miércoles, 10 de abril de 2019

SERVITIZACIÓN...UN VALOR SEGURO PARA CAPTURAR AL CLIENTE


Luka Apps es un niño inglés que tenía su colección especial de LEGO de Ninjago Ultrasonic Raider y le pasó lo típico: perdió una de las mini figuras (Jay ZX) cuando las llevó al supermercado, a pesar de que su papá le dijo que no lo hiciera. Para agregar más drama a la historia, este juego se lo había comprado Luka con todos sus ahorros de los regalos de Navidad.
Su papá le dijo que escribiera un mail a LEGO pidiendo que le enviasen la figurita perdida, a ver si lograba algo y Luka lo hizo, prometiendo nunca más llevarlo al supermercado si se lo mandaban, sin imaginar la respuesta que recibiría. No solamente le contestaron prometiendo reemplazarle a Jay ZX y regalándole otras figuras para la colección a cambio de que les cuidara y siguiera siempre los consejos de su padre, sino que lo hicieron de una manera muy original. Aquí la carta:
¡Gracias por enviarnos un email!
Lamentamos mucho saber que has perdido tu mini figura de Jay, pero parece que tu padre tenía razón cuando te dijo que la dejaras en casa. Parece también que estás muy triste por la pérdida.
Normalmente deberíamos pedirte que pagues por una nueva figura si la has perdido y necesitas reemplazarla. Mis jefes me han dicho que no puedo enviarte una gratis por tu pérdida, pero he decidido hablar con Sensei Wu (una de las figuras de LEGO) para ver si puede ayudarme.
Luka, le dije a Sensei Wu que haber perdido tu mini figura Jay fue puramente un accidente que no volvería a suceder nunca más. Me dijo que te dijese: “Luka, tu padre parece un hombre sabio. Debes proteger tus minifiguras Ninjago como los dragones protegen las armas de Spinjitzu.” Sensei Wu también me ha dicho que estaba bien enviarte un nuevo Jay y que también sería bueno incluir algo extra para ti, porque alguien que ahorra todo su dinero de regalos de navidad para comprar el Ultrasonic Raider debe ser un gran fanático de Ninjago.
Así que espero que disfrutes de tu mini figura Jay, con todas sus armas. Tú serás el único en poseer una figura Jay que combina 3 en una. También te voy a enviar alguno de sus enemigos para que puedan luchar entre ellos.
Sólo debes recordar, como te dijo Sensei Wu, mantener protegidas tus mini figuras como las armas de Spinjitzu. Y claro está, siempre escucha a tu padre.
En las próximas dos semanas recibirás un sobre de LEGO con tus nuevas mini figuras. Por favor Luka, cuídalas. Recuerda que prometiste dejarlas siempre en casa.


La industria manufacturera se encuentra actualmente ante un escenario complejo. Por un lado, las economías occidentales llevan décadas comprobando que el peso de la industria (valor añadido bruto) ha disminuido. Por otro lado observan la llegada de la cuarta revolución industrial (Industria 4.0). Para obtener provecho de esta nueva situación, la industria tiene que posicionarse con el cambio tecnológico, con el fin de dar más valor añadido y hacer más inteligentes las relaciones entre el cliente y fabricante. Del mismo modo, postula que las innovaciones tecnológicas son clave en la manufactura avanzada ya que pueden servir para dotar las relaciones empresariales de más servicios avanzados. Consiguiendo eso, se puede aumentar la competitividad de la industria e invertir la tendencia de contracción de la misma. La servitización en la industria es el proceso de ampliar las capacidades de una compañía para ofrecer una mejor experiencia para el cliente. En el pasado, algunos fabricantes eran culpables de no cuidar a los clientes finales; su principal prioridad era fabricar el producto, dejando que terceros se ocuparan del servicio al cliente. Sin embargo, este proceso abrió un mercado para que otras compañías tuvieran éxito ahí donde los fabricantes se estaban quedando cortos. Por ejemplo, los fabricantes que no ofrecían servicios de asistencia o reparación posventa estaban ofreciendo potenciales ingresos a una compañía externa. La servitización ahora significa reclamar servicios suplementarios para un producto y ofrecerlos directamente a través del fabricante, lo que es esencial para que los fabricantes que con ello cumplen sus ambiciosos planes de crecimiento.  La  servitización  tiene  su  origen  en  la  tendencia  entre  las  compañías  industriales  de  ir  basando  sus  negocios  de  forma  creciente  en  los  servicios de valor añadido para así ganar competitividad (Vandermerwe y Rada, 1988). Si bien los servicios pueden ser complementarios a los productos principales, la implementación del proceso de servitización impacta drasticamente en una compañía de fabricación. Esta situación implica revisar no solo la estructura organizativa de la compañía, sino también repensar los procesos de negocios, una posible razón por la cual algunos fabricantes han sido lentos en la implementación de los cambios.

La  servitización  actúa  como un integrador, además es un enlace entre varias de las tendencias mencionadas con anterioridad, tales como (sobre  todo  entre  fabricantes y clientes de sus productos, máquinas, componentes, tecnologías, etc.). Actualmente al cliente integra este término también en una mayor atención y seguimiento que reclama a la industria. Para Baines (2011), entiende la servitización  como  el  desarrollo  de  las competencias  que  necesitan  las  compañías  manufactureras  para  proveer servicios y soluciones a sus clientes, más allá de su capacidad de fabricar su producto. En la misma línea, Neely (2013) se refiere a la servitización como un proceso de transformación que tiene lugar en las compañías manufactureras que  deciden  desarrollar  determinadas  capacidades  que estiman necesarias para proveer o facilitar servicios  y  soluciones  suplementarias  a  sus  ofertas  tradicionales de productos. Una aproximación más integrada o sistémica de la servitización  la  encontramos  en  Kamp,  Ochoa  y  Díaz  (2016), quienes lo interpretan como una manera distinta de concebir relaciones entre proveedores de activos y sus usuarios. 
Esta nueva forma de concebir las relaciones entre clientes y proveedores de activos, basadas más que en la prestación de servicios que en la entrega de bienes físicos como tal; con carácter de partenariado y de cooperación entre las partes implicadas, con el objetivo de compartir riesgos y beneficios del uso de los activos suministrados. Desde  esta  perspectiva  se  entiende  que  las  compañías  manufactureras  no  solamente  tienden  a  ofrecer  cada  vez  más  propuestas  de  valor  al  mercado  que  integran  una capa de servicios (mantenimiento, asesoramiento, formación, upgrading y actualización de funcionalidades,  monitoreo  de  prestaciones  y  desgaste,  back-officesupport...), sino que también busquen un mayor grado  de  interacción  y  complicidad  entre  el  fabricante  y  el cliente, con el primero –posiblemente– asesorando y apoyando al cliente en las operaciones para las que este último emplee los bienes que el proveedor le haya suministrado. Todo ello en aras a un mayor rendimiento o calidad de los outputs (salidas) de las operaciones industriales, una mayor eficiencia y una prolongación de la vida útil de los activos suministrados, lo cual contribuye a construir una relación duradera y enriquecida entre proveedor y cliente. Además, dicha interacción y complicidad retroalimenta el proceso de (re)diseño de activos y  permite  adaptar  los  productos  ofrecidos  en  base  a  los hallazgos sobre el terreno (obtenidos en la práctica diaria de los clientes). En  la  estela  de  este  nuevo  estilo  de  relaciones  entre  suministradores  y  clientes,  la  servitización  también  da lugar a innovaciones en los modelos de pago y cobro que regulan de forma financiera la relación entre ambas partes, en función de la capacidad que un proveedor pone a disposición de un cliente  o  de  la  capacidad  realmente  utilizada,  o  en  base a contratos basados en resultados.

Según diversos estudios realizados, existen diferentes niveles de servitización dentro de la industria manufacturera, cuanto mayor sea el nivel, mejor servicio prestarán al cliente final.
Los tres niveles son:
    Nivel 1: provisión de productos solamente: todos los fabricantes lo están haciendo actualmente, ya que son los conceptos básicos de fabricación.
    Nivel 2: servicios posventa: esto puede incluir todo, desde el servicio de campo hasta las reparaciones del producto y la monitorización del estado del producto..
    Nivel 3: servicios avanzados: a partir del nivel 2, estos servicios avanzados pueden incluir contratos de pago por uso y soluciones integradas.
Como era de esperar, el riesgo asociado aumenta a medida que avanzan los niveles, básicamente porque después de todo, hay mucho más en juego cuando un cliente está pagando una tarifa mensual por un servicio que contrata aparte del producto comprado.

Cuanto mayor sea la duración de una relación con el cliente, más rentable será para el fabricante. Normalmente  las compañías  desean optimizar la cantidad de proveedores de servicios que tienen para impactar mínimamente en la interrupción de sus procesos, y está claro que la servitización es una buena opción para los fabricantes. Según el Informe Anual de Manufactura de Barclays 2016, el 70% de los fabricantes se retrasa debido a la falta de disponibilidad de personal, materiales y recursos financieros. El 74% de los fabricantes deseaba crear una relación más cercana con sus clientes, etiquetándolo como un motivador clave para determinar los servicios que brindan. El 46%, casi la mitad, de los encuestados dijo que deseaba expandir su oferta de servicios para aumentar la rentabilidad. En lugar de explorar infructuosamente otras vías como, ajustar su estructura empresarial y liberar las finanzas,  pueden hacer que su transformación de servitización sea una realidad. En el futuro, se puede esperar ver un número creciente de fabricantes integrar los servicios adicionales a su cartera de productos, en línea con sus planes de crecimiento. Si las compañías no avanzan hacia esa integración de servicios, su crecimiento de ingresos se verá seriamente comprometido si tenemos en cuenta que estamos en una época donde la deflación, el endeudamiento y la competitividad están golpeando seriamente a las compañías. El ejemplo de Luka con LEGO, es un buen ejemplo del valor de dicha servitizaciónPara todas las compañías.


Ya lo dice un Anónimo: “El servicio al cliente no es un departamento, es una actitud”.


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