martes, 14 de octubre de 2014

ÉTICA O ESTÉTICA DIRECTIVA


La palabra ética proviene del latín éticos, y este del griego antiguo ἠθικός (êthicos), derivada de êthos, que significa 'carácter' o 'perteneciente al carácter'.  En el ámbito laboral la ética profesional está referida a lo que se conoce como códigos deontológicos, normas de actuación  que regulan la actividad profesional. En las organizaciones empresariales el valor de la ética  hoy en día es quizás uno de los activos más importantes que puede tener cualquier compañía. Los directivos son piezas clave por su ascendencia y poder sobre personas y colectivos dentro de una compañía, sus decisiones impactan directamente sobre el devenir de una compañía haciendo pues que las mismas deban tener unos principios y reglas de cumplimento obligatorio, ya que son espejo del resto de personas que trabajan en la misma.

Hoy en día el cliente recibe la información de lo que sucede prácticamente en tiempo real, siendo esta una variable que incide e impacta sobre cualquier compañía cuando se desvía y practica unos principios que se alejan de la moral general establecida. De ahí que todas se sujeten mucho la ropa antes de cometer errores que tengan incidencia a ojos de la opinión pública, ya que el mismo tendría consecuencias funestas en su imagen y facturación, ejemplos hay muchos pero si existe un sector en este momento donde su prácticas están gravemente cuestionadas y tardará muchísimo tiempo en recuperar dicha imagen es el sector de la banca.

Otra variable muy importante de la ética directiva es la preocupación por los recursos humanos que existen en una compañía, aquellas que mantienen una preocupación por factores como, remuneración, sentido de pertenecía, seguridad en el trabajo, clima laboral, etc., todo ello dentro de un ambiente de respeto y autoestima, tendrán a un trabajador feliz y motivado por hacer su trabajo con calidad y eficiencia, proporcionando a la empresa una ventaja competitiva decisiva.

Según la Ethics Officer Association, las empresas que figuran en el Fortune 500 cuentan con códigos de conducta, lo cual no es gratis ya que de esta depende la capacidad de cohesión interna de la empresa y la posibilidad de generar una buena imagen corporativa ante los clientes y potenciales competidores. Podemos por otro lado tomar las enseñanzas de Mahatma Gandhi, quien puso de rodillas al Imperio Británico con el peso de sus ideas y no con el peso de su espada, decía en ese sentido que hay siete cosas que nos pueden destruir, a saber; Riqueza sin trabajo, Placer sin Conciencia, Conocimiento sin Carácter, Comercio sin Moralidad, Negocios sin Ética, Ciencia sin Humanidad, Religión sin Sacrificio, Política sin Principios.

Desgraciadamente es muy común en las empresas hoy en día llenarse de buenas intenciones sobre el papel; memorias, programas de clima laboral, códigos éticos, memorandos, etc. Los papeles por desgracia lo aguanta todo, pero la percepción que tiene el trabajador es que todo lo que se dicen en los mismos no guarda relación con la realidad que le está tocando vivir ni con las intenciones que pregonan. Se trata a las personas más como recurso material que como un recurso desarrollable, el cual si se cuida y mira, tiene una alta potencialidad, el problema para el directivo es: ¿cómo sacar la misma?, ¿dispone de los conocimientos y herramientas para extraer dicha potencialidad de sus colaboradores?, ¿tiene interés por realizar esa tarea?   


En la actualidad se está más en la idea por parte de los directivos de sustituir a dicho recurso cuando se hace mayor o no se alinea con la dirección como estrategia corporativa, se busca que el recurso humano sea joven, formado y barato. Esto es un grave problema, primero porque se pierde un gran conocimiento y experiencia que tiene la persona que se sustituye y segundo se genera un sentimiento de frustración al resto de personal que se mantiene en la compañía que se traduce en conductas muy cortas de compromiso con los objetivos, nunca van más allá de la estricta responsabilidad que tienen, siendo esto un grave hándicap para trabajar con unos principios éticos de servicio de cara al cliente, lo cual se traduce en una importante pérdida de competitividad para dicha compañía.
 
Una organización que viva según los cinco valores básicos: igualdad, libertad, dialogo, respeto y solidaridad estará mejor preparada para el futuro. Entre ética y estética ya lo dijo Confucio: “Saber qué está bien y no hacerlo implica falta de coraje”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario