jueves, 1 de junio de 2017

REGTECH, LLEGA EL "COMPLIANCE" DIGITAL





La compañía norteamericana Lockheed Martin Corporation fue la empresa que fabricó el avión Lockheed L-1011 TriStar comercial que entró en servicio después del Boeing 747. El escándalo Lockheed está basado en graves casos de corrupción que se llevaron a cabo en varios países en el año 1976, los cuales provocaron graves crisis en gobiernos de determinados países occidentales, incluida España. En el mes de febrero del año 1979 la compañía reconoció en una comparecencia ante el juez federal John Lewis Smith de un tribunal de Whashington el haber sobornado a altos funcionarios gubernamentales de Japón para potenciar las ventas de la empresa en ese país, y fue multada con 647.000 dólares (unos cuarenta millones de pesetas).Los abogados de la Lockheed Martin admitieron que, entre 1972 y 1974, la compañía aeronáutica pagó 2.600.000 dólares a políticos japoneses, incluyendo 1.800.000 dólares que fueron a la oficina del entonces primer ministro, Kakuei Tanaka. El objeto de estos sobornos fue conseguir contratos para la venta de aviones comerciales del modelo L-1011 para las líneas aéreas niponas. Esta misma práctica fue puesta en marcha en otros países como Países Bajos, Alemania Occidental e Italia. La empresa Lockhedd Martin admitió haber pagado en total 22 millones de dólares a los más variados personajes mundiales, desde el ultraderechista japonés Toshio Tanaka y su primo el primer ministro Kakuei Tanaka, pasando por dos Ministros de Defensa, el de Italia y Alemania, el príncipe Bernardo de Holanda, generales de la Fuerza Aérea Colombiana…etc. Se llegó al punto de que el Ministro de Hacienda y ex embajador de los Estados Unidos Hernán Echavarría Olózaga, confesó sin ningún rubor que: “en nuestro gobierno no se hace un negocio importante con el Estado sin pagar comisiones”.



El número de normas, directivas, reglamentos, acuerdos, etc… que existen en vigor en la Unión Europea alcanza la cifra de 100.000. En España existen 40.000 leyes estatales adoptadas en el periodo que va desde el año 1970-2014. El total de páginas que ocupan las disposiciones que se publican el BOE y los boletines oficiales autonómicos es de 1000.000. Esta cantidad de normativa es suficiente para imprimir 850 veces el Quijote, estas cifras reflejan la complejidad del entramado legal y fiscal al que se enfrentan las compañías. El “compliance” es la disciplina que existe dentro de las compañías para cumplir con las leyes y regulaciones en vigor tanto externas como internas, para ello se precisa conocer cuáles son las normativas de aplicación, implementar los mecanismos necesarios para prevenir infracciones, detectar sucesos si llegan a generarse y establecer las medidas necesarias para subsanarlos.



El número de normas, directivas, reglamentos, acuerdos, etc… que existen en vigor en la Unión Europea alcanza la cifra de 100.000. En España existen 40.000 leyes estatales adoptadas en el periodo que va desde el año 1970-2014. Las disposiciones que se publican el BOE y los boletines oficiales autonómicos es de 1000.000 páginas al año. Esta cantidad de normativa es suficiente para imprimir 850 veces el Quijote, cifras que revelan la complejidad del entramado legal y fiscal al que se enfrentan las compañías. El “compliance” es pues una disciplina fundamental para que las compañías cumplan con las leyes y regulaciones en vigor tanto externas como internas, para ello se precisa conocer cuáles son las normativas de aplicación, implementar los mecanismos necesarios para prevenir infracciones, detectar sucesos si llegan a generarse y establecer las medidas necesarias para subsanarlos. La evasión y lavado de dinero negro es una lacra que moviliza más de 2 billones de dólares cada año a los paraísos fiscales, los centros off-shore acumulan más de 21 billones de dólares, cifra superior a los 19,2 billones de dólares del PIB de la economía de Estados Unidos. Según los cálculos más conservadores de la OCDE las empresas eluden el pago de 240.000 millones de dólares mediante argucias en sus declaraciones sobre sus sedes productivas. Esta cantidad supone el 10% de lo que se recauda por el impuesto de  sociedades en todo el mundo. Según Martin Arnold, del Financial Times, "los grandes bancos, como HSBC, Deutsche Bank y JPMorgan, gastan más de mil millones de dólares al año en cumplimiento y controles regulatorios. El banco español BBVA calculó recientemente que en promedio las instituciones financieras tienen entre el 10 y el 15% de su personal dedicado a esta área.

El término RegTech fue acuñado por la Financial Conduct Authority (FCA) un regulador del Reino Unido, y su interés en estas soluciones tecnológicas desencadenó el comienzo y desarrollo para el resto del mundo.  RegTech es un vocablo para clasificar el conjunto de compañías que, apoyándose en nuevas tecnologías como el cloud, el big data o el blockchain, están inventando soluciones para ayudar a las compañías de todos los sectores productivos a cumplir con los requerimientos regulatorios. El cumplimiento normativo, "compliance", en su terminología inglesa, ha sido una de las últimas industrias en verse afectada directamente por la transformación digital. Una actividad que supone un alto esfuerzo en tiempo y dinero para muchas compañías. En el sector financiero por ejemplo, se consideran una subárea de lo que conocemos genéricamente como Fintech. El RegTech tiene su base operativa en la automatización de procesos y procedimientos en materia de cumplimiento normativo que las empresas proporcionan a los diferentes reguladores (organismos públicos). Las principales industrias o sectores productivos que van a verse afectados por el RegTech son: la banca, las telecomunicaciones, la industria energética o la farmacéutica. Las compañías no solo deben considerar las cuestiones regulatorias cada vez más en el desarrollo de su negocio, si no que tienen que adaptarse al marco normativo que les afecta. El actual incremento exponencial que se ha producido con los datos aumenta el riesgo de incumplimiento por parte de las compañías.  El excesivo esfuerzo que se pone en la parte productiva dentro de las compañías hace que se sacrifique o descuide a veces la calidad del asesoramiento legal por el incremento de la facturación o producción.



El  RegTech es capaz de modificar el trabajo de los empleados que gestionan el cumplimiento y ganar tiempo a los agentes financieros, mientras disminuyen los costes. La base de dicho negocio descansa sobre una plataforma de software que automatiza completamente el proceso de gestión de la conformidad mediante la detección automática de todas las normas de cumplimiento en los documentos (pdf, jpg…) después de ser escaneada y transformada en algoritmos. Existen tres tipos de RegTech dependiendo de las áreas regulatorias:
  • RegTech orientada al reporting regulatorio “regulatory Awareness”
  • RegTech enfocadas al cumplimiento de la normativa KYC “Know your customer”
  • RegTech AML (Anti-money laundering)
Escándalos como el de Lehman Brothers han aumentado los requerimientos y la información que las compañías tienen que facilitar a los reguladores. El RegTech ofrece las siguientes ventajas a las compañías que implantan dichas soluciones:
  • Cumplir con los requisitos de información de una manera más simple, reduciendo de forma significativa los costes y esfuerzos para las compañías. Las aplicaciones ETL (Extract, Transform and Load)- Extraer, Transformar y Cargar- permiten a las compañías mover datos desde múltiples fuentes, reformatearlos, limpiarlos, y cargarlos en otra base de datos, data mart, o data warehouse para analizar o apoyar un proceso de negocio.
  • Aumenta la eficiencia en el cumplimiento normativo, entre los requisitos a cumplir y su posterior interpretación, permitiendo suministrar información más precisa a los organismos supervisores.
  • Sintetiza y apoya a las compañías en la gestión y explotación de los datos que poseen.
  • Facilidad y agilidad para cambiar los requisitos cuando las autoridades regulatorias  proceden a implantar cambios regulatorios, las aplicaciones están diseñadas para adaptarse de forma automática a los nuevos requerimientos.


El escándalo Lockheed fue el precursor que sirvió para iniciar el “compliance”. Sucesivos escándalos en el mundo corporativo sirvieron para que el Senado norteamericano en 1977 aprobase la Foreign Corrupt Practices Act (FCPA), ley que prohíbe los pagos ilegales a funcionarios extranjeros y exige a las compañías cotizadas registrar todas las transacciones y contar con sistemas de control interno adecuados. Desde entonces hasta nuestros días el camino ha sido largo, sin embargo todavía sigue habiendo compañías en peligro por no cumplir con la legalidad allí donde presta sus servicios al cliente. La solución para las compañías no es escatimar esfuerzos y dejar dichas competencias en precario, ya que dicha situación puede llevar a una compañía al borde del desastre… Basta recordar por ejemplo, el suceso ocurrido a Volkswagen con el dieselgate en el año 2015 y el alto coste que este hecho ha tenido para sus stakeholders.




Ya lo dijo Antonio Garrigues Walker: “Hay un cambio radical en la actitud de las empresas en todos los sentidos. Esto es lógico. A nada que desaparece la sensación de impunidad la gente se pone a pensar. Se da cuenta de que el crimen no paga y que la gran mayoría de los corruptos han caído”.


















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