martes, 26 de febrero de 2019

"DASHBOARD" ERRÁTICOS... EN COMPAÑÍAS CON PROBLEMAS


La prestigiosa publicación Harvard Business Review recoge una interesante anécdota de DoSomething.org, una organización que promueve campañas de cambio social entre jóvenes y que en 2011 publicó en YouTube un video protagonizado por celebridades. En él, invitaban a los jóvenes a donar el equipo deportivo que no utilizaran para ayudar a personas en situaciones de necesidad. El video se convirtió rápidamente en el más visto de la organización hasta entonces, alcanzando 1,5 millones de reproducciones. A primera vista significó un auténtico éxito, pero la euforia sólo duró hasta que llegó el reporte de resultados: del millón y medio de personas que vieron el video, sólo ocho se habían apuntado al programa y ninguno de ellos llegó a donar equipo. ¿Qué sucedió? Como explican Jeff Bladt y Bob Filbin: “Repentinamente, estaba claro que para DoSomething.org, visualizaciones no eran igual a éxito. En términos de donaciones, el video fue un completo fracaso… Estábamos preocupados por la métrica errónea”.


Cuando se habla de un “dashboard” (paneles de datos), nos estamos refiriendo a un documento en el que se reflejan, mediante una representación gráfica, las principales métricas o KPI que intervienen en la consecución de los objetivos de una estrategia. Esa es la principal importancia del mismo y su significado estratégico. Para que el “dashboard” tenga un significado estratégico deberá contar con una sola página, por lo que hay que seleccionar detalladamente la información que se va utilizar si se quiere que muestre claramente la información que buscamos. Si fueran más páginas, perdería su intención y se convertiría en un reporte. 

Con un “dashboard” bien confeccionado podremos disponer de una gran herramienta que nos ayudará con el análisis estratégico. Cuando está bien realizado puede indicarnos si tenemos un problema o que todo o algo marcha muy bien. El cuadro de mando nos presentará un hecho, que nos llevará a un origen global, no particular, que nos pondrá en alerta para, posteriormente, poder llegar al origen último y tomar medidas correctoras, si fuera el caso, o potenciarlo, si el hecho que se nos ha presentado fuera positivo. Un buen “dashboard” nos llevará a un origen general y nos mostrará unas consecuencias. Por lo tanto deberemos poder dar una primera recomendación rápida y, a posteriori, entrar en un análisis del detalle, con información complementaria, para encontrar el error concreto y poner solución. Disponer de un buen “dashboard” nos permitirá saber qué está pasando, reconocer rápidamente que es lo que necesita nuestra atención, tanto si es un problema como una oportunidad y, por tanto, no podemos obviar su verdadera función y significado estratégico para la empresa o cualquiera de sus departamentos o áreas.

Después de muchos años de trabajar con montañas de datos, las compañías ahora necesitan utilizar esta información objetivamente para volverse más competitivas. La demanda de información está en crecimiento y si bien las compañías cuentan con una amplia disponibilidad de datos éstos se encuentran desordenados para los propósitos analíticos del usuario. También existe la posibilidad de trabajar con los “dashboards”  con escenarios ficticios del tipo “que pasa si”. Este análisis consiste en lograr una interacción entre datos fijos y variables que conduzcan a representar situaciones posibles y evaluar resultados en caso de que las hipótesis se cumplan. En conclusión se puede decir que  los “dashboard” transforman los datos en información y facilita a los trabajadores la toma de decisiones.



Para complementar los “dashboards” ha surgido el “Smart Visual Data”, el cual va un poco más allá, supone una nueva filosofía de gestión empresarial, que se apoya en la imagen como epicentro de la toma de decisiones. El “Smart Visual Data” aboga por una visualización inteligente de los datos a través de “dashboards” diseñados totalmente a medida. Estos “dashboards”, son totalmente personalizados y su diseño va en función de lo que necesita cada compañía y el sector en el que se encuentra. Un diseño de fácil interpretación, sencillo y que permita a los trabajadores de todos los niveles comprender los datos que surgen. Gracias a estos “dashboards” es más fácil que todo el equipo, entienda las métricas, comprenda el negocio y se centre en lo importante. El “Smart Visual data”, aboga por la visualización de estos paneles de datos en tiempo real a través de grandes pantallas o videowalls. Estas se integran en entornos interdepartamentales permitiendo que los empleados se encuentren en un entorno de trabajo donde la transparencia de la información y la comunicación es inmediata. Igualmente, se mejora la toma de decisiones y se da un adiós definitivo a la realización de informes.
La implicación de una medición errática de los procesos, está relacionada con la posibilidad de adelantarse a la situación donde surgen dificultades, identificar con mayor exactitud las oportunidades de mejoramiento con el fin de conocer oportunamente las áreas problemáticas y entender el reducido rendimiento sería lo que nos permitiría evitar  a las compañías sufrir dificultades. Sin embargo, estos últimos días hemos visto una catarata de presentación de resultados de compañías del IBEX-35 donde en algunas de ellas como vengo diciendo en estos últimos post, han sufrido serios reveses. Entonces no cabe más que preguntarse, ¿Qué “dashboards” emplearon los directivos de las mismas para obtener las métricas de la compañía? Y si eran erráticos los datos que reportaban, ¿Por qué no corrigieron los problemas que detectaban dichos “dashboards”? Hay que recordar, que eso no fue óbice para que algun CEO, ganará en emolumentos 5,5 millones de euros, un 1% más que el año 2017, siendo los resultados del 2018 peores que en ese año.




Para terminar el post decir que DoSomething.org realizó DoSometmhing rectificó su negligencia en dicha medición analítica, pero algunas de las  compañías del IBEX-35… NO PARECE QUE LO HAYAN HECHO.


Ya lo dijo Peter Drucker: “Ganarse la vida no basta, el trabajo también tiene que hacer una vida”.



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