domingo, 31 de julio de 2022

TELEFÓNICA, CUESTIONES QUE ENSOMBRECEN SU FUTURO

 

En 1595, Miyamoto Musashi asesinó a su primer oponente, un samurái de un pueblo vecino. Tenía apenas 13 años. Dice la leyenda que Musashi iba armado tan sólo con una espada de entrenamiento hecha de madera, pero eso le bastó para derrotar a su oponente en menos de un minuto. Lo arrojó al suelo y golpeó con tanta fuerza la garganta del samurái que, supuestamente, el joven murió ahogado en su propia sangre. Desde ese momento Musashi inició un extenso viaje por Japón buscando convertirse en el espadachín más grande de su tiempo, y lo consiguió. Antes de alcanzar los 20 años de edad, había peleado tenazmente en múltiples batallas saliendo victorioso de todos los combates. Posteriormente, inauguró la tradición de recorrer el país para buscar (y después asesinar) a todo aquel que se considerara un maestro de la espada. En múltiples duelos, Miyamoto Musashi destruyó a un famoso clan de espadachines de la familia Yoshioka. En esa misma época, el samurái empezó a empuñar dos espadas en los combates, una técnica completamente desconocida en el mundo del samurái. Para 1613, Musashi se había forjado como un auténtico guerrero derrotando algunos de los más famosos duelistas en Japón. Sin embargo, terminó encontrándose con Sasaki Kojiro, uno de los oponentes más temibles en toda su carrera. A partir de ese momento, Musashi juró que sólo pelearía duelos a muerte. Siguió acumulando victorias hasta 1645, cuando empezó a sentir que su fin estaba cerca. En lugar de sentarse a esperar la muerte, Musashi se aisló en una caverna donde escribió el libro de los cinco anillos, donde detalla con precisión el clásico juego de espadas en Japón. Una obra que sigue vigente casi 400 años después. Antes de morir, también escribió una guía sobre autosuficiencia llamada “Dokkodo”.

 

El día 28 de julio se presentaron los resultados de Telefónica del primer semestre del 2022. Los mismos vienen marcados por algo que en los últimos años se ha realizado de forma profusa y sin parar, es la venta de activos “core” como han sido la venta de torres de la telefonía móvil o las redes de fibra óptica (FTTH). Esto ha dado como resultado que los ingresos se han seguido reduciéndose, en concreto el primer semestre del año 2022 se han reducido con respecto al 2021 en 855 millones de euros. Para entender la magnitud del problema baste recordar un dato para entender lo que ha sucedido desde que ha llegado el actual presidente a la operadora, el primer semestre del 2016 (el actual presidente fue nombrado el 8 de abril 2016) se cerró con unos ingresos de 25.235 millones de euros. Si tenemos en cuenta que este primer semestre del 2022 se ha ingresado 19.450 millones de euros, se han perdido en el semestre 5.785 millones de euros. Una consecuencia de dicha política de enajenaciones es el hecho de convertir en gastos variables en fijos. La venta de dichos activos lleva anexa la utilización de estos previo pago de un canon por dicha explotación. Un ejemplo de esto se publicaba en 29 de julio, “Cellnex se alía con Telefónica y abrocha un pacto a 30 años para 4.500 torres” https://bit.ly/3cMhleR En la noticia se informa que Cellnex sella una alianza para renovar por treinta años más el contrato de mantenimiento de casi 4.500 torres de telefonía de Telefónica en España. Este pacto entre ambas partes incluye la inversión de casi 40 millones de euros para contar con fibra hasta la torre para un total de 1.800 emplazamientos de ese paquete. La extensión es por otros treinta años más, lo que supone un 'espaldarazo' para la gestora de torres. Estos contratos a largo plazo sobre dichas infraestructuras es el principal atractivo para los fondos de inversión a la vez que supone establecer como fijos unos costes que antes eran variables en función de la explotación de estos. Desde el año 2016, la compañía ha firmado varias decenas de contratos de suministro y gestión de las torres que adquieren, con los que se aseguran flujos de caja relativamente estables durante largos periodos de tiempo para los adquirientes. Una de las novedades de este acuerdo tiene que ver con la inversión en fibra hasta la torre. La gestora de infraestructuras se lanzó hace varios años a un proceso de diversificación para convertirse en un proveedor de servicios integrados. Uno de esos tiene que ver con la prestación de conexión fija ultrarrápida para las torres y los centros de 'edge computing', es decir, servidores de la nube distribuidos en el territorio para mejorar la conexión. Pues bien, el contrato suscrito con Telefónica incluye la inversión durante los próximos años de esa red para 1.600 torres de Cellnex con una inversión de más de 38 millones de euros. Si bien el precio de dicho contrato con la torrera Cellnex con Telefónica no ha sido comunicado, hace unos días Cellnex explicaba en un documento para sus clientes que existen diferentes valoraciones para establecer la subida de precios. En algunos casos la subida tiene un 'tope' máximo y mínimo, en otras ocasiones hay un 'fixed escalator' que se incrementa con independencia del porcentaje de inflación, y en otros casos no hay límite alguno para la subida. Se repercute directamente la inflación en el coste de la factura al operador. Lo que es una realidad es que en el caso de Telefónica la subida será con toda seguridad mayor que la del año pasado. Con la inflación desbocada y unas previsiones nada halagüeñas, el coste del alquiler se incrementará sensiblemente. Será como mínimo del 7,1% si se cumplen las previsiones de los analistas en torno al IPC de 2022  https://bit.ly/3PLghGF

               Accesos del primer semestre del 2022 en Telefónica de España

Otra de las cuestiones que ensombrecen el futuro del grupo Telefónica tiene que ver con la evolución del negocio en su principal división, Telefónica de España. En dicha división sé han cambiado la cartera de servicios de Fusión a MiMovistar, sin embargo, la perdida de accesos no se ha frenado, simplemente se han ralentizado. Telefónica perdió 27.000 clientes convergentes en España entre abril y junio, según el informe con los resultados semestrales presentados el 28 de julio. Este dato supone que los clientes con -al menos- fibra en el hogar y alguna línea móvil cerraron en los 4.581.600 al cierre del 30 de junio, un 0,6% menos en la comparativa con el primer trimestre del año y un retroceso del 3,1% interanual. La compañía lanzó MiMovistar en el mes de mayo, su nuevo portafolio con precios algo más reducidos y con mayor personalización, con el objetivo de tener mayor competitividad y reducir la pérdida de clientes. Los datos indican que en los 18 últimos meses de Fusión, la compañía perdió 266.000 clientes. En este segundo trimestre del 2022 la compañía perdió 27.000 clientes convergentes, frente a los 41.500 que perdió el primer trimestre, los 33.000 que se dejó en diciembre, los 42.000 de septiembre del año pasado y los 56.000 de junio de 2021. Es el menor retroceso en al menos un año. Telefónica España registró 36,6 millones de accesos minoristas al cerrar junio del 2022, levemente superior a los registrados en diciembre y sólo 0,5% menos que en igual periodo del año pasado. Los accesos de telefonía fija cayeron un 3,7% anual hasta los 8,1 millones, los de banda ancha se redujeron un 0,6%, mientras que los de fibra óptica FTTH mejoraron un 4,5% hasta los 4,9 millones. Los clientes de móviles mejoraron un 2%, impulsado por las líneas IoT que crecieron un 21,1% (las de prepago cayeron un 11,3% y las de contrato un 0,7%). El verdadero punto negro de estos resultados sigue siendo Movistar+, dicha división se resintió un 5,6% interanual hasta los actuales 3.589.300 clientes. Esto supone una pérdida de 212.000 clientes en un año, 127.000 en seis meses y 58.000 desde abril. Si tomamos como referencia junio de 2020 -cuando se consiguió el dato más alto durante la pandemia- el desplome es de 465.000 clientes. El negocio de la TV es un pozo de pérdidas, su presupuesto anual de 2.000 millones de euros podría verse comprometido más si persiste la inflación durante un tiempo alargado y se intenta subir las cuotas a los abonados de dicho servicio https://bit.ly/3vrUwUt Un caso emblemático e ilustrativo de lo que sucede en dicho mercado de la TV de pago lo simboliza Netflix. De tener más del 65% del mercado en el primer trimestre de 2018, ha bajado al 41,2% en 2022, según Parrot Analysis. La competencia es feroz por un mercado de más de 80.000 millones de dólares. Hace menos de un año, en noviembre de 2021, las acciones de Netflix estaban a más de 690 dólares. Hoy se mueven alrededor de una tercera parte: unos 220 dólares. Según algunos especialistas, hay unos 100 millones de hogares en el mundo que no están pagando a Netflix, sino usando contraseñas de otros. Esto sucede en el mayor operador de streaming del mundo con 220,6 millones de usuarios, que no podrá suceder a Telefónica con 10.811.900 usuarios en el grupo, de los que 3.589.300 pertenecen a Telefónica de España.  


Otro hecho que afectará de forma importante a Telefónica en su división española es la fusión de Orange España y el Grupo MasMóvil. El nacimiento de dicha compañía será la mayor por número de clientes de telefonía móvil y banda ancha, 31 millones de líneas, por delante de Telefónica España, que conservará el liderazgo del mercado español por ingresos y beneficio. La empresa conjunta integrará los activos y los equipos de ambas compañías en España para dar servicio a 7,1 millones de clientes de banda ancha fija (de los cuales 5,8 son convergentes), 24,8 millones de clientes de móvil y casi 1,5 millones de clientes de televisión de pago, contando con una red de fibra óptica que alcanza los 16 millones de hogares y oficinas. La entidad resultante sumaría unos ingresos de alrededor de 7.300 millones de euros y un beneficio bruto operativo (ebitda) de 2.200 millones. En Francia, nadie cuestiona el liderazgo de Orange, no solo en términos de volumen de negocio sino también por la calidad del servicio y todo el esfuerzo realizado en el despliegue de la red de fibra óptica, con 16 millones de hogares conectados, sobre un total de 27 millones. Hasta el punto, que según los tres grandes rivales SFR, Bouygues y Free, la cuota del 58% atribuido a Orange en las conexiones de fibra, funciona casi como un “monopolio”, teniendo además en cuenta que la tecnología cubre ya un 70% de la geografía francesa. Esta situación no es la que tiene Telefónica en el mercado domestico español, por lo que el rival será de los más difíciles a los que se tenga que hacer frente, maxime si tenemos en cuenta que el Estado francés se encuentra en el accionariado con un 23% de su capital https://bit.ly/3Q9rLnp 

Por lo tanto, son muchos los retos a los que tiene que hacer frente hoy la operadora con el fin de crecer y salir del retroceso continuo en ingresos que nos muestran los últimos resultados y trimestres anteriores. La estrategia de vender los activos no es la más correcta sin uno pretende salir de la situación difícil que atraviesan actualmente las operadoras de telecomunicaciones. Siendo bursátilmente compañías defensivas, la venta de activos significa reducir su perímetro con lo que tienen menor capacidad a la hora de retribuir a sus accionistas. Hacerlo con extraordinarios como estamos viendo en alguna compañía, es como vender las joyas de la abuela, eso tiene un límite ya que lo que se vende no tiene retorno.  

Para terminar el post, hay que decir que la situación de la operadora actualmente no sea la más idónea para hacer como Musashi al comienzo del post, ir a una caverna y dejar el conocimiento de lo que ha sucedido en la misma a generaciones futuras, sin embargo… Si puede ser ilustrativa de aquello que no se debe hacer si uno no quiere terminar siendo irrelevante en el sector en el que opera.

Ya lo dijo Cicerón: “La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio”.