jueves, 29 de febrero de 2024

TELEFÓNICA, ENTRA EN ESCENA EL "MILEI" ESPAÑOL (JOSÉ MARÍA AZNAR) PARA EMBARRAR LA PISTA CON LOS ACTIVOS ESTRATÉGICOS

 

Ayer el expresidente de Gobierno, José María Aznar, volvió por sus fueros a embarrar el escenario político con sus acostumbradas soflamas de política neoliberal. Para ello volvió a cargar contra el gobierno actual ante el desembarco anunciado del Estado en Telefónica. "El gran descubrimiento del actual Gobierno de España es entrar en las empresas", señaló Aznar, que considera que es la política contraria para que las compañías españolas ganen tamaño. Aznar fue el invitado de la asamblea general de la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE) y compartió sus ideas ante una audiencia entregada la cual estaba compuesta por cientos de empresarios y directivos valencianos, entre ellos el propio presidente de AVE, el naviero Vicente Boluda, y el presidente de Mercadona, Juan Roig. Aznar consideró que con esta estrategia "el objetivo es el control de las empresas" y que esa política va en "el sentido opuesto a lo que tenemos que hacer". Durante su intervención, el expresidente del PP se preguntó de dónde van salir los millones de euros necesarios para materializar operaciones como la de Telefónica . "¿Qué se va a hacer con esos millones?", se cuestionó Aznar, que se definió a sí mismo como un "modestísimo" empresario. Frente a ese intervencionismo, el líder del PP defendió que en España se necesitan "más empresarios, más inversión, más capital, más financiación, más libertad para invertir, más desregulación. Eso es lo que necesitamos". En esa línea, contrapuso su etapa al frente del Gobierno entre 1996 y 2004, que aseguró fue durante la que se crearon "las grandes compañías multinacionales españolas" gracias a su política de liberalización.

Foto: José María Aznar en el encuentro con empresarios de la Comunidad Valenciana

El expresidente popular también afeó al Gobierno de coalición sus ataques a los grandes empresarios. "Aquí ha habido ministros del Gobierno y el presidente señalando con él dedo a los empresarios. Y diciéndoles, eres malo, voy a ir a por ti. Eso es fatal", aseveró. A ello según Aznar suma el exceso regulador del Ejecutivo de izquierdas, "porque además lo llenas de inseguridades jurídicas o de regulaciones imposibles". "Si usted incrementa la competencia, si usted anima y facilita elementos de inversión, si usted promueve que exista más capital, si usted hace que las empresas puedan competir, que los sectores estén liberalizados, entonces habrá más empresas", sentenció Aznar. El expolítico también recordó que durante su mandato en 2000 llegó a declarar que "el problema de España es solo tenemos un Botín. Lo que necesitamos es tener por lo menos 15 o 30 Botín" http://tinyurl.com/2p8xewxb Por otro lado, Aznar ha querido advertir contra un Ejecutivo que "señala" y "ataca" a empresarios: "Díganme el gobierno social comunista radical que ayude a los empresarios".  Aunque no ha mencionado directamente a la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), con la que el Gobierno pretende movilizar 20.000 millones de euros en inversión, Aznar no ha dejado lugar a dudas de sus reticencias sobre la empresa pública con la que previsiblemente se quiere consumar la entrada en Telefónica. "Ahora discutimos cómo se entra en esta o en otra empresa, dicen que vamos a crear un fondo, que no se sabe de dónde salen los millones, pero el objetivo es el control de las empresas", ha insistido, para defender que la mayor época de prosperidad se vivió con la liberalización de la economía española. El Gobierno de Aznar está considerado como el más intenso en el proceso de privatización de compañías estatales. Fue la época en la que Endesa, Tabacalera, Telefónica, Aldeasa, Enagás o Iberia, entre otras muchas, dejaron de ser empresas participadas por el Estado para pasar a ser lideradas por grandes nombres del empresariado, como en el caso de Juan Villalonga, amigo de la infancia de Aznar que llegó a la presidencia de Telefónica. Con el paso del tiempo, muchas de estas privatizaciones han acabado perteneciendo a grandes multinacionales o grupos que sí están participados por otros estados que optaron por tener presencia en sectores estratégicos http://tinyurl.com/3dct2uyn

La primera reflexión a las palabras de expresidente Aznar sobre la entrada de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) en Telefónica, es manifestar el desfase que vive dicho personaje con respecto a políticos de otros países que tienen su mismo ideario político. Hace unos días la ciudadanía podía observar a una política nada sospechosa de ser de esa derecha extrema a la que pertenece Aznar, Giogia Meloni. Esta nacionalizó la siderurgia de su país ante el grupo privado de Arcelor Mittal tras desacuerdos continuados con respecto a los intereses italianos http://tinyurl.com/9e3refjj Pero no es la única que vela por los intereses de su país, tenemos un buen ejemplo en el ultraconservador por excelencia, Donald Trump, el cual veto con una orden presidencial durante su presidencia a la entrada de Broadcom en la compañía tecnológica Qualcomm. Todo ello después de que el presidente de EEUU, Donald Trump, vetase la operación al considerar que representaba una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. No son los únicos políticos que defienden los intereses de su país, frente a fondos oportunistas o Estados que pretenden arrebatar aquellos activos que son fundamentales para el desarrollo de un país. El sector de las telecomunicaciones es sabido su condición de estratégico para el desarrollo, es por ello que los Estados sin llegar a tener la mayoría del capital en dichas compañías están presentes en su accionariado con el fin de alejar a inversores no deseados, como los que abraza el expresidente Aznar con los brazos abiertos. En Europa tenemos dos buenos ejemplos de lo que es proteger a dichas compañías, el Estado francés tiene el 23% del capital de Orange o el Estado alemán tiene el 30% del capital de Deutsche Telekom a través de dos participaciones (15% del Estado alemán y 15% a través del banco público KfW). ¿Acaso franceses y alemanes están equivocados con su estrategia para facilitar el desarrollo de sus países? No están equivocados, en ambos países bien sea políticos con ideología de derechas o de izquierdas salvaguardan aquellos activos que son necesarios para el desarrollo de ambas sociedades. Todo lo contrario de lo que sucede en nuestro país, donde la derecha extrema (PP) y la ultraderecha (Vox) y una parte de una izquierda desnortada, que abrazan la entrada de accionistas no deseados comprometiendo el desarrollo de las sociedad española al entregar aquellos activos que son fundamentales para nuestro país. El 17 de julio del 2013 conocíamos de primera manos la catadura moral del expresidente Aznar, se recogía en la prensa que había hecho de lobista para la compañía norteamericana AT&T en el intento de hacerse con Telefónica. No era la primera vez que se comportaba como Judas con la ciudadanía española, era la segunda vez que el ex presidente ofrecía una empresa española a otra norteamericana tras el ofrecimiento de Repsol a la petrolera norteamericana Exxon http://tinyurl.com/5e2a6ryh

Quizás al expresidente Aznar le encantaría que hoy Telefónica estuviese controlada por el gobierno saudí como hoy recoge la prensa http://tinyurl.com/mryvnx83, lo que quizás no debería olvidar la ciudadanía española es el legado de dicho personaje dejó en la sociedad española tras ocho años como presidente del gobierno.  Un buen ejemplo de su legado se produjo con su segundo gobierno,  donde prácticamente hizo pleno, 12 de los 14 ministros que formaron el ejecutivo de Aznar en 2002 han sido imputados, encarcelados o implicados en asuntos judiciales. Zaplana se suma a esta lista negra que encabeza Jaume Matas. Que permaneció nueve meses en prisión por el caso Palma Arena y que ahora se enfrenta a una nueva condena por el caso Nóos. Rodrigo Rato, condenado a cuatro años de cárcel por las 'black' e investigado por la salida a bolsa de Bankia y por el dudoso origen de su patrimonio. No condenado pero sí investigado, Ángel Acebes, por la salida a Bolsa de Bankia y los papeles de Bárcenas. Además, declaró como testigo en Gürtel. El partido del Gobierno se ha visto acorralado por la sombra de la Gürtel, sobresueldos, los papeles de Bárcenas y la famosa caja B del PP. En los papeles de Bárcenas aparecían nombres como el de Mayor Oreja, Javier Arenas, Álvarez Cascos o incluso el propio Mariano Rajoy tuvo que declarar como testigo en Gürtel. Eso sí, ninguno ha sido procesado por ello. El caso Acuamed, llegó hasta el que fuera responsable de Agricultura, Miguel Arias Cañete, por presuntas adjudicaciones irregulares. Incluso, el actual ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro se ha visto salpicado. El pasado mes de abril, Anticorrupción se querelló contra la consultora que fundó el ministro por presunta prevaricación y tráfico de influencias. El PP se aferra a que son casos del pasado y continúan en su particular batalla contra la corrupción, mientras el partido en sus tripas su funcionamiento es como un queso de gruyere con sus huecos y lagunas que propician dicha corrupción. Afirma el expresidente Aznar que el gobierno quiere controlar las empresas del Ibex que son estratégicas. Ante esta afirmación hay que mirar el trasfondo de dicha situación, ¿Por qué el señor Aznar tiene tanto miedo a ese control? La razón principal de dicha afirmación es una, la pérdida de financiación que hoy tiene el PP. La prueba más evidente de dicha situación la tenemos en los miembros del PP que están insertados en los consejos de administración de dichas compañías del IBEX, por ejemplo; Ángel Acebes, Isabel García Tejerina, Fátima Báñez y Ana Palacio son ejemplo de ello. Pero hay una razón fundamental para que el gobierno desactive la situación que hoy viven dichas compañías estratégicas, es el hecho de que la oposición al gobierno no es el brazo político del PP o Vox, detrás de dichos títeres políticos está el poder económico de unos presidentes que mueven sus hilos en la sombra sin dar explicaciones a consejos de administración que están integrados por “amigos”  y no por consejeros independientes. Estos, en lugar de pedir explicaciones a sus presidentes cuando hay una estrategia errática que conduce a la perdida de valor de los intereses de los diferentes “stakeholders” que integran una compañía, como recogen el valor de las acciones, se callan y miran para otro lado. La entrada del Estado en dichas compañías, es la plasmación de un hecho incuestionable como es la defensa del interés general de todos los ciudadanos que integran este país, pidiendo explicaciones y manifestando aquello que consideren lesivo al interés general, por mucho que le pese al expresidente Aznar.

Estos días nos estamos leyendo en la prensa, televisión e Internet del calvario que se está viviendo en la sociedad argentina con un político neoliberal como Aznar, cuyo nombre es Javier Milei. Podríamos pensar que Milei es fruto del hartazgo de sociedades que están cansadas de políticos de medio pelo, que fruto de su incompetencia propician que  surjan mesías como Milei, que hacen retroceder a las sociedades a tiempos pasados. Pero dicha realidad es más compleja, hay que retroceder a lo que esperan las sociedades que tienen problemas y esperan soluciones de sus responsables políticos. Cuando esto se perpetua en el tiempo la sociedad busca salidas, que unas veces son acertadas pero otras como en Argentina han resultado catastrófica con dicha elección. Si algo nos ha demostrado la pandemia del Covid-19, es que el neoliberalismo no es solución a ningún problema complejo donde no se pueda hacer negocio. El neoliberalismo ha sido protagonista en crisis de lo más variadas: el colapso financiero del año 2008, la externalización de dinero y poder a los paraísos fiscales (los “papeles de Panamá” son solo la punta del iceberg), la lenta destrucción de la educación y la sanidad públicas, el resurgimiento de la pobreza infantil, la epidemia de soledad, el colapso de los ecosistemas y hasta el ascenso de Donald Trump. Todas estas crisis son producto directo o indirecto del mismo factor: una filosofía que tiene un nombre. Para el neoliberalismo, la competencia es la característica fundamental de las relaciones sociales. Afirma que “el mercado” produce beneficios que no se podrían conseguir mediante la planificación, y convierte a los ciudadanos en consumidores cuyas opciones democráticas se reducen como mucho a comprar y vender, proceso que supuestamente premia el mérito y castiga la ineficacia. Todo lo que limite la competencia es, desde su punto de vista, contrario a la libertad. Hay que bajar los impuestos, reducir los controles y privatizar los servicios públicos. Las organizaciones obreras y la negociación colectiva no son más que distorsiones del mercado que dificultan la creación de una jerarquía natural de triunfadores y perdedores. La desigualdad es una virtud: una recompensa al esfuerzo y un generador de riqueza que beneficia a todos. La pretensión de crear una sociedad más equitativa es contraproducente y moralmente corrosiva. El mercado se asegura de que todos reciban lo que merecen. Toda esta doctrina callo de rodillas con la pandemia del Covid-19, entonces el neoliberalismo despareció de la escena y tuvieron que ser los Estados los que tomaran el control de la difícil situación. Produce sonrojo las declaraciones del expresidente Aznar, cuando hace mención a la necesidad como modelo de ejemplo de empresarios como, Ana Patricia Botín. Hagamos un poco memoria para comprobar el rendimiento de dicho ejemplo para los diferentes “stakeholders”  (grupos de interés) del Banco de Santander con su presidencia. El 10 de septiembre del año 2014, Ana Patricia Botín, fue nombrada presidenta del Banco de Santander, con la cotización de la acción en 7,22 euros y una capitalización bursátil de 91.000 millones de euros. Hoy 29 de febrero del año 2024, cerró con un valor la acción de 3,84 euros y una capitalización bursátil de 60.680 millones de euros. La pérdida del valor de la acción bajo su gestión en nueve años y cinco meses ha sido del 43,78%. Pese a todo lo relatado, en el año 2023 percibió un salario de 12,23 millones de euros pese a la pérdida de valor de la acción para sus accionistas. Quizás para el expresidente Aznar el modelo neoliberal de gestión económica como el que ilustra su pupila, Ana Patricia Botín, sea el más ejemplarizante para la sociedad española, como ciudadano español le digo que para mí no.

Para terminar el post, quiero manifestar que la entrada del Estado en el capital de aquellas compañías estratégicas como Telefónica que son claves para nuestro desarrollo, no es una cuestión opcional, sino que es un deber para no ser rehenes a futuro de intereses ajenos a nuestro país. Quizás deberíamos aprender de nuestros vecinos más aventajados dentro del club al que pertenecemos como son franceses y alemanes los cuales son abanderados de dicha estrategia… Por mucho que le pese al Milei (Aznar) español.

Ya lo dijo José Luís Sampedro: “Conseguir un pensamiento libre en la sociedad actual es difícil porque la democracia está pervertida y secuestrada”.