lunes, 4 de junio de 2018

"VUCA"... UN MUNDO CARGADO DE POSIBILIDADES



Muchas veces funcionamos con el guion mental de la mentalidad de la escasez: vemos la vida como una tarta, si alguien consigue un trozo grande, necesariamente otro se quedará con un trozo pequeño. En este sentido, ganar simplemente significa derrotar.
Las personas con mentalidad de escasez se sienten mal si tienen que compartir intangibles como el reconocimiento o el mérito, incluso con las personas que les han ayudado a conseguirlo. Su sentido de la propia valía proviene de las comparaciones y el éxito de otro en alguna medida significa su propio fracaso.
La mentalidad de la abundancia, por otro lado, reconoce las posibilidades ilimitadas. Se piensa en clave ganar/ganar. Se ve la vida como un escenario cooperativo, no competitivoNo se trata de tu éxito o el mío, sino de un éxito mejor de un camino superior.

La mentalidad de la abundancia no se aplica sólo a intangibles. A ver que os parece este ejemplo: “Se encontraban dos hermanas discutiendo por llevarse la última naranja de la frutera. La madre desesperada con tanto grito, toma la naranja y la parte en dos. La primera reacción fue de asombro y, luego, comenzaron nuevos reclamos. La madre ya muy cansada, pregunta entonces: ¿Bueno, pero por qué siguen discutiendo si ya cada una tiene una parte de la naranja? La primera contesta, “es que yo quería comerme la naranja de postre” y la otra replica, “y yo quería la cáscara para hacer una tarta…”.

La mayor crisis económica de la historia, la del año 2008, alteró el escenario económico cambiando las formas de actuar y trabajar en las compañías. Para dar nombre a esta nueva realidad, se recurrió al término VUCA, cuyas siglas responden al acrónimo de volatilidad (volatility),  incertidumbre (uncertainty), complejidad (complexity) y ambigüedad (ambiguity). Pero antes de entrar en detalle sobre los entornos VUCA tenemos que contextualizar su aparición, remontándonos a finales de la guerra fría. El termino VUCA fue concebido por primera vez en el ejercito de los Estados Unidos en el Colegio de Guerra del Ejército, una escuela de graduados para los futuros generales, un entrenamiento para la elite del ejército. Con el transcurso de los años, este modelo se ha ido implantando en modelos corporativos, cuestionando los modelos más tradicionales, que se rigen por un sistema de aprendizaje genérico. A diferencia de otros sistemas, el entorno VUCA pretende ser un facilitador para cualquier proceso emergente al que se enfrente una compañía. Este concepto ya había sido usado previamente al finalizar la Guerra Fría y tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York para dar cuenta de una percepción distinta del mundo. En su aplicación al ámbito empresarial, hace referencia actualmente a los desafíos que tienen que afrontar las compañías en un escenariio de disrupción continua. Un ejemplo de esto último lo encontramos en el informe de Randstad Workmonitor del Q2 de 2017, donde el 77 % de los profesionales piensan que el trabajo para toda la vida ya no existe.

Un 72,5% de los expertos considera que el impacto de los entornos VUCA será alto (32,5%) o muy alto (40%) en los próximos 5 a 10 años. Las opiniones del 27,5% restante se reparten entre muy bajo impacto (7,5%), bajo impacto (7,5%) y medio impacto (12,5%).

Los entornos cambiantes siempre han existido, cuando nuestros antepasados en el Paleolítico aprendieron a hacer hachas de piedra, su entorno cambiaba también considerablemente. Si hay algo que ahora ha cambiado y es lo que genera y produce una necesidad si cabe más acuciante de adaptación hacia dicho entorno es, la velocidad de adaptación a dicho cambio. La agilidad es un factor clave junto con la resiliencia de las personas, ambos se vuelven críticos para poder sobrevivir en un entorno VUCA como en el que nos encontramos. Una decisión mediocre a tiempo es mejor que una excelente tarde, ya que de la mediocre se puede aprender para el futuro. Los entornos VUCA no son una amenaza, muy al contrario, pueden suponer una gran oportunidad, si se exploran desde esa resiliencia que proporciona fuerza a aquella persona que cuando cae, se levanta y persiste en la búsqueda de dicha oportunidad. Para ello es imprescindible incorporar en las compañías nuevas visiones, nuevos caminos, nuevas formas de hacer las cosas, que permitan a las compañías poner en valor competencias que existen y están entumecidas por su falta de uso.  Una de los problemas fundamentales a los que se tendrán que enfrentar los individuos dentro de las compañías será el saber si están preparadas para tolerar la frustración que supone el abordar nuevos tiempos y nuevos escenarios, ya que “nada es para siempre”. La volatilidad provoca inseguridad, frustración y desasosiego cuando se inicia un camino nuevo, sin embargo, esto no tiene que servir para perder de vista el objetivo final, que no es otro que el nuevo escenario de oportunidades que se abre ante el individuo y su compañía.  


Las principales cualidades que tiene que tener una persona para gestionar un entorno VUCA son:

  • Anticipar y reaccionar no sólo a la velocidad de los cambios, sino también desde la interpretación de su naturaleza.
  • Actuar con determinación aunque no siempre pueda tener la certeza total de controlar todos los elementos y variables.
  • Mantener la efectividad ante constantes sorpresas y la aparición de factores inesperados. Conocer las metodologías ágiles (lean).
  • Poner al cliente en el centro de todas las decisiones.
  • Aplicar la Glocalización, pensar localmente (cerca del cliente) y actuar globalmente.
  • Conocer no solo como se gestiona el cambio, sino saber introducirlo en la organización.
  • Construir consensos y generar compromiso en los empleados que rodean a uno
  • Poseer una mente abierta al conocimiento, aprender de manera continuada.
  • Inspirar a las otras personas con su visión de los retos futuros.
  • Ser capaz de liderar equipos de diferentes generaciones, culturas y nacionalidades. Es lo que se conoce como agilidad cultural o diversidad cultural.
Nuestros hijos y adolescentes se están desarrollando en un mundo cambiante, incierto, complejo y ambiguo por un exceso de información que necesitan procesar. Sobrevivir a esta fase del cambio en la que nos encontramos exige una redefinición de la idea de inteligencia y de las herramientas que se aplican en todos los niveles de la educación. Si nos fijamos sólo en fomentar la adaptabilidad, aparecerán personalidades sin estructura, sin embargo, si nos fijamos sólo en la estructura, las personalidades pueden quebrarse por exceso de rigidez. Ante este escenario en el que se mueve la sociedad con el VUCA actual, no sirve el concepto de predictibilidad en el que se ha desarrollado el ser humano durante los últimos siglos, ahora es necesario un nuevo “mindset” (concepto creado por la reconocida psicóloga Carol Dweck, que se define como la capacidad humana de aceptar los defectos, debilidades y otros aspectos negativos del ser humano, y creer que es posible un cambio con la única finalidad de crecer, avanzar y alcanzar el éxito). Esta nueva forma de funcionar requiere no enfocarse solo en lo que es probable, sino en lo que es posible. Para lograr esta situación es necesario “formatear” nuestra forma de aprendizaje basada en categorizar y aprender del pasado, para pasar de lo probable que nos ha servido hasta ahora, a lo posible que es lo que está sucediendo actualmente y nos está dejando desconcertados. Si bien el pensar en lo probable nos ha servido hasta la actualidad para protegernos y hacernos prosperar durante milenios, en estos momentos empieza a fallar y a limitarnos en el entorno VUCA actual en que vivimos. Liderar personas en tiempos como estos de cambio, es quizás el mayor desafío al que se enfrentan los directivos actualmente, ya que les exige sacar todos los intangibles que atesoran los empleados, y que los mismos solo lo harán, si existen una serie de factores como son; un firme compromiso con la meta fijada, un entorno laboral saludable (clima laboral), una gestión transparente de la compañía, etc. 

Así pues, necesitamos personas con mentalidad ganar-ganar como al comienzo de este post, y eso solo será posibles si pesamos en todas los miembros que integran una compañía de forma real, sin propaganda u ocultación de la realidad como está sucediendo actualmente en alguna, donde la; verdad, equidad y responsabilidad sea la guía de todas las acciones y hechos que suceden dentro de la misma. Si eso sucede, la personas se pueden caer, pero seguro que se levantaran y emprenderán el camino otra vez hacia la meta fijada. Sin embargo, si eso no sucede… El final puede estar más cercano de lo que pensamos.



Ya lo dijo Charles Darwin: “No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente el que sobrevive. Es aquel que es más adaptable al cambio.”





 





 

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