es una respuesta común a los trabajos que hace McKinsey, solo están para asesorar y dar consejos. Así fue como McKinsey escapó de cualquier consecuencia penal por su trabajo con Enron https://tinyurl.com/2p8cd7d3 La consecuencia de todos estos años de asesoramiento por dicha consultora en la operadora vista su situación actual de la cotización bursátil es una, acabar con el mismo y dar paso a una nueva estrategia con responsables sobre esta. Esto no se producirá hasta pasadas las elecciones generales del 23 de julio, si como parece, el ganador de las próximas elecciones es el actual presidente del gobierno español… El cambio general en la operadora está garantizado, tanto en estrategia como en responsables https://tinyurl.com/2p8cd7d3    


Para terminar el post, podemos decir que las arengas funcionan en algunas ocasiones ante dificultades. Unas palabras bien dichas a su debido tiempo provocan reacciones insospechadas. Ejemplos los hay muchos, por ejemplo; la que pronuncia Stephen Dedalus en el Ulyses de Joyce cuando, entrando en un pub y ante una apetitosa pinta de Guinness, se dirige a sus amigotes y afirma: "Señores, Irlanda espera que cada hombre cumpla hoy con su deber", parafraseando la famosa frase que supuestamente dirigió Nelson a sus tropas antes de la Batalla de Trafalgar. Desde la arenga de Gettysburg de Lincoln, al "I have a dream" de Martin Luther King, el poder de la palabra ha ayudado a los hombres en multitud de situaciones críticas. El problema con la arenga llega cuando aparece a destiempo tras una larga agonía, si a eso sumamos el hecho de que la misma se dirige a personas como la rana del comienzo del post, sordos, mudos y ciegos en el conocimiento para abordar dicho problema… La arenga pierde cualquier posibilidad de triunfo ante la dificultad que aparece tras largos procesos agónicos.

Ya lo dijo Aristóteles: “Los discursos inspiran menos confianza que las acciones”.