miércoles, 13 de febrero de 2019

INNOVACIÓN INVERSA... EL MUNDO EMERGENTE EXISTE


Porque nunca se sabe dónde se esconde el producto revolucionario. Si no, que se lo digan al heladero italiano que, en plena Exposición Universal de Saint Louis de 1904, quiso morir cuando se dio cuenta de que había agotado los recipientes para servir sus sorbetes. La mejor oportunidad para ofrecer su producto se iba al traste por un error de cálculo. Hasta que miró a izquierda y derecha y encontró a su lado a otro artesano, un sirio que vendía barquillos tostados. ‘
-Perdone, ¿me podría dejar algunas de sus galletas?" El resto es historia: así nacieron los helados en cucurucho.




Hasta hace poco tiempo las principales innovaciones en los principales sectores, llegaban a través de los países más desarrollados, sin embargo esa tendencia parece que está cambiando. Poco a poco pero sin parar, las compañías multinacionales occidentales se están dando cuenta de que podría ser una buena idea diseñar sus productos y servicios en economías en desarrollo y, tras aplicarles algunos ajustes globales, exportarlos a países desarrollados. Este proceso, se conoce con el nombre de “innovación inversa” porque es lo opuesto al enfoque tradicional de elaborar primero los productos para las economías desarrolladas, permite a las empresas disfrutar de lo mejor de ambos mundos. Muchas de las innovaciones que marcarán el futuro se diseñarán para el mercado emergente, a menudo por compañías con capital y equipo de estos países; en otras ocasiones, en laboratorios y filiales de compañías occidentales, aunque radicadas en los entornos más innovadores de los principales países emergentes.
La “innovación inversa” o innovación por goteo (“trickle-up innovation”) son avances con tecnologías que se crean  en países emergentes y a su vez dichas creaciones tienen probada su valía. Los mismos se extienden al resto de economías, incluidos los mercados de los países avanzados, hasta ahora dominadores absolutos de este proceso. En los países emergentes, la limitación de recursos y de infraestructuras, así como el poder público económico limitado, obligan a aplicar en las invenciones técnicas  disruptoras. Los bienes capaces de triunfar en estos mercados podrían servir como modelos también usados en cualquier país o mercado avanzado como por ejemplo; Estados Unidos, Europa o Japón. A medida que se consolida el poder de los mercados emergentes, la “innovación inversa” o por goteo se refuerzan los mecanismos que utilizan para llegar a  Occidente, una vez se ha probado su valía en las duras condiciones del mercado chino, indio, indonesio, mexicano, brasileño, etcétera.

La innovación inversa aparece principalmente por varios motivos:    


1.   Las compañías en los mercados emergentes tienen el conocimiento (know how) de cómo sobrevivir sin apenas dinero circulante y financiación.
2.   Hacer negocios en mercados como el chino o el indio proporciona ideas ignoradas en Occidente, debido a la existencia de mayores niveles de bienestar y a un cierto conservadurismo de los patrones tecnológicos.
3.   Es más económico y menos traumático fracasar en los mercados emergentes, y también más barato conseguir el éxito, ya que se puede tener mayor impacto con menor capital.
4.   Los principales países emergentes cuentan con grandes mercados y una competencia limitada, ya que la mayoría de la población, con menor poder adquisitivo, ha sido históricamente ignorada como cliente objetivo.
Algo que está cambiando drásticamente, a medida que se transforma la economía del mundo, países como  China (3), Brasil (8) e India (10) ya entre las 10 primeras economías por tamaño, a las que se añaden Rusia (12), México (14), Turquía (17) e Indonesia (18) figuran entre las 20 primeras economías del mundo. China e India, son dos países a parte,  son capaces de transformar con mayor rapidez que nadie antes su nueva posición con la “innovación inversa”. Su posición  económica en el mundo y en liderazgo tecnológico aumentará, según cálculos de expertos en la materia como Vijay Govindarajan, C. K. Prahalad y Stuart Hart, la importancia de dicha innovación procedente de esos países ya se puede comprobar y aumentará. 

Para el profesor de la Universidad de Dartmouth Viyay Govindarajan, China, India, Brasil, Rusia, Indonesia, Turquía o México son los nuevos mercados de masas del mundo, según Vijay Govindarajan, profesor de la Tuck School of Business de la Universidad de Dartmouth, a quien se atribuye, junto al profesor Chris Trimble y el consejero delegado de GE, Jeffrey R. Immelt, el propio término “innovación inversa”. Los mercados mencionados generan la mitad del producto interior bruto del mundo y más del 40% de las exportaciones mundiales. Para este profesor, Vijay Govindarajan, los consumidores de estos nuevos mercados de masas son tangencialmente distintos a los existentes en el mundo desarrollado. No existe solo una diferencia cultural de dichos mercados con el primer mundo, la diferencia más insalvable se encuentra en el bolsillo de los nuevos consumidores: si la media de ingresos por persona en Estados Unidos llega a los 44.000 dólares, en India se queda en 1.000 dólares. Los mercados emergentes “son una paradoja: son gigantescos mercados con micro-consumidores”.

La doctrina implantada hasta la fecha por occidente ha sido un mantra implantado a través de las diferentes escuelas de negocio extendidas por los distintos paises desarrollados. El principal  motivo que se arguyo para dicha doctrina fue  que la mayoría de la población de los dichos países emergentes eran muy pobres, lo cual limitaba a segmentos de población con poder adquisitivo “suficiente” (equivalente al occidental), compuesto por los más ricos de cada sociedad (alrededor del 10% en los principales países emergentes). Hace años que Tata, Mahindra & Mahindra, Lenovo, Infosys y Cemex, entre otras empresas nacidas en los países emergentes, han interiorizado en su misión empresarial que, sin olvidar el 10%  tradicional, el auténtico potencial reside en ganarse el favor del restante 90%. Y, como dicen los datos que ofrecen  las compañías que implantaron la “innovación inversa”, estas compañías no se han conformado con ofrecer productos al grueso de sus propios mercados, sino que los productos más exitosos nacidos en sus países son introducidos con éxito en occidente, una nueva propuesta para seguir creciendo las multinacionales que sin embargo, en España en algunas de ellas prefieren ir en dirección contraria. https://bit.ly/2R4liMj
En lugar de mirar exclusivamente hacia los saturados y deprimidos consumidores occidentales, varias empresas y profesionales se interesan por mercados menos concurridos, algunos de los cuales necesitan productos y servicios básicos, no garantizados por sus administraciones. Las oportunidades son enormes como lo es la falta de players que presten dichos servicios en los mencionados mercados. Han sido los compañías que han aceptado este nuevo rol los que han dinamizado a dichos países en desarrollo al relanzar este nuevo mantra. Ejemplos de esto lo tenemos con productos y servicios tecnológicos (móviles inteligentes y ordenadores económicos y de código abierto, por ejemplo); hasta microcréditos bancarios (Kiva.org); sistemas de pago por móvil donde no existe una red fiable de intermediarios (África rural); utensilios para potabilizar agua (poblaciones rurales del mundo en desarrollo); o sistemas de iluminación autónomos y ecológicos (donde no haya infraestructura eléctrica fiable),etc. Para profesores como Vijay Govindarajan piensan que las multinacionales tendrán su mayor oportunidad de negocio durante los próximos 25 años en el basto segmento de mercados que hasta ahora han sido desatendidos o, a lo sumo, pobremente atendidos.

Porque nunca se sabe dónde se esconde el producto revolucionario. Si no, que se lo digan al heladero italiano que, en plena Exposición Universal de Saint Louis de 1904, quiso morir cuando se dio cuenta de que había agotado los recipientes para servir sus sorbetes. La mejor oportunidad para ofrecer su producto se iba al traste por un error de cálculo. Hasta que miró a izquierda y derecha y encontró a su lado a otro artesano, un sirio que vendía barquillos tostados y le dijo:
-Perdone,” ¿me podría dejar algunas de sus galletas?” El resto es historia: así nacieron los helados en cucurucho.
Así pues esperemos que los directivos de multinacionales españolas que están en emergentes no tiren la toalla y encuentren en último extremo un sirio que las salven de lo que saben hacer generalmente; comprar activos para luego venderlos en muchos casos no llegando a sacarles el potencial que tienen, bien sea por no entender los mismos o por incapacidad en la gestión.

Ya lo dijo Karen Ward; "Para 2050, China será la primera economía global e India, la tercera".


 

 

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