martes, 29 de junio de 2021

IBERDROLA, 3.000 M€ A LA BASURA DE CAPITALIZACIÓN Y ... LOS CRITERIOS ESG EN EL CAJÓN DEL OLVIDO

 

En nuestra cultura occidental ya no se les llama mesías ni místicos sino profetas, iluminados, adivinos, videntes, e, incluso, magos y caraduras. Según el estudioso Christophe Bourseiller, autor de la obra “Los falsos Mesías” (1993), que llegó a contabilizar 160 entre el último siglo antes de la era cristiana y el año 1993, eran disidentes de las tres religiones principales (cristianismo, islam y judaísmo) que no tuvieron la suerte de marcar la historia fundando cultos universales. Etimológicamente, la palabra mesías procede del término hebreo “mashiah” que significa ungir. Por lo tanto, mesías es aquel que ha sido ungido por la divinidad. No sabemos si hubo muchos mesías en la época del Antiguo Testamento. Seguramente cientos de ellos, siendo uno de los más destacados Zorobabel, gobernador de Judea en 520 a.C. un ungido de Yahvé que reconstruyó el templo de Jerusalén. Pero el primer "mesías histórico" del que tenemos constancia documental no aparece hasta la era cristiana en el siglo I. En los Hechos de los Apóstoles (5, 34-37) el fariseo Gamaliel, discípulo de Hillel y maestro de Pablo. Compara a Jesucristo con dos personajes de la misma naturaleza: Teudas ("se le adhirió un número de unos 400 hombres, cayó muerto y todos lo que le obedecían se disolvieron y acabaron en nada") y Judas el Galileo ("también él pereció y todos lo que le obedecían se dispersaron"). Según refiere Flavio Josefo, en “La guerra de los judíos”, Judas el Galileo era un revolucionario fundador de los zelotes (una secta judía ultranacionalista que defendía al mismo tiempo la liberación social y la sumisión plena a Dios). Judas incitó a la rebelión a los habitantes de Palestina, acusándoles de cobardía si aceptaban pagar tributos a los romanos. Por consiguiente, este judas era muchas cosas a la vez: un mesías que se creyó ungido por Dios, un revolucionario, un libertador y un bandolero.

Los criterios ESG se refieren a factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo que se tienen en cuenta a la hora de invertir en una empresa. Aunque su origen se remonta a varias décadas atrás, en los últimos años se han convertido en la referencia y piedra angular de la inversión socialmente responsable (ISR). Tras una larga etapa de moderación -desde la segunda guerra mundial hasta la primera década del nuevo milenio la economía mundial ha experimentado un crecimiento robusto y, relativamente, ausente de sobresaltos socioeconómicos- los mercados han despertado a una nueva realidad. Las crisis, lejos de ser locales o regionales, tienden ahora a ser globales y severas. A su vez, la recuperación es menos vigorosa y las tasas de crecimiento posteriores son suaves. Con poco más de una década de diferencia entre sí, la burbuja financiera de 2008 y la pandemia de la COVID-19, han supuesto dos crisis sistémicas en lo que va de siglo. La narrativa de los mercados ha descrito a ambas como crisis “sin precedentes”. La caída de las bolsas en la jornada más aguda de la crisis financiera fue un 33% más benigna que la peor sesión en la primera etapa de a COVID-19.  Dos de los cinco mayores desplomes bursátiles de la historia, se han producido durante el primer trimestre de 2020. El carácter sistémico de ambas crisis ha mostrado la importancia de la gestión de los aspectos no financieros. Las ramificaciones de la crisis actual aún son desconocidas, pero algunas de las consecuencias inmediatas son ya visibles:

  • El endeudamiento crónico de los estados.
  • La intervención sistemática de los bancos centrales -convirtiendo medidas heterodoxas en convencionales-.
  • La destrucción de tejido empresarial -especialmente de las PYMES y de grandes empresas menos capitalizadas-.
  • El empobrecimiento de los ciudadanos -por la pérdida de puestos de trabajo y por la erosión fiscal-.
  • El incremento de las desigualdades, vienen a amenazar la sostenibilidad de nuestro modelo económico. 

Estos cambios en la economía hacen necesario un nuevo enfoque en los consejos de administración de las compañías. Una transición de un modelo de gobernanza, en el que el accionista es el principal (y casi único) foco de atención, hacia una Gobernanza, donde a parte de lo anterior se velará por los intereses de la propiedad revalidando su licencia para operar en entornos inciertos (y a veces convulsos), la integración de competencias en riesgos y oportunidades ESG o el diálogo continuo con los grupos de interés, serán fundamentales para el éxito empresarial durante las próximas décadas.


 

En el corazón del modelo se sitúa la responsabilidad fiduciaria del consejo, que se manifiesta a través del impulso de cuatro acciones fundamentales: 

1º. La adopción de un propósito empresarial. El sentido del propósito de una compañía está conectada a la estrategia y el modelo de negocio de la misma con un fin que va más allá de la estricta dimensión económica y transaccional. Apelando al valor que la actividad empresarial genera a sus grupos de interés, las organizaciones encuentran un punto de referencia que impacta en la cultura, en la implicación de su capital humano y en la percepción de grupos de interés clave como clientes, proveedores, inversores y reguladores.  

2º. La creación de canales de diálogo con los grupos de interés. Los consejos de administración deben supervisar la manera concreta a través de la cual la compañía hace seguimiento a las necesidades y demandas de sus grupos de interés. Esto requiere un diálogo continuo entre el consejo, las áreas de negocio y con los equipos de sostenibilidad. Algunas compañías han optado por la creación de comisiones específicas de sostenibilidad. En otras ocasiones, la supervisión de estos aspectos se suele delegar en otras comisiones como la de auditoría (con un mayor enfoque en el reporte y la gestión de riesgos) o en la de nombramientos (con un mayor énfasis en las competencias del consejo). 

3º. Riesgos y oportunidades de los aspectos ESG. Diversos estudios provenientes de la industria de gestión de activos muestran la relación de los factores ESG con el desempeño financiero, tanto desde una perspectiva de mitigación de riesgos – reduciendo la probabilidad e impacto de experimentar shocks ESG- como de oportunidad de negocio. En un documento reciente, el equipo de estrategias cuantitativas de Bank of America Merrill Lynch, encuentra una correlación inversa entre el desempeño ESG y la volatilidad de los beneficios futuros. La consideración de estos aspectos desde el consejo será determinante para la viabilidad futura de las organizaciones.

4º. Reporte de información no financiera. El creciente grado de sofisticación de los mercados y reguladores respecto de los aspectos vinculados a la sostenibilidad, trae como consecuencia la progresiva equiparación en importancia de la información extra financiera con la estrictamente financiera. Los estados de información no financiera, parte integrante de las cuentas anuales desde las sucesivas trasposiciones de la directiva europea de desglose de información no financiera, plantean el reto de la unificación de los ciclos de reporte financiero y extra financiero. Mientras que los primeros parten de unas normas internacionales de contabilidad y de una gestión centralizada de la información, los segundos carecen de una normalización universal. Su gestión y las fuentes de información están mayoritariamente descentralizadas y dispersas a lo largo y ancho de la organización, y los procedimientos de auditoría tienden a ser heterogéneos. Esto exige una monitorización específica por parte del consejo.

Dentro de los criterios ESG, la (G) de Gobernanza recoge que el gobierno corporativo de las organizaciones debe estar alineado con los intereses de todos sus stakeholders, desde accionistas hasta clientes o empleados. En este sentido, la estructuración del nuevo modelo de gobierno corporativo incluye criterios de sostenibilidad, promover la diversidad de pensamiento, un correcto equilibrio de poderes y la mayor representación posible de accionistas y consejeros independientes. La inclusión de objetivos de sostenibilidad en el sistema de remuneración de los consejeros y en las pautas de control que ejercen sobre la compañía y la contabilidad de esta, son acciones que favorecen la integración de los aspectos ESG en el consejo y la mejora en el desempeño extra financiero de la compañía. En un mundo en el que la sociedad demanda una actitud responsable y trasparente por parte de las organizaciones, el actuar con transparencia de cara a los grupos de interés permite mostrar los avances de las compañías en materia de sostenibilidad/RSC, generar confianza en los stakeholders y mostrar el alineamiento con una agenda más global, como es la Agenda 2030 de desarrollo sostenible. El contar con un código de conducta que establezca pautas de actuación responsables de las personas que trabajen en nombre de la compañía (directivos, empleados, proveedores, entre otros) permite promover una cultura corporativa ética, íntegra y sostenible en la organización. La existencia de códigos éticos de conducta, políticas de anticorrupción, sistemas de “compliance” y canales éticos para denunciar posibles desviaciones, son medidas a adoptar por las empresas para combatir la corrupción y el soborno.

El estado del arte de la Gobernanza ESG en el IBEX-35 tomando como referencia las puntuaciones otorgadas por MSCI https://bit.ly/3y15EpR a distintas compañías a nivel mundial, europeo y nacional, nos ofrece una visión de como se encuentran las mismas. En el estudio llevado a cabo con el objeto de comparar cómo se encuentran las compañías españolas con respecto a las líderes a nivel europeo y mundial tomando como referencia el pilar ESG, el IBEX-35 se encuentra un 32% mejor que la media global y a solo un 6% de Europa. Mientras, el conjunto de empresas españolas analizadas por MSCI están a un 11% de la media mundial, pero un 21% por debajo de la media europea. En el resto de los pilares analizados (Gobernanza, corrupción y gobierno corporativo) la tendencia es similar, salvo en el pilar de Ética, donde todas las compañías analizadas se encuentran ligeramente por debajo de la media mundial.

El caso Tándem está poniendo en solfa la gobernanza en compañías como Iberdrola, La Caixa, Repsol o BBVA, en un momento en el que la gobernanza forma parte de ese paradigma que se está extendiendo por todas las grandes compañías del mundo como mantra a una gestión correcta. Los criterios ESG, están asociados a la forma en que se lidera la empresa, la remuneración de los ejecutivos, las auditorías o el control interno (‘compliance’, en la jerga). El caso Tándem está sacando a flote un impacto reputacional en las compañías afectadas y juzgadas como en las no afectadas, puestas bajo sospecha injustamente por unas prácticas empresariales de todo punto reprobables. Así y todo sabedores de dicho hecho como por ejemplo el consejero delegado del BBVA, Onur Genç, admitió un impacto en la reputación, pero sin embargo se sigue esperando a que la justicia corrija todo aquello que dentro de la propia compañía se ignora pese a los autos emitidos por el juez del Juzgado de Instrucción Nº6 de la Audiencia Nacional. A todo esto, hay que añadir que el principal encausado, el comisario Villarejo, “menciona expresamente al banco Santander, Telefónica e Indra como otras empresas con las que había trabajado. A la vista de lo desvelado hasta ahora por los investigadores, los trabajos ejecutados por Villarejo implicaban actuaciones ilícitas. Más allá del Ibex, las investigaciones también han alcanzado a empresas de relevancia como Mutua Madrileña, la constructora San José y Planeta http://bit.ly/2TrDK5t El presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), advierte que la imputación de Galán amenaza al resto de cotizadas. Considera que los episodios que acaban judicializándose y que ponen en cuestión el buen nombre de una sociedad cotizada, pueden provocar un efecto diferido sobre el resto que no se comporta así. "Esta no es una situación novedosa, como recordarán en noviembre de 2019 fuimos relativamente contundentes en transmitir el mensaje de que en ocasiones el desgaste reputacional que sufren las compañías supone un riesgo para las mismas y genera también un riesgo o efecto diferido sobre el conjunto de cotizadas. Lo repetiría a día de hoy", ha señalado el presidente del supervisor de mercados. Para dicho responsable de los mercados, a la CNMV no le corresponde formarse un juicio sobre la adecuación de conductas, la continuidad de los ejecutivos o la composición de los consejos. https://bit.ly/2U42Ycv Precisamente estas palabras llegan justo cuando está previsto que la cúpula de Iberdrola se reúna el próximo martes 29 de junio para ratificar su apoyo al presidente de la eléctrica, Ignacio Sánchez Galán. El presidente del supervisor considera que esto le corresponde a las propias cotizadas, a sus órganos de gestión y a sus dueños, es decir, a los accionistas. Habría que preguntarse, ¿Que haría por ejemplo la SEC norteamericana en un hipotético caso como el sucedido en Iberdrola? ¿Permitiría que la cotización de una compañía sufriera el atrincheramiento de un equipo directivo que antepone su interés personal al de sus de accionistas y el mercado en el que cotiza?, ¿Por qué sus cuatro accionistas de referencia, el fondo BlackRock, Kutxabank, el Banco de Noruega y el fondo de Qatar no toman medidas dentro de la eléctrica con respecto a la situación que vive?

El 3 de noviembre del año 2020 el fondo BlackRock reunió a lo más granado del IBEX-35 con el fin de poner de manifiesto la preocupación que le producía el caso Tándem en algunas de las cotizadas del selectivo. A dicha reunión entre otros asistió el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. https://bit.ly/34T4qBn  En dicha reunión, Larry Fink, presidente de dicho fondo exigió a los presentes máxima diligencia y honestidad en la gestión de sus compañías. Segun recoge el diario que publicó la noticia  se dice lo siguiente, “la gestora estadounidense está preocupada por el impacto que puede tener en la continuidad del presidente la investigación de la Audiencia Nacional sobre sus relaciones con José Manuel Villarejo. La firma capitaneada por Fink ha invertido cerca de 4.000 millones de euros en Iberdrola y, con un 5,3% del capital, es su segundo mayor accionista”. Todo esto era antes de la imputación de la cúpula de la eléctrica, ahora con la imputación de su presidente por los delitos de cohecho activo, falsedad en documento mercantil y contra la intimidad, aparte de tener a otros tres directivos que le siguen en el escalafón de la eléctrica investigados, uno se pregunta ¿Qué tiene que suceder para que dicho responsable abandone el puesto que tiene y se aleje de la compañía por el daño reputacional que está ocasionando a la misma? Desde la imputación de la cúpula directiva, 3.000 millones de euros de valor en la cotización se han ido al garete sin que de momento nadie pueda atisbar el daño que se pueda seguir causando a la cotización de la eléctrica https://bit.ly/3qubMEA Mientras todo esto sucede, nos enteramos de lo que sucede por una parte de la prensa que hace su trabajo https://bit.ly/3jmx59C  y no por los “pianistas” (periodistas) del mal llamado “greenwhassing”, propaganda que se paga con recursos de la compañía para alabar y ocultar lo que sucede realmente dentro de la misma. Para aquellos medios que hacen su trabajo de informar rompiendo los intereses del equipo directivo se les castiga retirándoles la publicidad institucional, con ello se pretende amordazar y hacer de la información una mercancía más a su servicio. Todo ello lo que viene a ratificar, es un modo de gestión feudal, donde el “derecho de pernada” («ius primae noctis») del noble (presidente de la compañía) sobre los dueños de esta (accionistas) está por encima de la razón y la verdad a la hora de asumir su responsabilidad ante la ley.

Si a todo lo dicho anteriormente, sumamos el hecho de que la entidad (Iberdrola) es una sociedad con más de 170 años de historia https://bit.ly/3qwB5Wz que puede ser arrastrada a una imputación como lo fue en su día el BBVA, por la negligencia de un equipo directivo que contó con el beneplácito de una compañía que lleva asesorando a la misma hace muchos años como es, PricewaterhouseCoopers, la cual en el “forensic” que realizó para la eléctrica no encontró nada que fuera constitutivo de ilegalidad. Por otro lado, se da la “casualidad” que  “en la nota, la comisión ejecutiva delegada, presidida por el propio Galán, deja constancia expresa de que, “conforme a las conclusiones de la investigación interna y del informe “forensic” independiente encargado a PwC, no se ha puesto de manifiesto la comisión de ningún tipo de ilegalidad o irregularidad ni de ninguna conducta inapropiada (ni indicio alguno de su posible comisión) por parte de los miembros del consejo de administración ni de la alta dirección en relación con los hechos del denominado Caso Villarejo”. Según Iberdrola, la investigación de PwC ha sido “absolutamente independiente y sin limitación, ni intervención alguna en cuanto a su alcance, por parte de la compañía”, tras revisar un número muy importante de documentos, la realización de numerosas entrevistas, el análisis de ordenadores y dispositivos móviles de personas vinculadas al departamento de Seguridad y al propio Galán.

Sin embargo, tanto el juez como la Fiscalía Anticorrupción, en sus escritos que llevaron a la imputación de la cúpula de Iberdrola, cuestionaron duramente tanto el informe interno de la eléctrica como el “forensic” realizado por PwC, acusándoles de no encontrar información relevante cuando esta sí ha podido ser recabada durante la investigación. A modo de ejemplo, la consultora no pudo entrevistar ni conocer la versión de los hechos de Antonio Asenjo, el jefe de Seguridad de Iberdrola, la persona que se reunía con Villarejo y el que acordaba los pagos y el concepto falso de las facturas. Asenjo se negó a participar en hasta cinco ocasiones en el “forensic” de PwC.

Según recoge un diario “la vinculación entre Iberdrola y PwC va más allá del “forensic”. Al menos desde hace siete años, el consejo de administración de la eléctrica ha contratado a la firma de consultoría para que participe en el proceso de validación del desempeño del órgano de gobierno de la compañía y, en particular, el de su presidente y consejero delegado, Ignacio Sánchez Galán. Así consta en una carta remitida en octubre de 2013 por el propio Galán a Samantha Barber, presidenta de la Comisión de Responsabilidad Social Corporativa, de la que dependía la Unidad de Cumplimiento en ese momento y que ahora investiga las facturas abonadas a Villarejo. De esa valoración, se deriva el informe en el que se justifican los sueldos del presidente y el número dos, que el pasado año ganaron 12,2 millones, en el caso de Galán, y 3,09 millones, en el de Córcoles”. https://bit.ly/3qIpVhT  La consultora PwC es un viejo conocido de la sociedad española, el 28 de diciembre del año 1993 era el auditor de Banesto cuando fue intervenido por el Banco de España. Si hubiésemos hecho caso de las cuentas auditadas por esta firma, allí no pasaba nada. Vamos, pasaba tan poco, que, en el verano anterior a la intervención, Banesto llevó a cabo una ampliación de capital donde acabaron entrando multitud de pequeños inversores y empleados, el resultado es por todos conocido. https://bit.ly/3djTelm , https://bit.ly/3xfuuTj

Decía el presidente de Iberdrola hace unos meses, “Si en Moncloa me piden que me lleve la sede de Iberdrola de Bilbao, no me preocupa, pero como me lo pida BlackRock…”, en un corrillo con al menos un político con rango de secretario de Estado. Quizás haya llegado el momento de que actores como son los accionistas dominicales de la eléctrica, BlackRock o Qatar Investment Authority muevan ficha por indicación del regulador del mercado de valores (CNMV), ya que el pequeño inversor ni puede ni tiene capacidad para enderezar una situación que cada día cobra más virulencia con respecto a las cuestiones que se van conociendo. "Mr. ix-it" o "el arreglador", entendido como el señor que "soluciona" las cosas en el mercado financiero, es como se conoce a Fink el presidente de BlackRock. Su verbo es escuchado por todos, gobiernos, bancos centrales, multinacionales, inversores, o congresistas porque las decisiones que toma dicha persona impactan directamente en la estabilidad de los mercados, el rumbo de las economías y, por último, en la vida de las personas. Quizás se haya llegado a ese “momento estelar” como dice Stefan Zweig, todo sea por facilitar la vida a multitud de grupos de interés de la eléctrica, que nada han hecho y que lo que están conociendo sonroja a cualquier persona de bien... Menos a los interesados en dichas tropelías que actúan como mesías en la anormalidad.  

Ya lo dijo Larry Fink: “La sociedad exige que las empresas, tanto públicas como privadas, tengan un propósito social. Para prosperar con el tiempo, cada compañía no solo debe ofrecer un rendimiento financiero, sino también mostrar cómo hace una contribución positiva a la sociedad”.

 


 

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