miércoles, 14 de octubre de 2015

FRAUDES CORPORATIVOS Y SUS CONSECUENCIAS



En 1714, Bernard Mandeville escribía esto: "Había una colmena que se parecía a una sociedad humana bien ordenada. No faltaban en ella ni los bribones, ni los malos médicos, ni los malos sacerdotes, ni los malos soldados, ni los malos ministros. Por descontado tenía una mala reina. Todos los días se cometían fraudes en esta colmena; y la justicia, llamada a reprimir la corrupción, era ella misma corruptible. En suma, cada profesión y cada estamento, estaban llenos de vicios. Pero la nación no era por ello menos próspera y fuerte. En efecto, los vicios de los particulares contribuían a la felicidad pública; y, de rechazo, la felicidad pública causaba el bienestar de los particulares. Pero se produjo un cambio en el espíritu de las abejas, que tuvieron la singular idea de no querer ya nada más que honradez y virtud. El amor exclusivo al bien se apoderó de los corazones, de donde se siguió muy pronto la ruina de toda la colmena. Como se eliminaron los excesos, desaparecieron las enfermedades y no se necesitaron más médicos. Como se acabaron las disputas, no hubo más procesos y, de esta forma, no se necesitaron ya abogados ni jueces. Las abejas, que se volvieron económicas y moderadas, no gastaron ya nada: no más lujos, no más arte, no más comercio. La desolación, en definitiva, fue general. La conclusión parece inequívoca: Dejad, pues, de quejaros: sólo los tontos se esfuerzan por hacer de un gran panal un panal honrado. Fraude, lujo y orgullo deben vivir, si queremos gozar de sus dulces beneficios".

http://bit.ly/1qy07Qa 

En la búsqueda por detectar y atacar el fraude, los expertos han determinado que para que se materialice, deben existir tres elementos: poder (motivo o presión), oportunidad de cometerlo y de alguna manera racionalizar que el fraude es aceptable (Cressey, 1961). Estos tres puntos importantes se conocen como el triángulo del fraude. Los componentes del triángulo del fraude, de acuerdo al criminólogo Donald R. Cressey (1961), “surgen cuando una persona tiene altos estándares de moralidad, probablemente tiene dificultad de cuestionamiento moral cuando esta cometiendo un fraude. Aquellos que no tienen principios, simplemente encuentran una excusa y se justifican a sí mismos diciendo que no hay nada malo en lo que están haciendo”. 

De hecho, según el último informe anual de la ACFE (Asociación de Examinadores de Fraude Certificados, por sus siglas en inglés), el impacto del fraude en la economía representa un 5% del PIB, lo que aplicado a España, con datos de 2.013, equivaldría a más de 51.000 millones de Euros. Hay sectores de actividad, como por ejemplo el del desarrollo de software, donde los comportamientos fraudulentos pueden afectar hasta a un 20% de la cuenta de resultados. En otros sectores, el impacto puede ser menor porcentualmente, si bien muy significativo en términos absolutos.
 


Citando entre otros casos ya emblemáticos como los de las multinacionales Enron o WorldCom, en los que él fraude tuvo como protagonistas a la alta dirección con la desaparición de las compañías o los fraudes europeos del Banco Barings o Societé Generale, donde mandos intermedios de la compañía consiguieron evitar los mecanismos de control y ocasionaron pérdidas multimillonarias, una de las cuestiones que más debate suscita es el valor sobre las independencia de las auditorias y de los organismos de control (Consejos de administración, Comité de Retribuciones, etc.). En España es sonado el fraude en la formación continua, subvenciones proporcionadas  por  la administración a las empresas, según investigaciones preliminares estaríamos hablando de un fraude superior a los 3000 millones de euros,  http://bit.ly/143zaxE . Sin esta formación, difícilmente las compañías adquiririan las actitudes y aptitudes tan necesarias para ser competitivas.
La vulnerabilidad de las compañías también está relacionada con el debilitamiento de las capacidades de control. Por ejemplo; reducir el personal que realiza labores de seguimiento y verificación de procesos, disminuir o anular las auditorías de control, descuidar el mantenimiento de equipo de vigilancia, relajar los controles de entradas y salidas de mercancía, concentrar en pocas personas funciones vitales de control como autorizaciones de pagos y emisión de cheques o transferencias bancarias, cancelación de programas de capacitación y formación en materia de ética en los negocios, entre otras, son  medidas que al final pueden resultar perjudiciales.
En la última década estamos asistiendo a una creciente regulación, dirigida a paliar la comisión de fraudes, pues la pérdida de confianza hace menos eficiente la asignación de recursos y genera una grave alarma social. La mentira es un cáncer que daña la eficiencia y cultura de las organizaciones, especialmente en lo concerniente a su activo más valioso, LOS EMPLEADOS.

Los seis motivos que llevan a una persona a mentir o engañar son:
·         para proteger al mentiroso del peligro
·         para proteger a otros del peligro
·         para adornar una historia
·         para evitar la vergüenza
·         para beneficiar a un mentiroso  
·         para hacer daño a otros.
Está claro que no todos estos motivos relacionados son malos, pero ¿hay algún momento en que mentir sería aceptable?. Quienes justifican la mentira “tan sólo una vez” se ponen en peligro de convertirse poco a poco en mentirosos habituales.

Para evitar dicha situación deberíamos formularnos las siguientes preguntas para evitar la mentira, esto quizás nos evitaría la tentación y de paso a fijar una postura que nos haga ser personas más coherentes y razonables y menos oportunistas en busca del propio beneficio. Las preguntas son:

1)     ¿Perjudicaré a alguien si no digo la verdad?

2)     ¿Cómo me sentiría si alguien no me dice en la misma circunstancia?

3)   ¿Evitar decir la verdad en esta situación es un acto cobarde o de altruismo?

La respuesta que apliquemos en base a la contestación de las siguientes preguntas nos fijará un precedente para futuras situaciones en las que podamos encontrarnos. Aunque el individuo es dueño de su propia integridad,  se ve influenciado  y rodeado por otros que mienten. Sin medidas de protección contra el engaño las corporaciones podrían caer gradualmente en la corrupción. De acuerdo con el Banco Mundial, la corrupción es “el obstáculo más grande para el desarrollo económico y social en todo el mundo. Distorsiona los mercados, reprime el crecimiento económico, corrompe la democracia y debilita el estado de derecho” (Cámara de Comercio Internacional). La corrupción es responsable del 10% de los costos comerciales globales, 25% de los costos de contratos de abastecimiento para países en desarrollo y 5% del PIB global, incluyendo más de 1 trillón de dólares americanos en sobornos anualmente (Cámara de Comercio Internacional). Además cuando se realizan negocios entre una nación con bajos niveles de corrupción y una nación con niveles medianos o altos, cuesta un 20% en impuestos comerciales extranjeros.

Algunas medidas que ayudarían a paliar dicho fraude podrían ser: 

  • La capacitación de los empleados 
  • La delación de los empleados de la misma compañía o la información anónima 
  • El intercambio de información entre compañías, ya sea por sector o por ubicación geográfica
  • El diseño e implementación de políticas claras de prevención, detección e información de casos dentro de la misma compañía
  • Establecimiento de leyes sencillas contra el fraude



Para terminar podemos decir que la integridad no es un concepto ético o moral, sino un hecho: un objeto es íntegro cuando cuenta con todos sus componentes y estos están dispuestos de manera que cumplan el fin para el que fue diseñado. Jensen en el año 2009 nos ilustra con el ejemplo de la rueda: “En la medida en que nos quiten los radios de la rueda de la bicicleta, la rueda ya no será entera y completa, y eso afectará su funcionalidad (capacidad de trabajo) y, en consecuencia, su rendimiento”.
 
Ya lo dijo Miroslav Volf: “En cierto modo, el fraude en los negocios no es diferente de la infidelidad en el matrimonio o plagio en trabajos académicos. Incluso las personas comprometidas con alta moralidad sucumben a las normas morales”.






























No hay comentarios:

Publicar un comentario